Cuenca, sus pueblos de la serranía sur
Castilla - La Mancha
Esta ruta combina el disfrute de la Naturaleza con el descubrimiento de un importante patrimonio artístico.Recorrido por la zona oriental de la provincia de Cuenca a través de solitarios y bellos parajes.
Els Blaus de Roses

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LOS PUEBLOS DE LA SERRANÍA SUR DE CUENCA


Esta ruta combina el disfrute de la Naturaleza con el descubrimiento de un importante patrimonio artístico.Recorrido por la zona oriental de la provincia de Cuenca que, aunque poco conocida, atesora grandes atractivos para el viajero que busca una zona rica en hallazgos de civilizaciones antiguas, pequeños pueblos llenos de encanto y poder encontrarse con la Naturaleza a través de solitarios y bellos parajes.

La ruta comienza y finaliza en Cuenca; tomamos la CN-420 hasta MOHORTE, situada al borde de la carretera, junto al río Moscas, en la sierra de los Palancares. En él destaca la Iglesia de la Natividad, originaria del s. XIV con añadidos posteriores. Antes de adentrarnos en la sierra, podemos acercarnos a FUENTES donde hay una interesante iglesia cuya primitiva fábrica es románica del s. XII, reconstruida en el s. XIV y en el XVII.

A 1,6 km. se toma un desvío por una carretera comarcal que se adentra en la Sierra de los Palancares y nos permite acceder a paisajes serranos de gran belleza. A unos 11 km. en la margen izquierda, encontramos un grupo de treinta profundas cavidades secas, conocidas como Las Toreas, que han dado al lugar una gran singularidad; sus fondos están densamente poblados de vegetación. Su origen es debido a un proceso kárstico que se produce por la infiltración del agua por pequeñas fisuras y disolviendo la roca. Poco a poco provocan un ensanchamiento y la torea adquiere una forma circular. El ahondamiento termina cuando aparecen materiales impermeables debajo de las calizas que impiden el paso del agua y así el proceso de disolución.

En esta zona, para los que gustan de disfrutar de la naturaleza, es recomendable dejar el coche y realizar un paseo a pie para poder admirar el entorno.

Seguimos camino en dirección a CAÑADA DEL HOYO. Poco antes de llegar a la población se encuentra el paraje denominado Las Lagunas, zona donde se localizan un conjunto de profundas cavidades en forma de embudo que son las llamadas toreas del agua, que se diferencian de las de Palancares al no estar secas. Es éste otro paraje natural de gran belleza, rico en flora y fauna que hace las delicias de los amantes de la Naturaleza.

Torca del agua


En cuanto a la población, aparece dominada por el castillo del Buen Suceso, construcción del s. XI-XII que fue reedificado en 1839 para alojar a las tropas carlistas.
Conserva una interesante muestra de arquitectura popular donde destacan el Ayuntamiento, la Posada y algunos caserones. La iglesia parroquial de una sola nave, fue construida en el s. XVI y restaurada en el XVIII.

Volvemos a la CN-420 y nos acercamos a uno de los pueblos más interesantes de esta ruta, CARBONERAS DE GUADAZAÓN. Merece una visita aunque sólo sea por la importancia arquitectónica del convento de los Dominicos. Situado junto a la carretera de Cuenca a Teruel, al pie del cerro donde está la población, es una construcción del s. XV-XVI, cedido por los marqueses de Moya en el XVI y convertida su iglesia en panteón. En ella se depositó la Santa Hijuela de los Corporales de Daroca por la Marquesa de Moya, a quien se la había donado Isabel I, hoy en la iglesia parroquial. Del conjunto convento-iglesia, sólo se conserva ésta última ya que sufrió importantes daños durante las guerras carlistas. Posee una magnífica portada gótico-isabelina que tiene superpuesto un arco en el que aparece el escudo de los marqueses de Moya. Tuvo su momento de mayor auge en el s. XVIII, en que fue considerado como Universidad de Filosofía Tomista y de Teología.
Fachada Convento de los Dominicos. Carboneras de Guadazaón


La iglesia parroquial de Santo Domingo de Silos guarda de su primitiva construcción románica el ábside semicircular. En su interior se conserva un artesonado policromado.
Aquí se encuentra la Cueva de la Serpiente, donde se han encontrado restos del Paleolítico Superior.

Desde Carboneras se accede a CARDENETE, que cuenta con un conjunto urbano interesante, en el que destacan sus dos plazas, la Mayor y la Anteplaza, separadas por el antiguo pósito. En la primera está el Ayuntamiento, del s. XVIII y la Iglesia de la Asunción, del XV con añadidos del XVI y el XVIII. En el interior destaca su magnífico artesonado mudéjar de época renacentista que mide 43 m. de largo por 10 de ancho, y unos frescos rococó; en el presbiterio se abren dos capillas laterales, una con crucería gótica, la otra es una cripta románica. Conserva la puerta de estilo gótico y la entrada se efectúa por otra del XVI situada a los pies.

En un extremo del pueblo, sobre una plataforma rocosa, se levantan los restos del castillo que perteneció a los Marqueses de Moya, del s. XVI, de planta cuadrada con cuatro cubos en las esquinas y otro de acceso.
Villar del Humo


Camino de VILLAR DEL HUMO encontramos una antigua ermita rodeada de pinos. Enseguida llegamos a este precioso pueblo serrano, situado en la Sierra de las Cuerdas, en las últimas estribaciones del Sistema Ibérico.

Su conjunto urbano tiene interés por la conservación de la tipología parcelaria y edificatoria. Se desarrolla a ambos lados de la Plaza Mayor, donde se forman conjuntos de gran valor y calidad ambiental con adarves entre ellos y pequeñas plazas, algunas casas adornadas con fósiles en las fachadas.

El entorno paisajístico de la población es de gran calidad, con lugares abruptos de difícil acceso y rodeado de densos bosques, donde se asentaron grupos humanos durante la prehistoria, que utilizaron abrigos y covachas para realizar pinturas relativas a sus modos de vida.

Se trata de muestras de arte rupestre levantino, siendo este núcleo de Villar del Humo el más occidental. Se encuentran en la zona llamada Peña del Escrito y Selva Pascuala, con un total de doce conjuntos conocidos hasta ahora.

En la actualidad es un parque cultural que se inauguró en 1995, perfectamente señalizado que además ofrece el contacto con la naturaleza, muestras de arquitectura popular, etnografía, yacimientos arqueológicos ...

Los aficionados a la pesca aquí podrán practicarla en el río Cabriel.

Regresamos a Cardenete para continuar nuestro itinerario aunque podremos desviarnos a la derecha, recorrer 18 km. y acercarnos a Enguidanos, edificado a los pies de una colina rocosa donde se alza el castillo del s. XIV desde el que se contempla un impresionante paisaje del valle del río Cabriel. Poco antes de llegar al pueblo, junto al Salto de Villora, confluyen el Cabriel con el Guadazaón. Merece la pena pasear por el pueblo pues tiene un conjunto urbano interesante en el que destaca su iglesia parroquial de la Asunción, de los ss. XV-XVI. La puerta de acceso es de estilo gótico tardío, la nave se cubre con un artesonado que en el cabecero se resuelve en casetones.
Pintura Rupestre


Desandamos el camino y volvemos a coger la CM-2109, atravesamos Villora, donde podemos ver en la cima del cerro que domina la población una torre albarrana de tipo árabe del s. XII, restos del antiguo recinto y una puerta. La to­rre se remata con una cornisa con piezas góticas del s. XIV; la iglesia parroquial cuenta con un buen artesonado. Lo más interesante es sin duda el entorno paisajístico de la población, tremendamente escarpado y que ha dado lugar a que existan una serie de viaductos del ferrocarril sobre el río Cabriel. El más importante y llamativo es el Puente del Saladero, que tiene diez ojos, de medio punto, y una gran altura.

Llegamos a MIRA, situada a la orilla del río Moya que vierte sus aguas un poco más abajo en el Embalse de Contreras. Posee un interesante conjunto de arquitectura popular que se ha ido desarrollando por la ladera del monte, con calles tortuosas, rincones de gran tipismo y tranquilas placitas. Pervive su tipología medieval, destacando el edificio del Ayuntamiento, del s. XVII, con soportales. De la misma época es la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, que cuenta con una decoración pintada en el s. XVIII. A la salida encontramos la Ermita de la Piedad, una construcción de finales del s. XVI, de cierta calidad.

En las cercanías hay unos baños minerales denominados de Fuencaliente, seguramente por la temperatura de sus aguas.

Desde Mira nos dirigimos hacia Landete pero debemos acercarnos antes a Garaballa, donde se encuentra el santuario de Nuestra Señora de Tejada, de enorme devoción en la zona. Es la iglesia del convento de Trinitarios Descalzos construido en los ss. XVI y XVIII y que tiene dos interesantes claustros. En el interior de la iglesia destaca el magnífico camarín de la Virgen. La iglesia parroquial de San Sebastián, del s. XIV con reformas del XVIII, cuenta con un artesonado mudéjar en su interior.

De aquí, por Talayuelas, nos acercaremos al extremo más oriental de la provincia para visitar los interesantes parajes del término de Santa Cruz de Moya: Las Rinconadas, en el que la CM-9221, hacia Aras de Alpuente en Valencia, atraviesa el río por un viaducto bajo el cual, a gran profundidad, discurre el Turia en medio de un sorprendente paisaje lleno de vegetación; tomando la carretera en dirección contraria, hacia Adernuz, está el Paraje de la Olmeda, donde el Turia fluye por una profunda garganta. Junto al río Arcos hay un caserío llamado La Orchova, donde existe un curioso molino que antiguamente cumplía misiones defensivas, como atestiguan las arpilleras que conserva.

Nos acercamos a LANDETE, municipio que atraviesa el río Algarra y que conserva algunas casas de interés y en el que destacan tres edificios religiosos: la ermita de San Roque, construida en el s. XVIII sobre otra anterior del s. XV y que conserva una pintura mural con el tema de San Isidro; la Ermita de Fuenmaría, del s. XVIII y parecida a la iglesia parroquial sólo que en proporciones más pequeñas; y la iglesia parroquial de la Asunción, de los s. XVII y XVIII, con una llamativa portada barroca de gran influencia levantina y una torre de estilo herreriano. En la población podremos encontrar muestras de artesanía de la madera.

A escasa distancia se encuentra MOYA, situada sobre un promontorio rocoso, hoy abandonada por sus habitantes que se han trasladado a Santo Domingo de Moya, al pie de la ladera y que posee una interesante muestra de estructura urbana medieval perfectamente conservada.
Castillo de Moya


No se tienen datos exactos sobre su origen, pero aparece ya citada a partir del s. XIII, época en la que se construyó un castillo. Durante toda la Edad Media fue un importante enclave defensivo y en 1475 fue cedida por los Reyes Católicos a don Andrés Cabrera, primer Marqués de Moya, con quien alcanzó su máximo esplendor y prosperidad que mantuvo hasta el s. XVI.

Se puede ver el castillo, del que quedan restos de interés, como su magnífica puerta de acceso, flanqueada por dos torreones, foso, torre del homenaje y patio de armas; parte de las murallas defensivas que eran de doble recinto con sus puertas de acceso: la del Altillo, la de los Ojos, la de San Juan y la de la Villa.

En la antigüedad existían dos barrios, el de Santo Domingo y el de San Pedro, siendo éste el mejor conservado; en él podemos ver los restos del Convento de Concepcionistas e iglesia adosada, de los s. XVI al XVIII; la parroquia de Santa María, del s. XV, y que es la única que se conserva en pie, con portada gótica con porche.
Ruinas del Castillo de Moya


Se conserva el trazado urbano pero casi todo el caserío está hundido; en la Plaza Mayor se ha reconstruido el Ayuntamiento frente a la iglesia de Santa María y el pósito del s. XVII.

Otros restos interesantes en esta fantasmal población son la antigua iglesia de San Bartolomé, de estilo herreriano con algunas decoraciones barrocas, la torre de San Roque, del s. XVI; un poco más abajo está la fuente, manantial que suministraba agua a la población, la portada del hospital de Santiago... Gracias a la escuela taller de Santo Domingo de Moya se están salvando algunos de estos monumentos para poder ser disfrutados por el viajero amante de lo singular.

Nuestro próximo destino es ALGARRA, situado en la ladera de un cerro en cuya cima se asentaba el castillo, hoy en lo más alto podemos ver su iglesia parroquial que conserva un buen artesonado. Más adelante nos podemos desviar hasta ALCALÁ DE LA VEGA donde en una plataforma sobre un meandro del Cabriel, se levantan las ruinas de la antiquísima fortaleza de Alcalá, primer asentamiento árabe de la provincia de Cuenca en el año 711. Junto a éste se encuentra la Ermita del Remedio. Desde aquí tenemos magníficas vistas del agreste paisaje del río Cabriel.

Castillo de Torrefuerte. Salvacañete
La ruta continúa acercándonos a SALVACAÑETE, cuyo conjunto urbano se encuentra perfectamente adaptado al terreno; es una de las plazas fuertes de la comarca y tiene unos miradores desde los que contemplar la belleza del paisaje que la rodea. La iglesia parroquial es del s. XVI y conserva restos de la primitiva fábrica románica. Uno de los hitos más interesantes de este pueblo es la Cruz de los Tres Reinos, un hermoso paraje natural y punto de encuentro de Castilla, Aragón y Valencia.

Cercano al pueblo, por la carretera que conduce a Albarracín, se encuentra en una finca particular el castillo de Torrefuerte, situado en un cerro. Se trata de una fortificación medieval (s. XII-XIII) muy curiosa por sus formas singulares; adosadas a la construcción principal se conservan varias edificaciones de uso doméstico. Su ubicación nos denota la importancia defensiva que tuvo en el pasado. Aquí, el río Cabriel vuelve a ofrecemos interesantes paisajes en el entorno de esta población.

Por la N-420 Cuenca-Teruel, nos acercamos hasta CAÑETE, pasando por Salinas del Manzano, que debe su nombre a la existencia de unas minas de sal utilizadas desde época de los romanos; cerca del pueblo se encuentran las ruinas del castillo de la Magdalena. A Cañete se le considera la capital de la sierra baja de Cuenca y es la patria natal de D. Álvaro de Luna.

Se encuentra en un paraje natural de gran belleza, rodeada de bosques y grandes formaciones pétreas. Su origen se remonta a época celtibérica, aunque el asentamiento adquirió importancia con los árabes.

Importante enclave militar y estratégico en conflictos históricos que le han legado interesantes monumentos; la población está dominada por un monumento al Corazón de Jesús, desde el que podremos admirar una magnífica vista del conjunto urbano, castillo y valles que la rodean.

Cañete
El castillo se sitúa en lo alto del cerro que domina la población, es una ciudadela medieval de planta poligonal de 250 m. de largo, con varios recintos: patio de armas y torre en proa sobre la cima del cerro, siguiendo la línea de murallas que rodea toda la ciudad hacia el río. Encontramos una serie de puertas de diferentes épocas: la puerta del portillo o de San Bartolomé, del s. X, que da acceso a la villa; la de las Eras, en el centro de la población, es de los s. IX-X; la de la Virgen, románica del s. XII y la del Rey, del s. X.
El conjunto urbano está compuesto por numerosas calles tortuosas y estrechas. En la Plaza Mayor se encuentra la iglesia de San Julián, s. XVII-XVIII con portada herreriana y tres lados porticados, que le dan ese carácter de plaza castellana y el Ayuntamiento; tiene una fuente central. Es muy pintoresco el conjunto de edificaciones del Cerro del Cristo, desde la ermita de la Virgen de la Zarza, s. XVI, hasta la iglesia de Santiago, teniendo en medio la muralla y un grupo de edificios sobre ella.

La parroquial de Santiago fue gótica en su primitiva construcción, ampliada después en el s. XVI sobre el palacio de los marqueses de Cañete, que lo cedieron para ello.
Tomando la CM-2106 en dirección norte visitaremos tres enclaves muy interesantes que nos enlazan con la Ruta de la Serranía de Cuenca: Campillos Sierra donde merece la pena acercarse a la iglesia parroquial de la Asunción, de estilo gótico y en cuyo interior podemos ver un retablo y una pila bautismal de gran interés. En las cercanías, la Ermita de Nuestra Señora del Pilar de Altarejos, de gran devoción popular, situada casi en el término de Tejadillos y cercana al río del mismo nombre. Gran parte de ella está excavada en la roca y con ornamentación tallada en la misma. Construida en los ss. XVII-XVIII. Tiene un buen retablo de la Visitación, barroco, y el camarín de la Virgen, con bóveda de media naranja e iluminación exterior, excavada en la roca.

La misma carretera nos lleva a LAGUNA DEL MARQUESADO población que toma el nombre de la laguna que se sitúa a unos tres kms. del pueblo; está bordeada de algunas alamedas y en ella habitan aves acuáticas. Es una antigua población del Marquesado de Moya y se sitúa bordeando el cerro de las Cabras; conserva un interesante conjunto de arquitectura popular con reminiscencias medievales. Destacan en el conjunto la iglesia parroquial de San Bartolomé Apóstol, de los ss. XVII-XVIII, con una pila bautismal de influencia visigoda o mozárabe en su interior y una curiosa fuente a la puerta. La Casa del Arzobispo López Cabrejas, del s. XVII y con una bonita rejería, conserva el escudo arzobispal. En lo alto del cerro existen restos de edificaciones de carácter militar y desde aquí se divisa la laguna.

El trayecto hacia nuestra próxima parada en Valdemeca lo realizamos en parte a través de un estrecho desfiladero con grandes farallones de rocas, abundan los pinares y el fácil encontrar neveros. Aquí el tiempo parece haberse detenido.

Y llegamos a VALDEMECA, situada en una zona de gran belleza y abundante vegetación en la sierra y junto al río del mismo nombre. El pueblo tiene algunas interesantes construcciones populares de arquitectura serrana. La iglesia parroquial, de los ss. XIV-XVI, es de planta en forma de "T", conserva interesantes artesonados y una pila bautismal probablemente del s. XI, muy parecida a la de Laguna del Marquesado.

Desandaremos el camino, llegando de nuevo a Cañete, para desde aquí volver a la capital, pero antes nos desviaremos al pueblo de BONICHES, situado en las estribaciones de la Sierra de las Cuerdas, desde donde podremos iniciar una serie de excursiones a parajes naturales de gran belleza. El del Traqueadero nos acerca a un Cabriel cuyo cauce discurre entre meandros encajados y cascadas. La riscada de la Tabarreña, con una pared de más de 80 m. de altura y desde la que las vistas son extraordinarias; el Ventano de la Horadada, abierto en rocas areniscas; la Pena de Sancho y la Fuente de la Pumareda. La población conserva en sus calles el ambiente serrano; sobre ella se encuentran las ruinas de una torre llamada El Castillete.

Volvemos a la N-420 y nos acercamos a PAJARONCILLO, donde destacan algunos edificios de piedra y las ruinas con restos de un castro romano. Pero lo más interesante lo encontramos en sus alrededores, donde nos aproximaremos de excursión a pie hasta el paraje conocido como Las Corbeteras, curiosas formaciones de crestones geológicos de arcilla; cerca de aquí se encuentra el llamado Castillo, que es una roca natural de gran tamaño en la que hay tres aljibes y bajo el cual se encuentra la Cueva de la Mora. Antes de llegar a las Corbeteras se encuentran los llamados Campos de Túmulos de Pajaroncillo, en plena serranía, un paraje de gran belleza en el que abundan las areniscas rojas. Los túmulos son tumbas de los ss. VII al IV a. de C. con formas circulares u ovoides, algunas de más de 40 m. de diámetro por dos metros de altura. En el paraje de Selva Pascuala podemos ver pinturas rupestres de estilo levantino, relacionadas con Villar del Humo.

Detalle en el puente sobre el río Cabriel. Pajaroncillo
Y regresamos, atravesando de nuevo Carboneras de Guadazaón, a la capital, desde donde podremos emprender otras rutas que nos acercarán al mejor conocimiento de Castilla-La Mancha.