Cuenca, las rutas de la sierra
Castilla - La Mancha
Fantastica guía de rutas de la Sierra de Cuenca donde los viajeros disfrutaran de unas fantasticas vistas y un trato genial por parte de sus habitantes.
Els Blaus de Roses

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RUTAS DE LA SIERRA

RUTA 1

El camino propuesto nos va a llevar por las riberas del Cabriel hasta el corazón del marquesado de Moya. La ruta se inicia en Carboneras de Gaudazaón, que aún mantiene un conjunto urbano de cierto interés. La iglesia de santo Domingo de Silos (siglos XIV-XV), que tiene un magnífico artesonado, conserva una pieza religiosa muy peculiar: la hijuela de los Corporales de Daroca. Antes de llegar al pueblo, junto a la carretera, se encuentra el convento de santa Cruz, que fue panteón de los marqueses de Moya.

La carretera, en dirección a Cañete, bordea el bonito pueblo de Pajaroncillo y en seguida alcanza el río Cabriel, la que acompaña en paralelo. En toda la zona hay atractivos  parajes para el descanso y el baño, mientras que, a la izquierda, aparecen espectaculares cresterías rocosas.

Es muy recomendable hacer un alto en el camino para penetrar, a la altura de El Cañizar en el corazón de la Serranía y encontrar el impresionante paraje de Las Corbeteras, en el que coexisten las bellezas naturales y el profundo misterio de la más antigua historia, en unos enterramientos celtas.

Tras dejar a un lado el desvío hacia Boniches (al que volveremos después) el camino alcanza la villa de Cañete, con notables restos de su pasado medieval: fragmentos de la muralla árabe, varias de las puertas de entrada (siglos X-XII), callejas de inconfundible sabor, por las que el viajero puede pasear mientras reproduce viejas leyendas. La Plaza Mayor conserva una fachada porticada, muy elegante. La Iglesia de Santiago, gótica y la de San Julián, barroca (convertida en centro cultural), son dos excelentes edificios. Dominando todo el conjunto se encuentran los restos del castillo, hasta donde se puede subir para contemplar el atractivo paisaje del entorno.

Volvemos por la carretera hacia el cruce en dirección a Boniches, pasando junto al espectacular paraje de Ayuntaderos y, a continuación, un original y bellísimo conjunto de areniscas bordeando la carretera. El pueblo conserva bien su carácter popular serrano.

La carretera se aleja del Cabriel para penetrar en el interior del antiguo marquisado de Moya, formado por los Reyes Católicos a finales del siglo XV. Entre abundantes formaciones boscosas dejamos al lado pequeños pueblos (entre Campillos Paravientos y Fuentelespino de Moya surge una carretera local que conduce a Villar del Humo, en cuyos alrededores hay un interesantísimo repertorio de abrigos rupestres, declarados Patrimonio de la humanidad) hasta alcanzar Landete, con su interesante iglesia parroquial en la que podemos admirar la espléndida portada barroca. A poca distancia se encuentra el paraje de la ermita de Fuenmaría, inmersa en un ambiente muy acogedor.

Muy cerca se encuentran las ruinas de Moya, villa de origen árabe que tuvo una escepcional importancia en la Edad Media. Los Reyes Católicos la hicieron sede de un poderoso marquesado que extendía su dominio sobre más de 49 pueblos. Hoy se encuentra abandonada, pero sigue siendo un lugar de gran belleza además de conservar un carácter de pleno simbolismo sobre todo el marquesado, que se concreta en la peregrinación, cada siete años, con la imagen de la virgen de Tejeda, desde su santuario de Garaballa. El paseante encontrará, a través de las antiguas calles de Moya, el aroma nostálgico de viejos conventos, iglesias y hospitales, de colegios y cementerios, de viviendas y talleres. Y puede acercarse hasta el borde mismo de las murallas en las que aún se abren algunas de sus puertas, hasta llegar a la poderosa torre del homenaje que domina todo el valle. En la plaza de la villa se mantienen en pie la Iglesia de Santa María, gótica y, frente a ella, el Ayuntamiento.

Las Corbeteras escondidas
La naturaleza, que es sabia y caprichosa, ha dibujado en un terreno de areniscas de tonos rojizos unos crestones de formas audaces y bellísimas. El agua ha sido el elemento encargado de ir modelando estas figuras de piedra con la que conviven elementos botánicos muy valiosos además de un importante yacimiento de enterramientos celtas, por el sistema de túmulos, que está considerado como el más meridional de cuantos existen en Europa. De este modo, el paseo por el paraje de Las Corbeteras, que hay que hacer a pie, se convierte en una incitación estimulante y enriquecedora.

Las pinturas rupestres de Villar del Humo. Patrimonio de la humanidad
Declaradas Patrimonio de la humanidad, en el conjunto de pinturas rupestres de estilo levantino, las de Villar del Humo están distribuídas en un amplio paraje natural. Son doce abrigos, no todos accesibles, con un total de 178 figuras pintadas; el primero de ellos fue descubierto en 1917. Los más llamativos son los de Peña del escrito, selva pascuala, castellón de los machos y Marmalo. Las pinturas, como suele ocurrir en todas las de este grupo, presentan figuras de animales (toros, cérvidos) pero también alguna humana y símbolos geométricos.

RUTA 2

En una zona muy próxima a la ciudad de Cuenca el terreno calizo ofrece la oportunidad de conocer unas curiosas fomarciones, las torcas, de las que existen dos interesantes grupos, uno de ellos con agua.

Para conocer esta zona, el viajero debe tomar la carretera en dirección a Teruel y aproximadamente a 20 kilómetros tomar un desvío hacia Los Palancares, en el que encontrará primero un campamento juvenil y a continuación el grupo de Torcas. Son hundimientos del terreno, algunos de enormes dimensiones y bautizados con nombres poéticos, de carácter popular: El Lobo, La Novia, El Agua. Todo el paraje debe recorrerse a pie, pues es la mejor forma de disfrutar de un espacio de insólita belleza. Está señalizado por lo que puede bastar con seguir la ruta indicada en la que no sólo contemplaremos la naturaleza pétrea, sino también una generosa vegetación, con ejemplares tan llamativos como el Pino Abuelo o el pino candelabro. Otro paraje próximo, también muy interesante, es El Sumidero, posiblemente una torca en formación, en el que abundan las sabinas.

Continuamos luego el camino volviendo a la carretera principal para seguir hacia Cañada del Hoyo, un núcleo rural muy interesante y bien conservado en líneas generales, con algunas muestras valiosas de arquitectura popular. Dominando el conjunto se encuentran las ruinas del castillo del Buen Suceso, construido hacia el siglo XVI por el marqués de Cañete.

Cerca del pueblo, a unos 5 kilómetros, se encuentran las lagunas de Cañada, que en esencia son torcas cubiertas parcialmente de agua, formando un paraje muy atractivo en el que se puede pasar el día o el rato, tanto para disfrutar de su belleza como del baño en algunas de las lagunas. Es también un paraje para recorrer a pie, por lo que es recomendable llevar calzado cómodo apropiado.

La carretera, desde aquí, penetra en lo más profundo de la Serranía, llevando el camino hacia pueblos de un gran encanto, envueltos por bosques frondosos y regados por el Guadazaón, afluente del Cabriel.

Las Torcas de Palancares
La topografía caliza dominante en gran parte de la Serranía de Cuenca permite la formación de oquedades del terreno, a causa de la labor paciente del agua subterránea en una incansable acción disolvente de rocas y tierras hasta conseguir el hundimiento de algunos espacios. Hay numerosas torcas, pero en Los Palancares se encuentra la mayor y más atractiva agrupación: un total de 30, cada una con su nombre propio. La mayor es la torca Larga, la única que tiene forma alargada; la más profunda es la de las Colmenas (91 metros), pero la más espectacular es la del Lobo, que presenta unas enormes y desnudas paredes verticales.

Las Torcas de agua
Las lagunas de Cañada del Hoyo, situadas cerca del caserío de los Oteros, son en realidad torcas con agua, lagunas de grandes dimensiones, tanto en circunferencia como en profundidad. Por tanto, su formación es similar, con la diferencia de estar cubiertas por una capa fréatica que es del mismo nivel entre todas ellas, lo que garantiza la existencia de canales de intercomunicación. En algunas hay peces y tortugas, pero no todas son adecuadas para el baño. El agua, en apariencia, es de distintos colores, fenómeno que tiene que ver con la composición minero-vegetal de sus fondos. Reciben nombres sugerentes, propios de la cultura popular: La Gitana, El Tejo, Los Galápagos.

RUTA 3

La carretera que desde Cuenca sale en dirección a La Mancha y Andalucía conduce a las muy interesantes ruinas de Valeria y al siempre atrayente embalse de Alarcón, sin olvidar las atractivas fiestas de moros y cristianos que se celebran en la zona.

En segunda, el camino de asfalto alcanza el río Júcar, en el que se encuentra el airoso Puente Palmero, antiguo lugar de confluencia de las cabañas ganaderas trashumantes. El río corre paralelo a la carretera fomando la hoz de Valdeganga durante un largo tramo que da vistosidad y emoción al camino. Al final de la hoz se encuentran los restos de los baños de Valdeganga, que tuvieron sólido prestigio hasta bien entrado el siglo actual.

Dejamos la carretera estatal para entrar en una autonómica que, a través de los bonitos pueblos de La Parra de las Vegas y Albaladejo del Cuende nos lleva hasta Valverde de Júcar, al borde del pantano de Alarcón, lugar muy apropiado para la realización de actividades acuáticas en general y punto de cita imprescindible para los amantes de las costumbres populares, que entre el 6 y el 8 de enero pueden disfrutar de unas vistosas fiestas de moros y cristianos.

Valera de abajo
es un importante foco de actividad, con más de cien talleres que trabajan la madera, especializados en la construcción de puertas y ventanas de estilo castellano. También celebra fiestas de moros y cristianos, la tercera semana de enero.

El camino nos lleva a continuación a la villa de Valeria, que conserva elementos urbanos de notable interés: el antiguo ayuntamiento, la casa-palacio de los duques de Granada, la antigua casa Rectoral y la iglesia de la Asunción, de origen románico (siglo XIII). A escasa distancia del pueblo actual se encuentran los restos de la antigua ciudad hispano-romana, con interesantes elementos arqueológicos. Aunque todo lo que aquí vemos suscita admiración, es conveniente prestar atención especial al ninfeo, el más grande de cuantos se conservan en el ámbito colonizado por Roma y que permite conocer la inteligencia de aquellos excelentes constructores. También se puede visitar una antigua iglesia visigótica, ante la que podemos recordar que Valeria fue sede de un obispado cristiano.

De regreso hacia cuenca hacemos una parada en Arcas, un pequeño pueblo muy modernizado pero que mantienen en pie de una de las más bellas iglesias románicas que se pueden encontrar en España. Merece la pena buscar la oportunidad de entrar en ella y disfrutar de la tenue serenidad que los alarifes medievales supieron incorporar a sus obras.

Valeria. Donde el agua es arte
Ciudad fundada en el siglo I antes de Cristo por Cayo Valerio Graco, que eligió para su ubicación un espectacular arrecife rodeado (y protegido) por los ríos Gritos y Zahorra. La estructura urbanística se acomodó a la naturaleza del terreno y ha sido recuperada en gran parte a lo largo de pacientes excavaciones. Se pueden ver el trazado de las calles, la planta de las casas, el foro, los tabernae, la basílica y, sobre todo, el espectacular nimphaeum, complejo sistema de traslado y distribución de agua, incluyendo los baños públicos. Con la misma importancia que le dieron los romanos pasó al período godo, donde tuvo la categoría de sede episcopal.

Hoz de Valdeganga
Aunque existe la idea de que las hoces se encuentran en los espacios más arriscados de la serranía, también es posible hallar alguna en el tramo medio del Júcar, como ésta elaborada por el río a partir del Puente Palmero. Como la carretera corre paralela al que es fácil apreciar los impresionantes cortados verticales de esta hoz en la que hay abundante vegetación autóctona. El rió no discurre por aquí encajado, sino formando suaves meandros que trasladan su estructura ondulada a la de las paredes rocosas, muy distanciadas entre sí por lo que es una de las hoces más amplias que existen.

La Iglesia Románica de Arcas
Tuvo la provincia de Cuenca una importante serie de iglesias románicas, construídas a principios del siglo XIII, tras la conquista cristiana de estas tierras, pero casi todas ellas fueron modificadas por los gustos posteriores. Las de arcas, dedicada a nuestra señora de la natividad, fue reconstruída modernamente, lo que nos permite admirar en toda su pureza esta maravilla medieval en la que destaca una bellísima portada abocinada, con cinco arquivoltas que se apoyan en otras tantas columnillas. Muy llamativa es la espadaña adosada al edificio principal -en el interior tienen una sola nave, cubierta por artesa de madera.

Embalse de Alarcón
Proyectado en 1935 fue construido al término de la guerra civil, con el objetivo de promover la producción de energía eléctrica y favorecer el riego de 100.000 hectáreas agrícolas de la región valenciana. El embalse ocupa una superficie de 4.500 hectáreas y tiene una capacidad máxima de almacenamiento de 1.112 millones de metros cúbicos, aunque en la actualidad se encuentra muy lejos de ese nivel. Para la comarca conquense en que se encuentra, el pantano ha significado siempre una posibilidad de uso turístico lo mismo por la utlilización de las agradables riberas que para la realización de deportes náuticos.

Fiestas de Moros y Cristianos
En la provincia de Cuenca, las fiestas de moros y cristianos adoptan la forma de Encuentros verbales. Las más famosas y vistosas son las de Valverde de Júcar y Valera de Abajo, ambas en enero y en torno a la figura de un Santo Niño. Hay dos compañías, una de moros y otra de cristianos, que se mantienen activas durante todo el año cuando llega la fiesta, sacan al niño en procesión los cristianos, hasta que se lo arrebatan los moros, pero finalmente serán aquellos los que consigan la posesión de la imagen, que devuelven a la iglesia, a la que también entran los islámicos, arrepentidos de su acción. Los combates son verbales, mediante largos discursos en verso, apoyados por enormes descargas de trabucería.

RUTA 4

Este camino nos permite acercarnos al norte de la provincia por caminos que discurren entre ríos tumultuosos y bellísimos, que antiguamente transportaban las maderadas y en cuyas riberas se alzan pueblos de extraordinario encanto.

Es conveniente iniciar la ruta en Cañamares, en el valle del Escabas, donde podemos admirar grandes parcelas de mimbreras (cultivo característico de la zona), de colores cambiantes según la estación del año y con numerosos parajes naturales para disfrutar, sobre todo La Dehesa.

Bien por el puerto de Monsaete o a través del moderno túnel construído bajo él penetramos en la profundidad de la Serranía. Cañizares es un pueblo encantador, de ambiente muy popular aunque su arquitectura ha sido modernizada en exceso. Luego y a través de una carretera arriscada, que cruza entre grandes bosques, se alcanza el caserío de Puente de Vadillos, un sorprendente emporio industrial en el corazón de la Serranía conquense, con una activa fábrica de carborundum. Por un camino forestal se llega al embalse del molino del Chincha y a la grandiosa hoz de tragavivos.

Otro camino surge aquí, en dirección opuesta. Por él puede llegar el viajero a uno de las hoces serranas más atractivas, tanto por la naturaleza como por el espléndido balneario existente en ella. Hablamos del Solán de Cabras, cuyo manantial produce un agua pura y estimulante que aquí se puede beber en su propio origen.

A contiuación del caserío, entramos en la hoz de Beteta, que ofrece al visitante la visión de un paisaje impresionante en el que la naturaleza despliega toda su generosidad. Al final, la hoz se abre en un hermoso valle dominado por la villa de Beteta, que conserva bastante bien su estructura popular serrana, incluída la balconada de su plaza mayor. Podemos apreciar restos  de la antigua muralla y del castillo de Rochafria, que corona orgullosamente el cerro. Tampoco debe olvidarse una visita a la iglesia, de hermosa portada plateresca, o a la cercana ermita del Rosal.

En El Tobar el viajero puede vivir en plenitud el espíritu rural de un pueblo serrano muy atractivo que, además, tiene un museo etnológico y un par de valiosas lagunas, con abundante población de anátidas. El mismo ambiente se puede encontrar en Masegosa, Lagunaseca y Santa María del Val, muy cerca ya del Alto Tajo, al que se puede llegar por un desvío que surge de la carretera principal y que sugerimos a quienes gustan de disfrutar  de la naturaleza en plenitud y soledad.

El camino continúa hacia uno de los pueblos más interesantes de la Serranía de Cuenca: Poyatos. Situado a media ladera, entre Beteta y el valle del Escobas, lugar tradicionalmente ligado a los caminos de la ganadería, el pueblo conserva todavía una cierta estructura mediebal, en la que se aprecian fragmentos de muralla, la antigua fragua, casonas con solera tradicional y elementos de suficiente interés como para hacer que el paseo por sus calles sea de una encanto extraordinario.

Tras un pronunciado descenso hacia el valle del Escobas, se alcanza otra vez el río, que sigue paralelo a la carretera, hasta llegar a Fuertescusa, de bella estampa adosado a la ladera de la montaña. La iglesia parroquial conserva elementos del siglo XV, con modificaciones del XVIII. A la salida del pueblo, el río produce una hoz muy estrecha y arriscada, con un punto especialmente atractivo, la Puerta del Infierno.

Hoz de Beteta
El río Guadiela, afluente del Tajo, está apenas recién nacido (lo hace en las proximidades de Cueva del Hierro) cuando tras rodear Beteta se encuentra con una enorme muralla rocosa a la que acomete con un barrío impensable por sus pocas fuerzas. Con la paciencia que le da la eternidad del tiempo, el Guadiela ha excavado una de las hoces más arriscadas y duras y también de las más frondosas de cuantas hay en la Serranía conquense. Hay aquí, durante 12 kilómetros, un paisaje impresionante y una exuberante riqueza botánica, además de lugares dignos de ser visitados: la fuente de los Tolos, la cueva de la Ramera, la cueva de don Quijote.

Valle del Escabas
Nace el Escabas en El Hosquillo, en el fondo del parque natural, allá donde tienen los osos sus madrigueras y donde sobrevuelan serenamente los buitres. Es apenas un riachuelo, un hililllo de agua limpia transparente que cuando sale de la gran cárcava rocosa se convierte en río de fuerza y empuje, que en un trayecto muy corto da forma a un riquísimo repertorio natural, de parajes y zonas boscosas en las que anidan y viven numerosas especies animales. Lugares como Tejadillos y Lagunillos, sorpresas como el Monumento a la Madera (obra de Gustavo Torner) y espacios para el descanso, la pesca o el baño hacen del Escabas uno de los sitios más generosos y variados para el disfrute humano.

RUTA 5

Sugerimos ahora un viaje en compañía del río Júcar, al que tomaremos a su paso por Cuenca para seguir junto a él hasta llegar a su mismo nacimiento, a través de bellísimos paisajes serranos.

Empezamos el camino en la capital, en el puente de San Antón, de origen medieval, para seguir por el Recreo Peral, Playa fluvial, ermita de San Julián el Tranquilo, Las Grajas, El Chantre... Todos ellos son parajes de enorme encanto, con posibilidades para el paseo, el descanso, la comida y el baño, además de la pesca.

Al término de la Hoz del Júcar  se encuentra el bonito pueblo de Villalba de la Sierra, de gran valor turístico. La iglesia conserva señales de su origen románico. Cerca, al otro lado del río, se encuentra el valle del Cambrón, lugar de gran valor ecológico.

Tras bordear el Poblado del Salto de Villalba podemos asomarnos al espectacular Ventano del Diablo, que permite contemplar la impresionante visión del Júcar encajado en el fondo de la barranquera. La carretera empieza la subida hacia el corazón de la Serranía para encontrar en seguida el desvío hacia la Ciudad Encatada. Se trata de una formación geológica del modelo kárstico. La caliza del terreno ha sido objeto de la erosión pluvial a lo largo de miles de años. El agua ha ido delineando caprichosas figuras al disolver la capas más blandas de las rocas, dando lugar así a un paraje que invita a la ensoñación y la fantasía. Naturalmente, hay que recorrerlo a pie y es recomendable hacerlo sin prisas.

Volvemos a la carretera principal para alcanzar en seguida el pueblo de Uña, un pequeño lugar que conserva su estructura serrana original. El Júcar forma aquí una laguna muy bella, con abundante vegetación y patos. Cerca se encuentra una piscifactoría que se puede visitar y, en seguida, aparece junto a la carretera el embalse de la Toba, formado también por las aguas del Júcar, envuelto entre montañas de gran belleza, con paredes cortadas en vertical. Es un lugar apto para el baño, la pesca y la práctica de deportes náuticos.

Continuando el camino encontraremos pronto el acceso hacia Beamud y después, al borde de la carretera, Huélamo, situado en la ladera de la montaña, a media altura, formando un friso bellísimo. Es muy interesante el paseo por la población, que conserva ejemplos valiosos de rejería tradicional.

Más tarde pasamos junto al camino forestal que conduce a la estación de esquí de La Mogorrita y al nacimiento del Tajo, poco antes de llegar a Tragacete, importante núcleo turístico, paraíso de cazadores, pescadores, ecologistas, senderistas, montañeros, etc. Hay buenos ejemplos de arquitectura popular serrana.

El siguiente punto de cita es el Nacimiento del Río Cuervo, en las inmediaciones de La Vega del Codorno. Se trata de un paraje natural, al pie de los Montes Universales. Las aguas del río resbalan, a poco de nacer, sobre un gran farallón rocoso, fomando una serie de bellísimas cascadas.

El regreso puede hacerse por el mismo camino pero sugerimos al viajero que lo haga por otra carretera: desde el Alto de la Vega podrá internarse por atractivos parajes serranos, pues irá encontrando sucesivamente Tejadillos (con el monumento a la madera, obra de Gustavo Torner), Lagunillos, el parque cinegético de El Hosquillo (que puede visitarse, previa petición), la Fuente de la Tía Perra y, finalmente, el pueblo de Las Majadas, en cuyas cercanías se encuentran Los Callejones, formación similar a la Ciudad Encantada.

El Campichuelo
El Campichuelo, comarca situada entre la Sierra Bascuñana y la de las Majadas, es un lugar tranquilo con 17 núcleos de población y unos 3.000 habitantes, y una buena alternativa para realizar diversas actividades senderismo, cicloturismo, piragüismo, descenso de cañones, equitación, etc...
También se pueden recoger setas y níscalos en temporada entre los pinares del corazón del Campichuelo. Toda la cormarca tiene un alto valor ecológico y está salpicada de lugares pintorescos.
El románico de principios del siglo XIII, denominado "Románico Rural" por su escasez de elementos decorativos y por la sencillez de sus formas está presente en la mayoría de los pueblos que conforman esta comarca.

Los Callejones de las Majadas
Con un origen similar al de la Ciudad Encantada, los Callejones de las Majadas ofrecen algunas peculiaridades. La primera, que están dispuestos como su nombre indica, es decir, en forma de galerías longitudinales, aproximadamente paralelas, en las que también surgen piedras caprichosas y abundante vegetación natural. Pero hay una diferencia más, de sumo interés etnológico: su utilización tradicional como albergues de ganado, por lo que aún se encuentran las construcciones que en madera y piedra hicieron los pastores para aprovechar la disposición natural de los Callejones.

Nacimiento del Río Cuervo
El río Cuervo es pequeño, pero en su corto recorrido, hasta verter en el Guadiela, da lugar a bellísimos paisajes y hoces como la del Solán de Cabras. Pero no hay que ir lejos, pues nada más nacer, apenas a 500 metros de sus manantiales, encuentra ya el motivo para llamar la atención y ser fotografiado: hay un gran farallón rocoso que salvar y el agua del río, todavía tímida, se deja resbalar por él formando en un sitio amable cascada, en otro hililllos como finas cortinas, aquí pequeños embalses y, en conjunto, un rincón de enorme belleza, que la iniciativa humana ha adaptado para disfrute de todos.

Ciudad Encantada
Con una superficie de dos mil hectáreas y una altitud máxima de 1.383 metros, la Ciudad Encantada es un paraje natural en el que conviven las rocas, los árboles y los animales, sin que por fortuna la abundancia de las visitas humanas hayan venido a turbar el equilibrio de aquellos. Nos encontramos ante uno de los ejemplos más vistosos y valiosos del karst. El agua de lluvia ha trabajado durante millones de años para ir modelando la caliza y esa labor ha dado como consecuencia la aparición de una serie de figuras fantásticas: La cara del hombre, Los barcos, Los amantes de Teruel, El cocodrilo y el elefante, El mar de piedra, La foca... y cientos más. Pero lo más emocionante es pasear en libertad, dejar volar la imaginación y ver, en cada piedra, lo que nadie ha visto.

 

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