Egipto, guía para sus vacaciones
Egipto
Desde los albores de la humanidad, el valle del río Nilo ha atraído y cautivado a los viajeros de todo el mundo. Cada una de las múltiples caras de los tesoros egipcios garantiza al viajero una experiencia inolvidable.
Els Blaus de Roses

egipto, egipto, guía para sus vacaciones

Desde los albores de la humanidad, el valle del río Nilo ha atraído y cautivado a los viajeros de todo el mundo. El Egipto actual, heredero de una civilización interrumpida de más de cinco mil años, enclavado en la encrucijada de los mundos asiático, africano y mediterráneo, es una mezcla fascinante de diversidad moderna y esplendor de la antigüedad. Sus tesoros culturales están complementados por más de 2500 km de línea costera junto a los mares Rojo y Mediterráneo, lo que convierte a Egipto en un destino lleno de encanto en cualquier época del año, capaz de dibujar una sonrisa incluso en la cara del turista más viajado. Las ventajas de Egipto son tan seductoras como diversas: unas temperaturas suaves, sobre todo en invierno, tanto del agua como del ambiente; la hospitalidad y la alegría de su gente; un clima soleado durante todo el año; sus playas paradisíacas; magníficos parajes para practicar el submarinismo y el esnórkel, y unos de los mejores arrecifes del mundo con una gran vida acuática; las montañas bíblicas; los románticos oasis del desierto; y, en mitad de todo ello, el fértil valle del Nilo, el segundo río más largo del mundo, lleno de vida e historia.
La profunda y diversa herencia espiritual de Egipto no dejará indiferente a sus visitantes. Los tesoros espirituales Faraónicos, Coptos y Musulmanes egipcios, entre los que se cuentan iglesias, conventos, mezquitas, templos y elaborados complejos funerarios, resuman una energía artística y devoción al que hace que en Egipto se vivan experiencias inolvidables y profundas.

Cada una de las múltiples caras de los tesoros egipcios, incluido el valle del Nilo con sus tesoros faraónicos, la metrópolis cultural de El Cairo, el paraíso para bañistas y submarinistas del Mar Rojo, y los oasis y las vastas extensiones de los desiertos que los rodean, garantiza al viajero una experiencia inolvidable por derecho propio. Perola singularidad de Egipto como destino de vacaciones radica en la capacidad del viajero para combinar todas estas posibilidades según sus gustos y su calendario.

Para ayudar al viajero a planear un viaje único e inolvidable a través de la infinidad de destinos egipcios, hemos resumido separadamente en el mapa adjunto lo más destacado de los tres atractivos turísticos principales turismo a lo largo del Nilo, recreación junto a la costa y aventura en el desierto, con lo que le resultará más fácil organizar su propio viaje personalizado, elegir entre las abundantes atracciones de Egipto y planificar así las vacaciones perfectas para usted y su familia.

Ciudad del El Cairo
VALLE DEL NILO. Antigua cuna de la civilización

Imagínese relajándose en la cubierta de un barco que navega tranquilamente por el Nilo, descansando cómodamente en un sillón de mimbre. Cae la tarde y el camarero le acaba de servir un té de hibisco.
Una suave brisa sopla junto al río. La puesta de sol baña las dunas de arena y las colinas con una agradable luz de un color dorado como la miel. Junto a la orilla se congregan búfalos de agua, ibis y camellos. Los pescadores lanzan sus redes, los niños reman y los campesinos labran sus campos. De vez en cuando, pasa junto a pueblos con casas de adobe, rodeadas de palmeras y verdes campos de caña de azúcar.

Más tarde, un templo Faraónico lo atrae hacia la orilla. Junto a este maravilloso río, floreció una civilización avanzada una de las primeras del mundo hace cinco mil años. El rastro de esta poderosa civilización, edificios y estatuas de una monumentalidad y esplendor sin parangón, bordean este valle durante más de mil kilómetros, desde la fértil región del delta y el glorioso puerto de Alejandría en el norte, pasando por el gran e histórico centro urbano de El Cairo y la meseta de Giza, hasta las antiguas capitales de Luxor y Asuán del lejano sur. Ante un escenario como éste, un crucero por el Nilo se convierte en un viaje de descubrimiento personal a través de una tierra cuya gracia y estilo de vida a la vieja usanza despiertan la imaginación y llegan al corazón.

El Cairo: Pirámides, mezquitas y museos modernos

Como está escrito en los Cuentos de Las Mil y Una Noches, «el que no ha visto El Cairo, no ha visto el mundo». La bulliciosa capital de Egipto, cuyo nombre en español deriva del árabe Al-Qahira, ‘el victorioso’, es distinta a todas las demás ciudades del mundo y encarna 150 generaciones de historia, así como una civilización interrumpida que se remonta a la época de los Faraones. Al oeste de la ciudad, las Grandes Pirámides se alzan majestuosamente hacia el cielo, testigos de una época en la que la fe en la inmortalidad movía, literalmente, montañas. El corazón de El Cairo es un laberinto de callejuelas que se ubica en el viejo barrio islámico, entre poderosas mezquitas y caravanserais  posadas de los mercaderes de las antiguas rutas del comercio  que nos invita a adentrarnos en la edad media y seguir los pasos de sultanes legendarios como Saladino. Junto al Nilo, la metrópolis vibra al ritmo de la vida moderna. El Cairo moderno es un centro de negocios dinámico, con una vida artística animada y un teatro de la ópera de fama mundial, tiendas exquisitas, museos contemporáneos, y un ambiente nocturno y gastronómico de vanguardia. Al sur del centro de la ciudad, en el viejo El Cairo, la comunidad cristiana egipcia - los Coptos - conserva su herencia de los primeros días del cristianismo, incluidos los vestigios más antiguos de comunidades monásticas. Además, los visitantes pueden seguir los pasos de la Familia Santa durante sus viajes a través de Egipto.

Alejandría y la costa mediterránea: grandeza, historia y playas de arena

El legendario puerto egipcio de Alejandría ha sido una encrucijada de civilizaciones a lo largo de la historia de la humanidad. En él, los relatos de las hazañas de sus muchos conquistadores siguen coexistiendo con su rica mezcolanza cultural. Alejandría, fundada por Alejandro Magno y famosa en la Antigüedad por sus eruditos, su faro y su biblioteca, se volvió a convertir en un foco de influencias cosmopolitas a principios del siglo XX, al encontrarse en la intersección de los mundos mediterráneo, árabe y africano. La grandeza de su época dorada cultural sigue viva hoy en día, no sólo en los libros de Lawrence Durrell o Konstantinos Kavafis, sino también en su Cornisa, repleta de restaurantes famosos por su marisco fresco y sabroso; en su nueva y majestuosa Biblioteca Alejandrina; y en los pintorescos barrios de la ciudad, con cafeterías, mercadillos de antigüedades y salas de cine de estilo Art Decó. Alejandría sigue brillando como la Perla del Mediterráneo oriental gracias a sus aromas exóticos y su profunda herencia histórica, cultural y arqueológica.

Desde las playas del Mediterráneo hasta los monumentos históricos del centro de Egipto

Al oeste de Alejandría, hacia Marsa Matruh, nos encontramos magníficas playas de arena que recorren una costa famosa por sus aguas azul turquesa. En esta zona, las residencias de verano y los hoteles de playa gozan de una gran demanda por parte de los turistas y de los propios egipcios. Se halla junto a un paraje que durante la Segunda Guerra Mundial fue duramente disputado por Montgomery para los aliados y Rommel para las fuerzas del Eje. Los evocadores monumentos conmemorativos de El Alamein convierten este lugar en una cita ineludible para el aficionado a la historia. Por su parte, la región del delta del Nilo, al este de Alejandría, desborda los sentidos con una vegetación verde y exuberante. Las antiguas ruinas, como las de Tanis y Abu Menas, y lugares de interés como la histórica ciudad de Rosetta y los monasterios coptos de Wadi el-Natrún, ofrecen la oportunidad de explorar realmente, más allá de los lugares más concurridos por los turistas. Al sur de El Cairo, una joya tras otra de la arquitectura faraónica - como Menfis, la necrópolis de Saqqara y las Pirámides de Dashur, El-Lisht y Meidum - esperan al viajero junto a la orilla izquierda del Nilo. Río arriba, en el Egipto medio, cerca de El-Minya, encontramos las tumbas de piedra de Beni Hassan y Tell El- Amarna, además de restos arqueológicos de la ciudad residencial del Faraón hereje Akhenatón. Más allá de Asyut, junto a Sohag, encontramos más monasterios cuyas raíces se remontan al siglo quinto después de Cristo.
Al sur, en la frontera con el alto Egipto, nos esperan los templos extraordinarios de Abydos y Dendera.

El sagrado corazón del antiguo Egipto: Luxor y la ribera occidental

El inicio y punto álgido de cualquier viaje al alto Nilo es la pequeña ciudad de Luxor.
Los majestuosos templos y ciudades funerarias que se encontraron allí, homenajesa la avanzada civilización que se estableció en torno a la antigua capital de Tebas,llevan milenios impresionando a sus visitantes. La magnífica columnata del templode El Karnak, que durante siglos fue el santuario central del dios Amón para todo elpaís, sobrecoge a todo aquel que lo visita. Más allá del río, en los distintos vallesde la necrópolis de Tebas, el viajero se siente abrumado por el tamaño gigantescoy la devoción espiritual de los templos mortuorios de gobernantes como Ramsés II o IIIy la reina Hatshepsut. Es en uno de estos valles, el espectacular Valle de los Reyes,donde los gloriosos gobernantes del Imperio Nuevo yacen desde hace másde tres mil años. Fue aquí, en 1922, donde Howard Carter sacó a la luz los legendariostesoros de Tutankamón, cuyas reliquias funerarias continúan siendo objeto de leyendasen todo el mundo.

Gran final en el lejano sur: Asuán y Abu Simbel

Continuando con nuestro viaje hacia el sur, tres grandes templos nos esperan: el templo de Esna, dedicado a la diosa con cabeza de carnero Jnum, el santuario de Horus en Edfú y el doble templo ptolemaico de Kom Ombo. La siguiente parada es Asuán, donde hay mucho que ver en forma de joyas faraónicas - especialmente el templo de File - junto con maravillas más modernas como la presa de Asuán, que contiene el enorme lago Nasser.
En Asuán, el encantador paisaje fluvial de la primera catarata, con la espectacular caída de las aguas del Nilo entre las rocas, deja una huella imborrable. Más tarde, tras navegar a la puesta de sol en un barco de vela tradicional egipcio - la faluca - dar un paseo por el jardín botánico de la isla de Kitchener o tomar el té de las cinco en la terraza del hotel Old Cataract - embebido en historia regia de la época colonial - es fácil entender por qué Asuán sigue atrayendo a los europeos que desean escapar del frío invierno. El gran final de este viaje al profundo sur egipcio es el imponente templo de Ramsés II en Abu Simbel.
Sus estatuas colosales reinan sobre el lago Nasser, tras haber sido rescatadas de las aguas merced a la construcción de la nueva presa en la década de 1960, a una monumental gesta de la ingeniería, y proclaman al mundo la fama eterna de su creador y su reino.

EL CAIRO

La herencia Faraónica: Giza, Saqqara y el Museo egipcio

En la capital de Egipto, la metrópolis más grande de África y el centro urbano del mundo árabe, Oriente y Occidente se unen en una fusión del pasado, presente y futuro que da lugar a una mezcla fascinante. Los atractivos de esta «madre de todas las ciudades» son infinitos. Todo recién llegado debe, en primer lugar, hacer una peregrinación a las Grandes Pirámides de Giza, la única de las siete maravillas de la Antigüedad que todavía se conserva. Una visita a las cámaras funerarias del interior de las Pirámides, el Museo del Barco Solar y el espectáculo de Luz y Sonido ante la Esfinge le ofrecerá una visión inolvidable de la singular cultura de la época de los Faraones. La necrópolis real de Saqqara no es menos impactante; en ella, unas obras de arte pioneras nos hablan de la riqueza y el espíritu creador que existió en la vecina Menfis, la primera capital del Imperio Antiguo. Entre lo más destacado se incluyen la Pirámide Escalonada de Zoser, las abundantes mastabas con una fantástica decoración en relieve y el Serapeum, el lugar donde yacen los sagrados toros Apis. Una corta excursión nos lleva hasta Dahshur, un lugar bastante tranquilo, lejos de las multitudes, donde se erigió por primera vez una tumba monumental con forma de pirámide perfecta. De vuelta al moderno centro de El Cairo, puede que no tengamos suficiente con una sola visita al Museo egipcio, que atesora miles de preciados objetos de la Antigüedad y, en particular, el legendario tesoro de Tutankamón.

La metrópolis moderna, la ciudad islámica y el viejo El Cairo

La UNESCO ha seleccionado más de 600 monumentos arquitectónicos del barrio islámico de El Cairo, con más de mil años de antigüedad, como merecedores de una protección especial y los ha incluido en la lista de lugares mundiales de interés cultural. Entre ellos hay mezquitas como las del sultán Hassan, Ben Tulún y Al Azhar, y la Ciudadela con sus torres. La avenida de Al Muizz, que recorre los dos kilómetros que separan las enormes puertas de la antigua ciudad - Bab al-Futuh y Bab Zuwaila- , serpentea a través de una selección exquisita de monumentos antiguos, entre los que figuran mausoleos, mezquitas, madrasas (escuelas), caravanserais (antiguas posadas para los comerciantes), fuentes y baños públicos. Un paseo de compras se convierte en toda una aventura para los sentidos en los cercanos bazares, especialmente en Jan al- Jalili, al-Muski y el mercado de fabricantes de jaimas, Jayyamia, o incluso en los mercados más alejados, como Kerdassa y Fustat. También cabe destacar lugares como el Museo Islámico, la casa de Gayer-Anderson - una residencia del antiguo El Cairo perfectamente restaurada-, las fantásticas colecciones del Museo de Cerámica Islámica, y el Museo de Mahmud Jalil, que recoge una soberbia colección de obras impresionistas. Un poco más al sur, a orillas del Nilo, el distrito del viejo El Cairo cuenta con prácticamente dos mil años de antigüedad. No podemos dejar de visitar las antiguas torres del Fuerte Babilonio Romano, el Museo Copto y una serie de importantes lugares religiosos, incluida las iglesias de Mar Girgis, Santa Bárbara, la Iglesia Colgante, las iglesias de Moallaqa, la sinagoga de Ben Ezra y la mezquita más antigua de Egipto, bautizada con el nombre del comandante militar Amr Ibn al-As. En la ciudad también podemos encontrar entretenimientos de todo tipo, como centros comerciales y varios campos de golf muy cuidados a las afueras. Por último, también recomendamos navegar una tarde por el Nilo a bordo de una faluca o asistir a uno de los diversos espectáculos nocturnos que se celebran en el moderno teatro de la ópera.

Campo de Golf en el Gouna
LUXOR

Lugares sagrados que lo cautivarán

El Uqsur, actual Luxor, es la antigua capital de Tebas que, junto con la vasta necrópolis de la orilla opuesta del río, forma uno de los centros neurálgicos de la antigua cultura egipcia. El complejo central del templo de Luxor se presenta como una secuencia de 260 metros de grandiosas puertas, patios y salones con columnas.

Más impresionantes aún son las 40 hectáreas que ocupan la zona de templos de El Karnak. Durante más de 1700 años, hasta bien entrada la época romana, El Karnak fue ampliado por prácticamente todos los gobernantes. Cabe destacar los enormes pilones y obeliscos, y el templo de Amón con su magnífica sala de columnas. El tamaño y la escala de El Karnak queda reflejado todas las noches en el impresionante espectáculo de Luz y Sonido que se celebra a orillas del lago sagrado. No hay mejor manera de disfrutar del encanto de esta pequeña ciudad que paseando en calesa por sus tranquilas calles. También son recomendables los distintos museos de momificación y arqueología. Las excursiones de un día desde Luxor a los templos de Dendera y Abydos al norte, Esna al sur, o hacia el Mar Rojo al este, también merecen la pena.

Tumbas, templos y colosos: sorpresas sin fin a las puertas del más allá

Al igual que ocurre con las Pirámides cercanas a El Cairo, la necrópolis de Tebas está orientada hacia el oeste, donde el sol, siguiendo el movimiento de Osiris hacia el otro mundo, desaparece tras un horizonte de arena. Hasta hoy, las tumbas y templos mortuorios son un claro testimonio de la inmensa fe y energía de sus constructores.
Entre los extraordinarios atractivos de la necrópolis de Tebas, vigilada por los colosos de Memnón, encontramos el templo de Ramsés II (Ramesseum), Ramsés III (Medinet Habu) y la reina Hatshepsut (Deir El-Bahari), el poblado de los trabajadores de la necrópolis con sus tumbas (Deir el-Medina), y las tumbas de la nobleza (Sheij Abd el-Qurna). En el Valle de las Reinas, podemos visitar el lugar en el que descansa la bella Nefertari, y en el Valle de los Reyes podemos presentar nuestros respetos a los sesenta Faraones del Imperio Nuevo allí enterrados. Aquellos que deseen admirar de este paraje a vista de pájaro pueden volar en globo a primera hora de la mañana sobre las montañas desérticas y disfrutar de una perspectiva única de esta maravilla de la antigüedad.

CRUCEROS POR EL NILO

Cruceros por el Nilo y el lago Nasser

No hay mejor lugar para apreciar la belleza del Alto Valle del Nilo, en el extremo sur de Egipto, que desde la cubierta de un crucero.
El paisaje bucólico del río pasa ante el viajero en un formato panorámico, al más puro estilo cinemascope, para deleite del espectador. De vez en cuando, en las excursiones en tierra, el visitante puede disfrutar de enclaves faraónicos de gran interés, ya que, en el trayecto entre Asuán y Luxor, se pasa por Esna, Edfú y Kom Ombo. Los pasajeros pueden seleccionar una gran variedad de barcos y trayectos, con viaje de ida, o de ida y vuelta, para sumergirse en la experiencia aún más plenamente. Una alternativa romántica para los aventureros es el viaje nocturno a bordo de una faluca, un barco de vela tradicional, desde Asuán hasta Edfú o Esna. Otro de los atractivos náuticos mde Egipto es la oportunidad de embarcarse en una travesía por el lago Nasser en una amplia selección de cruceros, alguno de los cuales brindan al viajero todo tipo de lujos.
Durante los días de viaje hacia el sur con destino a Asuán, los pasajeros, en pequeños grupos, lejos del tumulto y el ajetreo de los lugares más concurridos del norte, visitan complejos religiosos de gran interés, entre los que destaca Abu Simbel.

ASUÁN

Idilio fluvial en la primera catarata

Asuán, la ciudad más meridional de Egipto, en otros tiempos puerta hacia el interior de África y, hoy en día, último puerto de todos los cruceros por el río, es famosa por sus dos presas: la presa construida durante el periodo colonial a principios del siglo XX y la espectacular presa del Alto Asuán, un hito de la ingeniería logrado durante las décadas posteriores a la independencia. De las canteras de Asuán procedía el granito para los monumentos Faraónicos río abajo, como demuestra el gran obelisco inacabado. Los amantes de la arquitectura antigua presentan sus respetos al santuario de File, con sus templos de Isis y Hathor, y el quiosco de Trajano. Otros lugares imprescindibles son el templo de Beit el-Wali y Kalabsha, el Museo Nubio, y el Nilómetro de la isla Elefantina. Si da un paseo por el bazar restaurado o visita alguno de los poblados nubios de la zona, podrá contemplar el encanto de la rutina cotidiana, incluida una velada tradicional. Pero en Asuán, el Nilo es la pieza central, por lo que recomendamos dar un romántico paseo en faluca a la luz de la puesta de sol tal vez con una parada en los jardines botánicos de la isla de Kitchener o, en la orilla oeste, un paseo hasta el mausoleo de Agha Kahn, o las tumbas de piedra y las ruinas del monasterio de San Simeón.

ALEJANDRÍA Y LA COSTA MEDITERRÁNEA

Una metrópolis con una rica herencia cultural: la antigua biblioteca y el faro

El venerable puerto viejo de Alejandría, en el extremo noroeste del delta del Nilo, se estableció como capital comercial y centro de aprendizaje helenístico en los días de Ptolomeo. En la actualidad, continúa siendo un lugar fascinante, con una multitud de facetas por explorar. La entrada del puerto, que en otro tiempo fue el lugar donde se erigía el legendario faro, atrae hoy la atención del turista por la alcazaba otomana de Qaitbey. Los principales lugares históricos de Alejandría son las catacumbas de Kom El Shuqafa, las primeras tumbas ptolemaicas de Anfushi, el famoso pilar de Pompeyo —custodiado por dos esfinges—, el anfiteatro romano de Kom El Dikka, la villa de Al-Tuyur con sus bellos mosaicos y el Museo Grecorromano. Adentrándose más en la ciudad, los barrios con aire oriental como Anfushi o Gumruk, caracterizados por sus calles estrechas, bazares bulliciosos y enormes mezquitas, invitan al visitante a un dejarse llevar. Los vestigios del renacimiento cultural de Alejandría de principios del siglo XX pueden apreciarse en las fachadas de estilo Art Nouveau, los cines y cafés del céntrico barrio de El-Manshiya, y un sensacional museo dedicado a la vida del poeta alejandrino Constantine Cavafy, además de afamadas marisquerías y villas junto al mar ubicadas de camino al elegante barrio de Montazah. La nueva Biblioteca Alejandrina es heredera del rico bagaje cultural de la ciudad y, al mismo tiempo, encara el futuro con confianza, tal y como refleja su estilo arquitectónico posmodernista.

Desde el idílico Delta del Nilo hasta los monasterios de Wadi el-Natrún

En la verde y pintoresca campiña agrícola del delta del Nilo, alrededor de Alejandría, se pueden encontrar varios lugares de interés, incluidas las ruinas de la antigua metrópolis de Tanis. En el brazo occidental del Nilo nos encontramos con Rosetta, ciudad que se hizo famosa en todo el mundo a raíz del descubrimiento de la piedra que lleva su nombre y que permitió a Champollion descifrar el antiguo lenguaje jeroglífico de los faraones. En el desierto de Wadi el-Natrún, de vuelta a El Cairo, cuatro monasterios  Anba Bishoi, Anba Maqar, Al-Suryani y El-Baramus, con iglesias repletas de valiosísimos frescos e iconos que datan de hace mil años, rinden testimonio de la época en la que la vida monástica cristiana se centraba en esta zona.

El Mediterráneo: El Alamein, Marsa Matruh

Inmaculadas playas de arena fina juntoa unas aguas de color turquesa son las características que mejor definen a la costa mediterránea de Egipto, desde Agami en el este, no lejos de Alejandría hasta Sallum enel oeste, cerca de la frontera con Libia. Alo largo de este tramo de costa, numerosasvillas, hoteles y complejos turísticos ofrecen lainfraestructura necesaria para unas relajadasvacaciones de verano. Numerosos lugaresde interés y diversión ofrecen al viajero unamplio abanico de actividades, como la visita al faro ptolemaico de Borg El-Arab, lasantiguas ruinas de Abu Menas o el famoso campo de batalla de El Alamein, con susconmovedores monumentos. El recién construido centro turístico de Porto Marina, 105 kmal oeste de Alejandría, tiene un encanto especial. El complejo, que constituye el primerpuerto deportivo de nivel internacional de la costa mediterránea del norte de África,dispone de un hotel, un campo de golf, un balneario y el centro comercial Venice Canal,y está considerado como la puerta de entrada a Egipto desde el Mediterráneo.

MAR ROJO Y EL SINAÍ. Paraíso acuático

Si el frío gélido de un largo invierno lo ha dejado agotado y abatido, lo que necesita es una dosis del paraíso acuático del Mar Rojo egipcio para reanimar el espíritu y complacer a sus sentidos. La costa egipcia del Mar Rojo, bendecida con un cielo azul todo el año, tiene tesoros suficientes para atraerlo una y otra vez: un clima agradable, acceso fácil desde Europa con breves vuelos directos, 1500 Km. de playas de arena fina junto al mar tropical y suntuoso de la costa este de Egipto, y barreras de coral que los más veteranos submarinistas no dudan en situar entre los mejores del mundo. De nuevo en tierra firme, las atracciones son igual de tentadoras: centros turísticos con alojamiento asequible y de calidad, la oportunidad de invertir en su propio pedazo de paraíso a través de un atractivo mercado de residencias playeras, y un fascinante abanico de comercios, deporte y actividades de ocio. Y tierra adentro, junto a las playas, se elevan espectaculares montañas desérticas, perfectas para el senderismo o para buscar la paz interior.
¿Le parece tentador? Participe de la emoción: una cálida bienvenida a la «Riviera Egipcia», las costas del Mar Rojo y el Sinaí lo esperan.

Hurgada: el destino turístico de la costa oeste para nadar y bucear

En el transcurso de una sola generación, este antiguo pueblo pesquero de la costa oeste del Mar Rojo, ubicado unos 400 km al sur de Suez, se convirtió en un floreciente destino turístico. Hoy ofrece condiciones ideales para toda clase de deportes acuáticos, así como largos kilómetros de línea costera intacta repleta de alojamientos de calidad, restaurantes y entretenimiento para todos los gustos. Incluso los viajeros internacionales más curtidos estarán encantados con el ambiente de playa y la animada vida nocturna de Hurgada.
Una amplia variedad de atracciones, incluido el acuario marino, un viaje en submarino panorámico y dos magníficos campos de golf hacen que Hurgada tenga algo para cada uno. Las islas frente a la costa y las montañas desérticas tierra adentro son lugares que bien erecen una excursión de un día.

El Gouna: un perfecto ambiente de vacaciones con una aguna azul turquesa

Tan sólo 20 km al norte de Hurgada, el moderno centro turístico de El Gouna, concebido desde su construcción para ser un paraíso turístico, es el lugar perfecto para pasar unas vacaciones familiares tranquilas o largas estancias. Este complejo posee 14 hoteles exclusivos, numerosas villas y apartamentos privados, restaurantes, discotecas, centros comerciales, un campo de golf de 18 hoyos con un diseño exclusivo y numerosos centros de submarinismo y ocio. El complejo ocupa un amplio archipiélago de islas artificiales y es fácil desplazarse por él ya sea en autobús, bicicleta o a pie. Esta ciudad pequeña pero cosmopolita, levantada sobre la arena del desierto con una mezcla armoniosa de tradiciones arquitectónicas, atrajo a los mejores arquitectos nacionales e internacionales y ha sido reconocida internacionalmente por sus actuaciones respetuosas con el medio ambiente.

Marsa Alam y Port Ghalib: donde el futuro ya ha empezado

El más novedoso de los destinos vacacionales de Egipto, 130 km al sur de El Quseir, está causando sensación. Marsa Alam empezó siendo en los años 90 el primer destino del extremo sur del Mar Rojo. Gracias a su abundancia de playas vírgenes y vida acuática, esta zona tiene un gran potencial. Actualmente, este entorno majestuoso está al alcance de los viajeros a través de un amplio complejo turístico con su propio aeropuerto y varios hoteles de gran calidad. Sesenta kilómetros al norte nos encontramos con el último proyecto estrella de la región, Port Ghalib, situado en la intersección de la costa y un brazo artificial de tierra que se adentra en el mar. Este complejo turístico de la máxima categoría, gracias a su puerto deportivo y club de vela con instalaciones de primer nivel mundial, se posiciona como principal destino para la práctica de los deportes de agua en esta parte del Mar Rojo.

em>Sharm El-Sheij: puro placer y actividades llenas de colorido bajo el agua y en tierra

Hace unas pocas décadas, Sharm El-Sheij era tan sólo un pueblecito pesquero más.
El Sharm moderno, cercano al extremo sur de la península del Sinaí, es ahora uno de los destinos internacionales favoritos para buceadores y turistas. El epicentro original de esta vibrante «Riviera del Mar Rojo» es la bahía de Naama, alrededor la cual se ha levantado una amplia infraestructura turística de primer nivel que ahora incluye la zona comprendida entre Sharm El-Maya hasta la bahía de Nabq. El mayor atractivo de Sharm, además de sus playas llanas y la infinidad de actividades de ocio de este paraíso de vacaciones de más de 25 km de costa, es sin duda la espectacular vida marina. Concretamente, los arrecifes de Ras Umm Sid y el cercano Parque Nacional de Ras Mohammed son todo un festín para la vista.

Dahab e interior: relajación en un paraíso para mochileros que buscan la aventura en las montañas del sur del Sinaí

Monte Sinaí
En la costa este del Sinaí se erige, majestuosas, espectaculares montañas. Las cimas, como dragones gigantescos de la prehistoria, se abalanzan con sus picos altos y dentados hacia la costa, hasta llegar prácticamente a orillas del golfo de Aqaba. Dahab, el complejo turístico de la zona, con campamentos beduinos y playas doradas, ha mantenido el encanto relajado de la época hippie de los 70, a pesar de que ahora cuenta con numerosos hoteles de lujo. La zona de buceo del Parque Nacional de Ras Abu Gallum es realmente excepcional. No muy lejos tierra adentro, hay maravillosos enclaves del Sinaí que están esperando ser explorados, incluido el Cañón Coloreado, un cañón curvado formado por piedra roja de distintos tonos, y el monte Sinaí, donde Moisés recibió los Diez Mandamientos y a cuyos pies encontramos el legendario monasterio de Santa Catalina.

Nuweiba y Taba: dos puertos para relajarse y divertirse en el norte del golfo de Aqaba

Unos 90 km al norte de Dahab llegamos a Nuweiba, un tranquilo refugio para los amantes de la naturaleza. Como cualquier otro lugar en el Sinaí, Nuweiba se ha ganado una reputación por sus playas de arena fina con maravillosos arrecifes llenos de color ante unas colinas de color canela. Taba Heights, una ciudad turística situada junto a la frontera, ofrece las mismas atracciones en un complejo turístico planificado que cuenta con un campo de golf de nivel internacional y numerosas alternativas gastronómicas de calidad. Tanto Nuweiba como Taba ofrecen excelentes complejos hoteleros y todo tipo de deportes terrestres y acuáticos para aquellos que prefieran unas vacaciones más activas.
Además, el turista tiene a su alcance una amplia variedad de excursiones guiadas en camello y por el desierto que le permitan deleitarse con los atractivos del interior.

COMPLEJOS TURÍSTICOS DEL MAR ROJO

HURGADA

Una floreciente ciudad de vacaciones en la costa oeste

Este antiguo puerto pesquero se encuentra aproximadamente 80 km al sudeste de Sharm El-Sheij y está considerado como la cuna del turismo de vacaciones de la costa oeste.

Ningún otro destino de la región atrae a más amantes del sol y hasta él llegan numerosos vuelos directos desde Europa. Hurgada consta de varias partes: al sur del centro histórico de Dahar, separado del mar por una montaña rocosa, con pintorescas casas de marga y bazares, encontramos el puerto y el distrito hotelero de Sigala. A continuación están Hurgada Nueva y Sur, que ocupan 30 km de línea costera salpicados con alojamientos de todas las categorías y gamas de precios.
Hurgada también ofrece un amplio surtido de opciones gastronómicas y deportivas, como sus dos magníficos campos de golf. También hay alternativas aptas para todas las edades, como el museo local y el acuario marino, un viaje en barco con fondo de cristal o un submarino panorámico, y todo tipo de deportes acuáticos, como el wake board o el kite surf. A poca distancia de allí encontramos varias islas, como las de Giftun y Magawish, que presentan atractivas ofertas de esnórkel y barbacoas de pescado. En los complejos de cuatro y cinco estrellas de los barrios vecinos de Sahl Hasheesh, Makadi y Soma Bay a impera el lujo.

Tierra adentro, el viajero disfruta del silencio infinito del desierto en excursiones de uno o dos días a través de las montañas que recorren, por ejemplo, las dos canteras romanas de Mons Claudianus y Porphyrites.

Mar Rojo
MARSA ALAM Y PORT GHALIB

Jóvenes y sofisticados: dos estrellas en alza en el mapa turístico de Egipto

La nueva sensación para los turistas que buscan el sol en la costa egipcia del Mar Rojo es Marsa Alam, 132 Km. al sur de El Quseir, lugar el que, en otros tiempos, las flotas mercantes de los Faraones zarpaban hacia el cuerno de África. En la década de 1990 se instalaron aquí los primeros campamentos de buceo, seguidos de alojamientos ecológicos que se levantaban sobre el suelo del desierto.

Desde entonces, se ha desarrollado una infraestructura turística más establecida, que comprende varios hoteles de cuatro y cinco estrellas, centros de buceo que ofrecen una comodidad exquisita y la experiencia de profesionales, y un aeropuerto internacional para los vuelos chárter que conectan esta remota región con el resto del mundo. El submarinismo aquí resulta una experiencia fantástica: los arrecifes de Abu Dabab, Elphinestone, Delphinhaus, Samadai, Sataya y Wadi el Gemal garantizan abundantes momentos mágicos. También cabe mencionar las excursiones en tierra firme a las viejas minas de esmeraldas y al Parque Nacional de Gebal Alba, la única parte de Egipto a la que llega el monzón del sur. Port Ghalib, 60 Km. al norte de Marsa Alam, se inauguró en 2005 como un destino turístico de primer orden para el futuro. Sus hoteles de primera categoría ofrecen varios programas de deporte y entretenimiento, y disponen de su propio club y puerto deportivo. La ventaja adicional de estos dos nuevos destinos es la cercanía al valle del Nilo con sus tesoros Faraónicos.

EL GOUNA

Vacaciones sin estrés o inviernos enteros en la ciudad de las lagunas

Apenas existen deportes que no puedan practicarse en este paraíso del turismo: wakeboard, esquí acuático, windsurf, kite-surf, vela, ultraligero, parapente, pesca submarina, hípica, golf, tenis, squash, karting y, cómo no, buceo y esnórkel. Además, hay un cine al aire libre, un puerto deportivo, un museo náutico con un acuario, un poblado de artistas y un mercado de artesanía, e incluso una escuela, una iglesia, una mezquita, un hospital moderno, un aeródromo y una emisora de radio. Todo esto, entre otras cosas, se encuentra repartido por las islas de una preciosa laguna, que se comunican entre sí por puentes y canales.

La excelente reputación de El Gouna como destino para unas vacaciones en familia se basa en sus 10 km de playas de arena, y sus 14 hoteles de excelente calidad y confort. Cada uno de ellos presenta un diseño distinto, a pesar de lo cual encajan perfectamente en la estética armoniosa del conjunto. En el complejo se ofrece el innovador programa «Dine Around» (‘Cene fuera’), que brinda a los huéspedes de los hoteles, dentro de su programa de alojamiento, la posibilidad de probar alguno de los veinte exquisitos restaurantes de la ciudad, donde podrán degustar los tesoros culinarios que más les apetezcan. Aquellos que visiten los monasterios de San Antonio y San Pablo, primeros centros de la fe copta, harán un viaje en el tiempo hasta las raíces del cristianismo y la tradición monástico.

EL SINAÍ

SHARM EL-SHEIJ

Lujo en la playa, en la ciudad y bajo el agua

Este es el destino turístico más frecuentado de toda la península del Sinaí y ofrece toda la diversión que un turista pueda desear. Sol durante todo el año, playas poco profundas de arena fina y magníficas zonas de buceo convierten a Sharm en un destino ideal. Las zonas peatonales y la variada oferta hotelera contribuyen a generar un ambiente acogedor. La oferta gastronómica y de entretenimiento es amplia. Brinda una estimulante simbiosis de restaurantes exclusivos, bares, cafés, y discotecas que garantizan el disfrute culinario y la diversión hasta altas horas de la madrugada. En los amplios paseos de Sharm se respira el aroma del Mediterráneo; por las tardes, con las vistosas galerías comerciales, la música animada y los programas de animación, la ciudad se convierte en una versión en miniatura de Las Vegas.

El destino para los que quieren estar a la última es la bahía de Naama, donde se encuentran muchos hoteles y complejos turísticos de primera categoría. Las bahías vecinas de Garden (‘Jardín’), Tiger (‘Tigre’), Shark (‘Tiburón’) y Nabq también cuentan con muchas atracciones. A los pies de la escarpada colina que domina la ciudad, se halla el histórico barrio portuario de Sharm El-Maya. Junto a él está Ras Umm Sid, donde se pueden admirar los arrecifes más impresionantes de la región. Apenas pasados los límites de la ciudad, los aficionados al buceo y el esnórkel podrán entusiasmarse con una fascinante explosión de fauna y flora, en especial en Ras Nasrani y en el Parque Nacional de Ras Mohammed. También es posible disfrutar de toda la belleza submarina de Sharm sin mojarse, a bordo de un barco con fondo de vidrio. En la recepción de su hotel le darán toda la información que necesite.

DAHAD

Relajación en la playa Dorada

En este destino turístico central de la costa oeste del golfo de Aqaba, el turista se sumergirá en un ambiente de calma y tranquilidad. Hace décadas, los seguidores del movimiento hippie adoptaron el asentamiento beduino de Assalah como su paraíso propio. Ahora recibe a visitantes de todas las procedencias, incluidos mochileros, familias y parejas en luna de miel que buscan el encanto de Dahab, que reside en su ambiente relajado con cafés, bungalós de playa y lugares para acampar. El visitante puede probar su habilidad sobre una tabla de surf o descargar adrenalina sobre un quad para después, bajo las palmeras de la bahía de Ghazala, relajarse jugando a las cartas, fumando un narguile o haciendo yoga. Los hoteles de cuatro y cinco estrellas, que se construyeron en los últimos años al sur del centro tradicional, ofrecen estancias más lujosas. Dahab también es famoso entre los buceadores, practicantes de esnórkel y fotógrafos submarinos, que llegan atraídos por los arrecifes de coral de Abu Gallum y Gabr El-Bent, así como por el cráter de 80 m de profundidad conocido como Blue Hole.

EL MUNDO MONTAÑOSO DEL SUR DE SINAÍ

Tras los pasos de Moisés y Santa Catalina

El Sinaí no ofrece únicamente playas y submarinismo: igual de recomendable es una excursión en camello, un viaje en todo terreno o una ruta a pie a través del espectacular paisaje montañoso de su interior. Entre los lugares más destacados se encuentran el Cañón de Colores y el Cañón Blanco, un viaje a través de Wadi Ghazala al Desierto Azul, los oasis de Ain Khudra y Feiran o el templo faraónico de Serabit El- Jadim. Como punto y final a estas excursiones, los guías beduinos suelen servir una deliciosa cena bajo las estrellas del desierto. Una visita al monasterio de Santa Catalina, donde según la Biblia se apareció la zarza ardiente y que, hoy en día, sigue siendo un importante centro religioso, deja una huella imborrable en el visitante. Aquellos que estén en buena forma tampoco pueden dejar de escalar hasta la cima del monte Sinaí, a 2285 m sobre el nivel del mar, desde la cual se divisa el sur del Sinaí en todo su esplendor.

NUWEIBA Y TABA

Dos retiros llenos de paz para los amantes de la naturaleza

El turismo aquí, como en Dahab, empezó con la generación hippie de los años 70. Entre Nuweiba y el Aqaba jordano hay un autobús diario y un servicio de ferry. Aquí, las playas y las montañas que sirven de telón de fondo siguen siendo tan espectaculares como siempre. Pero a la oferta tradicional de lugares para acampar y otros alojamientos sencillos, se le han sumado varios hoteles de alta categoría. Más al norte, en la costa, encontramos campamentos junto a la playa - donde sigue imperando el viajero más curtido - y complejos hoteleros. Las zonas de buceo son magníficas y, en la mayoría de los lugares, se puede elegir entre una gran variedad de deportes acuáticos, como el windsurf, el wake board, las motos de agua y jet ski. En la mayor parte de los hoteles lo ayudarán a organizar excursiones guiadas tierra adentro, en todoterreno o camello. Varios hoteles de primera categoría esperan al viajero más sofisticado en la ciudad fronteriza de Taba. La gran atracción de esta zona es el complejo Taba Heights, una población hotelera de 4,5 km2 del más alto nivel, que constituye un destino perfecto para unas vacaciones familiares, ya que posee su propio campo de golf y un puerto deportivo internacional. Un destino popular para los viajes en barco es la isla del Faraón, donde se hallan vestigios de una alcazaba que nos remontan a la época del célebre sultán Saladino.

Complejo turístico de Taba Heights
DESIERTOS Y OASIS. Misterios salvajes

Jarga, Dajla, Farafra, Bahariya y Siwa: los oasis del Desierto Occidental parecen islas que surgen no sólo en las infinitas arenas del Sahara, sino también en el tiempo. Aquí es donde los cuentos de hadas se hacen realidad, con amaneceres a lomos de un camello o las espectaculares vistas desde lo alto de las dunas con la imponente infinitud del desierto como telón de fondo. Mediodía bajo la tranquila sombra de las palmeras o, tal vez, en la piscina de frescas aguas manantiales de uno de los espléndidos alojamientos ecológicos, esperando a que el dátil maduro de una palmera caiga hasta nuestra boca; un paseo a última hora de la tarde a través de los templos Faraónicos o entre casas de adobe de aldeas atemporales; y noches frente a la hoguera junto a tiendas beduinas, disfrutando con los más fantásticos cuentos, con la única presencia de millones de estrellas en el despejado cielo del desierto.

El Fayum: el jardín de El Cairo, un paraíso natural con un pasado lleno de historia

El oasis más cercano al valle del Nilo se encuentra a tan sólo una hora de camino al sur de El Cairo. Gracias a la fertilidad de la región, El Fayum ha sido siempre la huerta de la capital y bien merece una excursión de una jornada, aunque sólo sea para ver su vegetación exuberante y su tranquilidad rural.
Los fellah - los campesinos- siguen trabajando los campos y las mujeres y los niños se sientan en la puerta de las casas de adobe junto a los canales bordeados por palmeras, con la misma gracia y atemporalidad con la que lo hacían los antepasados que aparecen en los relieves de los muros que rodean las antiguas tumbas. Los 230 km2 del lago Qarún y la reserva natural adyacente de Wadi El-Rayan son zonas protegidas de gran valor. Las aves migratorias que pasan por estas áreas harán disfrutar a los amantes de la naturaleza. En Wadi Al-Hitan, uno no puede dejar de contemplar los gigantescos esqueletos de ballenas prehistóricas, que llegaron hasta aquí cuando el mar Mediterráneo se extendía mucho más al sur que en la actualidad. Además, aquellos que vayan en busca de diversiones culturales se sentirán atraídos por la gran variedad de lugares históricos a su alcance, especialmente las pirámides de Hawara y El Lahun.

Bahariya: palmeras, manantiales y momias doradas

Esta depresión de aproximadamente 4000 km2, enclavada en el desierto, a unas siete horas de El Cairo, se conoce como «el oasis del norte» y está compuesta por roca volcánica negra. Ya era muy conocida en la antigüedad por sus minas de mena, sus jardines fértiles, sus aguas con propiedades curativas y las espectaculares vistas de las abruptas formaciones volcánicas que emergen del suelo del desierto. Este lugar alcanzó la fama mundial a finales de la década de 1990, cuando se descubrió por casualidad una enorme necrópolis que se remonta a la época grecorromana. Las tumbas contenían varios miles de momias que presentaban una elaboradísima decoración, un hallazgo sensacional que le valió a esta zona el nombre de «el Valle de las Momias Doradas».

Farafra: una isla verde junto al Desierto Blanco

Aquí, en el más pequeño y más aislado de los oasis, el viajero puede visitar varios manantiales de sulfuro y descubrir Qasr El-Farafra, el único asentamiento de la región, un alcázar en ruinas rodeado de palmeras. La mayor atracción, tan sólo 30 km al norte, es «el Desierto Blanco», un paisaje de belleza irreal en el que el viento y el clima, a lo largo de los años, han tallado un gigantesco parque de esculturas en las rocas de piedra caliza blanca.

Dajla: arquitectura tradicional de marga con un espectacular fondo rocoso

El oasis de Dajla hizo las veces de granero para los romanos y, hasta hoy, parece un lugar idílico de cuento de hadas. Posee catorce asentamientos, entre los cuales destacan por su belleza las aldeas de Balad - que significa ‘poblado de marga’ - y El Qasr - ’el alcázar’- , formado por callejuelas estrechas y umbrosas. El verde intenso de los abundantes huertos y los campos de clavo, arroz y cacahuete propone un delicioso contraste con el color miel de las dunas y el rosa pálido las luminosas canteras de piedra del desierto que los rodea.
Todavía podemos distinguir varios templos y tumbas que datan de su época de esplendor en la Antigüedad.

Jarga: antigua parada para caravanas que es hoy un próspero centro provincial

El oasis más meridional del Desierto Occidental fue, en su época, una parada importante de la Darb el Arbain - la ruta de los cuarenta días -, que constituía una vía de comunicación entre los mercados del norte y el sur de África para los comerciantes de camellos y esclavos. Hoy es la capital administrativa de la provincia del Nuevo Valle y, junto a los amplios palmerales y campos, cuenta con varios asentamientos independientes como los de Qasr Jarga, Bulaq y Baris. Lo más destacado de sus antiguos santuarios son la primitiva necrópolis cristiana de Al-Bagawat y, de la época persa, el templo de Hibis.

Siwa: el oasis más occidental de Egipto atrae a los viajeros con sus baños, lagos y templos legendarios

El oasis de Siwa, un lugar especial y con encanto, se encuentra 500 Km. al oeste del Nilo, 300 Km. al sur de Marsa Matruh y varios metros por debajo del nivel del mar. Hace 2700 años, cuando Roma todavía era una aldea y Homero acababa de escribir La Ilíada, Siwa ya disfrutaba de una gran fama en todo el Mediterráneo por ser el hogar del oráculo de Amón-Ra. La fama mundial le llegó en el año 331 d. C., cuando Alejandro Magno decidió acudir a este oasis para consultar al oráculo. Esa sensación de leyenda continúa impregnando el oasis en la actualidad. La gran variedad de atracciones naturales, como plantaciones de dátiles y olivos, lagos rodeados por juncos, mesetas y dunas de arena, y manantiales que brotan con fuerza y atraen a los bañistas, refuerzan la magia de Siwa. Cuenta con encantadores alojamientos ecológicos de calidad y, además, posee dos castillos en la cima de sendas colinas, varios yacimientos arqueológicos y una cultura muy particular con una marcada influencia de las tradiciones bereberes.

EL FAYUM

Un paraíso fértil desde la época de los faraones

El oasis de El Fayum, con una rica historia, abarca un área de aproximadamente 1800 km2. Desde el aire, parece un brote verde que nace del Nilo, a modo de tallo. Esta depresión pantanosa, que fue una zona de caza desde la Era Faraónica hasta la época de los Reyes más Contemporáneos, se transformó en una zona agrícola fértil hace más de 3500 años gracias a la construcción de canales y diques. Aún la actualidad, Bahr Yusuf, un río excavado en la Antigüedad durante la duodécima dinastía, lleva hasta esa zona el agua del Nilo, que la mantiene verde y frondosa.

Desierto Occidental
Una impresionante muestra del esplendor del Imperio Medio puede admirarse en el templo de Medinet Madi y en las Pirámides de Sesostris II, en El Lahun, y Amenemhet III, en Hauwara. Esta última formaba parte de un complejo que englobaba el gran laberinto legendario compuesto por más de 1500 habitaciones que los griegos consideraban una de las maravillas del mundo. Los restos del pasado romano de la región quedaron plasmados en los famosos retratos funerarios -que se encontraron en grandes cantidades en las tumbas locales-, así como en las ruinas de las ciudades romanas de Dime, Tebitinis, Dionisias y Karanis/Kom Auschim. Actualmente, dos viejas norias hidráulicas de madera chirriante siguen girando en la plaza principal de Medinet El Fayum, que en otro tiempo fue una ciudad dedicada al dios Sobek.

El Fayum está delimitado por los 230 km2 de agua salada del lago Qarún, a cuyas orillas, repletas de acogedores restaurantes, encontramos una amplia variedad de aves. Tunis Village es un centro de alfarería que bien vale una visita y, más hacia el oeste, en el corazón del desierto, está Wadi Al-Hitan, el «Valle de las Ballenas», famoso por sus esqueletos de ballena fosilizados de 20 m de largo.

BAHARIYA

Jardines frondosos alrededor del «Valle de las Momias Doradas»

Pese a que su historia se remonta a la época de los Faraones, este oasis de Bahariya, compuesto por ocho aldeas ubicadas 360 km al sudoeste de El Cairo, apenas se conocía hasta finales del siglo XX. Sus principales atractivos eran un templo construido para Alejandro Magno en vida, los 400 manantiales de agua mineral fría, caliente y sulfurosa, y el tranquilo ambiente de pastoreo. Pero, en 1996, llegó la sorpresa cuando, al caer un burro por el tejado de una cámara funeraria en la frontera entre los asentamientos de El Bawiti y El Qasr, se descubrió por casualidad un auténtico tesoro arqueológico. A raíz de este incidente se descubrió que formaba parte de una necrópolis ptolemaica romana, en la que se guardaban miles de momias decoradas individualmente. Aunque el yacimiento no está abierto al público, algunas momias están expuestas en El Bawiti. Otros puntos de interés son las viejas fortificaciones británicas de Yébel Al-Ingleez, el Yébel Maghrafa, donde se descubrió un inmenso esqueleto de dinosaurio, y las formaciones rocosas del Desierto Negro. Por último, para vivir experiencia inolvidable, recomendamos disfrutar deuna noche en una jaima beduina bajo un imponente cielo estrellado.

DAJLA

Un oasis de belleza incomparable y mucha historia

Unos 300 km al sudeste de Farafra, el oasis de Dajla, de 120 km de longitud, sorprende al visitante con su paisaje espectacular. Más de 500 pozos propician la existencia de una frondosa vegetación en la que habita una fauna muy variada. A los pies de unas espectaculares montañas desérticas hay lugares cuyas raíces se remontan a las épocas medievales e incluso faraónicas. Particularmente bellos son el pueblo de Qalamon y la vieja ciudad fortificada de El Qasr, ambos completamente construidos con marga, con calles laberínticas cubiertas de alfombras de juncos. La capital moderna de Mut también tiene un histórico castillo de marga en pleno centro, además de un Museo de cultura popular. Otros lugares que merecen una visita son el templo romano de Deir El Hagar, las tumbas romanas de Al Mozawaka y Bashendi, la tumba faraónica de Balad y, en el extremo sur, el oasis de Baris. Un baño caliente en el manantial sulfúreo de Ain El Qasr o un pícnic a la sombra de las palmeras que bordean el lago salado de Bir Al Gabal repondrán incluso al más cansado

JARGA

El centro del Nuevo Valle:perfecta combinación de historia y modernidad

El oasis más meridional de Egipto, que abarca una extensión de 200x30 km, tiene alrededor de 60 000 habitantes, por lo que es el más grande y más densamente poblado de los oasis egipcios. Una parte considerable de esa tierra es cultivable, un logro excepcional si se tiene en cuenta que Jarga es uno de los lugares más calurosos del planeta, con un total de 4400 horas de sol al año. La capital de la provincia tiene un aura de practicidad moderna. Más atractivo resulta el templo de Hibis, 2 km al norte, considerado el lugar de culto persa mejor conservado de todo Egipto. El templo fortificado de Qasr Ghuwata también se terminó durante el mandato del rey persa Darío I, hacia el año 500 antes de Cristo. Qasr El Zayyan data de la época romana y, más al sur, entre la grandiosidad de las dunas, encontramos el templo de Osiris de Dush. Las más de cien capillas funerarias de la necrópolis de El Bagawat, todas exquisitamente decoradas, pertenecen a las primeras épocas del cristianismo. Tras un ajetreado día de turismo, un baño en las cálidas aguas manantiales de Nasser y Bulaq es idóneo para descansar y, de paso, mejorar la salud, ya que son beneficiosas contra el reumatismo y las alergias.

FARAFRA

Aguas termales y un desierto lleno de esculturas blancas y surrealistas

Tras un largo viaje por el desierto, no hay duda de que cualquier viajero sabrá apreciar la refrescante sombra de las palmeras de este oasis, a mitad de camino entre Dajla y Bahariya. Un baño en los manantiales termales de Bir Setta o El Mufid nos permitirá deshacernos de la arena y de la fatiga. Un viaje a la necrópolis de Ain Besai, 15 km al sudoeste del poblado, pondrá ante nuestros ojos capillas y tumbas de piedra de la época romana y de los primeros días del Cristianismo. Y una visita al Museo de Badr, el estudio de un artista local lleno de pinturas, figuras y objetos originales, despertará nuestra imaginación. Los visitantes del Desierto Blanco podrán contemplar el impresionante paisaje desértico, veinte minutos al norte de Farafra, donde los vientos del tiempo han esculpido la piedra caliza en extrañas siluetas: setas, conos, columnas y mesetas. Esas formaciones blancas, que parecen obra de las manos de gigantescos artistas surrealistas, salpican una llanura que abarca unos 30 km2 y que, especialmente al alba y al ocaso, brillan con luminosos tonos pastel.

El desierto blanco
SIWA

Donde los dioses bendijeron a Alejandro Magno

A unas tres horas de la costa, aparece de la nada, como un espejismo, el más remoto de los cinco oasis egipcios, en pleno Desierto Occidental. El estresado hombre moderno disfruta hoy de la soledad total en el lugar en el que, en su día, el oráculo divino confirmó a Alejandro Magno su derecho a gobernar Egipto. El corazón de este oasis de 2400 km2 fue en otro tiempo la antigua ciudad fortificada de Shali. Desde el punto más elevado, la vista sobre las casas de adobe hacia los lagos que destellan en el horizonte es impresionante. La gran atracción arqueológica de Siwa son las ruinas de la ciudad de Aghurmi, con dos santuarios de Amón. La relajación para cuerpo y alma la encontraremos dándonos un baño en la isla de Fatnis o en las nacaradas aguas minerales de «la Fuente de Cleopatra». A los pies del Yébel Dajrur, aquellos aquejados de reumatismo encontrarán alivio sumergiéndose hasta el cuello en la arena caliente. Mientras tanto, los cazadores de souvenirs podrán adentrarse en el mercado de artesanía local en busca de bisutería de plata auténtica, cerámica y tejidos. Los amantes de la naturaleza pueden pasear en bicicleta o coger una karretta -un «taxi en burro»-, para descansar bajo las palmeras a orillas del lago y observar aves exóticas de una infinidad de colores. El Museo de Siwa y el festival anual de la cosecha de octubre serán de interés especial para aquellos que disfrutan con las tradiciones. Si quiere sentirse más cerca de la naturaleza, puede alojarse en uno de los espléndidos alojamientos ecológicos que tanta fama han granjeado a Siwa en los últimos años.

CIRCUITOS A TRAVÉS DE EGIPTO

Valle del Nilo

El circuito clásico

Pase unos días en la capital, El Cairo, y haga visitas a Giza, Saqqara y El Fayum, para después continuar con un viaje embarco por el Nilo que lo llevará a los enclaves Faraónicos del Alto Egipto, entre Luxor y Asuán. Para aquellos que dispongan de un poco más de tiempo, Abu Simbel se puede visitar fácilmente en un día desde Asuán o, más tranquilamente, con un crucero por el lago Nasser.

El Egipto del Mediterráneo
Una alternativa fascinante para aquellos que ya conozcan El Cairo y el valle del Nilo puede ser seguir los pasos de Cleopatra hacia el gran puerto de Alejandría, con visitas al delta y a los monasterios de Wadi el-Natrún. Este itinerario podría continuar hacia el oeste por la costa del Mediterráneo, pasando por los monumentos de la II Guerra Mundial de El Alamein, siguiendo por Marsa Matruhy cruzando el desierto hacia el legendario oasis de Siwa.

Mar rojo y Sinaí

Sol, playas, buceo y senderismo
Las vacaciones en el Mar Rojo o el golfo de Aqaba garantizan la relajación y la diversión más absoluta, una temperatura perfecta y un fascinante mundo submarino de delicias acuáticas. Tierra adentro, el paisaje montañoso y desértico bien merece una visita de un día, o bien una aventura más larga a través de las espectaculares montañas del sur del Sinaí o hacia los monasterios de San Pablo, San Antonio o Santa Catalina.

Desiertos y Oasis

La ruta de los grandes oasis
Naturaleza idílica, paisajes espectaculares y riqueza cultural lejos de las rutas más turísticas es lo que se puede encontrar en los viajes hacia los oasis de Bahariya,Farafra, Dajla y Jarga. Entre un oasis y otro, podrá disfrutar de la magia atemporal del desierto del Sahara. El Cairo o Luxor sirven como una buena base para iniciar o finalizar una exploración de los oasis del desierto: la visita a una o ambas ciudades podría poner el broche de oro a una ruta a través del corazón de Egipto.

¿Cómo pasar un fin de semana largo en Egipto?

Un fin de semana fascinante en Egipto podría comprender uno o dos días en la metrópolis cultural de El Cairo, incluida la visita a Giza, Saqqara y El Fayum, seguidos de un viaje en avión hacia el sur, a Luxor o Asuán. Otra alternativa podría ser una visita a El Cairo junto con un viaje a la playa, a Ain Sujna, Port Said, Alejandría o alguno de los distintos centros turísticos de la costa mediterránea, con una excursión para bucear en el Mar Rojo o una travesía por el desierto.

Poblaciones del reportaje
Guárdame en el móvil