Castilla La Mancha - Cuenca, itinerario para disfrutarla
España
Un símbolo de la vinculación de Cuenca con las artes plásticas es la reconstrucción de las Casas Colgadas: procedentes de la arquitectura civil del barroco del siglo XVIII, una maravilla que hay que ver.
Els Blaus de Roses

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PUEBLOS, CIUDADES Y RUTAS TURÍSTICAS

HISTORIA


De los tiempos prehistóricos quedan abundantes muestras arqueológicas diseminadas por toda la provincia; quizá las de más interés sean los abrigos de Verdelpino, Boniches y Villar del Humo, en las etapas de transición del Paleolítico al Neolítico. Todos ellos contienen pinturas rupestres de estilo levantino con escenas humanas, de animales y de caza. Buena parte de los restos arqueológicos pueden observarse ordenados y catalogados en el Museo Provincial situado en Cuenca capital.

De la Edad del Hierro se conservan algunos restos de necrópolis como la de Las Madrigueras (en Carrascosa del Campo).

Entre los primeros pueblos ibéricos de los que, en estas tierras, se tiene una constancia más precisa, antes de la invasión romana, están los olcades, aunque en otras zonas más occidentales de la provincia estuvieron también los carpetanos; como restos de esta última civilización quedan algunos vestigios de la ciudad de Egelasta, que algunos autores identifican con la actual Iniesta. De los olcades se sabe que vencieron al caudillo lusitano Viriato, aunque más tarde serían derrotados por los bien pertrechados ejércitos romanos.

De la época romana en nuestra provincia -a partir del siglo II a. C.- quedan tres muestras que denotan un auténtico esplendor: nos referimos a Segóbriga o Cabeza de Griego (cerca de la actual Saelices): Ercávica, algo más al norte (cerca de la actual Caña veruelas) y Valeria, un poco más hacia el suroeste, en el camino hacia Albacete. Segóbriga fue un importante núcleo de comunicaciones y la presencia en ella de un teatro y un anfiteatro refleja el esplendor de esta ciudad, que fue llamada por Plinio Capta Celtiberiae (cabeza o extremo de la Celtiberia).

Del periodo visigodo apenas sabemos más que el hecho de que esas tres ciudades fueron erigidas como diócesis eclesiásticas, después de la conversión de Recaredo al cristianismo (en el año 587). Además de ellas se sabe que los visigodos fundaron el monasterio Servitano, donde se formaban los sacerdotes y era, a la vez, foco de cultura en esa etapa.

Los árabes que invaden la península a partir del siglo VIII encuentran esta zona bastante despoblada, y parece ser que destruyen o arrinconan las tres diócesis visigodas, pero a cambio repueblan, a partir del siglo IX, con castillos y poblados, las actuales ciudades de Uclés, Huete y Cuenca.

Esta última, que pasa a ser capital de esta zona o cora, llamada entonces Al-Kunka, estuvo en manos de los musulmanes hasta 1177 en que fue ganada por Alfonso VIII con la ayuda de otros reyes cristianos de la península.

Ruinas de Segóbriga
La repoblación de estas tierras se haría, como en el resto de la región, a través de concesiones de la Corona a nobles y, sobre todo, a las Órdenes Militares, a las que se les encomienda ganar territorios, repoblarlos y mantenerlos lejos del dominio musulmán. En la segunda mitad del siglo XII e inicios del XIII se repuebla buena parte de la Serranía de Cuenca, aunque aquí predominará más la fundación de concejos de realengo, es decir, dotados de fueros y dependientes de la Corona; este sería el caso de la propia Cuenca, Alarcóri, Iniesta o Moya.

En cuanto a las Órdenes Militares, la que mayores posesiones tendría en esta provincia iba a ser la de Santiago, que se había fundado en Cáceres en torno a 1170. Su núcleo principal sería el castillo-convento de Uclés en el que se instalarían los maestres de la Orden, y que sufriría después numerosas modificaciones arquitectónicas.

Otro núcleo importante sería la fortaleza y villa de Alarcón -fundada al parecer por los árabes- que Alfonso VIII toma y fortifica a partir de 1184 y que posteriormente cede para su control a la Orden de Santiago. En el siglo XIII pasaría a formar parte de los estados de la familia de don Manuel y de su hijo, el infante don Juan Manuel, y posteriormente quedaría integrada en el marquesado de Villena. Un destino similar sufrió la villa de Belmonte -cuna de fray Luis de León- donde don Juan Manuel, primero y el marqués de Villena, Juan Pacheco, después levantaron sendos castillos.

Entre los siglos XII a XIV hay constancia de la presencia de importantes núcleos judíos en estas tierras, con aljamas importantes como las de Uclés, Huete o la propia Cuenca.

La actividad dominante en los siglos bajo-medievales y posteriores, sería la explotación maderera en la sierra, la ganadería y la manufactura textil, y los cultivos cerealistas en la zona manchega y meridional de la provincia. No hay que olvidar que una de las cuatro cañadas de la Mesta partía de la Serranía de Cuenca, dividiéndose luego en dos ramales, uno hacia Albacete y otro hacia el valle de Alcudia, en Ciudad Real.

La ganadería y la industria de la lana serán el principal factor de despegue económico de la provincia de Cuenca, basado sobre todo en una potente capacidad de exportación. Cuando se pierde ésta, a comienzos del XVII, empezará un declive muy significativo, del que Cuenca tardará mucho en volverse a recuperar.

A lo largo del s. XVIII el impulso reformista de algunos ilustrados se concreta en la creación de Sociedades económicas de Amigos del País, como las que se desarrollaron en Cuenca o San Clemente en las últimas décadas del siglo.

A finales del s. XVIII el conde Floridablanca establece una división de España en 31 provincias, en la que Cuenca tiene una configuración bastante similar a la actual, si bien algunas zonas del sur le serían suprimidas más tarde, por Javier de Burgos en 1833, para conformar la provincia de Albacete y otras, como Utiel o Requena, se anexionarían a Valencia.

PUEBLOS Y CIUDADES

ALARCÓN


Situado al sur de la provincia, cabecera de la extensa y fértil vega del Júcar. Población de estructura medieval amurallada, muy bien conservada sobre un cerro rocoso y que constituye un extraordinario conjunto histórico en el que destacan, entre otros edificios, cuatro iglesias y el castillo donde el infante don Juan Manuel escribió gran parte de su obra.

El cerro sobre el que se asienta la población parece haber estado habitado desde la prehistoria. Conquistada por los romanos, siendo convertida en fortaleza por los árabes, Alfonso VIII la recuperó para ser ligada a Cuenca tras su conquista. Fue sede del Marquesado de Villena y motivo de luchas y revueltas entre el marqués de Villena y los Reyes Católicos.

El recinto amurallado, que se conserva casi en su totalidad, es posiblemente uno de los mejores y más completos sistemas defensivos que perduran en España, con recintos, torres, puertas y murallas y cuya configuración y almenado son árabes y medievales, contando incluso con parte de construcciones renacentistas. Además de las torres avanzadas, cuenta con tres recintos de muralla.

El castillo, construido por Alfonso VIII según cuenta Alfonso X en su Crónica, sobre otra fortaleza árabe, fue reformado posteriormente por el infante don Juan Manuel y el Marqués de Villena; la torre del homenaje es de aspecto renacentista.

El conjunto del pueblo sigue el típico trazado medieval, destacando la plaza del Infante don Juan Manuel, situada en el extremo del pueblo opuesto al castillo, en la parte más alta del monte. Es una plaza abierta y está compuesta por los elementos representativos típicos de estos espacios como el Ayuntamiento, construcción del s. XVI con dos plantas, la iglesia de San Juan Bautista, construida en la misma época sobre otra de origen románico y que tuvo adosado el edificio del pósito. En la fachada conserva una portada clásica herreriana y se corona con una espadaña del s. XVIII; y la casa-palacio del s. XVIII, curioso ejemplo del barroco popular.

Diseminados por la localidad se pueden ver numerosas edificaciones de importancia monumental. La iglesia de Santo Domingo de Silos de los s. XV y XVI, con portada protogótica y torre renacentista; la iglesia de Santa María, del s. XVI renacentista con añadidos posteriores, interesante interior con varias capillas barrocas, el coro del s. XVII, una pila bautismal renacentista, un retablo de grandes dimensiones, plateresco al igual que el ábside y la portada principal; la de la Santísima Trinidad, s. XIII-XVI.

Sobre el Júcar hay dos puentes antiguos, el del Enchidero y el de Chinchilla, los dos árabes construidos sobre otros anteriores romanos. Varias torres, puertas y casas solariegas completan este interesantísimo conjunto histórico-artístico.

BELMONTE

Municipio de la Mancha conquense, villa natal de Fray Luis de León, es un conjunto monumental de gran interés, que conserva importantes edificios civiles y religiosos, además de un muy bien conservado castillo. Formaba parte del marquesado de Villena desde su donación por Enrique II de Trastámara en 1366 al infante Alfonso de Aragón. Posteriormente donada a Juan Pacheco con quien el marquesa do alcanzó su mayor esplendor y con ello Belmonte.

Uno de los elementos más importante; del complejo monumental de Belmonte es su recinto amurallado (s. XV y XVI) que con la muralla y las puertas pone en comunicación el casco urbano con el castillo; se conservan varios tramos en perfecto estado y varias puertas: la de Chinchilla es el acceso a la ciudad; la del Almudí, junto al Pósito, la de Monreal o de Toledo con un camarín a la Virgen de la Estrella.

Pero es el citado castillo su monumento más emblemático. Mandado a construir por Juan Pacheco en 1456-1470 sobre uno anterior de 1324, es de estilo gótico de transición al plateresco con influencia mudéjar. Fue restaurado por Eugenia de Montijo que lo usó como residencia.

De gran belleza igualmente es su conjunto del casco urbano, donde sobresale la iglesia colegial de San Bartolomé, de grandes dimensiones, gótico renacentista. En el interior, trece capillas, el coro, la sacristía y la sala capitular, una gran colección de bellos retablos, interesantísima rejería y un sinfín de obras de arte -escultura, pintura, orfebrería, libros y documentos- formando todo ello un museo de arte sacro. Tiene dos portadas al exterior, una gótica y otra gótico-renacentista.

Cuenta Belmonte con un gran número de edificios de interés como el Palacio del Infante don Juan Manuel (s. XIV) con iglesia, convento y claustro pues albergó a partir de 1502 una comunidad de monjas dominicas; el Palacio de Buenavista, convertido en cuartel de la Guardia Civil; la Casa de los Baillo, del s. XVII, que ha pasado a ser Cámara Agraria; el Convento de los Trinitarios, s. XVI-XVII, con iglesia y convento de estilo barroco; el convento de los Jesuitas, s. XVII, actualmente con usos diversos y pintorescos; el Pósito, del s. XVI, convertido en vivienda al igual que la Casa de Comedias, antiguo corral de teatro del s. XVII. La ermita de Nuestra Señora de Gracia, del s. XVII, merece una visita para contemplar la imagen gótica de la Virgen.

HUETE

Ciudad de la Alcarria conquense con un conjunto arquitectónico e histórico de gran importancia. El casco urbano tiene un origen remoto, en el que se asentaron comunidades romanas y visigodas, árabes y cristianos, hasta su integración en 1476 en la corona castellana. Su importancia como ciudad se desprende de su división en barrios, el morisco de San Gil y el judío de Atienza y la existencia de hasta ocho parroquias cristianas.

Huete conserva un gran número de palacios, casonas y monumentos religiosos. En la calle Nueva se encuentran el palacio episcopal del Obispo Palafox, s. XVIII, y el antiguo palacio del Obispo Solano.

En la calle de las Escuelas, la iglesia de Nuestra Señora de Atienza, magníficas ruinas de la que quedan restos del ábside del s. XIII con ventanales y rosetón, que dan idea de la gran envergadura arquitectónica y artística de la obra.

La iglesia y el convento del Colegio de Jesuitas, levantado en el s. XVI y XVII; la iglesia fue reformada en el s. XVIII-XIX. Lo más interesante es el primitivo artesonado, la portada barroca de la iglesia y las capillas a los lados del cabecero.

Otros edificios religiosos son la iglesia de Santo Domingo y restos de su convento de los s. XVI y XVII, de estilo herreriano y toda la fábrica es de sillería; la iglesia de Santa María de Castejón y el Convento de Cristo, ostenta una bella portada renacentista atribuida a Berruguete y Vandelvira; el convento de la Meced, con iglesia y claustro, levantados sobre el solar que fue de una gran mezquita. La iglesia se erigió en el s. XVIII-XIX sobre una anterior de 1660 y tiene grandes proporciones. La sacristía y el camarín datan de 1740 y la fachada de 1860. En el interior posee una bella caja de escalera de tipo imperial. En la actualidad es la sede el Ayuntamiento. Además del interés arquitectónico de este conjunto cabe destacar que alberga un museo pictórico, Fundación Florencio de la Fuente, formado por una magnífica colección de más de dos centenares de obras de arte contemporáneo, y que con sus exposiciones temporales anima la vida cultural de la población.

La iglesia de San Pedro, en la calle del mismo nombre, es de origen gótico, levantada en los s. XV y XVI con arco plateresco en una portada y otros cuatro de diferentes estilos. La propiedad es privada y bajo la iglesia existe una rara y magnífica "calle subterránea" de gran interés urbanístico.

Callejeando encontramos un gran número de edificios interesantes que dan muestra del pasado de Huete: la casa­palacio de Amoraga, del s. XVIII, con un interesante patio con columnas clásicas y al exterior una portada adintelada. El pósito, del s. XVI con sótanos abovedados; la Casa de los Linajes, de los s. XVII-XVIII, tiene portada adintelada con balconada su­perpuesta con escudos nobiliarios, patio de columnas con un claustro alto y buen artesonado; la Casa de los Parada, en la calle Santo Domingo, del s. XVII con portada adintelada y balcón superpuesto sobre el que se encuentra el escudo familiar.

Del castillo que se levanta en el cerro que domina la población sólo queda un reconstruido torreón y restos de los silos, aljibes y canalizaciones; del recinto amurallado se conservan el arco de Medina y el arco de Almazar que formaba parte de una de las puertas de la ciudad, anejo a la torre del reloj que pertenecía al antiguo ayuntamiento.

En mayo se celebran las fiestas de San Juan y Santa Quiteria con absoluta separación una de otra, organizando danzas y galopeos; estas fiestas son de gran interés popular y etnográfico y mantienen cada una sus partidarios.

INIESTA

Villa manchega del sureste de la provincia que conserva un interesante patrimonio arquitectónico. Aquí se localiza Egelarta, ciudad ibérica que desempeñó un importante papel en las vías de comunicación y avituallamiento del ejército imperial romano; mantiene el trazado medieval y se asienta en una ladera con desarrollo en pendiente hasta la zona de la Plaza Mayor, ubicada en lo más alto de la población y el castillo. En ella se encuentra el Ayuntamiento, del s. XVI de estilo renacentista, con dos plantas, galería porticada en la baja y adosada a él un torreón y portalón que pertenecieron al antiguo recinto amurallado de su castillo, y la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, de los s. XVII-XVIII.

En el casco urbano se conservan interesantes ejemplos de palacios renacentistas y casonas con magníficas portadas y rejerías. La casa-palacio del marqués de Melgarejo, del s. XVII, con magnífica portada e importantes elementos decorativos, hoy cuartel de la Guardia Civil; la casa de doña María de Luján, plateresca, y la de la calle San Roque, la de Aranda y la de Queipo de Llano; la casa del corregidor de Madrid, muy desfigurada por su utilización; el edificio de correos, del s. XVII con patio con columnas dóricas.

Otros edificios, de carácter religioso, son la ermita de San Antón, interesante construcción del s. XIX y la de la Concepción, del s. XVI, edificio de grandes proporciones, hoy utilizado como fábrica de champiñones. Esta industria, junto a la vitivinícola y la artesanía son los motores económicos de Iniesta.

En las cercanías, perteneciente al término municipal y situada en un paraje natural, se encuentra "Consolación", conjunto de edificaciones de tipo conventual compuesto por iglesia y otros edificios anejos. La iglesia es un santuario con planta de cruz latina y profusamente decorado con murales en paredes y techos; el retablo mayor es barroco. Junto a la iglesia, una edificación palacial, con entrada de medio punto, acceso que da paso al patio central, hoy utilizado como hospedería.

MOTA DEL CUERVO

Importante villa manchega de gran influencia comarcal, con un notable grupo de siete molinos de viento. Éstos, junto con los de poblaciones como Campo de Criptana y Consuegra, dan la típica imagen de la Mancha de Don Quijote.

Su conjunto urbano cuenta con calles, edificios y espacios de gran valor, estructurándose en torno a las plazas del Ayuntamiento y de Cervantes. Se conservan una buena cantidad de casas señoriales de los s. XVI al XVIII, con escudos y fachadas típicas de la arquitectura manchega, el antiguo Hospital de Pobres, construcción del s. XVI-XVII, hoy utilizado como almacén; el magnífico edificio del Pósito, gótico del s. XV; la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, s. XVI-XVII, que tiene una torre de dos cuerpos y dos portadas de carácter renacentista; y las ermitas de Santa Ana y de San Sebastián.

Es tradicional en Mota del Cuervo la fabricación artesana de cántaros y otros utensilios de alfarería, oficio aquí practicado por las mujeres conocidas como "cantareras".

Una carretera local en dirección a Las Mesas, nos lleva al paraje natural de la Laguna de Manjavacas, uno de los humedales más importantes de La Mancha, con gran presencia de aves acuáticas y migratorias. En la actualidad es una "reserva natural" que cuenta con una pista forestal que la circunda y con observatorios.

En este paraje se encuentra la ermita de manjavacas, situada en un cerro desde el que se ve un amplio paisaje de la Mancha. Esta ermita es del siglo XVII, con reformas del XX, tratándose de un complejo de edificios donde destacan la casa del santero y la ermita, de planta de cruz latina, con brazos muy cortos, ábside cuadrado y coro al pie. En agosto se celebra la Romería en honor a la Virgen de la Antigua, con una chacal atada y una enloquecida carrera para trasladar la Virgen a la iglesia parroquial; dos semanas más tarde será devuelta al santuario.

Priego
PRIEGO

Importante ciudad de la Alcarria conquense situada en un bello paraje en las primeras estribaciones de la serranía, en la margen derecha del río Escabas (truchero), rodeado de rocas y colinas cubiertas de boj, pinos, olivos y viñedos.

Se trata de una población de origen romano, desarrollada en época árabe y de la que las primeras noticias históricas que nos llegan son de finales del s. XIII. Fue señorío de los Condes de Priego, hasta la abolición de éstos por las Cortes de Cádiz; a don Fernando Carrillo de Mendoza, sexto conde de Priego, embajador de Felipe II y mayordomo de don Juan de Austria, le correspondió el honor de comunicar a la Santa Sede la victoria de Lepanto en 1571.

Estuvo delimitada la población por una muralla de la que mantiene en pie únicamente el torreón de Despeñaperros, de planta pentagonal, del que se conservan unos 12 m. de altura, y que marca el límite por el oeste del casco urbano. Éste se encuentra bastante bien conservado, encontrándose en torno a su Plaza Mayor y calles adyacentes los puntos de mayor interés, como el Ayuntamiento, edificio del s. XVI con bella fachada de tres cuerpos con tres arcos y tres balcones sobre éstos, y una cornisa de piedra y un friso con triglifos y metopas.

La parroquia de San Nicolás de Bari es el edificio religiosos de mayor interés; de planta basilical, es del gótico tardío, con posterior incorporación de su personalísima y excepcional torre cuadrada, fechada en 1562, de almohadillado florentino. Guarda una talla románica de la Virgen de la Torre, patrona de la ciudad.

Un buen número de casas del s. XVII, blasonadas y con magníficas rejerías aparecen en nuestro paseo por la población: la Casa de la Inquisición, que en realidad son dos casas, una de 1620 y la otra de 1637; la Casa Pareja y la antigua Casa de la Inquisición, con pinturas murales del s. XVIII, son dos edificios también atribuidos a ésta pues en ellos debió vivir algún comisario del Santo Oficio. Otro edificio destacable es el de los Juzgados, antigua cárcel, que es del s. XVI, con sobrias rejas en la fachada y toda ella de sillería.

Extramuros de la ciudad, tomando la pista que sale a la izquierda, junto a la salida de la población y en dirección a Cañamares, está el convento de San Miguel de la Victoria, mandado construir por Fernando Carrillo de Mendoza por haber salido vivos él y sus dos hijos de la Batalla de Lepanto. Conocido popularmente como El Cristo, es un importante complejo arquitectónico, obra de Martín de la Aldehuela, en el que destaca la iglesia barroca, de planta de cruz latina, y decoración general de un sobrio barroco. Una talla de Cristo, del s. XVII, una chimenea de gran interés en lo que es la cocina.

En la carretera a Alcantud se encuentran los restos del convento del Rosal, en un bello paraje ajardinado con una fuente e interesantes restos de estilo gótico y plateresco.

Priego, además de por su patrimonio, es conocido por su rica artesanía, importante centro productor de objetos de mimbre que en gran parte se exportan y sus talleres de alfarería con siete establecimientos funcionando, algunos de ellos en edificios muy singulares, donde se producen piezas utilitarias y decorativas.

SAÉLICES

Villa manchega que tiene en sus cercanías las importantes ruinas de Segóbriga, ciudad iberorromana de gran valor arqueológico.

En su casco urbano lo más destacable es la iglesia parroquial de San Pedro (s. XVI-XVII) que conserva en el ábside un gran retablo barroco, y la Casa-palacio de Martínez Falero, que es una edificación del s. XVII con patio y portada, típico ejemplo de las casonas nobles de los pueblos de la Mancha.

Muy cerca de la población, junto a Segóbriga, se encuentra la ermita del Cerro, del s. XVI, aprovechando los muros de una antigua iglesia visigoda y distintos restos.

Del castillo sólo quedan en pie partes de la muralla y los torreones muy dañados. Junto a la ermita y los restos del castillo, en el cerro Cabeza del Griego, considerado como parque arqueológico, se encuentran las ruinas de Segóbriga, la llamada Caput Celtiberiae por Plinio, importante población romana situada en el cruce de calzadas de Carthago Nova a Complutum y de Toletum a Segontia. Fue sede episcopal en época visigoda, de la que queda la basílica, situada en el acceso al yacimiento y es la mayor iglesia jamás excavada en la España Paleocristiana y visigoda (sólo queda su planta de 48 m. de largo por 26 de ancho).

El conjunto monumental es de gran belleza, conservándose, aunque restaurados en parte: el anfiteatro, el teatro, las termas, una serie de tumbas, y un museo donde se exhiben algunas de las piezas originales encontradas en las excavaciones y copias en yeso de las estatuas más importantes que se encuentran en el Museo de Cuenca. Otro yacimiento arqueológico de interés es el de Fosos de Bayona que se localiza en el paraje de Villas Viejas.

Muy cerca, en Almonacid del Marquesado, se celebra la famosa fiesta de La Endiablada, el 2 y 3 de febrero.

SAN CLEMENTE

Situada al sur de la provincia, en la llanura manchega, la muy noble, señorial y elegante villa manchega, resumen del espíritu artístico del Renacimiento castellano, al que pertenecen la mayoría de sus edificios destacables, está declarada conjunto histórico artístico.

Estuvo poblada desde muy antiguo y en su término se han encontrado restos de construcciones romanas, fue fundada en el s. XII y convertida en villa por los Reyes Católicos. Perteneció a las Órdenes Militares como punto defensivo contra los árabes en la frontera castellana.

Su casco antiguo se desarrolla en torno a la Plaza Mayor, donde se encuentran el Ayuntamiento, del s. XVI, construido en dos plantas más torreón, galería porticada con columnas y arcos en la planta baja y ventanales en la otra, en cuyo centro se alza un magnífico escudo imperial; la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, s. XV, renacentista con algunos elementos góticos. Tiene tres naves y torre de tres cuerpos con escalera de caracol, así como dos portadas, una por la Plaza Mayor y otra por la Plaza de la Iglesia. Muy decorado su interior, cuenta con varias capillas laterales y en el altar mayor una magnífica cruz gótica de alabastro proveniente de la ermita de la Cruz Cerrada, además de varios retablos.

Callejeándola podremos descubrir una auténtica villa renacentista conservada en lo esencial: conventos como los de las Trinitarias, las Clarisas, las Carmelitas Descalzas, los Franciscanos y la antigua iglesia de los Jesuitas; edificios públicos como la antigua cárcel o el pósito; casas señoriales de los siglos XVI al XVIII, el palacio de Francisco Martínez de Peral, el de los Villena, la casa-palacio de Oma, la Casa de los Risueños, de los Barnuevo, del Marqués de Valdeguerrero, o la actual Casa de la Cultura, que es un edificio del s. XVI y que en uno de sus lados tiene el llamado Arco Romano, del s. XVII, que comunica con la iglesia; y otros edificios de carácter religioso, como la ermita de la Cruz Cerrada, del s. XVI, y la de Nuestra Señora de los Remedios.

Destacan también la Torre Vieja, del s. XV, el Arco de la Inquisición, los dos puentes sobre el río Rus y, en las proximidades, a unos 9 km., el santuario de Nuestra Señora de Rus; muy reformada, su arquitectura es del s. XVII, siendo un centro romero de gran importancia en la comarca. El Domingo de Resurrección, los jóvenes pujan en la plaza gran cantidad de dinero para poder llevar las andas de la Virgen; recogen la Virgen de los Remedios en la iglesia parroquial y la llevan en frenética carrera al santuario de la Virgen de Rus, recogiendo a ésta también a la carrera y llevándola a la parroquial; el Domingo de Pentecostés, devuelven cada una a su sitio, celebrando el baile de la Virgen tras las carreras.

TARANCÓN

Segunda población de la provincia en número de habitantes, se sitúa en el extremo occidental de la misma en un importante nudo de comunicaciones. Conserva algunos interesantes monumentos y edificaciones de tipo popular manchego.

La parte alta de la población está ocupada por el popular barrio del Castillejo, es la zona más antigua y en él se encuentra la parroquia de la Asunción, importante edificio gótico, reedificado en tiempos de Felipe II y en su interior conserva, en la capilla mayor, un magnífico retablo de estilo plateresco, obra de Pedro de Villadiego.

En la calle Miguel de Cervantes está el convento de Franciscanos, construido en el s. XVII, con iglesia, convento y claustro, parte del cual fue vendido a particulares tras la Desamortización.

El conjunto monumental se completa con una serie de casas-palacios de diversas épocas, como el palacio de los Parada, del s. XVII, con portada barroca y balcón, el palacio de los Duques de Riansaves, del s. XIX, la Casa Leganesa, del s. XVIII, la Casa de Sevilla ...

Además de estos edificios civiles, cuenta la ciudad con varias ermitas: la de San Roque, San Juan y la de San Isidro, dentro del casco urbano, y la de Santa Quiteria, extramuros. En las cercanías se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de Riansares, que era del s. XVIII, destruido en la Guerra Civil y luego reconstruido. Cerca, sobre el río del mismo nombre, hay un puente romano.

UCLÉS

Muy antigua villa manchega en las proximidades de Tarancón. Asentamiento anterior a los romanos, quienes la incluyeron en el trazado de la calzada que conducía a Segóbriga. Los visigodos la amurallaron y para los árabes fue un importante enclave estratégico; la Uklis musulmana poseía castillo, mezquita y termas.

Alfonso VI la conquistó tras la caída de Toledo, fue reconquistada por los almorávides el 30 de mayo de 1108, tras la famosa Batalla de Uclés, donde murió el infante don Sancho, hijo del monarca y la princesa Zaida, junto a los siete condes que le acompañaban. En 1157 volvió a manos cristianas y en 1174, Alfonso VIII la donó a la Orden de Santiago. Desde el s. XII al XIV fue una ciudad monacal y caballeresca con una importante población judía.

Su principal atractivo se encuentra en el conjunto formado por el castillo y el monasterio. Del primero quedan la torre albarrana, un lienzo de muralla y dos torreones, además de una puerta de acceso al recinto fortificado conocida como Arco de la Fuente, frente a la que se encuentra la fuente de los cinco caños, reedificada en el s. XIX.

La población se desarrolla en torno a la Plaza Mayor donde se alzaba la iglesia románica de Santa María, derribada a principios de siglo y que debió ocupar el lugar de la mezquita.

En sus alrededores se encuentra un interesante conjunto de casas solariegas donde destacan la casa-palacio de los Pareja y Cedillo, de los s. XV Y XVI, la de la Torre, del s. XVII y la de los Fernández y Contreras, del s. XVI. En la plaza se alza el Ayuntamiento, edificado en el s. XVII, con pórtico y arquería, muy cerca, en la calle de las Angustias, se encuentra el antiguo pósito del s. XVI.

Pero el símbolo máximo de Uclés es el monasterio o prioral de Santiago, situado en un lugar excepcional, que lo hace visible, junto con el castillo, desde varios kilómetros de distancia. El convento inicial se situó en el mismo castillo ya mencionado, pero Felipe II quiso darle más importancia a la Orden e impulsó la construcción que hoy vemos y que tiene dos partes bien definidas, aunque integradas; el convento y la iglesia. Se construyó entre los siglos XVI y XVII, sobre una antigua iglesia gótica, comenzándose la nueva en 1529. El convento se articula en torno a un patio central, con claustro de dos cuerpos, comunicados por una monumental escalera; en el centro del patio se encuentra un aljibe de piedra con decoración barroca.

En el exterior destacan sus portadas, siendo la más llamativa la principal, una portada churrigueresca atribuida a Pedro de Ribera. En el interior, la sacristía es plateresca, con cubiertas de lacería gótica y el refectorio conserva un magnífico artesonado de 1548 con los bustos de Carlos I y los 36 maestres de la Orden de Santiago. Como curiosidad destaca la calavera en el lugar reservado a don Álvaro de Luna quien murió ajusticiado.

La iglesia es de una sola nave, de proporciones clásicas con capillas laterales y planta de cruz latina, el ábside está ocupado por un gran retablo. El conjunto ha sido recientemente restaurado. El viajero que visite Uclés se sorprenderá ante esta joya de nuestro patrimonio cultural, conocida como El Escorial de La Mancha.

Villanueva de la Jara. Iglesia Parroquial
VILLANUEVA DE LA JARA

Es una de las poblaciones más importantes de la provincia de Cuenca, que guarda un importante centro urbano con gran homogeneidad en su edificación de tipo manchego, conservando un buen número de bellas fachadas con señoriales portadas.

Los restos romanos hallados nos demuestran un poblamiento anterior a la fundación árabe, que tuvo murallas almenadas de las que se conserva una parte. Fue nombrada villa por los Reyes Católicos.

La Plaza Mayor es un importante conjunto de formación renacentista, de ella parten las principales vías históricas, con edificios muy característicos. El Ayuntamiento, del s. XVI, con fachada renacentista, de dos plantas, la primera con galería porticada y la alta con arcos cerrados por cristaleras. Adosado al Ayuntamiento por una torre de tres cuerpos está el Pósito, muy restaurado, del s. XV-XVI.

Al otro lado de la plaza se encuentra Villa Enriqueta, de 1892, palacio convertido en viviendas de varias familias, y la Posada Massó, del s. XVI, con un cobertizo a una calle trasera y un patio central.

La iglesia parroquial de la Asunción es un edifico suntuoso de grandes proporciones, de los ss. XV-XVI, con elevados muros con contrafuertes y estrechos ventanales entre éstos. Tiene dos portadas platerescas, con riquísima ornamentación la del norte y más sencilla y cubierta con atrio la del sur; a los pies una gótica que se supone resto del antiguo castillo del Marqués de Villena. La torre es plateresca en su terminación, maciza en sus dos cuerpos principales. El interior es de una sola nave con capillas laterales, destacando el altar mayor con un retablo barroco de gran tamaño. A los pies de la torre existe una capilla que se supone también perteneció al castillo, sobre cuyos restos se levantó la iglesia y en el mismo lugar donde, según la tradición, hubo una mezquita árabe.

En las capillas laterales, varios retablos de gran valor, góticos y renacentistas, y en la capilla del Rosario uno barroco y una cúpula con exuberante decoración.

Cerca de la parroquial se encuentra la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, donde se guarda una imagen gótica de Virgen sedente que es la patrona y un retablo barroco-neoclásico. El convento de Carmelitas, en la calle Santa Ana, fundado por Santa Teresa en 1580, con iglesia y claustro y en el que destacan varios retablos renacentistas de gran calidad, cuadros y un artesonado mudéjar.

Entre las casas señoriales que encontraremos en nuestro paseo por la población, destacar las de las calles Jesús Casanova 39 y 41, una gótica y otra renacentista, del Mercado, Madrigal, Mayor, San Francisco ... siendo las dos mejores la casa señorial de Alfonso Clemente Aristegui, que fue ministro de Carlos III y la casa señorial del número 3 de la calle de Santa Ana, del s. XVII.

En las afueras, junto a la carretera de San Clemente, se conserva un rollo de justicia, gótico, de 3,5 m. de altura y profusamente decorado.

En sus alrededores, existen un gran número de cuevas horadadas en desniveles destinados al cultivo del champiñón, siendo esta población una de las mayores productoras de España.

VILLAR DEL HUMO

Pequeño municipio situado al este de la provincia, en la Sierra de las Cuerdas, en las últimas estribaciones del Sistema Ibérico.

Su conjunto urbano tiene interés por la conservación de la tipología parcelaria y edificatoria. Se desarrolla a ambos lados de la Plaza Mayor, donde se forman conjuntos de gran valor y calidad ambiental con adarves entre ellos y pequeñas plazas.

El entorno paisajístico de la población es de gran calidad, con lugares abruptos de difícil acceso y rodeado de densos bosques, donde se asentaron grupos humanos durante la prehistoria, que utilizaron abrigos y covachas para realizar pinturas relativas a sus modos de vida.

Se trata de muestras de arte rupestre levan tino, siendo este núcleo de Villar del Humo el más occidental. Se encuentran en la zona llamada Peña del Escrito y Selva Pascuala, con un total de doce conjuntos conocidos hasta ahora.

En la actualidad es un parque cultural que se inauguró en 1995, perfectamente señalizado que además ofrece el contacto con la naturaleza, muestras de arquitectura popular, etnografía, yacimientos arqueológicos ...

FIESTAS

Con el año comienzan las fiestas en la provincia de Cuenca: Moros y Cristianos en torno al 8 de enero en Valverde de Júcar, celebrándose el tercer domingo en Valera de Abajo, siendo en ambas protagonista el Santo Niño; en las Mesas celebran esta fiesta encendiendo hogueras, al igual que en la mayoría de los pueblos por San Antón (17 de enero).

La celebración de la Purificación de la Virgen tiene especial relieve en Almonacid del Marquesado con La Endiablada, el 2 y 3 de febrero; los Carnavales, año a año van teniendo mayor protagonismo en el calendario festivo (Tarancón, Cuenca, Belrnontejo), pero las fiestas de mayor fama es la Semana Santa (Cuenca, Cañete, Los Hinojosos, El Provencio, Las Pedroñeras ... , y la Pasión Viviente de Tarancón), el Domingo de Resurrección en San Clemente se celebra la romería de la Virgen de Rus.

Los Mayos se celebran en la mayoría de los pueblos, del 2 al 3 en las Majadas se celebra la Santa Cruz; el Santo Cristo Arrodillado de Belinchón, con la presencia de sus danzantes, las Fiestas de San Juan y Santa Quiteria en Huete, la Santa Hiuela en Carboneras de Guadazaón, el segundo domingo de mes; San Bernardino en La Hinojosa, con la preparación de miles de huevos de todas las formas posibles; la Endiablada de El Hito ...

En agosto y septiembre gran parte de los pueblos de la provincia celebran sus fiestas patronales: la Virgen de la Antigua de Manjavacas (Mota del Cuervo); la Virgen de Riansares en Tarancón, Nuestra Señora de Altarejo en Campillos de la Sierra, San Julián en Cuenca, San Miguel de las Victorias en Priego, Nuestra Señora de los Ángeles en Cañada del Hoyo, los Moros y Cristianos en honor de la Santa Cruz en Alberca de Záncara, la Virgen de la Zarza en Cañete, San Mateo en Cuenca ...

Desde mediados del s. XIX se celebra en Fuentelespino de Haro una procesión de Corpus Christi en el mes de octubre.

El año festivo termina con la fiesta del Vítor en Horcajo de Santiago, en torno a la figura de la Inmaculada Concepción y el Belén Viviente de Vega del Codorno.

Telar artesanal
ARTESANÍA

Cuenca tiene un pasado artesano de gran fama y muestra de ello es el gran número de piezas existentes en colecciones y museos de todo el mundo: marfiles o vidrios de época musulmana, alfombras, forja ... En la actualidad la actividad artesana ha experimentado un importante renacimiento de la mano de nuevos y jóvenes artesanos que, sobre todo en el sector de la cerámica, han renovado las técnicas e incorporado nuevas formas.

Aquí conviven desde el tradicional "toro", réplica del que se encuentra en el Museo de Cuenca y que data del s. VII, a las piezas tradicionales de la alfarería popular o los diseños más vanguardista s, y donde se aprecia una gran influencia del Museo de Arte Abstracto.

La variedad de producción y el número de centros artesanos de la provincia de Cuenca nos lleva a afirmar que hoy es una de las provincias españolas de mayor pujanza artesana.

Trabajos de madera (Cuenca, Landete, Iniesta, Belmonte, Valera de Abajo, Motilla del Palancar, San Clemente ... ), las fibras vegetales, sobre todo los trabajos con mimbre (VillaIba de la Sierra, Priego, Cañizares, Villaconejos de Trabaque ... ), la alfarería popular y la cerámica (Cuenca, Priego, Mota del Cuervo ... ), la cantería (Villanueva de la Jara, Huete ... ), del vidrio de Cuenca; los trabajos en cuero de Cañizares, los instrumentos musicales de Casasimarro, los de cera en Albalate de las Nogueras y Tarancón, la taxidermia de Mota del Cuervo, los juguetes, la joyería, los íconos, la fabricación de papel en Cuenca captal o la cuchillería de Minglanilla, son sólo parte de este amplio sector.

Gastronomía
GASTRONOMÍA

Cuenca comparte muchos de los elementos gastronómicos del resto de las provincias de Castilla-La Mancha: su origen rural y pastoril, la calidad de sus materias primas, el respeto a las tradiciones ... Cocina de platos fuertes y gran poder calórico; así, los gazpachos y las ollas, el cordero y la caza, son sus señas de identidad más destacadas. Pero ofrece, también, un buen número de platos exclusivos y preparaciones únicas que le confieren una personalidad propia.

Entre los platos típicos citaremos los zaraios, sorprendente plato consistente en tripas de cordero asadas al horno de leña tras ser enrolladas en una ramita de sarmiento; el cordero al horno, a la brasa, el cuchifrito o el cordero a la caldereta, plato de gala de los pastores, muy picante y sabroso.

Pero el plato por excelencia y el más conocido de la cocina conquense es el morieruelo, a base de hígado de cerdo rallado, carne de caza (liebre, perdiz), gallina, jamón serrano, manteca de cerdo, nueces y especias en abundancia (canela, clavo, alcaravia, pimienta y pimentón).

Otros platos dignos de mención son el ajoarriero o el atascaburras (a base de bacalao, ajos, patatas, pan ralla­do, huevos cocidos, perejil y aceite); la trucha procedente de la serranía preparada al horno o a la plancha, los cangrejos asados y en salsa, los gazpacho s manchegos (a base de torta de pastor y carne de liebre, perdiz, gallina, setas y jamón); las chuletas asadas al sarmiento, las migas ruleras, el salmorejo, el moje, el pisto ... todo ello regado por los excelentes vinos blancos de Horcajo de Santiago, Fuente de Pedro Navarro, Belmonte, Horcajo y Santa María de los Llanos, los claretes de Casas de Haro, Tarancón o Quintanar del Rey, el blanco dorado y el tinto rojo subido de Mota del Cuervo; el rosa pálido de la comarca de Motilla del Palancar y el tinto de Iniesta, El Pedernoso o el Provencio.

Como broche final, el queso manchego y otros postres de la repostería conquense, encabezados por el alajú (a base de almendras, miel, higos y todo envuelto en una oblea) y seguidos por los pestiños o los pellizcos de monja procedentes de San Clemente, los suspiros de Quintanar y todo ello acompañado de resoli, licor típico de la zona, verdadero regalo de los dioses, de exquisito paladar, cuyos principales ingredientes son aguardiente, café, canela, esencia de corteza de naranja y azúcar.

RUTAS TURÍSTICAS

SERRANÍA DE CUENCA


Esta es una ruta esencialmente dominada por parajes naturales donde el Júcar, Cuervo, Escabas y Guadiela son los ríos que marcan la pauta del recorrido y que con sus hoces conforman el incomparable paisaje de la Serranía de Cuenca.

La gran extensión de la misma, lo accidentado y abrupto de su orografía y los numerosos puntos de interés de este itinerarios, nos obligarán en muchas ocasiones a abandonar nuestro vehículo de transporte y adentrarnos caminando por sendas y veredas que nos harán descubrir paisajes nunca pensados en una región como Castilla-La Mancha.

POR LA RUTA DE LOS EMBALSES A UCLÉS Y SEGÓBRIGA

Es esta una clásica ruta que une Naturaleza y Arte, Ocupado desde muy antiguo por culturas y civilizaciones que han dejado innumerables huellas de su presencia. Al realizar este itinerario, estaremos dando un paseo por la historia de España, desde la Prehistoria a la Edad Moderna: parques y yacimientos arqueológicos de todas las épocas, diferentes estilos representados en el gran patrimonio conservado en edificios religiosos y civiles, que forman parte de algunos de los conjuntos urbanos más interesantes de Castilla-La Mancha.

Ruta que nos muestra las tierras de la Alcarria Baja de Guadalajara y la Comarca de los Embalses hasta la Alcarria de Cuenca. Los llamados "lagos de Castilla'', construidos a finales de la década de los 50, forman parte de la geografía de Guadalajara y confieren a la zona un gran atractivo. Estos embalses han creado un nuevo ecosistema con rasgos de mar interior, los cuales han sido aprovechados para practicar deportes náuticos.

Puebla de Almenara. Castillo
LOS PUEBLOS DE LA SERRANÍA SUR DE CUENCA

Esta ruta combina el disfrute de la Naturaleza con el descubrimiento de un importante patrimonio artístico. Recorrido por la zona oriental de la provincia de Cuenca que, aunque poco conocida, atesora grandes atractivos para el viajero que busca una zona rica en hallazgos de civilizaciones antiguas, pequeños pueblos llenos de encanto y poder encontrarse con la Naturaleza a través de solitarios y bellos parajes.

LA MANCHUELA

Esta ruta discurre hacia el sureste de la provincia de Cuenca, combinando dos aspectos que siempre hacen atractivos nuestros itinerarios: la simbiosis entre naturaleza y arquitectura.
El trazado se sitúa entre los cursos de los ríos Júcar y Cabriel, el embalse de Alarcón y el de Contreras, en un espacio territorial lleno de contraste capaz de seducir al viajero más exigente.

LA MANCHUELA CONQUENSE

Tierra de paso, abierta y sin murallas, donde las inmensas llanuras se ondulan para colocar fortalezas o anidar molinos de viento. Es la zona más poblada de las provincias de Cuenca y donde están situados los mayores pueblos.

Podremos encontrar un importante patrimonio artístico y arqueológico en estas poblaciones, situadas entre el Embalse de Alarcón y el río Záncara, además de la mayor concentración de lagunas interiores peninsulares, especialmente atractivas para las aves migratorias, en este espacio de reconocido valor ecológico.

Tierra asimismo de setas y azafrán, de pan, vino y queso, con unas fiestas populares de gran atractivo.

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