Cuenca, rutas de la mancha
Castilla - La Mancha
La vertiente occidental de la provincia de Cuenca está marcada por un hecho histórico que tiene ramificaciones culturales y artísticas de evidente interés: la Orden de Santiago.
Els Blaus de Roses

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RUTA 1

La vertiente occidental de la provincia de Cuenca está marcada por un hecho histórico que tiene ramificaciones culturales y artísticas de evidente interés: la Orden de Santiago.

Nuestro camino se inicia al borde de la N-III, en Belinchón, donde existe una magnífica iglesia dedicada a San Miguel Arcángel, para llegar en seguida a Tarancón, la ciudad más importante de la provincia y la que mantiene una mayor dinámica industrial. Por ello, el núcleo urbano ha sufrido grandes modificaciones modernizadoras, a pesar de lo cuál han podido sobrevivir algunos edificios de interés, últimos restos de una historia que se remonta a la Edad Media. Destacamos la iglesia de la Asunción, con dos portadas renacentistas y un espléndido retablo barroco, obra de Pedro de Villadiego. A ella se llega por el popular Arco de la Malena: otros edificios de interés son el Palacio del duque de Riánsares, donde vivieron días de amor el primer titular del ducado, Fernando Muñoz y la reina María cristina; la Casa de la Condesa, el Convento de franciscanos (siglo XVII) y, en las inmediaciones, la ermita de Riánsares, en un paraje natural muy atractivo y centro de romería dos veces al año (28 de enero y 15 de agosto). Además, Tarancón es un lugar de gran importancia festiva (septiembre) donde se rinde culto a la buena gastronomía.

Desde aquí podemos entrar plenamente en los territorios que estuvieron sujetos al poder temporal y religiosos de la Orden de Santiago, apelativo que conservan todavía muchos lugares, además de simbolos representativos como la venera o la espada. Así podemos llegar a Horcajo de Santiago, donde se han perdido muchos elementos históricos, pero se mantiene el espíritu tradicional en plazas como la de la Tercia o de la Barbacana. El monumento más notable es la iglesia, un excelente ejemplar barroco, pero también es interesante de ver la Casa de la Cadena. Se celebran fiestas en honor de la Inmaculada los días 7 y 8 de diciembre, con una gran procesión que lleva el estandarte de la virgen a las cuatro ermitas del pueblo durante 24 horas ininterrumpidas.

Villamayor de Santiago
es una villa de gran extensión superficial, con abundancia de edificios palaciales y casas señoriales, muchos de ellos ligados a los comendadores de Santigao que aquí tuvieron residencia. La estructura urbana es de origen medieval aunque el trazado funfamental ahora visible es renacentista. El viajero que decida pasear a pie por estas calles encontrará numerosas sugerencias estéticas y emocionales, como sucede en la de la Montera. El elemento central es la Plaza Mayor, en la que se encuentra la iglesia de la Asunción, del siglo XVI, con dos portadas platerescas. En el paraje de Magaceda está la ermita del mismo nombre, dedicada a la patrona de Villamayor.

Otra ermita de fama en la comarca es la de la Misericordia, en Puebla de Almenara, donde también queda en pie la fábrica de un noble castilllo. Muy cerca de aquí, en Almonacid del Marquesado, celebran vistosas fiestas en honor de San Blas y la Candelaria, los días 2 y 3 de febrero. Es la Endiablada, capaz de poner emoción y asombro en quienes acuden a contemplarla.

Carretera adelante podemos encontrar otra fiesta similar en El Hito, pero en este caso es en mayo, el día de la Encarnación. Es una buena ocasión no sólo para vivir el festejo sino también para contemplar la laguna y sentir el aleteo impresionante de la vida natural, pues el paraje es punto de estancia y nidificación de las bandadas que hacen cada año el viaje de ida y vuelta entre el norte de Europa y Africa.

En estas idas y venidas por la comarca es preciso encontrar un hueco para acudir a Segóbriga, un importante yacimiento ibero-romano, en el que se pueden contemplar, ya recuperadas, varias obras públicas en que se unen el mérito arquitectónico y la belleza estética: el teatro, el anfiteatro, las termas, etc. Se está rehabilitando el trazado urbano, que permite al viajero pasear con la imaginación por una ciudad que supo pasar de la rebeldía natural a la romanización plena. Aquí se han encontrado varias esculturas que corresponden a la mejor época del arte clásico latino,  además de cerámicas, monedas, útiles domésticos, etc. En el teatro se desarrollan cada año, en primavera, una Jornadas de Teatro Greco-Latino.

Y ya para terminar esta ruta apasionante y llena de sugerencias, rendimos viaje en Uclés, un pequeño pueblo que ha desempeñado papeles destacados en diversos momentos históricos. Tuvo un poderoso y famoso castillo, situado en lo alto de un cerro (aún quedan restos de él y de las murallas). El conjunto urbano se organiza en torno a la Plaza Mayor, en la que se encuentra el Ayuntamiento, con fachada porticada. Pero el símbolo máximo de Uclés es la Casa convetual de la Orden de Santiago, el monasterio, situado en un lugar excepcional que lo hace visible desde varios kilómetros de distancia.

La Captial de los Olcades
Segóbriga es una de las ciudades romanas más citadas por los historiadores: caput Celtiberiae, cabeza de la Celtiberia, la llamó Plinio. Sede principal del pueblo olcade, mantuvo una cierta resistencia contra Roma, hasta que fue definitivamente conquistada por Metelo en el siglo I antes de Cristo. Mantuvo su fidelidad a la metrópoli ante el asedio de Viriato y pasó a formar parte del grupo de ciudades preferidas por la República: emitió moneda, gozó del derecho latino, fue el centro de una compleja red de calzadas entre Complutum y Cartagonova. Pero lo más evidente es el gran despliegue monumental con que fue dotada: teatro, anfiteatro, termas, foro, palacios, estatuas (muchas de ellas recuperadas íntegras). Segóbriga mantuvo su destacado papel con los visigodos, que erigieron aquí un obispado.

El otro monasterio de Felipe II
Fue Felipe II quien decidió iniciar la construcción del monasterio de Uclés, como sede central de la Orden de Santiago, para sustituir el primitivo convento con un complejo de mayor prestancia y volumen arquitectónico, que se estructura en dos partes diferenciadas: el convento y la iglesia. El primero se articula en torno a un bellísimo patio central en el que destaca un vistoso algibe barroco; el claustro es de dos plantas que se comunican por una monumental escalera. Impresionantes son las dos fachadas, la oriental de estilo plateresco y la occidental, churrigueresco. En el interior del edificio se pueden encontrar numerosos elementos atractivos, de distintas épocas, llamando la atención la solemne escalera principal y elegante artesonado del refectorio. En cuanto a la iglesia, de los siglos XVI-XVII es de una sola nave, de proporciones clásicas, con capillas laterales.

Diablos a rtimo de cencerros
En Almonacid del Marquesado celebran, seguidos, a la Candelaria y a San Blas. Son dos días de locura, de ritmo frenético, danza, carreras, gestos, disfraces y un sonido inconfundible, que impregna el aire en derredor: el de los cencerros golpeando costados y caderas. Están en la calle los más populares y amables Diablos que se puede imaginar. Son un centenar; ingresan en la cofradía de niños y permanecen en ella de por vida. Visten estrambóticos pijamas hechos de retales de escandalosos colores, cubren su cabeza con un gorro floreado (el dia de la Virgen) o con una mitra (el de san Blas), algunos tapan su cara tras una máscara y en la mano llevan una porra. La Endiablada de Almonacid es un espectáculo sorprendente y extraordinario.

Un Vitor de venticuatro horas
La procesión empieza al anochecer del 7 de diciembre. Hay un acto religioso en la iglesia, donde se congregan miles de personas, que tiemblan de emoción cuando aparece el estandarte de la Inmaculada que durante varias horas pugnará por alcanzar la puerta del templo. Allí le esperan tres caballeros; el del centro tomará el estandarte y los dos laterales las borlas. En ese momento se inicia la que puede ser la procesion más larga de la Cristiandad: durante 24 horas, los tres caballeros y el pueblo que le rodea recorrerán incansables las calles y los alrededores de Horcajo de Santiago, haciendo estación en cada una de las cuatro ermitas del lugar: envueltos en un clamor incesante: ¡Vitor a la Purísima Concepión de María Santísima, concebida sin mancha de pecado! Y el pueblo contesta a coro, siempre: ¡Vitor, Votor, Vitor!. Al anochecer del día 8, volverán a la iglesia. El rito se ha cumplido.

RUTA 2

La Mancha es una región natural a la que el tópico narrativo atribuye una absoluta horizontalidad. Eso, como podemos comprobar en esta ruta, es sólo relativamente cierto: aquí hay cerros, montañas, castillos de noble porte y, también, hermosas lagunas.

Cruzamos la zona occidental de la provincia para situarnos en Mota del Cuervo, villa de inconfundible carácter manchego, en la que se alzan edificios públicos notables, como el antiguo Hospital de Pobres (siglos XV-XVII), el Pósito, almacén de granos de importacia económica en las tierras del cereal, la iglesia de San Miguel Arcángel, etc. En posición elevada se encuentra un magnífico grupo de Molinos de Viento, recientemente restaurados y que se están utilizando para exposiciones de arte y artesanía. Una de estas, la alfarería, tiene arraigo tradicional en la zona con una peculiaridad: la trabajaban sólo mujeres, las cantareras. Hay prestigiosas bodegas de vino y se rinde culto a la gastronomía, además de ofrecer a la participación colectiva unas vistosas fiestas en honor de la virgen de Manjavacas, que es trasladada a la carrera entre la iglesia y la ermita.

Esta última está situada a distancia del pueblo,  al borde de la Mancha húmeda, poblada por multitud de lagunas que se reparten entre los términos de Mota del Cuervo, Las Pedroñeras, El Pedernoso y Las Mesas. Son de tamaño variable, pero la importancia ecológica es común a todas ellas, lo que explica la protección legal de que disfrutan. Naturalmente, todo el paraje debe recorrerse a pie para poder admirar todos los matices del entorno.

Las Pedroñeras
ofrece al curioso visitante el mejor casco antiguo de la región manchega. Ya es de pequeñas dimensiones, porque la modernización de edificios ha ido reduciéndolo, pero ocupa todavía el centro urbano, con grandes casonas muy bien cuidadas, blanqueadas, con patios interiores muy sugerentes. Destacan la Casa Mendizábal, la Casa del Curato, la antigua Residencia de Jesuitas, el Ayuntamiento y la iglesia de la Asunción. A todo ello hay que unir el carácter inconfundible que caracteriza a Las Pedroñeras, como primer centro mundial productor del sabroso ajo morado.

Otro conjunto de interés es el de El Pedernoso, con estructura urbana vinculada al carácter agrario tradicional. En la Plaza Mayor están el Ayuntamiento, la Posada, la Casa de las Catorce Rejas. En la Iglesia de la Asunción podemos admirar un retablo renacentista.

Atravesando campos habitualmente bien cubiertos por el cultivo de cada temporada -cereal, vid, girasol- nos hemos acercado hasta un lugar emblemático, no sólo en esta ruta sino en todo el conjunto de la provincia de Cuenca. Ante nosotros se delinea el paisaje inconfundible de la villa de Belmonte, con su noble y poderoso castillo dominando toda la comarca y que se mantiene orgullosamente en pie, aunque vacío, esperando un destino digno. En cuanto a la villa, conserva en parte su estructura original (fragmentos de muralla, algunas puertas de acceso, calles de sabor medieval) y, desde luego, nobles e impresionantes edificios. La colegiata de San Bartolomé, de grandes dimensiones, tienen dos espléndidas portadas, una gótica y otra gótico-renacentista, que dan acceso al interior, de una riqueza artística deslumbradora, con el impresionante retablo como pieza destacada; el antiguo convento de jesuitas, del siglo XVII; el de trinitarios, de elegante configuración; el Alcázar de don Juan Manuel, prácticamente en ruinas, son algunos de estos putjos de interés que hace inolvidable el paseo por Belmonte.

Y para completar el recorrido, tenemos casi al alcance la mano Villaescusa de Haro. En la iglesia de San Pedro, construída en el siglo XVI, de estilo gótico-tardío, con portada renacentista, está la Capilla de la Asunción, con espectacular bóveda estrellada y un bellísimo retablo, de transición del gótico al plateresco. En las calles hay varias nobles casonas, venerables ruinas de edificios que marcaron su momento de esplendor y como recuerdo que lo sublima todo, la calle en que nacieron nada menos que once obispos, sin duda un récord difícilmente equiparable.

Caminos de Don Quijote
Don Quijote de La Mancha anduvo, indudablemente, por estos caminos cervantes tenía un excelente conocimiento del territorio manchego y aunque procuró no identificar los lugares concretos de las aventuras del hidalgo caballero, algunos pueden ser reconocidos con una atenta lectura. La Ruta de Don Quujote tiene escenarios en pueblos como La Pedroñeras, el Pedernoso, Santa María del Campo (¡voto a Rus!, dijo Sancho), Osa de la Vega, Belmonte y Mota del Cuervo. Y, desde aquí, emprendió el camino hacia zaragoza, siguiendo seguramente el valle del Júcar, probablemente en la dirección Cuenca-Beteta-Molina de Aragón.

Molinos son, y no gigantes
Más de ciento cincuenta molinos de viento hubo en la Mancha de Cuenca; algunos pueblos se esfuerzan en los lútimos años por recuperar los restos de alguno de ellos, pero sólo en Mota del Cuervo se  conserva un conjunto homogéneo levantado sobre el cerro que domina la villa. Seis están juntos y el séptimo quedó al otro lado de la carretera; este, curiosamente, gira sus aspas al revés y por ello se le llama El Zurdo siendo además el único de propiedad particular. Los otros forman parte del patrimonio municipal, ha sido restaurados y se dedican a cumplir objetivos artísticos, culturales y turístico.

El noble Castillo-Palacio de Belmonte
Dominando desde un peqeño cerro el territorio circundante, el castillo-palacio de Belmonte es uno de los más modernos de cuantos fueron levantados en la meseta castellana. Ya había terminado la Reconquista y por eso no hay ninguna batalla que anotar en su historia. El marqués de Villena lo hizo levantar a finales del siglo XV para que se le sirviera de residencia y centro administrativo de unos sobrios de la fortaleza destaca la elegancia del palacio, de estilo gótico-plateresco; hay un recinto exterior; formado propiamente por la muralla pentagonal que se prolonga en la que circunda la villa y otro interior; de tres cuerpos rectangulares unidos por sus vértices para adquirir forma de triángulo. Aunque vacío y deshabitado, se pueden admirar las habitaciones, galerías, vidrieras, capillas, ventanales, arcos...

RUTA 3

El sur de la provincia de Cuenca nos ofrece posibilidades artísticas y literarias de primer orden. Por aquí anduvieron guerreros-escritores como don Juan Manuel y Jorge Manrique y por aquí pervive también el espíritu exquisito del Renacimiento.

Un buen sitio para iniciar la ruta es Castillo de Garcimuñoz, un lugar que conserva valiosos edificios, incluyendo la fortaleza que da nombre al pueblo: es de equilibradas proporciones, con una bellísima portada renacentista. En el asalto a sus muros, defendiendo los intereses de Isabel la Católica, fue herido de muerte Jorge Manrique. Traslado a Santa María del Campo Rus, donde estaba instalado el campamento real, allí expiró el poeta, que luego fue enterrado en el monasterio de Uclés. Hoy, Santa María es una típica villa manchega, con calles amplias y grandes casonas, de carácter muy popular.

También lo es La Alberca de Záncara, que también mantiene latente el sabor tradicional de sus viviendas. La iglesia parroquial, de estilo gótico decadente, fue construida en el siglo XVI. Este es un centro productor de primer orden de un queso manchego de prestigio internacional, por lo que el viajero tienen una excelente oportunidad de probarlo o adquirirlo en el mismo lugar en que se elabora con tanto cuidado.

Es una excelente manera de tomar furerzas para llegar en seguida a San Clemente, donde nos espera uno de los conjuntos urbanísticos mejor conservados. Es ésta una noble, señorial y elegante villa manchega, resumen del espíritu artístico del Renacimiento castellano. El elemento central es la Plaza Mayor, dominada por la bellísima presencia del Ayuntamiento, un edificio renacentista formado por dos estructuras arquitectónicas, una horizontal y otra vertical, con el escudo imperial, impresionante, en el centro. En la misma plaza se encuentra la iglesia parroquial, del siglo XV, de líneas y proporciones sobrias, con valiosos retablos en su interior. Pero lo mejor es pasear por las calles de San Clemente y saborear una auténtica villa del Renacimiento: conventos, edificios públicos (como la Notaría), casonas señoriales, la Torre Vieja, el Arco Romano... son elementos imprescindibles del paisaje urbano, como  lo son también los dos puentes sobre el río Rus. Cerca se encuentra la ermita de la Virgen de Rus, centro de peregrinación y romería de toda la comarca en dos sonados días de primavera, con traslado de las imágenes a la carrera.

Cruzando las tierras manchegas llegamos luego a Sisante, otra interesante villa que ha sufrido en exceso la modernización urbanística. No obstante, conserva edificios de interés, como la iglesia parroquial, de estilo barroco, el Ayuntamiento, el convento de clarisas nazarenas (donde se custodia una valiosa imagen del Nazareno, obra de Luisa Roldán, que sólo sale en procesión cada cien años) y varios edificios particulares.

Esta ruta por el arte y la literatura culmina en un lugar emblemático, la hermosa villa de Alarcón, espectacularmente rodeada por el Júcar, que forma aquí una atractiva hoz en cuyo centro queda el gran peñasco que fue utlilizado por los árabes para levantar una poderosa fortaleza, rodeada por tres filas de muralllas. Puentes medievales, torreones avanzados y fragmentos de los muros siguen en pie. De la importancia pasada de Alarcón da idea el hecho de haber tenido cinco parroquias; cuatro de estas iglesias permanecen levantadas: Santa María, del siglo XVI, perfecta de proporciones, con espléndida fachada clásica; Santísima Trinidad, a la entrada del pueblo, con llamativa portada renacentista; San Juan, en la plaza mayor, la más sobria y discreta de proporciones (actualmente en proceso de decoración interior); y Santo Domingo, reconstruída para ser centro cultural. En la plaza mayor se encuentra también el Ayuntamiento, edificio de gran interés constructivo, con soportales. El paseo por las calles de Alarcón es muy estimulante: da la oportunidad de imaginar, casi al detalle, cómo era la villa medieval. En cuanto al Castillo, totalmente restaurado, es parador nacional de turismo, simbolo maximo del cúmulo de sorpresas agradables que es posible encontrar en la visita a Alarcón.

El arte del Renacimiento en San Clemente
San Clemente es, con toda probabilidad, el más claro y mejor ejemplo de lo que fue una villa del Renacimiento. Aunque su origen es medieval, comenzó a tener consideración al adquirir un destacado papel administrativo, con jurisdicción sobre un amplio territorio. Tuvo corregidor propio y a su amparo todos los demás elementos propios de la compleja burocracia desarrollada desde lo Reyes Católicos hasta Felipe II. Por ello, aquí radicaron numerosas familias nobles y, con ella, llegaron órdenes religiosas, actividad económica, relaciones comerciales. La importancia de estas funciones burocráticas y mercantiles se refleja en la dotación urbanística con que fue dotada la villa, un magnífico escaparate de la elegancia renacentista.

Brillan las letras junto al castillo
En Castillo de Garcimuñoz, la estructura original del pueblo ha podido resistir el paso del tiempo, contando además con la excelente argamasa que le proporciona la literatura. Un hermoso castillo corona el lugar; de él salen las calles encantadoras que forman el tejido urbano y en las que llama la atención la Casa Gótica, del siglo XIV, carácter popular y patio interior con llamativa estructura de madera. Pero por estas calles pasean en libertad el espíritu del Infante don Juan Manuel, que aquí vivió largas temporadas y escribió buena parte de su obra y también la sombra doliente del buen caballero Jorge Manrique, que defendiendo a su reina recibió herida mortal en el asalto del castillo.

Alarcón, poderosa fortaleza
Alarcón es, en sí misma, entera, una fortaleza. Alzada sobre un atrevido espigón rocoso que rodea el Júcar casi en su totalidad, la iniciativa humana completó ese carácter con una eficaz triple línea de murallas, con varias torres albarranas y, en la culminación de todo, un pequeño pero poderoso castillo. Casi todo ello, algo deteriorado por el paso del tiempo, puede contemplarse hoy, pero en Alarcón las ferocidades guereras han sido sustituídas por los placeres de la belleza, la contemplación, el sosiego y el arte. Y también, por qué no decirlo, por el encanto de su bellísimo parador de turismo.

RUTA 4

En la parte suroriental de la provincia existe una comarca de características muy definidas, a la que conocemos con el nombre de Manchuela. Son tierras ocres, con sabor a vino y olor a mar, que se presiente ya en la lejanía.

Iniciamos el camino en Campillo de Altobuey, donde podemos encontrar un excelente conjunto urbano, bien trazado, en el que no existe ningún edificio singular (salvo la iglesia parroquial), perio sí bastantes casonas muy atractivas y una interesante Plaza Mayor. En las afueras se encuentra el santuario de Nuestra Señora de la Loma, con espléndida portada, que tuvo anexo y convento de agustinos hoy transformado en curiosa plaza de toros.

Motilla del Palancar
, aunque es un lugar de poblamiento antiguo, ha sido muy modificado por las necesidades modernas, derivadas sobre todo de su estratégica situación en la carretera N-III y de su carácter de centro administrativo de la comarca. Posee una iglesia de interés, de estilo renacentista y es también recomendable la visita a la ermita de la patrona, Nuestra Señora de la Concepción. Posee una buena infraestructura de edificios turísticos.

En el pequeño pueblo de El Peral, que queda al borde de la carretera, es recomendable hacer una parada para admirar el espléndido retablo de su iglesia parroquial, recientemente restaurado. Es de estilo gótico y en sus tres calles se recogen distintas escenas de la vida de Cristo.

Con el sabor estimulante de esta imagen llegamos a Villanueva de la Jara, un lugar de gran interés urbanístico. El elemento central es la Plaza Mayor, un excelente ejemplo de lo que este concepto significa en los pueblos manchegos; en sus inmediaciones se encuentra también la iglesia parroquial, mezcla de varios estilos clásicos, de grandes proporciones, dedicada a la Asunción de la Virgen y se accede a ella por una hermosa portada renacentista. En su interior hay una interesante y variada dotación de capillas, destacando sobre todas el gran retablo barroco del altar mayor. Otros edificios de interés son la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, patrona de la villa y el convento de santa Ana, de carmelitas, el último de los fundados por santa Teresa.

Si interesante es la visita a Villanueva de la Jara no lo es menos a su vecina Iniesta, la localidad de la Manchuela que atesora una mayor historia, puesto que sus orígenes enraizan con los de las primeras poblaciones de esta comarca, aquí se localiza Egelasta, una ciudad ibérica que desempeño un papel de importancia en el diseño de las vías de comunicación y avituallamiento del ejército imperial romano. Siguió siendo importante en la Edad Media, pero fue en el período siguiente cuando alcanzó su esplendor urbanístico. Aquí pueden encontrarse espléndidos ejemplos de arquitectura señorial manchega: grandes casonas, amplios salones, patios interiores, rejería grandiosa cubriendo los balcones, escudos representativos de nombre de prosapia... La iglesia de nuestra Señora de la Asunción, barroca, conserva varios ejemplos magníficos de orfebrería, encabezados por una custodia con el punzón de Becerril. Dentro del término municipal se encuentra el santuario de nuestra Señora de la Consolación, un hermoso paraje en el que se desarrolla una popular romería en el mes de agosto.

Y para concluir la ruta por la Manchuela nos acercamos hasta Minglanilla; en sus proximidades hubo una mina de sal importante en tiempos de los romanos; los restos aún pueden contemplarse. El pueblo es un conjunto muy modificado por recientes viviendas, quedando muy poco de su estructura antigua. Es interesante la iglesia, bien construida, con magnífica portada renacentista. En las proximidades y siguiendo la carretera hacia Valencia, se encuentra un extraordinario paraje natural, Contreras, al borde del Rio Cabriel, con una preciosa venta, de sabor popular, último reto del camino real de Madrid a Valencia trazado hace dos siglos. El paraje de Los Cuchillos  y las Hoces del Cabriel se encuentra oficialmente protegido y es preciso conseguir autorización previa para la visita.

Las Hoces del Cabriel
Nace Cabriel en los montes Universales, muy cerca de donde también tienen su origen el Júcar y en seguida entra en la provincia de Cuenca, que cruza de norte a sur por su parte más oriental. Durante todo su trayecto es río rumoroso y bravío, que forma magníficos paisajes. Ninguno tanto como cuando se dispone a salir de Cuenca y entrar en Valencia. Entonces el Cabriel rinde a la naturaleza un último homenaje, se encrespa y enciende para formar las más hermosas hoces que jamás pudiera imaginarse. Paredes abruptas, crestas rocosas, vegetación generosa y, en el fondo, el río, limpio y alegre, protegido por los seres humanos.

La Plaza Mayor de Villanueva de la Jara
En la Mancha, la plaza mayor es el lugar amplio, de grandes proporciones, en el que se sitúan los edificios públicos, acude la gente a pasear o a oir los conciertos de la banda de música, se instala el mercadillo semanal, tienen lugar los grandes acontecimientos y es, en fin, el foro de diálogo, debate y  convivencia. Un buen ejemplo es la de Villanueva de la Jara, de carácter renacentista, bien equilibrada en su conjunto, encuadrada por varios edificios muy atractivos. En uno de los lados se encuentra el Ayuntamiento que abre un hueco para que bajo él pase una calle; en otro, que hace ángulo con el anterior, la Posada Massó, de caracter popular, con balconadas y soportales. En el lado frente al Ayuntamiento se encuentra Villa Enriqueta, de estilo modernista.

En Iniesta nació el Arte Gastronómico
La villa de Iniesta, cargada de historia desde los tiempos más remotos, ocupa también un lugar especialmente destacado en un sector que hoy tienen importancia notable: la gastronomía, pues en ella se escribió el primer tratado sobre el arte de guisar y comer. Lo escribió un personaje extraordinario, Enrique de Aragón llamado (sin serlo) marqués de Villena (1384-1434). Fue señor de Iniesta y en el lugar pasó grandes temporadas, dedicado a sus escrituras, investigaciones y pensamientos, en una actitud polifacética que iba desde la filosofía a la nigromancia. El Arte Cisoria o Tratado de cortar del cuchillo es todo un repertorio sobre los productos destinados a la cocina, dónde encontrarlos y cómo guisarlos para obtener de ellos el más sabroso de los placeres.

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