Coímbra, conoce su Universidad
Portugal
La Universidad de Coimbra ocupa por cesión del rey Juan III, uno de los más antiguos y prestigiosos edificios implantados en suelo europeo, y al mismo tiempo la primera entre las residencias regias portuguesas: el Palacio de la Alcazaba
Els Blaus de Roses

portugal, coímbra, conoce su universidad

DE LA ALCAZABA REAL AL PALACIO DE ESCUELAS

La Universidad de Coimbra ocupa, desde el 13 de octubre de 1537, por cesión del rey Juan III, uno de los más antiguos y prestigiosos edificios implantados en suelo europeo, y al mismo tiempo la primera entre las residencias regias portuguesas: el Palacio Real de la Alcazaba, como era designado, habitado por los sucesivos monarcas, entre los siglos XII y XV, y hoy conocido como Palacio de Escuelas. Habrían de nacer en él todos los reyes de Portugal de la Casa de Borgoña, salvo Pedro I.

Su edificación, no obstante, debió de comenzar hacia el año 994. Sería en aquel entonces una colosal alcazaba, elevada sobre la ciudad, anidada en el pliegue topográfico que se apoya sobre su flanco norte, definiendo un recinto amurallado, de forma cuadrangular, con cerca de 30m de lado y 2,50m de espesor en sus muros, dotada de una imponente puerta fuerte y orlada, en todo su perímetro, por torres semicirculares. Emprendida por determinación de Almanzor, después de la (re)conquista musulmana de la ciudad, en 987 e integrada, a lo que todo indica, en un plano general de fortificación de la ciudad, la construcción de la alcazaba estaría en relación con la conversión de Coimbra en base militar y guarda avanzada de su proyecto de destrucción del reino de León y, en ese sentido, también como demostración de la capacidad emprendedora del Califato, frente a los avances cristianos, dinamizados a partir del norte, y de la marcha irresistible de la Djihad (la guerra santa contra el infiel): lo que explicará su impresionante monumentalidad.

De hecho, asentada, casi de forma inverosímil, sobre un espolón rocoso, suspendido sobre el núcleo urbano y la mezquita (base de la Catedral Vieja que hoy vemos), la alcazaba de Coimbra, la mayor empresa de la arquitectura militar de los Omeyas en toda la Península Ibérica movilizaría para su construcción medios técnicos y humanos expresamente desplazados desde Córdoba, bajo la dirección de un arquitecto (por cierto de origen judío) llamado Zacarías. Su morfología, todavía claramente visible en la fachada norte, modelará, hasta nuestros días, la estructura general del palacio universitario, con su Patio o terrero interno, cumpliendo, en la Edad Media, la función de plaza, que servía tanto para ferias como para ejercicios militares.

Con su definitiva reconquista cristiana en 1064, las construcciones precarias que, en su interior, abrigarían, en el periodo islámico, la residencia del Alcalde (qa'id) y de su guarnición, darían lugar al primitivo núcleo palaciano, edificado por el gobernador cristiano, Sisenando, alrededor de 1080, una capilla, dedicada a San Miguel, réplica en miniatura de la primitiva basílica de Santiago de Compostela, cuyos vestigios arqueológicos fue posible desvendar en las inmediaciones de la actual Capilla y una sala o aula, aneja, construida junto a la muralla occidental.

A Sisenando se le debe también la construcción de la nueva cerca militar (el albacar), adyacente a la primitiva cerca musulmana, por el lado poniente y que, en el transcurso de la Edad Media, habría de dar cabida a nuevas estructuras residenciales.

Será en este palacio donde el primer rey de Portugal, Alfonso Enríquez, instalará su Corte, en 1130, al convertir a Coimbra en su capital y aquí vivirían, con mayor o menor regularidad, sus inmediatos sucesores. Hacia 1330-1340, Alfonso IV emprenderá una imponente reforma del conjunto edificado, bajo la dirección del arquitecto real Domingos Domíngues, prolongando el área residencial a lo largo de los flancos norte y este de la muralla islámica, en el interior de la cual sería edificada una sala imponente (la sala grande) cuyas infraestructuras todavía sobreviven bajo el actual Paraninfo (Sala Grande dos Actos o Sala dos Capelos): y sería en ella donde tendrían lugar las Cortes de 1385, de donde saldría elegido Juan I como rey de Portugal, e inmediatamente entronizado en la Capilla Real.

Por otra parte, no habría de tardar mucho el nuevo monarca en ordenar obras en la histórica morada de sus antecesores, esencialmente una nueva ala residencial, levantada hacia 1395, sobre la vieja cerca de Sisenando (de la que resta todavía un paño de muro y una puerta ojival), además de una cárcel, cuyos restos subyacen hoy bajo la Biblioteca «Joanina» y que representa la única cárcel medieval subsistente en Portugal. Nuevos trabajos, sin embargo, habrían de ser emprendidos a partir de 1429, cuando el palacio fue cedido al infante Pedro, duque de Coimbra, que redundarían en la construcción de una nueva ala, el ala poniente, perpendicular al recinto amurallado y hoy integrada en los Generales. En su beneficio se destruirían la capilla primitiva y el cuerpo residencial sobre la cerca, mandado erigir por su padre, Juan I. Será entonces cuando se de comienzo a la construcción del nuevo templo, más amplio, orientado de norte a sur y del que resta apenas la amplia nave.

Con Alfonso V, sin embargo, hacia mediados del siglo, el palacio se verá sometido a un largo periodo de abandono, cuyo punto final se pondría en tiempos del reinado de Manuel I, quien a partir de 1507 puso en marcha un amplio proceso constructivo, dirigido por Boitaca y, más tarde, por Marcos Pires y Diogo de Castillo, y que se concluyó en 1533, ya en el reinado de Juan lII. Después de la construcción de la muralla islámica, que había definido su perímetro original y a pesar de las alteraciones a que fue siendo sometido en el transcurso de los años, pertenece a la campaña manuelina la intervención de mayor impacto visual, todavía hoy perceptible tanto externa como internamente. De entonces proceden, en efecto, los tejados de extrema inclinación del cuerpo central, la coronación general por merlones o almenas decorativas, esa especie de cucuruchos cónicos que rematan las torres de la fachada norte y que le confieren el aspecto de un palacio feudal, así como la cabecera y la portada de la Capilla Real, o el Paraninfo.

A partir de 1524 y con las obras puestas en marcha por Manuel I y todavía en curso, Juan III introduciría alteraciones en su programa, en especial la demolición del flanco sur de la muralla islámica, que propiciaría la planimetría en "U" que hoy presenta el palacio y, con ello, la conversión del Patio en una suntuosa explanada panorámica que constituye uno de sus trazos más originales y que causan mayor impresión. Del periodo renacentista queda también el sutil y elegante trabajo de Juan de Rouen, quien reforzó la cabecera de la Capilla con esos elegantes contrafuertes cilíndricos y su original corona de templetes, llevada a cabo en 1544, en un tiempo ya en que el Palacio Real de la Alcazaba se había convertido en Palacio de Escuelas.

De hecho, sería a partir de 1537 cuando, por magnánima decisión de Juan III, la Universidad (las Escuelas Generales) pasaría a tener abrigo en la histórica morada de los reyes de Portugal, una de las más fascinantes residencias regias medievales europeas, y que llegada a adquirirla en 1597. Y, desde entonces hasta ahora, no cesará tampoco ésta de contribuir para su continuo embellecimiento y enriquecimiento artístico.

1. PUERTA FÉRREA

Constituye la entrada principal del edificio universitario y de una amplia explanada interna denominado Patio de Escuelas y que ocupa la misma situación de la primitiva plaza fuerte de la alcazaba musulmana y lanza hacia el exterior, unas formas cúbicas o torres circulares, idénticas a las que todavía se ven en la fachada norte y cuyas estructuras en buena parte subsisten aún ocultas por las construcciones actuales. Remodelada sucesivamente en el ámbito de las grandes obras organizadas por los reyes Alfonso IV y Manuel I, le debe su actual aspecto a la intervención de 1633, según el proyecto de António Tavares realizado por Isidro Manuel. En 1640, fue colocado el batiente de hierro de donde le viene el nombre.

Exponente máximo del manierismo de Coimbra y destinada a poner de relieve la entrada al antiguo Palacio Real, ya convertido en Palacio de Escuelas, sigue una tipología híbrida entre la puerta militar, que siempre había sido (con doble alzado y túnel intermedio) y el arco de triunfo, de origen humanista, apologético de la institución universitaria, puesto en evidencia en el programa escultórico, alusivo a las cuatro facultades (Teología, Leyes, Medicina y Cánones) ya los dos monarcas que habían sido fundamentales en la vida de la Escuela (el rey Dionisio, su fundador en 1290, y el rey Juan III, que la fijaría definitivamente en Coimbra, en 1537), siendo coronado cada uno de los alzados por la imagen alegórica de la Sapiencia, insignia, aún hoy, de la institución.

2. VÍA LATINA

Se denomina así, con este nombre evocativo del uso del latín como lengua franca universitaria, a la extensa galería porticada adosada al flanco norte del Patio de Escuelas. Su construcción, de mediados del siglo XVIII, se destinó a dejar resuelto el problema de circulación entre los tres núcleos del Palacio Rectoral, del Paraninfo (Sala dos Capelos) y de los Generales (teniendo en cuenta que las necesidades funcionales de la Escuela no se avenían con el viejo sistema de comunicaciones de la residencia real), y, a un mismo tiempo, a colocar en posición de destaque el acceso principal y ceremonial al palacio escolar.

Sería sabiamente idealizada como una composición escenográfica, inspirada en la arquitectura efímera barroca, destinada a ocultar la irregularidad del alzado manuelino, induciendo un efecto de simetría a través de espaciar desigualmente las columnas jónicas de los corredores laterales. En el centro de perspectiva (que no es el verdadero) de la composición, el gran pórtico central, compuesto por tres arcos que soportan el frontón que ostenta el escudo regio, abriga una composición escultórica de homenaje al rey José I, el monarca reinante, donde serían reaprovechadas las esculturas que, en 1701-1702, había modelado Claude de Laprade, con destino a la portada noble de los Generales, que su edificación obligaría a remover.

3. PARANINFO (SALA DOS CAPELOS)

Arquitectónicamente se corresponde con la antigua Sala Grande del Palacio Real manuelino, edificada por Marcos Pires según el proyecto de Boitaca. Sucesora de la vieja aula prerrománica edificada por Sisenando y de la sala grande del palacio de Alfonso IV, cuyas infraestructuras todavía, parcialmente, le sirven de soporte, era la sala pública por excelencia y el escenario de las grandes ceremonias cortesanas, dando acceso, por la parte de poniente, al guardarropa (o cámara del tesoro) y a los aposentos del Rey y de la Reina. Con la instalación de la Universidad y a partir de 1544, sería adaptada a usos escolares; se celebran aquí, hasta hoy, los exámenes públicos y los actos solemnes universitarios, conservando, a pesar de ello, en lo esencial, su ambiente regio original.

El aspecto que presenta, con el sillón rectoral, la cátedra y los bancos doctorales, se deriva, justamente, de esas necesidades técnicas y ceremoniales de la vida universitaria y de la reforma llevada a cabo hacia 1650. Fue entonces cuando se sustituyó su primitiva techumbre mudéjar por la actual, construida por Francisco de Morais y pintada por Jacinto Pereira da Costa, y cuando se revistió suntuosamente de azulejos, se colocaron cancelas y barandillas de palo santo, la cátedra manierista y la galería de retratos regios, desde Alfonso Enríquez a Juan N (proseguida más tarde con los restantes), cuyo autor fue el pintor escandinavo Karl Falch, siendo celebrada en su época como la mayor y más importante de las Españas.

4. PALACIO RECTORAL Y SALA DEL EXAMEN PRIVADO

El denominado Palacio Rectoral, el sector del palacio universitario asociado directamente a la vida administrativa y representativa de la institución y que, hasta el siglo XIX, fue residencia al Rector, se desarrollaría a partir de 1544, en lo que habían sido los aposentos de los Infantes (el ala comprendida entre la puerta fuerte y la sala grande). A éste se accedía, desde el siglo XVIII, a partir del vestíbulo del Paraninfo (Sala dos Capelos). Comprende el conjunto de dependencias donde se sitúa el Rectorado (por estos motivos inaccesibles, en su mayor parte, al circuito turístico). Merece destaque la Sala de Armas o de Alabarderos (Sala dos Archeiros), con zócalo de azulejos policromados del tercer cuarto del siglo XVIII y opulento techo, adornado con las armas reales y en que se expone el conjunto de alabardas de la guardia universitaria (alabarderos), así como las mazas de los bedeles y la vara del secretario general, usadas en los ceremoniales.

En este mismo piso se sitúa la galería superior que rodea al Paraninfo; aquí la reforma de 1650 instaló un sistema de tribunas, que dan al gran vano de dicha sala, entre los retratos de la galería regia. Destinadas al uso de invitados en el marco de las ceremonias escolares, se estacan, entre ellas, en el lado occidental, la tribuna del obispo, provista de aposento propio, dando acceso a la terraza de la Vía latina y, por aquí, a las tribunas que se sitúan en la parte sur. En el extremo occidental de la galería, se abre la Sala del Examen Privado, organizada con posterioridad al establecimiento de la Universidad en el Palacio, en lo que había sido hasta entonces cámara del Rey y donde tendría lugar, el 13 de octubre de 1537, la primera reunión del consejo escolar en el edificio real. Ya desde 1544 esta sala estuvo dedicada al llamado examen privado (acto solemne y nocturno, en que, sin asistencia de público, se llevaban a cabo las pruebas de licenciatura). Sería a partir de 1650 cuando se empezó a organizar la primera galería de retratos de los rectores habidos desde la transferencia de la Escuela de Lisboa para Coimbra.

Su aspecto actual, sin embargo, es fruto de reformas de 1701-1702, cuando se amplió hasta el siglo XVM la serie de retratos rectorales, se asentó el zócalo de azulejos, fabricados en Coimbra, y se realizó el suntuoso techo, con pintura de José Ferreira de Araujo. Dispuso entonces la sala de un imponente mobiliario hoy desaparecido. También, desde el extremo de la galería, se accede a una balconada panorámica, organizada en 1772 sobre los flancos norte y Poniente de los Generales y desde donde se disfruta de uno de los más fascinantes puntos de observación sobre la ciudad antigua.

5. GENERALES

Se designa con este nombre al núcleo propiamente escolar del palacio universitario; incluye el conjunto de aulas en que, durante el transcurso del día, tenían lugar sucesivamente las lecciones de cada una de las antiguas facultades y designadas por ello como generales. Se accede aquí a partir del extremo occidental de la Vía latina, cuya construcción obligó a destruir el primitivo pórtico monumental; adornado con esculturas, sería resultado de la campaña realizada entre 1692 y 1702, a cargo del maestro constructor José Cardoso, en lo que habían sido los aposentos de la Reina y donde, desde octubre de 1537 habían quedado instaladas las clases escolares.

Fue, entonces, efectivamente, cuando se organizó el patio cuadrangular a la manera de claustro y se edificaron, con su configuración actual, las aulas escolares, siendo el conjunto enriquecido, desde un punto de vista decorativo, con zócalos de azulejos de Agostinho de Paiva y con esculturas barrocas de Claude de Laprade, de que se observan todavía las sobrepuertas ornamentales y el tímpano del vestíbulo que alberga el busto de Pedro II. A partir del claustro, una escalera a través del interior de una de la torres de la fachada norte conducía hasta la Sala del Examen Privado situada en el piso superior.

6. TORRE

La actual Torre de la Universidad sería edificada entre 1728 y 1733 según el proyecto del arquitecto italiano Antonio Canevari que trabajaba en Portugal al servicio de Juan V. Sustituiría a la primitiva, levantada por Juan de Rouen en 1561. Debe su original remate en forma de terraza al hecho de que desde ella se realizaban las observaciones astronómicas antes de la construcción del observatorio respectivo. Raro y elegante ejemplo de torre campanario civil, vendría a configurarse como uno de los símbolos más populares de la propia Universidad, cuya vida todavía se regula hoy por el toque de sus diversas campanas, siendo la más conocida la que entre la comunidad estudiantil se apoda como cabra.

7. CAPILLA DE SAN MIGUEL

Sucesora del primitivo templo prerromá ruco, y también dedicada, como aquél, al príncipe de los arcángeles, debe Su construcción al Infante D. Pedro, duque de Coimbra una de las más fascinantes personalidades de la Casa de Aviz, quien emprendió su edificación en el segundo cuarto del siglo XVII. En la reforma manuelina y según el proyecto de Boitaca recibiría, a partir de 1507, una nueva cabecera, provista de falso transepto, además de una pomposa portada que sigue ostentando, de las ventanas recortadas y, en su interior, del arco triunfal. En 1544, el estado ruinoso de la bóveda de piedra de la capilla mayor obligaría a proceder a su demolición y a reforzar externamente su cabecera, lo que Juan de Rouen resolvería con unos elegantes contrafuertes ya de gusto renacentista.

En su interior, con el transcurso de los siglos ha ido acumulando un ambiente decorativo de rara opulencia y armonía, en el que, juntamente con la riqueza de sus objetos, se destaca por sus suntuosos techos, por encontrarse completamente revestida de azulejos del siglo XVII, por su magrúfico retablo del altar mayor de Bernardo Coelho, con cuadros de Simáo Rodrigues y Domingos Vieira Serráo (1605), y por el magnífico órgano de Gabriel Ferreira (1732).

8. BIBLIOTECA «JOANINA»

Reconocida como la más suntuosa biblioteca universitaria jamás concebida y como obra maestra del barroco europeo, seria edificada entre 1717 y 1728 bajo la égida de Juan V, origen de la designación que le sería atribuida. Se trata de la primera construcción del complejo del palacio escolar que se sale fuera del perímetro de la muralla islámica. Se aprovecharon para su asentamiento los vestigios subsistentes de la vieja prisión real, habiendo sido necesario ampliar con esta finalidad, en casi un tercio de sus dimensiones iniciales, el viejo terrero, ahora Patio de Escuelas.

Concebida como un paralelepípedo dispuesto en altura (para vencer la diferencia de cota), adosado a la cabecera de la Capilla, abre hacia el patio su piso principal, correspondiente a las salas nobles a las que se accede por una monumental portada, en arco de triunfo, flanqueada por columnas jónicas y rematadas por un opulento escudo real. En su interior le espera al visitante una sucesión de tres vastas dependencias, cuya comunicación entre ellas reproduce sabiamente su esquema general, conduciendo la mirada hacia la exuberante composición decorativa que envuelve el retrato del monarca promotor, obra del pintor de Saboya Domenico Duprà.

El espacio interior, completamente revestido de estanterías minuciosamente decoradas con motivos chinos, sobre fondo alternativamente verde, rojo y negro, realizados por Manuel da Silva a lo largo de 40 meses, produce, simultáneamente, un efecto de armonía y de perpetua variedad, para lo que contribuye poderosamente el impacto decorativo de los suelos y de los techos, opulentas alegorías sobre el triunfo de la Universidad, idealizados por António Sim6es Ribeiro y Vicente Nunes.

9. CÁRCEL ACADÉMICA

La cárcel académica (privilegio disciplinario corporativo de la institución universitaria), establecida desde 1593 en el piso bajo del ala norte del palacio, bajo la sala grande, sería trasladada, en 1773, a las infraestructuras de la Biblioteca «Joanina» - en donde habían quedado incorporados los restos subsistentes de la antigua cárcel real, edificada por Juan 1 a finales del siglo XIV -, manteniéndose aquí hasta la extinción del fuero académico con la legislación liberal de 1832.

De la cárcel real habrían de llegar hasta nuestros días dos secretos, una escalera de caracol y otra recta (exterior), estando la cárcel académica organizada en las dependencias adyacentes, obra del siglo XVIII e incluso en parte del piso superior (el piso intermedio del edificio de la Biblioteca (Joanina»), teniendo en cuenta la estructura relativamente compleja (celdas, letrinas, salas de audiencias y de visitas, oratorio) que configuraba. Sufrió obras de adaptación y de mejora de sus condiciones de habitabilidad en 1782 y en 1819, pocos años antes de su extinción.

10. ESCALINATA DE MINERVA

Edificada en 1724 según el proyecto de Gaspar Ferreira, es fruto de la ampliación del Patio de Escuelas impuesta por la construcción de la Biblioteca «Joanina» y de la necesidad de poner en comunicación el complejo escolar con la zona urbana de la Pedrera como alternativa a la Puerta Férrea: en ese sentido, constituye el último ejemplar de una serie de escaleras sucesivas que, a partir del siglo XV, la expansión del edificio hizo necesario que fuesen trasladadas. Concebida en un barroco provinciano pero con gracia, en su juego de tramos alternados, está adornada, en su portal intermedio, por una interesante figuración de la Sapiencia, obra del escultor Fray Cipriano da Cruz.

11. COLEGIO DE SAN PEDRO

Ocupa, en su mayor parte, la antigua ala de Las damas y oficiales del programa manuelino, edificada entre 1525 y 1533 por Diogo de Castilho, según proyecto de Boitaca, en donde, en 1574, el rey Sebastián estableció un colegio para graduados en preparación para la docencia universitaria, que llegaría a poseer una valiosa biblioteca. En 1713 recibiría su portada actual, inicialmente colocada en el exterior, junto a la Puerta Férrea, y trasladada más tarde al interior del Patio de Escuelas. La prolongación del terrero que se tuvo que operar en el marco de la construcción de la Biblioteca «Joanina: haría posible igualmente su ampliación, siendo el Colegio extinguido en 1834 y el edificio entregado a la Universidad para uso de sus Rectores y para alojamiento de la Familia Real, por lo que fue sometido entonces a una amplia reforma.

Poblaciones del reportaje
Tipo de viaje
Guárdame en el móvil