Castellón - Peñíscola, ciudad en el mar
Comunidad Valenciana
Al norte de la Comunidad Valenciana, se encuentra en un punto privilegiado del Mediterráneo español. Los 79 km2 de su municipio, 17 de los cuales paralelos al litoral, se reparten entre las superficies forestales y los cálidos cultivos mediterráneo.
Els Blaus de Roses

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- DE LOS FENICIOS A LOS TEMPLARIOS
- PEÑÍSCOLA, SEDE PONTIFICIA
- PEÑISCOLA, CONJUNTO HISTÓRICO
- SOL Y NATURALEZA
- UN CONJUNTO INUSITADO DE ATRACTIVOS
- COMPROMISO CON LA CULTURA
- EL PLACER DE LA GASTRONOMÍA
- FIESTAS Y TRADICIONES
- EL MAESTRAZGO, UN ENTORNO PRIVILEGIADO
- DEPORTE, PARAÍSOS FASCINANTES Y DIVERSIÓN

PEÑÍSCOLA, CIUDAD DEL MAR.

Al norte de la Comunidad Valenciana, se encuentra en un punto privilegiado del Mediterráneo español. Los 79 km2 de extensión de su municipio, 17 de los cuales discurren paralelos al litoral, se reparten equitativamente entre las superficies forestales y los cálidos cultivos mediterráneos, entre los que no faltan el naranjo, el olivo y el almendro. La ciudad antigua, coronada por la que fuera morada del Papa Benedictino XIII, un castillo-fortaleza del s. XIV, ocupa un imponente peñón que se alza 644 metros sobre el azul del mar; unido al continente por un cordón de arena que tiempo atrás era barrido por las olas durante los temporales, trasformando a la ciudad en una efímera isla. En contraste con el casco antiguo, se encuentran las nuevas calles y avenidas turísticas. Cálidas aguas en verano y otoño, se reparten entre las extensas playas de fina arena al norte de la ciudadela y hermosas calas flanqueadas por abruptos acantilados en el sur.

DE LOS FENICIOS A LOS TEMPLARIOS

Peñíscola, ciudad hospitalaria, ha sido encrucijada de todas las civilizaciones mediterráneas que desde el alba de la historia vienen navegando por este mar de bonanza y cultura. A fenicios y griegos, les siguieron cartagineses, romanos, bizantinos y árabes...todos supieron de su ventajosa situación, de su seguridad como fortaleza irreducible y de su idoneidad como hábitat, tanto por su clima como por disponer de abundante agua dulce que mana de las entrañas de la roca en la propia ciudadela. En tiempo ya de los cristianos, los míticos y enigmáticos Caballeros Templarios se asentaron en el tómbolo, donde ya existía fortaleza árabe y no tardaron en persuadirse de las excepcionales características que reunía para ser convertido en fortaleza inexpugnable. Entre los años 1294 y 1307 fue construido el actual castillo Templario sobre los restos de la alcazaba árabe. Los promotores fueron el frey Berenfuer de Cardona, que era el Maestre de la Orden del Temple en Aragón y Cataluña y frey Arnaldo de Banyuls, que era el Comendador de Peñíscola. Los escudos de ambos se conservan esculpidos en piedra formando fajas heráldicas situadas por encima de la puerta de acceso al castillo y también sobre la puerta de la basílica. La excepcional robustez de sus muros y bóvedas de arco ligeramente apuntando y su total construcción con magnífica fábrica de sillería, así como su desnudez y austeridad en elementos ornamentales, constituyen la impronta de una arquitectura militar tremendamente maciza y sobria que, estilísticamente, discurre entre el románico tardío y un gótico incipiente. El castillo de Peñíscola está catalogado como Monumento Histórico-Artístico Nacional, distinción que le fue otorgada en 1922. No obstante hasta la década de los 60 no se estableció un régimen regular de visitas. Actualmente es el segundo Monumento más visitado de España, tras la Alambra de Granada.

PEÑÍSCOLA, SEDE PONTIFICIA

Refugio de Benedicto XIII, en su exilio de Avignon.
Don Pedro de Luna, que naciera en Illueca (Zaragoza) en el año 1325, pertenecía a uno de los doce linajes de Aragón cuya heráldica (una luna blanca con las puntas hacia abajo sobre el campo de gules) hoy está presente en infinidad de rincones, fachadas y puertas que se pueden ir redescubriendo por las calles del pueblo. Amante de las armas y del arte de la lucha en su juventud, pronto adquirió una formación intelectual que le permitió relacionarse con los personajes más relevantes de al ciencia y la cultura de la época. Tras especializarse en Derecho Canónico, encaminó su vida hacia el mundo eclesiástico, llegando a ser nombrado en el año 1375 cardenal diácono por el Papa Gregorio XI, quien como consecuencia de la inestable situación política de la época, se trasladó de Avignon a Roma, ciudad en la que murió originando la división de la cristiandad en dos obediencias antagónicas (Gran Cisma de Occidente). El Papa Gregorio XI es sucedido por Clemente VII entre grandes enfrentamientos originados por las dos tendencias. Tras su muerte en 1394, Don Pedro de Luna es nombrado nuevo Pontífice y Vicario de Cristo en la Tierra, adoptando el nombre de Benedicto XIII. El Papa Luna, una de las figuras hispánicas más universalmente conocida a la vez controvertida, se trasladó en 1411 a Peñíscola convirtiendo su castillo en palacio y biblioteca pontificia. De los muros y dependencias de esta fortaleza irradian ideas, sentimientos y prejuicios sobre un hombre íntegro, honrado y virtuosos que tuvo la osadía de perseverar en su convencimiento de verdadero Papa de la Iglesia Católica en una época marcada por guerras, ambiciones, codicias y corrupciones que afectaron incluso a las altas dignidades de la Iglesia, cuyo poder espiritual tuvo que claudicar ante el poder político y civil. Benedicto XIII a pesar de ser tachado de hereje en las sentencias del Concilio de Constanza y sobrevivir a más de un intento de envenenamiento, murió en una relativa paz el 23 de mayo de 1423 con el convencimiento de ser el Papa verdadero y con la asistencia de los dos únicos cardenales que aún le eran fieles. En este castillo se conservan todavía remembranzas evocadas de la presencia del Papa Luna y de su sucesor Clemente VIII, el también aragonés Gil Sánchez Muñoz, segundo Papa de Peñíscola. La Basílica papal de Benedicto XIII, una austera nave de planta rectangular con bóveda de cañón algo apuntada y casquete esférico sobre el ábside; el salón del cónclave; el estudio con ventanas al mar; las habitaciones pontificias, etc. Todo ello, utilizado por los dos papas de Peñíscola, había servido con anterioridad a los Caballeros Templarios y a los Montesianos que tuvieran aquí la sede y sostén de su encomienda.

PEÑÍSCOLA, CONJUNTO HISTÓRICO

Si bien el Castillo Templario constituye, tanto por su privilegiado emplazamiento como por sus características arquitectónicas y su historia, lo más relevante de esta "Ciudad en el Mar" (Declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1972); en Peñíscola se hallan otros muchos elementos artísticos, históricos y etnológicos que deleitarán al visitante. Soberbias son las murallas que mandó erigir Felipe II y que constituyen una clara manifestación de los grandes conocimientos y depurada técnica que en materia de fortificaciones tenía el más importante arquitecto-ingeniero militar de la época, el italiano Juan Bautista Antonelli, que fue quien las diseñó, siendo construidas entre 1576 y 1578. el Portal Fosc, llamado asimismo de Felipe II, es una de las tres entradas al casco histórico de Peñíscola; fue construido en 1578 y se atribuye su autoría al arquitecto Juan de Herrera. Grandioso es el Portal de Sant Pere o del Papa Luna, en cuya parte central muestra el blasón en piedra de Pedro de Luna. Era el acceso a la fortaleza desde el mar, cuando las aguas llegaban al pie de muralla y las barcas varaban en la misma rampa al pie de este portal. Lo mandó construir el Papa Luna en 1414. Otros lugares de interés históricoartístico de obligada visita son: El Templo Parroquial de la Virgen del Socorro, con tracería gótica del siglo XV en parte de ella y elementos arquitectónicos (ménsulas esculturadas) y puerta de tradición románica. El Ermitorio de la Mare de Déu d´Ermitana, junto al castillo en la que se alberga la imagen de la patrona de la ciudad. El Parque de Artillería, zona de casamatas y polvorines rodeados de palmeras y jardines. El Bufador, que es una gran brecha entre las rocas por la que "respira" el mar en los días de temporal.

SOL Y NATURALEZA

La playa de Peñíscola por antonomasia es la Playa Norte, de una longitud aproximada de 5.000 m. Y 44 de anchura media alterna zonas de arena (3km) con bolos en el extremo más alejado de la ciudad. Es una playa de aguas tranquilas, ideal para broncearse de forma relajada. Dispone de un completo equipamiento tanto para la seguridad (modernos puestos de socorro, señalización de peligro, acceso para minusválidos) como para el ocio de los bañistas (voleyplaya, juegos para niños, alquiler de hamacas y sombrillas) y unas condiciones higiénicas inmejorables, avaladas por la asiduidad con que, esta playa, recibe el galardón de "bandera azul". En el amplio paseo marítimo que bordea la playa, poblado de palmeras, se suceden cafeterías y restaurantes, kioskos y tiendas especializadas en productos para el sol y accesorios para el baño. Todo lo necesario para que su jornada de playa resulte cómoda y agradable. En la playa Norte podrá también disfrutar del deporte de la vela, las canoas o los paseos en patín acuático. El litoral sur de Peñíscola escarpado y rocoso. Está salpicado de diminutas playas y elevados acantilados que forman recoletas calas. En esta costa se halla la Sierra de Irta. Próxima a ser protegida mediante la figura de Paraje Natural, es una alineación montañosa con 573 m de altura máxima y 15 km de fachada litoral. La ausencia histórica de asentamientos humanos de importancia permiten la presencia de valores naturales y etnológicos únicos que han dado en definirla como la última sierra virgen de la Comunidad Valenciana. En las pequeñas calas que dibujan Irta, la práctica del buceo o la pesca con sedal nos presentan una dimensión diferente de relación con el mar y la naturaleza. La Sierra de Irta cuenta con un sistema de señalización que nos dirige por algunos de los caminos de más fácil acceso; los puntos de inicio de itinerarios se encuentran a lo largo de la carretera que recorre la Costa Sur. Los caminos señalizados con indicadores de madera son pistas de tierra adecuadas para transitar con diversos medios. Existe la posibilidad de realizar recorridos a caballo, así como recorridos a pie por los senderos de la parte alta de la sierra, dotados con un sistema de señalización específico. En la sierra de Irta podemos visitar la ermita de San Antonio que data del siglo XVI. El conjunto está formado por la propia ermita, la casa del ermitaño y la hospedería que delimitan un patio desde cuyo pretil se divisa una excelente panorámica.

UN CONJUNTO INUSITADO DE ATRACTIVOS

El Mediterráneo impregna todos los rincones de esta ciudad marinera; desde su perfil descrito como "un barco varado en el mar", hasta sus estrechas y tortuosas calles de casas blancas que se deslizan hacia el mar con la única contención de las recias murallas. Estas calles, se convierten al atardecer con la llegada del verano en un bullicioso hervidero de gentes, de idas y venidas, de guiños y risas, entre los esbeltos balcones atestados de macetas que refrescan y alegran el ambiente. Es el momento de realizar algunas compras, de descubrir alguna obra de arte en la tienda de un artesano, de observar a algún artista pintando, de curiosear aquí y allí, de mezclarse entre la multitud en el atestado mercadillo "hippy". Es el momento también para conocer otra Peñíscola. La Peñíscola que se ve desde el mar, en un paseo con la "golondrina", o la que se divisa desde el Cerro del Mar o las Atalayas en el recorrido del pequeño tren turístico. Cuando anochece, la ciudadela de Peñíscola muestra su aspecto más íntimo y evocador, es el momento de cenar en algún restaurante o pequeña tasca, tomar una copa, compartir una tertulia o escuchar una guitarra. Fuera del recinto amurallado, la Peñíscola moderna se desarrolla con vigorosa vitalidad. Convertida en un enorme centro lúdico, combina espacios para la diversión de los más pequeños, cómodas y refrescantes cafeterías, restaurantes sofisticados o tradicionales y bares nocturnos donde la diversión está asegurada hasta el amanecer.

COMPROMISO CON LA CULTURA

Peñíscola, tal vez haciendo justicia a su pasado de punto de encuentro de culturas, se ha erigido -en la época moderna- en escenario de importantes acontecimientos culturales de ámbito internacional. Inaugura el año el Premio de Relatos Breves "Ciudad de Peñíscola", cuyo jurado está compuesto por prestigiosos miembros de la Real Academia Española de la Lengua, y al que se presentan obras procedentes de más de 20 países. Al inicio del verano, Peñíscola que ha sido escenario del rodaje de grandes películas como "El Cid" de Antón Mann o "Calabuch" de García Berlanga, se convierte durante una semana en capital del Cine en España con el Festival Internacional de Cine de Comedia. En el mes de mayor afluencia de visitantes, agosto, se celebra el Festival Internacional de Música Antigua y Barroca con figuras de primer orden. Ya en el sosiego de septiembre y en el incomparable marco del Salón Gótico del Castillo, se celebra el Ciclo de Conciertos de Música Clásica.
El Museo de la mar, emplazado en el antiguo edificio de "Les Costures", sobre el Baluarte del Príncipe, rinde homenaje a la tradición marinera de las gentes de Peñíscola. Distribuido en tres áreas temáticas (Historia, Pesca y Fauna) nos muestra el ayer y el hoy de esta ciudad de navegantes y su indisoluble relación con el mar. Anclás, ánforas, cascos de bronce o maquetas de navíos nos ayudan a comprender parte de la historia y la evolución de este enclave privilegiado por el que pasaron tantas civilizaciones. Durante el periodo estival, el Castillo de Peñíscola pone en marcha un apretado programa de actividades culturales. Exposiciones temáticas, ballet, música y teatro se suceden en sus salas.

EL PLACER DE LA GASTRONOMÍA

En la ancestral tradición marinera de Peñíscola y la riqueza pesquera de sus costas se halla el fundamento de su sabiduría culinaria. Como ilustra el dicho popular "...lo peix a qui s´el mereix..." (algo asi como "...el pescado sólo debe darse a quien lo merece...") para el peñiscolano los frutos del mar han sido siempre un don valioso; es por esto que ha desarrollado una exquisita sensibilidad a la hora de cocinarlo, mostrándose sobrio en su condimentación, buscando siempre dejar al descubierto los aromas y sabores naturales de una pesca de extraordinaria calidad. Son proverbiales en la cocina peñíscola los "All-i-Pebre" de "Rap" (rape) o "Polpet" (pulpitos), el "suquet de peix" o "remescló", asi como los mariscos, dátiles de mar, "caragols punxents" (cañadillas", mejillones, "caixetes", cigalas, etc. Los diferentes arroces en sus variedades marineras, la omnipresente Paella y la "Fideuá", también son parte fundamental de la dieta de estas tierras. Toda esta riqueza pesquera y marisquera, puede disfrutarla hoy gracias a un pujante sector de restauración, que a la cocina autóctona ha unido nuevos y sofisticadas recetas a la altura de los paladares más exigentes, así, que si tiene ocasión, un conejo, no deje de adquirir cultura a través de la "buena mesa" y disfrute de las sabrosas Doradas, Lubinas y Rodaballos a la sal, a la espalda o al horno, las exquisitas langostas de las Islas Columbretes o una buena Paella de Bogavante. Y si quiere conocer la esencia más auténtica de este mar, deguste unos Dátiles de Mar suavemente cocinados al vapor o la plancha.

FIESTAS Y TRADICIONES

El pueblo de Peñíscola, de ancestral origen, como muestra su historia, es heredero de un exuberante patrimonio costumbrista de raíz popular, que ha sabido conservar y refleja en múltiples manifestaciones populares, tanto en el ámbito laboral (pesca y agricultura) como en el religioso y festivo. Además de las festividades religiosas comunes a otros lugares, existen otras de especial tradición, como son San Antonio Abad (17 de enero), los carnavales, durante tres días a finales de febrero o la romería a la ermita de Sant Antoni, distante 6 kilómetros de la población, que se realiza el domingo siguiente al de Pascua de Resurrección. También, durante la festividad de San Isidro, patrón de los labradores, en el mes de mayo y en San Pedro, patrón de los pescadores, a finales de junio, se realizan verbenas populares y suelta de vaquillas. Las fiestas de mayor importancia se celebran a partir de la noche del 7 de septiembre, en honor de la patrona de la localidad, Virgen de la Ermitana. La máxima expresión de estas fiestas son Les Danses, que engloban música, baile, actividades lúdicas, ritos y modos públicos de convivencia. Les Danses están compuestas por diferentes grupos: dansants, llauradores, cavallets, moros y cristians..., siendo els dansants el más característico por su alto sabor arcaico y autóctono, argumentándose deriven sus movimientos de remotos rituales agrarios/guerreros originarios del neolítico. Los espectadores y coloristas Moros y Cristians son representaciones históricas, pero una historia vista con los ojos del pueblo, que con el paso de los siglos ha ido incorporando a su narrativa distintos elementos formando pasajes anacrónicos en los que se mezclan árabes, turcos o alusiones a la guerra con los franceses.

EL MAESTRAZGO, UN ENTORNO PRIVILEGIADO

Argumentos de tipo histórico más que geográficos definen con el nombre de Maestrazgo a un vasto territorio de dilatada extensión y de variada naturaleza, situado entre el río San Miguel, al norte de Torreblanca y el río Senia que sirve de límite natural entre Cataluña y la Comunidad Valenciana. Administrativamente se divide en dos subcomarcas, Alto y Bajo Maestrazgo, entre las que geográficamente existen notables diferencias que configuran su paisaje y su microclima, contrastando la agreste orografía de la zona interior (Alto Maestrazgo) caracterizada por la majestuosidad de las encumbradas sierras y la escabrosidad de los profundos barrancos que la surcan, con los valles y planicies de la zona media (pasillos centrales de San Mateo, Salzadella y la Jana) y con los llanos litorales de Vinarós, Benicarló, Peñíscola y Alcocebre. Históricamente al Maestrazgo le viene el nombre por haber pertenecido su territorio durante siglos (del XV al XIX) a los Maestres de la Orden Montesa. Algunos de ellos residieron en San Mateo, que está considerada capital histórica del Maestrazgo. Morella y su territorio, si bien constituyen una comarca muy similar y vecina del Alto Maestrazgo tanto en los aspectos geográficos como en su evolución económica y demográfica, no perteneció a la Orden de Montesa sino al rey, configurándose como un realengo. Como quiera que las distancias entre Peñíscola y los lugares más sugestivos y pintorescos del interior son relativamente cortas, vamos a ofrecer algunas rutas de interés turístico que pueden realizarse en una sola jornada y que nos adentrarán en unas tierras de contrastes, con paisajes naturales de gran belleza en los que hallaremos pueblos perdidos entre montañas, artísticas ermitas que jalonan las más altas cumbres, arruinados castillos cimeros, agrestes muelas calcáreas, sonoras fuentes y manantiales de agua aprovechados desde la antigüedad, y fértiles vegas en las que el campesino de estas tierras pone en práctica sus ancestrales conocimientos sobre la agricultura. Hallaremos asimismo una sorprendente arquitectura rural que configura campos construidos por las laderas de las sierras, donde técnicas prehistóricas de trabajo de la piedra en seco tienen todavía pervivencia en la confección de paredes (marges), barracas de volta o falsa cúpula y refugios rurales de variadas formas y dimensiones. Se podrán visitar igualmente los dos principales focos del Arte Rupestre Levantino de todo el Mediterráneo; están ubicados uno en el Barranco de la Gasulla (Cueva Remigia y Cingle de la Mola Remigia) en el término municipal de Ares, y el otro en el Barranco de la Valltorta (Tirig, Albocácer y Coves de Vinromá). En éste se halla el Museo de la Valltorta, en el que además de una interesantísima muestra de materiales arqueológicos, puede contemplarse también la fidedigna reproducción de uno de los abrigos con pinturas rupestres del mismo barranco. Al recorrer el Maestrazgo y adentrarnos en sus pueblos, se adquiere la sensación de que el reloj del tiempo se detuvo en ellos hace centenares de años. Restos de Murallas, casas solariegas, viejos palacios, antiguas iglesias que responden a diversidad de estilos arquitectónicos y artísticos, desde el románico al neoclásico, constituyen abundantes testimonios de su esplendoroso pasado.

DEPORTE, PARAÍSOS FASCINANTES Y DIVERSIÓN

También las modernas estructuras para el ocio y el deporte circundan Peñíscola. En pleno corazón del Maestrazgo, a escasos 35 km de Peñíscola, puede disfrutar el mejor golf de Europa. El Club de Golf Panorámica inaugurado en 1995, es un campo de 18 hoyos más 3 de par 3. Diseñado por el dos veces ganador del Campeonato Masters de EE.UU., Bernhard Langer, ofrece una oportunidad única de jugar y disfrutar de una verdadera prueba de golf, tanto para el jugador de handicap alto como para el principiante. A 1 hora de distancia por la autopista A-7, o utilizando las líneas regulares de tren y autobús, podrá disfrutar de un día de aventura inolvidable en el internacionalmente conocido parque temático Port Aventura. Al sur de Peñíscola, en Benicássim, encontrará el divertido parque acuático Aquarama, con rapidísimos y espectaculares toboganes.
El Castillo de Peñíscola (Castillo del Papa Luna)es una fortaleza que ocupa la zona más elevada del peñón sobre el que se sustenta la antigua ciudad de Peñíscola. Comparte con el Vaticano y el Palacio de los Papas de Aviñón el privilegiado de haber sido Sede Pontificia, una de las tres que ha habido a lo largo de la historia. Se comenzó a construir en 1.294, concluyéndose la obra en 1.307; sus promotores, los enigmáticos caballeros Templarios, la edificaron a imagen y semejanza de los castillos de Tierra Santa. Pero la época más importante de sus más de 700 años de existencia es, sin duda alguna, aquella en la que fue refugio de D. Pedro Martinez de Luna, el Papa Luna, Benedicto XIII. Para poder entender bien la personalidad de tan insigne figura, fundamental en la historia de Europa, se han de recorrer sus austeras salas, sus sobrios patios y sus adustas torres, todo ello rodeado por el omnipresente mar Mediterráneo, del que Benedicto fue Papa: el Papa del Mar.

HORARIOS DE VISITAS
*Invierno (del 16 de octubre al Domingo de Ramos):
-de 9,30 a 13,00 y de 15,15 a 18 horas.
*Verano (del Domingo de Ramos al 15 de octubre):
-Durante Semana Santa, de 9,00 a 14,30 y de 16,00 a 21,30 horas.
-Del 15 de junio al 15 de septiembre, de 9,30 a 14,30 y de 16,30 a 21,30 horas.
-Resto de temporada, de 9,00 a 21,30 horas.
*Cerrado únicamente los días:
-1 y 6 de enero, 9 de septiembre, 9 de octubre y 25 de diciembre.

Dónde alojarte en Peníscola
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Hotel Simo
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