Burgos, páramos y campiñas
Castilla y León
Es la imagen tradicional de Castilla, la llanada burgalesa donde, en contraste con la pobreza del paisaje, resalta la grandeza de sus monumentos, que de cuando en cuando aparecen en medio del páramo, tras una loma, entre el caserío humilde.
Els Blaus de Roses

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Al oeste de la provincia burgalesa se extiende la tierra de páramos, extensa comarca dilatada en horizontes infinitos. Tierras de pan llevar que abarcan, de norte a sur, desde los altos de la Lora y la mole caliza de Peña Amaya, ya en los límites de la Cordillera Cantábrica, hasta la vega de Arlanza, introduciéndose en la tierra de Campos palentina, cegada por los soles de agosto en parvas y sementeras. Es la imagen tradicional de Castilla, la llanada burgalesa donde, en contraste con la pobreza del paisaje, resalta la grandeza de sus monumentos, que de cuando en cuando aparecen en medio del páramo, tras una loma, entre el caserío humilde de tejavanas de adobe y ladrillo.

Tierra de Campos burgalesa

Si la naturaleza ha sido dura con estas tierras del páramo burgalés, no es menos cierto que esta misma dureza ha forjado el carácter de sus gentes, que han sabido suplir con su trabajo lo que la naturaleza les ha negado. Hombres y mujeres de rostros curtidos, de abrazo amplio y hospitalario, pues no en vano por estas tierras discurre el Camino de Santiago. A su tesón y entrega se deben algunas de las iglesias más bellas de toda la provincia burgalesa: Sasamón, Villaveta, Grijalva, Mahamud o Santa María del Campo. Puntales de fe en tierras de sementera que el sol castiga y bendice; sonde las amapolas bieren de sangre los oros de los campos. Un paisaje distinto, sí, pero igualmente hermoso.

Castrogeriz en el Camino de Santiago

Al final del Camino de perdonanzas por la provincia de Burgos, Castrogeriz acoge al peregrino con los brazos de la hospitalidad. Símbolo de la generosidad de otro tiempo, queda a la entrada de la población el recuerdo del que fuera importante hospital de San Antón, fundado en el siglo XII, con amplio pórtico sobre el camino, frente al cual, en dos alacenas abiertas en el muro no faltaban alimentos para los peregrinos que llegaban de noche. Aquí, además de pan y vino, los enfermos recibían la Tau del Santo.

El Colacho

En Castrillo de Murcia y durante la Octava del Hábeas se celebra la fiesta del Colacho, reminiscencia ancestral de alguna celebración pagana vuelto a lo divino. Enmascarado y vestido con una botarga de colores vivos, el Colacho lleva en sus manos una cola de caballo, con la que se dedica a fustigar a las gentes del pueblo, durante las “corridas”. El domingo siguiente al Hábeas, la población se engalana, levantándose altares a lo largo del recorrido de la procesión, ante los cuales colocan a los niños nacidos en Castrillo en ese año, sobre los que saltará el Colacho. Toda la farsa simboliza la berejía y el maleficio abuyentados por la Eucaristía.

Los castillos del Campo de Muñó.

Cantando por Gonzalo de Berceo:”Munnó que es bien rica de vinnas y de era”, el histórico Campo y alfoz de Muñó se extiende al Suroeste de la ciudad de Burgos, entre interminables campos de cereal, al Sur de los páramos burgaleses. Aquí y allá pequeños pueblos de apretado caserío presentan un rico conjunto de fortalezas y torres señoriales, construidas, la mayoría, en la Baja Edad Media, por ricas familias feudales –Carrillo, Rojas y Padillas- dueños de las vastas y fértiles vegas que se extienden entre los ríos Arlanzón, Cogollos y los Ausines. Quedan en pié los castillos de Arenillas de Muñó, Mazuelo de Muño, uno de los más reputados, y la elegante torre de Torrepadierne, levantada a finales del siglo XV por el maestresala de los Reyes Católicos, Lope de Caldievielso.

Andando caminos desde Burgos, capital, y pasado Tardajos, famoso por su pan de hogaza, esponjoso y tierno, nuestros pasos enfilan la paramera de las Quintanillas y Villanueva de Argaño, a un tiro de piedra de Palacios de Benaver, donde quedan en su antiquísimo monasterio las monjas benedictinas entregadas a la oración y al buen hacer de pastas y rosquillas.

La silueta almenada del castillo de los Cartagena rompe la monotonía del paisaje al llegar a Olmillos de Sasamón, construido a finales del siglo XV por esta poderosa familia, cuya flor de lis ostenta sobre la puerta de entrada. Su iglesia parroquial, dedicada a la Asunción de Nuestra Señora, presenta la belleza de su planta de salón, cuyo modelo encontraremos muy repetido en las iglesias de la zona. El retablo mayor es obra tardorromanista del segundo cuarto del siglo XVII tallado por Juan de Pobes y Juan de los Helgueros. Casi enfrente, Sasamón, la antigua Segisama milenaria, población celtíbera, en cuyo término Cesar Augusto estableció sus campamentos militares, para desde aquí emprender las encarnizadas persecuciones contra los cántabros y satures, en el año 26-25 antes de Cristo.

La villa, espaciosa y bien cuidada, extiende su caserío ante la magnífica iglesia de aires catedralicios, de Santa María la Real, obra sin parangón en toda la provincia burgalesa. Que quisieron levantar sus creadores un templo magnífico nos lo delata esa maravillosa portada occidental, del siglo XIII, réplica de la del Sarmental de la Catedral burgalesa, y, aunque hoy no pueda admirarse en toda su grandeza causa de la guerra de la Independencia e incendios posteriores, en su planta de cinco naves con crucero y bello claustro.

Para mayor realce y esplendor del culto, la iglesia se engalanó con multitud de obras: retablos, tapices, pila bautismal, púlpito, custodias y otros muchos y otros muchos objetos litúrgicos, encargados a los mejores artistas del momento. Perdidos los primitivos retablos góticos que, sin duda, tendría la iglesia, hoy podemos admirar, entre otras obras, el retablo plateresco de Santiago, estéticamente dentro de la órbita de Vigarny; el retablo renacentista de los Santos Juanes, atribuido a Simón de Berrieza y Miguel de Quevedo, en cuyo centro se encuentra la imagen gótica de Santa María la Rel., del siglo XV; la talla de San Miguel arcángel, de Diego de Siloé o las andas para la custodia, de finales del siglo XVI atribuidas a Domingo de Amberes. En las afueras de la población, se encuentra la ermita de San Isidro, y en ella una bellísima cruz de Humilladero, realizada a principios del siglo XVI.

No muy lejos de Sasamón, pasados Villegas y Villamorón, espléndidas construcciones del gótico burgalés, se encuentra Villadiego, cabeza del partido judicial de su nombre, poblada a finales del siglo IX por el conde Diego Porcelos, el fundador de Burgos. Población acogedora, conserva algunas casas nobles y sus dos iglesias: la de Santa María y la de San Lorenzo. Citada como monasterio ya en el siglo XII, la de Santa María posee un notable retablo de finales del siglo XVI, obra de Luis Gabeo y García de Arredondo. Su plaza mayor es amplia y porticada, y en ella se levanta el monasterio a uno de los hijos más preclaros de la villa, Enrique Flórez,  historiador agustino, (autor de la España Sagrada) nacido en el año 1702. De la plaza arranca una calle, también porticada, que conduce al Arco de la Cárcel, abierto en el lienzo de muralla que defendía la población.

En este trayecto estuvo situada la aljama judía y en ella se levantó, años después de su expulsión, el convento de San Miguel de los Ángeles, que conserva un espléndido retablo del siglo XVI. Fundado a mediados del siglo XV por Alfonso Rodríguez de Santa Cruz, en él estuvo Santa Teresa de Jesús, en enero de 1592, camino de Palencia. Aloja hoy el Arco de la Cárcel el Museo de Pintura y Etnografía de Villadiego, donde pueden admirarse pinturas de Fortuny, Sorolla, Benlliure, Vicente López y otros autores de los siglos XV al XIX, así como algunos muebles y tapices legados por la familia de D. Lorenzo Albarrán. Al norte de la comarca domina las tierras de Villadiego Peña Amaya, bastión defensivo y antigua capital de los cántabros. Corriendo los caminos llegaremos a Villasandino después de admirar las iglesias tardogóticas de Yudego y Villandiego, construidas a principios del siglo XVI. En el mismo siglo, Simón de Bueras esculpió el magnífico retablo de Yudego y, en la cercana Isar, Domingo de Amberes dejó muestras de su maestría en el no menos bello retablo de su iglesia de San Martín. Alto obligado, antes de entrar en Villasandino, en Castrillo de Murcia, donde aún se celebra una de las fiestas populares más hermosas de nuestra provincia: la del Colacho.

Es Villasandino la patria de Alfonso Alvarez de Villasandino, juglar medieval elogiado por el Marqués de Santillana y uno de los poetas más significativos del Cancionero de Baena. De sus dos grandes iglesias, la de la Asunción de Nuestra Señora es la parroquial de la villa, construida en la segunda mitad del siglo XVI y acaso obra de Gil de Hontañón. En un retablo lateral lucen las tablas góticas de un antiguo altar pintado de Jorge Inglés. En este entorno, tres espléndidas iglesias llaman nuestra atención: la de Villasilos, la de Villaveta y la de Grijalva. La de Villasilos, tiene un magnífico retablo de comienzos del siglo XVII, obra de Juan de Sobremazas. La de Villaveta, de la primera mitad del siglo XVI y planta salón, al igual que la de Villasilos y quizá la más pura de este estilo en la Provincia, fue construida por Pedro de Hinestrosa, según trazas de Rodrigo Gil de Hontañón. En su interior, Fernando de la Peña y Andrés de Monasterio, realizaron en 1689 el gran retablo barroco dedicado a La Inmaculada Concepción. La de Santa María de los Reyes, en Grijalva, es un bello templo gótico del siglo XIII, sobre cuya portada se abre un fino rosetón de delicadas tracerías. Ya en límites de la provincia burgalesa y antes de que el Camino de perdonanzas se meta de lleno en los campos de Palencia, se encuentra Castrogeriz, con su trazado urbano típicamente caminero, al que se asoman las iglesias, las posadas y los albergues de la que fue, sin duda,  una de las villas jacobeas más importantes de la Edad Media. En la excolegiata de la Virgen del Manzano sonríe la Virgen cantada por Alfonso X el Sabio en sus Cantigas, mientras en la parroquial de Santo Domingo podemos detener nuestra mirada curiosa en su importante museo y en la iglesia fortaleza de San Juan, pasear en el sosiego de su claustro del siglo XIV, bellamente decorado con un artesonado mudéjar.

Una nota de frescor entre tanta paramera, parda como sayal de peregrino, la pone a la altura de Melgar de Fernamental el río Pisuerga, sobre el que el genio humano trazó en el siglo XVIII, la gran obra de ingeniería del Canal de Castilla, que desde Alar del Rey, tierras de Palencia y Burgos, llevaba hasta Valladolid las mercancías, transportadas por este medio fluvial que tan importante papel jugó en la modernización del comercio castellano. Melgar de Fernamental tiene antiguas mansiones señoriales, como el Ayuntamiento y una grandiosa iglesia del siglo XVI, construida por Juan y Pedro de Escarza, y Pedro de la Torre.

En el retablo mayor, del siglo XVII, se venera una imagen gótica de la Virgen con el Niño, hermosa talla del siglo XIII. Se extienden los páramos, por el Sur, hasta Lerma, buscando entre las riberas del Arlanzón y el Arlanza, un respiro de verdor, tan imposible a veces en estos pagos. Son tierras del antiguo alfoz o Campo de Muñó, en cuyo castillo construido en el siglo X sobre un cabezo enfrente de Estépar, se celebraron las bodas de la reina Urraca, hija de Alfonso VI de Castilla, con el rey de Aragón, Alfonso I. En su campo quedan vetustas poblaciones que aún conservan restos de sus antiguos torreones señoriales, vestigios de murallas y viejas iglesias con aires catedralicios, como la de Santa María del Campo, a donde llegaremos, no sin antes visitar las de Presencio, los Balbases y Pampliega.

En Presencio y Los Balbases se guardan espléndidas tablas hispano-flamencas de maestros anónimos y en Pampliega, donde la tradición sitúa los últimos días del rey Wamba, Domingo de Amberes talló, en el siglo XVI, el impresionante retablo de San Pedro. Ya al acercarnos a Santa María del Campo nos sorprende, desde lejos, la torre de la iglesia parroquial, obra sin par de Diego de Siloé. En la villa queda el recuerdo de doña Juana, reina de Castilla de triste memoria. Y en su iglesia, dedicada a la Asunción de Nuestra Señora, lucen retablos y sepulcros, así como varias tablas de Pedro Berruguete pertenecientes al antiguo retablo de San Juan Bautista y dos de las joyas más preciadas de la orfebrería burgalesa: la Custodia y Cruz parroquial, de exquisita ejecución y minuciosa filigrana, realizadas a finales del siglo XV.

Desde Santa María del Campo debemos acercarnos a Villahoz y Mahamud para admirar sus también magníficos templos. Ante la iglesia de Villahoz se encuentra un elegante rollo jurisdiccional, rematado en un pináculo gótico. El templo, construido a principios del siglo XVI, posee varios retablos barrocos del escultor José Cortés del Valle, estando el principal dedicado a la Asunción de Nuestra Señora. Más cerca de Santa María, Mahamud nos muestra otra monumental iglesia, gótica, con añadidos de los siglos XVI al XVIII. El retablo mayor es obra de Domingo de Amberes, realizado a mediados del siglo XVI y en el lado del Evangelio hay un bello retablo-sepulcro, plateresco, de delicada ejecución. Aquí  en el año 1507, le fue impuesto el capelo cardenalicio a Jiménez de Cisneros por don Fernando, regente del reino, evitando hacerlo en presencia de la reina Juana, que se hallaba, junto a la Corte en Santa María del Campo, acompañado la comitiva fúnebre de su esposo. Por Tordómar, en busca del Arlanza, se alcanzan pronto tierras de Lerma.

Guía de viaje

De Burgos a Villadiego hay 38 km por la carretera C-627. A Melgar de Fernamental hay 50 km. Por la carretera N-120, en dirección a León. En torno a esta carretera quedan Sasamón ( a 33 km de Burgos); Olmillos de Sasamón, Grijalva, Villasandino, Yudego y Castrillo de Murcia. Para llegar a Castrogeriz (46 km ) hay que tomar la desviación en Olmillos y torres medievales.

Poblaciones e Itinerarios:

Palacios de Benaver.
Iglesia parroquial de San Martín, románica, con añadidos posteriores. Retablo lateral de Domingo de Amberes
Convento de Religiosas Benedictinas. Cristo Crucificado, románico del siglo XII.

Olmillos de Sasamón.
Importante villa medieval, recibió fueros de Alfonso VI. Su iglesia de la Asunción es de planta salón. Retablo barroco con imagen de la Virgen del siglo XVI. El castillo situado a la entrada due construido en 1440 por Pedro de Cartagena.

Yudego.
En su iglesia parroquial bello retablo renacentista de Simón de Bueras.

Villandiego.
Iglesia de construcción tardogótica, del siglo XVI. Retablo de principios del siglo XVII.

Castrillo de Murcia.
Conserva un arco perteneciente a la antigua cerca. Iglesia de Santiago de los siglos XV y XVI. Retablo barroco y Crucificado del siglo XIV. Fiestas. El domingo siguiente al Hábeas Christi, fiesta del Colacho, de antiquísima tradición, declarada de Interés Turístico.

Villasandino.
Importante villa medieval, cuna del juglar Alfonso Alvarez de Villasandino ( 1370-1420) Conserva a la entrada el puente medieval sobre el Odra construido en el siglo XIII por el obispo don Mauricio.
Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora. Construcción del siglo XVI considera obra de Rodrigo Gil de Hontañón. Retablo mayor barroco y retablo lateral con pinturas de Jorge Inglés, siglo XV.Tabla hispano-flamenca con la Santísima Trinidad, del Maestro de Villasandino, siglo XV. Organo de 1734.
Iglesia de la Natividad. Del siglo XVI, salvo la torre y el ábside gótico. Tres naves con finísima nervadura.

Villaveta.
Impresionante iglesia del siglo XVI, de planta salón, dedicada a la Inmaculada Concepción. Construida según trazas de Rodrigo Gil de Hontañón. Bellos retablos barrocos, entre ellos el principal obra de Fernando de la Peña y Andrés de Monasterio, año 1689, con sagrario de Gregorio Fernández.

Villasilos.
Iglesia de San Andrés, del siglo XVI. Planta salón. Retablo barroco, obra de Juan de Sobremazas, comienzos del siglo XVII. Cajonería del siglo XVIII.

Castrogeriz.
Antigua Castrum Sigerici, pueblo celtibérico, luego romanizado y villa jacobea importante en la Edad Media. Su caserío se dispone bajo el cerro del castillo formando una larga calle-camino. Iglesia excolegial de Nuestra Señora del Manzano. Del siglo XIII ampliada en el XVIII. Su retablo mayor con pinturas de Mengs. Imagen gótica de la Virgen del Manzano, siglo XIII, cantada por Alfonso X el Sabio en sus Cantigas. Iglesia de Santo Domingo. Del siglo XVI, conserva seis extraordinarios tapices de este siglo, realizados sobre dibujos de Rubens. Interesante museo parroquial con tallas de Siloé, pinturas de Carducci y Gerard David, orfebrería y ornamentos litúrgicos. Iglesia de San Juan. Su torre, de aspecto defensivo, es el único resto del edificio primitivo, de construcción románica. Reformada la iglesia en el siglo XVI. Claustro del siglo XIV con bello artesonado mudéjar. Convento de Santa Clara. Fundado por Alfonso X, la iglesia es del siglo XIV. Convento de San Francisco. Se conservan las ruinas del convento franciscano fundado en el siglo XIV sobre el palacio y huertas de Pedro el Cruel. Casa del Cordón. Casa noble del siglo XVI. Ruinas del Convento de San Antón. A la entrada del Camino de Santiago quedan las ruinas del convento fundado en el siglo XIV. El pórtico de la iglesia está construido sobre el mismo trazado jacobeo.
Fiestas. San Juan, el 24 de junio. A mediados de julio se celebra la Fiesta del Ajo. Y la Fiesta del Sejo, el segundo domingo de septiembre.

Melgar de Fernamental.
Antigua villa medieval, recibio fueros de Fernán Armentález en el año 950. en la población quedan antiguas mansiones señoriales adornadas con escudos blasonados. Entre ellos destacan la Casa Consistorial, Casa del Cordón, Casa de los Palazuelos y los soportales de San Antón. Por su término discurren el Pisuerga, el canal de su mismo nombre y el Canal de Castilla, impresionante obra de ingeniería civil del siglo XVIII. Su iglesia, dedicada a la Asunción de Nuestra Señora, es un grandioso monumento del siglo XVI. Retablo barroco del altar mayor con la imagen gótica de la Virgen con el Niño, del siglo XIII. Interesante  sillería coral, rococó, del siglo XVIII. Sacristía singular de preciosa cajonera barroca. Conjunto renacentista de la Adoración de los Magos. A 3 km al noroeste bella ermita de Nuestra Señora de Zorita, con ábside románico.
Fiestas. El 20 de enero, San Sebastián, 19 de marzo, feria de San José. Voto de Villa en la ermita de Zorita el 18 de mayo. Primera semana de agosto, fiesta de la huerta melgareña. El 15 y 16 de agosto, Asunción de Nuestra Señora y San Roque.

Villadiego.
Fundada por el conde Diego Porcelos en el siglo IX. Importe villa comercial, en ella se estableció una importante aljama judía. En 1702 nació fray Enrique Flórez, agustino, autor de la “España Sagrada”. Conserva su singular trazado con restos de la antigua muralla y la plaza mayor con soportales. Iglesia de San Lorenzo. De los siglos XIV y XV. Portada románica. Iglesia de Santa María. Del siglo XVI. Retablo renacentista de García de Arredondo. Convento de San Miguel. De Madres Agustinas. Fue construido en el siglo XVI sobre la antigua sinagoga judía. Magnífico retablo mayor, obra renacentista. Ermita del Santo Cristo. A las afueras, curiosa capillita del siglo XVI. Museo de Pintura y Etnografía. Arco de la Cárcel. Importante colección de pinturas, con obras de Mariano Fortuny, Sorolla, Benlliure, Vicente López y otros autores de los siglos XV al XVIII. Fiestas. 15 y 16 de agosto en honor de la Asunción de Nuestra Señora y San Roque. Ferias el primer lunes después de Pascua de Pentecostés y el 12 de octubre.

Villegas
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Iglesia de Santa Eugenia, de los siglos XIII y XIV. Retablo mayor de Domingo de Amberes y altar con tablas de escuela castellana, del siglo XVI. Ante la iglesia, conjunto de Ayuntamiento con soportal y arco conjuradero.

Grijalva.
Suntuosa iglesia gótica de Santa María de los Reyes, siglo XIII. Retablo mayor barroco con imagen gótica de la virgen con el Niño. Pila bautismal románica.

Sasamón.
Antigua Segisama. Desde aquí César Augusto dirigió las guerras contra los cántabros y satures en los años 26 al 19 antes de Cristo. Luego fue importante población romana. En la Edad Media fue villa realenga y sede episcopal. Iglesia de Santa María la Real. Construida en el siglo XIII. De aires catedráticos, con cinco naves con crucero y claustro. Magnífica portada gótica del siglo XIII, réplica de la del Sarmental de la Catedral de Burgos. La puerta de San Miguel en el siglo XVI. En su interior valiosos retablos, como el de Santiago, del siglo XVI  y escuela de Felipe Vigarny; imagen de Santa María la real con el Niño, gótica, del siglo XV; Arcángel San Miguel, de Diego de Siloé, púlpito, pila bautismal y tapices. Su sacristía, con preciosa portada el siglo XVI, conserva la cajonería del siglo XVIII, pinturas, imágenes, ornamentos de culto y algunas piezas romanas encontradas en las excavaciones efectuadas en la villa. Ermita de San Isidro. Bella cruz triunfal, comienzos del siglo XVI. Puerta medieval. Arco de entrada  a la villa con escudo real y algunos tramos de murallas de los siglos XIV-XV. En las cercanías, puentes romanos y restos de calzada. Casa museo de Salaguti. Obras de artista local. Fiestas. El 15 de mayo, en honor de San Isidro.
Fiestas patronales el 8 de septiembre. Arcos de la Llana-Presencio- Santa Maria del Campo.

Arcos de la Llana.
Traza con ronda de muralla y puerta con escudo real. Iglesia de San Miguel con torre mudéjar de ladrillo. Casas solariegas y antiguo palacio arzobispal.

Mazuelo de Muñó.

Torreón medieval construido en el siglo XIV.

Arenillas de Muñó.

Torreón de los Lope de Padilla, siglo XV.

Presencio.
Conserva restos de la cerca medieval y un arco de muralla. A la entrada rollo jurisdiccional del siglo XV. Su iglesia dedicada a San Andrés es gótica, siglos XII al XV. Espléndidos retablos con pinturas hispanoflamencas, de finales del siglo XV. Preciosas Custodia y Cruz procesional de finales del siglo XV o comienzos del XVI.

Pampliega.
Antigua población celtibérica luego romana. Según la tradición aquí murió destronado el rey Wamba. Obtuvo la villa fueros del rey Alfonso y mercado franco los sábados de Alfonso X. La iglesia parroquial de San Pedro en el siglo XVI, con torre del siglo XVIII y portada de Gil de Hontañón. Retablo mayor obra de Domingo de Amberes, siglo XV, al igual que el lateral dedicado a San Roque.
Fiestas. San Mateo, el 21 de septiembre.

Los Balbases.
El caserío se distribuye en dos barrios. Conserva restos de murallas y puerta de entrada. Iglesia de San Millán. Construcción gótica. Retablo barroco con pinturas hispanoflamencas de Alonso de Sedano, finales del siglo XV. Iglesia de San Esteban. También gótica. Retablo con pinturas de Maestro de los Balbases, de finales del siglo XV. Interesante museo parroquial con ornamentos de culto, pinturas, esculturas y bellas Custodia y Cruz procesional, de escuela burgalesa, de principios del siglo XVI.

Villaverde mogina.
Palacio de los Barona, del siglo XVIII, con grandes escudos en su fachada.

Santa María del Campo.
Cabeza de las Behetrías de Castilla y Corte en las estancias de los reyes doña Juana y Felipe el Hermoso. Conserva tres puertas de muralla y algunas casas nobles como la Casa del Cordón. Magnífica iglesia dedicada a la Asunción de Nuestra Señora, de los siglos XII al XVI. La torre plateresca es obra de Diego de Saloé y Juan de Salas, la más hermosa quizá de toda Castilla. En su interior, retablos, sepulcros, púlpito mudéjar, sillería de coro del siglo XV, tapices flamencos, y tablas de Pedro Berruguete. Bellísimas Custodia y Cruz procesional del siglo XV.
Fiestas. Pascua de Resurrección, Hábeas Christi y Octava del Habeas. El 24 de septiembre romería de Nuestra Señora de Escuderos. Tradicionales Rosquillas de Pascua.

Mahamud.
Interesante conjunto de arquitectura tradicional. En la plaza destacan el Ayuntamiento y el rollo jurisdiccional. Iglesia de San Miguel. Con impresionantes retablos renacentistas. El principal es obra de Domingo de Amberes y el dedicado a San Juan Bautista de la escuela de Juan de Valmaseda. Cáliz y Custodia de plata, siglos XV-XVI.

Villahoz.
Villa realenga. Conjunto de interés con arquitectura popular y casas señoriales. Ante la iglesia se alza el rollo jurisdiccional. Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora. Tipo salón, del siglo XVI. Retablos barrocos obra del escultor José Cortés del Valle.

El Canal de Castilla
Corre paralelo al Pisuerga –10 kilómetros que atraviesan la vega de Melgar de Fernamental-, el Canal de Castilla, una de esas grandes construcciones de la ingeniería del siglo XVIII. Desde Alar del Rey, tierras de Palencia y Burgos adelante, una red de canales llevaban hasta Medina de Rioseco y Valladolid las mercancías por este medio fluvial que tan importante papel jugó en la modernización del comercio castellano. A lo largo de estos 10 kilómetros que atraviesan la provincia burgalesa, podemos contemplar todos los elementos que configuran esta singular obra de la ingeniería hidráulica: esclusas, pontones, fábricas y puentes, alguno tan impresionante como el de Abánades, sobre el río Valdavia. La navegación se realizaba mediante barcazas arrastradas desde la orilla por animales de tiro, a través de los caminos de sirga abiertos en las orillas del canal.

El Pórtico de la Gloria de Sasamón
La portada meridional del crucero de la iglesia catedralicia de Sasamón, simboliza, por la decoración de sus arquivoltas, el pórtico de entrada a la Gloria que las almas limpias encontrarán el día del Juicio Final. Sigue modelo de la portada del Sarmental de la catedral burgalesa y su composición es exacta: Los Apóstoles sentados sobre el dintel de la puerta, Cristo dictando la Palabra a los cuatro Evangelistas, acompañados de sus respectivos símbolos y las tres arquivoltas apuntadas, con ángeles y reyes músicos que tañen diversidad de instrumentos musicales medievales: zanfoñas, cítaras, violas, etc. Conformando un singular pórtico de la Gloria. La diferencia más notable entre esta portada y la del Sarmental de Burgos es ese color dorado de la piedra de Sasamón, ese color peculiar a tierra de sementera que hiciera exclamar a don Bonifacio Zamora: “No tanto dora el sol los trigales, en plena granazón de espigas rubias, como estas piedras-rosas que contemplo...”

Santa María del Campo
A 36 kilómetros de Burgos y no muy lejos de Lerma, a cuyo partido judicial pertenece, se encuentra en Santa María del Campo, uno de esos muchos rincones singulares que la provincia burgalesa ofrece. Repoblada en el siglo XI  y lugar de Behetría, fue la  “pequeña ciudad” de doña Juana, reina de Castilla, quien gusta de visitarla en distintas ocasiones. La última, de tristes recuerdos, fue en septiembre del año 1507, cuando, camino de Granada, llega acompañado el cadáver de su esposo don Felipe. Importante centro artístico en los siglos XV y XVI, años de prosperidad económica de los que nos habla la imponente torre renacentista de su bien cuidada iglesia parroquial, a cuyos pies se extiende el apretado caserío de calles pintorescas y tortuosas, en otro tiempo cercado por una muralla de la que aún conserva las puertas y arcos de la Fuente, la Costana y el de la Vega o Negrillos, donde estuvo el archivo de las Behetrías, en la Edad Media. La iglesia de la Asunción de Nuestra Señora fue construida en el siglo XIII y ampliada en siglos posteriores. La gran obra monumental del templo fue la torre plateresca, comenzada por Diego de Siloé en 1527 y continuada por Juan de Salas, su discípulo, diez años más tarde. De ella se ha dicho que “es la torre más bella y monumental de todo el Renacimiento español”.

Horarios de visita de museos y monumentos

Castrogeriz
Iglesia de San Juan Bautista
Martes-Domingo: 10.00-14.00 y 17.00-19.00. Cerrado lunes.
Excolegialata de Santa Maria del Manzano
Martes-Domingo: 10.00-14.00 y 17.00-19.00. Cerrado lunes.
Iglesia de Santo Domingo
Martes-Domingo: 10.00-14.00 y 17.00-19.00. Cerrado lunes.
Melgar de Fernamental
Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora ermita de la Virgen de Zorita. Concertar visita en la parroquia o C.I.T.
Pampliega. Iglesia de San Pedro
Martes-Domingo: 10.00-14.00 y 17.00-19.00. Cerrado lunes.
Santa María del Campo. Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora.
Martes-Domingo: 10.00-14.00 y 17.00-19.00. Cerrado lunes.
Sasamón. Iglesia de Santa María la Real.
10.00-14.00 y 17.00-19.00.
Casa Museo de Salaguti
10.00-14.00 y 17.00-19.00.
Cruz Triunfal del Humilladero
10.00-14.00 y 17.00-19.00.
Villadiego.
Museo de Pintura y Etnografía
Sábados, domingos y festivos: 12.00-14.00 y 18.00-20.00
Grupos concertar visita. Abierto todos los días de Navidad, Semana Santa, julio y agosto.
*Abierto en julio, agosto y septiembre.

Gastronomía.

No falta la buena mesa con su sabroso cordero asado, legumbres y caza; y los quesos de oveja regados con vinos claretes. Rosquillas típicas en Santa María del Campo el Domingo de Resurrección y también Roscos en los Balbases y Sasamón.

Compras

Productos de alimentación y artesanía.

Oficinas de Turismo

Oficinas de turismo de Sasamón
Plaza mayor, I. Tlfno: 947 370012
Visita con guía a los monumentos todos los días del año: 10.00-14.00 y 16.00-20.00
Centro de iniciativas turísticas de Melgar de Fernamental
General Mola, I. Tlfno: 947 373755
Centro de iniciativas turísticas de Castrogeriz
Plaza Mayor, 3. Tlfno: 947 377001
Julio y Agosto

Dónde alojarte en Burgos