Cuenca, comarca de la Mancha Alta y Sierra Baja
Castilla - La Mancha
Dos paisajes y una cultura compartida. Así son la serranía y la mancha alta conquense. Dos comarcas agrupadas en las que páramos y encinares se funden con las estribaciones de las sierras, conjugando el escenario de una tierra única.
Els Blaus de Roses

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INTRODUCCION

Dos paisajes y una cultura compartida. Así son la serranía y la mancha alta conquense. Dos comarcas agrupadas en las que páramos y encinares se funden con las estribaciones de las sierras, conjugando el escenario de una tierra única. Este territorio que limita al norte con la sierra de altomira, al sur con la de almenara, al este con la de los palancares y al oeste con los altos de cabrejas, se encuentra enclavado en la cuenca hidrográfica del júcar, río que surca la comarca de norte a sur y que presenta un sinuoso trazado formando meandros y alternando hoces y gargantas con valles más amplios.

La convivencia de diferentes tipos de vegetación da colorido a los campos de este amplio territorio, compaginando la presencia de monte bajo en el que el roble, los chaparros y las encinas junto con el espliego, el tomillo y otras plantas olorosas son los protagonistas con la vegetación de las llanuras donde abundan chopos, olmos e higueras entre otras especies.

En contraste en plena naturaleza con tan solo abrir la ventana, compartir el atractivo de los pequeños y entrañables lugares, disfrutar de todos los encantos de un medio ambiente escasamente modificado, contemplar toda la gama de colores y sabores que esta zona ofrece en cualquier época del año a través del senderismo, la escalada, la pesca, la caza, las rutas medioambientales o el piragüismo, son algunas de las ofertas recreativas que brinda esta singular región.

Íberos y romanos son algunos de los pueblos que históricamente han atravesado la comarca y han dejado huellas y vestigios de su cultura a lo largo de todo el territorio en cuyos pueblos y campos se puede apreciar la presencia de edificaciones singulares y tradicionales, pertenecientes a distintas épocas que le proporcionan una aspecto agradable y señorial: monasterio, iglesias, molinos de viento, fuentes y bodegas son ejemplos de estas construcciones.

Visitando los rincones que esta comarca ofrece, charlando con sus habitantes y dejándose llevar por la belleza de sus paisajes, se podrá disfrutar de las fiestas y tradiciones que encierran sus pueblos y degustar una gastronomía, resultado de la experiencia acumulada a lo largo de los siglos que hará las delicias de quienes la prueben.

Lo aquí descrito tan solo es un pálido reflejo de la realidad, comprobarlo sólo requiere la visita a algunos de los múltiples lugares de cada una de las comarcas y disfrutar con la amabilidad de sus gentes de todo lo que tienen que ofrecer.

PATRIMONIO

Estas comarcas destacan sobre todo por la presencia en sus pueblos, campos y ciudades de un variado y rico patrimonio histórico y cultural que se remonta a la más lejana antigüedad. Los romanos dejaron huellas de su cultura y de su arte: edificios, calzadas, puentes, fiestas, comercio, cerámica...son algunos de los vestigios que lo testimonian y que pueden apreciarse en las ciudades romanas existentes: Segóbriga y Valeria.
La comarca se encuentra salpicada por edificaciones religiosas que también tienen interés cultural, tal es el caso de la iglesia románica de la natividad del siglo xiii situada en el pueblo de arcas o la iglesia gótica de carrascosa del campo con varios tipos de bóvedas de crucería y un crucero que destaca por su complejidad, así como los retablos de las iglesias del hito, almendroso palomares del campo.

En Segóbriga, el viajero podrá remontar la calzada empedrada que le llevará hasta las ruinas del teatro de Fedra, del Anfiteatro o de las Termas. En todo el conjunto arqueológico cabe destacar la importancia de la Basílica una construcción funeraria de grandes dimensiones considerada el primer monumento descubierto en la ciudad y uno de los primeros descubrimientos arqueológicos de España.

La ciudad de Valeria conserva vestigios de casas romanas colgadas o rupestres, apoyadas en la roca y con la hoz del río Gritos a sus pies, lo que le proporciona un entorno espectacular. En su Foro, se puede admirar la presencia de una monumental fuente suntuosamente decorada, símbolo del poderío del Imperio romano, conocida como Ninfeo. El recinto Arqueológico se completa con los restos de un acueducto que abastecía de agua a la ciudad, puentes romanos, una muralla medieval que conserva parte de algunos lienzos y las ruinas de la ermita románica de Santa Catalina cuyo muro de poniente luce una elegante espadaña escalonada con tres huecos de medio punto para las campanas.

Situada cercana a Segóbriga y como punto esencial en nuestro territorio no podemos pasar por alto la visita de Uclés. Villa manchega habitada por romanos, amurallada por visigodos, enclave estratégico de árabes con castillo, mezquita y termas, y elemento estratégico en acontecimientos de la historia de nuestro país: conquistada por Alfonso VI, reconquistada por los almorávides, donada a la Orden de Santiago por Alfonso VII y ciudad monacal y caballeresca desde el siglo XII al XIV, son algunos de los hechos que lo acreditan. Su principal atractivo radica en la presencia del conjunto formado por el castillo y el Monasterio. Del primero apenas quedan restos de la torre de albarranza; el segundo es el máximo exponente de la Orden de Santiago. El Monasterio se encuentra articulado entorno a un patio en cuyo centro se observa la presencia de un aljibe barroco. Así mismo presenta un claustro de dos cuerpos que se comunican por medio de una monumental escalera, y entre las estancias más significativas para la visita encontramos: la sacristía plateresca, el refectorio con su magnífico artesonado y la iglesia. Todo el edificio, tanto en el interior como en el exterior es sorprendente, hasta tal punto que es conocido en algunos círculos como el Escorial de la Mancha.

PRODUCTOS DE LA TIERRA

Hablar de la gastronomía conquense es hacerlo de un comprendio de historia donde se acumula la experiencia de los diferentes pueblos que han habitado la zona en el transcurso de los siglos. Muchos son los platos que forman parte de la mesa conquense: el morteruelo, connota una forma de guisar en la que se conjugan economía y medio, ingredientes y tiempo, el ajoarriero, el gazpacho pastor, mojes, mojetes y ensaladas aprovechan los productos que da la tierra. Los asados de cordero en horno de pan, las chuletas a la brasa de sarmientos o a la teja son comunes en todos los pueblos de la mancha o de la sierra. Los zarajos son la quinta esencia del aprovechamiento de la res, las truchas pescadas en las aguas limpias de nuestros ríos acompañan los días de fiesta. Todos son manjares heredados de nuestros antepasados.

Muchos otros platos y productos completan el variado panorama culinario de nuestra región: las gachas que ennoblecen y elevan la almorta al Olimpo del alimento humano, tentempiés de jamón y queso manchego en los aperitivos y una innumerable variedad de postres regados con la miel de La Alcarria (Alajú pestiños, orejas, flores…). Platos todos ellos, que se pueden degustar gracias a la calidad de los productos que nuestra tierra ofrece, entre los que destaca el protagonismo de la Miel de La Alcarria, conocida desde tiempos inmemoriales y acreditada por la Unión Europea con la Denominación de Origen debido a su alta calidad y de la que existen multitud de variedades con las que deleitar nuestro paladar: milflores, romero, espliego… todas de textura delicada, aroma franco y sabor amplio y armonioso que recuerdan sus orígenes florales y en las que los colmeneros han dejado hacer a la sabia naturaleza para extraer un producto con unas cualidades que lo hacen único.

Otros productos que también juegan un importante papel en la mesa manchega están representados por el azafrán, planta aromática y medicinal utilizada desde el antiguo Egipto como condimento de manjares que tiñe de color violeta el paisaje de nuestros campos y de color amarillo los más exquisitos guisos.

Olivares y almazaras han perpetuado la cultura tradicional del aceite de oliva virgen, auténtico zumo de la aceituna en sus variedades “cornicabra” y “manzanilla”. Se produce a base de una esmerada elaboración que hace que se conserven inalterables sus propiedades aromáticas y gustativas.

Uno de los estandartes de la gastronomía manchega es su queso con Denominación de Origen. Es un queso de pasta dura, elaborado tradicionalmente con leche de oveja de raza autóctona y cuyo desarrollo se remonta a la segunda mitad del siglo XII. Hoy en día su producción se extiende a toda la comarca utilizando para ello una leche de calidad que tras su transformación rezuma los sabores primaverales de los pastos y las hierbas aromáticas, base alimenticia de las cabañas que pastan en estas comarcas.

FIESTAS

Las fiestas salpican y colorean todos y cada uno de los pueblos de la región. Desde que el año empieza hasta que finaliza podemos econtrar eventos en algún rincón de este extenso territorio. 
La historia de Cuenca y su provincia perdurará a través de sus costumbres y su folclore. Su naturaleza personal y ecléctica, marcada e influida por sucesivas civilizaciones, queda evidente en las fiestas, auténticos exponentes del costumbrismo más puro: la romería de la virgen de la misericordia celebrada en puebla de almenara o la fiesta de nuestra señora de la encarnación de el hito son algunos ejemplos

El año comienza con la fiesta de Moros y Cristianos celebrada primero en Valverde del Júcar (8 de enero) y más adelante en Valera de Abajo (tercer domingo de enero), en ambos lugares la estructura tanto temática como organizativa es similar, teniendo a la figura del Santo Niño como protagonista. Los ejércitos de moros y cristianos con una estructura jerarquizada y que se distinguen por un patente contraste entre las llamativas vestimentas de los moros frente al negro riguroso de los cristianos, se agrupan en cofradías a las que sólo pueden pertenecer varones y cuya afiliación pasa de generación a generación. El día grande de la fiesta es el de la procesión, en la que se disputa la imagen del Santo Niño que será conquistada alternativamente por moros y por cristianos. La fiesta concluye con el arrepentimiento y conversión del bando moro y la celebración conjunta de una misa final.

Fiesta singular y original es la celebrada en Almonacid del Marquesado los días 2 y 3 de Febrero, conocida como La Endiablada y declarada de Interés Turístico Regional. Estrambóticos atuendos formados por: gorros de colores, máscaras, correajes y cencerros visten y dan colorido a estas fiestas costumbristas, en las que los únicos protagonistas son los hombres naturales del pueblo. Los diablos son los ahuyentadores de Satán, al que con sus amenazas y aspavientos alejan para defender la pureza virginal de la Virgen María. El día 3 de Febrero el gorro de diablo es cambiado por otro con flores, se celebra la fiesta en honor a San Blas. El momento cumbre de ambos días es la ceremonia de la procesión, en ella los diablos marchan en dos filas a ambos lados de la imagen, de improviso algunos de ellos realizan carreras desenfrenadas acompañadas de estruendos ensordecedores de cencerros y sonajas y del colorido vertiginoso de sus trajes. Como colofón de la fiesta, la plaza se convierte en un espectáculo de danzas en las que las mujeres, para compensar el hecho de que nunca podrán ser diablos, se convierten en protagonistas.

MEDIO AMBIENTE

El paisaje de esta región es el resultado de la combinación de elementos de ambas comarcas; hoces profundas, ríos sinuosos, campos coloridos, vegetación variada y pueblos encaramados en montículos, forman un perfecto combinado en el que la altitud desciende bruscamente. Estamos ante una tierra de cumbres y abismos, de piedra desnuda que se hace encaje y friso, de relieve y escultura por la acción lenta y sensible de los agentes erosivos, y entre piedra y piedra, el pino, ingente masa forestal que cubre las escabrosidades con un verdor perenne, donde el bosque falta, surge el matorral o la eclosión de las plantas aromáticas: el romero, el tomillo o el espliego. Extensos viñedos, trigales y campos de girasol se coordinan con grises olivos dando pie para que surja la mancha cerealista, vinícola y ganadera.

Lagunas, hoces y embalses son algunos de los elementos que podemos encontrar a lo largo de la fisonomía de esta región, ofreciendo con su diversidad y variedad una singularidad paisajística.  

Lagunas.
La topografía, el clima, la hidrografía y las connotaciones humanas y culturales hacen de los llanos manchegos una destacada unidad del paisaje. Se trata de un ámbito geográfico perfectamente definido con una acusada personalidad y unos rasgos diferenciadores, nos referimos a La Mancha.
Dentro de esa unidad paisajística, las lagunas suponen un oasis en el interior de una extensión tan seca, en la que la presencia de láminas de agua estacionales y de carácter salino imprime variedad e individualidad al medio. Todo el conjunto lagunar es importante tanto por su proximidad a los ambientes semiáridos-norteafricanos como por la diversidad biológica que posee, ofreciendo una enorme riqueza vegetal y faunística que la convierten en zona de acogida de aves migratorias y criadero de aves  acuáticas.
Entre las lagunas existentes en esta comarca destaca por su importancia la laguna de El Hito, situada entre Montalvo y Almonacid del Marquesado. Posiblemente una antigua Istonium, que en época de migraciones se convierte en una explosión de color y actividad con la presencia en sus aguas, su cielo y su campo de patos, flamencos y avutardas.

Embalse de Alarcón.

Pieza clave en el recorrido del trasvase Taja-Segura. Es uno de los más importantes de la península tanto por su capacidad como por su potencial eléctrico y en el que además pueden, desempeñarse actividades náutico-deportivas. La presa y el puente sobre el Júcar le sirven de contención contando con tres aliviaderos con  rampas entre cuatro contrafuertes.

Hoces.
Bajo el cerro en eI que se encuentra ubicado el yacimiento Arqueológico de Valeria, discurre a través de una profunda hoz de paredes y cejas extraplomadas de calizas, el río Gritos. Al fondo, junto a él se levanta un manto de chopos y álamos que le confieren una gran belleza durante todo el año alcanzando en el otoño las mayores intensidades de color.

RUTAS PARA EL OCIO

Entre las muchas actividades recreativas y de ocio que pueden desarrollarse en estas comarcas destaca el recorrido por la ruta de los embalses a Uclés y Segóbriga, cuyos puntos de interés más sobresalientes son: Uclés, Saélices, Puebla de Almenara, Almonacid del Marquesado, Palomares del campo y Carrascosa del campo.

El recorrido comienza con la visita a la villa manchega de Uclés, situada en las proximidades de Tarancón y cuyo principal atractivo radica en el conjunto que forman el castillo y el Monasterio, baluartes de la época medieval.
A continuación, nuestra siguiente parada nos traslada a la ciudad romana de Segóbiga, cuyas ruinas arqueológicas tienen un importante valor cultural e histórico.

Avanzando en nuestro recorrido nos toparemos con una curiosa población, Puebla de Almenara, interesante por su tipología urbana con viviendas de arquitectura popular manchega entre las que destaca la casa-palacio de don Juan de Cuenca del siglo XVII y por el castillo (ruinas) que se alza en la cumbre de la sierra jareña dominando todo el territorio.
De la Puebla nos dirigiremos a Almonacid del Marquesado, pueblo que destaca por sus fiestas populares, La Endiablada, celebradas los días 2 y 3 de febrero.

Desde este punto tendremos que tomar la carretera comarcal que corre paralela al río Záncara para acercarnos a Palomares del Campo, en cuyo conjunto urbano destaca la iglesia de la Asunción que conserva retablos de gran calidad y valor artístico.

Finalmente siguiendo el trazado del trasvase Tajo-Segura llegaremos al último punto de nuestra ruta, carrascosa del Campo, villa de origen medieval con un interesante conjunto entorno a su plaza mayor donde destaca la iglesia gótica de la Natividad.

Otras actividades complementarias que se pueden realizar son: rutas en bicicleta por parajes casi inalterados por la acción del hombre, caza y pesca en cotos y lugares especializados, piragüismo en el río Júcar, escalada libre, parapente… y toda una variada gama de actividades en contacto directo con la naturaleza.