Brasil, sus principales destinos
Brasil
Caracterizada por la diversidad, la población brasileña exhibe en la piel, en las tradiciones y en su modo de vida el mestizaje que la forjó a lo largo de su historia.
Els Blaus de Roses

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BRASIL, UN PUEBLO ACOGEDOR Y GENEROSO


Pueblo Brasileño

Una nación emergente, con una economía fuerte y un reconocido liderazgo político en el escenario internacional.

Al cabo de décadas bajo el mando de una dictadura militar que terminó a mediados de la década de 1980, el país vive un momento especial de su historia: ha dejado de ser solamente una tierra de fútbol y samba para consolidarse como una de las diez mayores potencias económicas mundiales. Del crecimiento de 2,7% al año que exhibía en 2002, subió a un optimista 7,5% en 2010, y atrae grandes inversiones extranjeras. Respetado también como líder político, Brasil aparece en una posición destacada en convenciones internacionales sobre derechos humanos, siempre en defensa de la democracia. Ante los ojos del mundo, el país ha demostrado que tiene capacidad para ser sede de dos megaeventos: la Copa Mundial de la FIFA 2014, con partidos programados en 12 ciudades, y los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos Rio 2016.

La principal fuerza motriz de este notable gigante es su propia población: son casi 200 millones de habitantes. Distribuido por 8,5 millones de km2, el pueblo brasileño se va alejando paulatinamente de la estereotipada imagen asociada al Carnaval, al deporte y a la belleza. No es que dichas características hayan perdido sus fundamentos: la tierra de Pelé y de Ronaldo, iconos del fútbol mundial, y de Gisele Bündchen, la top model número uno del planeta, son cosas de las que el país aún se enorgullece. Pero hoy en día se sabe que Brasil colecciona también cracks en otras incontables áreas, desde la arquitectura de Oscar Niemeyer hasta el cine de Fernando Meirelles, desde la literatura de Paulo Coelho hasta el arte de Romero Britto, desde el automovilismo de Felipe Massa hasta el volei de la selección del técnico Bernardinho. Y que culturalmente, su pueblo, trabajador y alegre, es mucho más complejo de lo que se ve ante una primera mirada.

sombrillas en la playa
Caracterizada por la diversidad, la población brasileña exhibe en la piel, en las tradiciones y en su modo de vida el mestizaje que la forjó a lo largo de su historia. Los nativos indígenas, los colonizadores portugueses y los africanos, esclavizados durante más de tres siglos, dieron origen a un pueblo único, que además recibió a los inmigrantes europeos, árabes y asiáticos a partir del siglo XIX. Darcy Ribeiro, respetado antropólogo nacional, tardó años para terminar su libro O Povo Brasileiro (1995), en el cual delinea la identidad de la población. Para Ribeiro, el pueblo brasileño es el resultado de la mezcla de razas que "se enfrentan y se funden para dar lugar a un pueblo nuevo (...). Nuevo porque surge como una etnia nacional", explica.

Este pueblo polifacético hace de Brasil un país múltiple. Al fin y al cabo, es posible encontrar diversos Brasiles en este inmenso crisol cultural. El de los mestizos de blancos e indios, el de los negros nacidos fuera de África, el de los sertanejos habitantes del semi árido, el de los descendientes de europeos. De todos ellos nació el pueblo brasileño con esas características tan propias, capaces de formar una nación singular. No por casualidad, en una encuesta solicitada por el Instituto Brasileña de Turismo-Embratur en 2009, los turistas fueron enfáticos: más que atributos simbólicos, tales como las bellezas naturales y las playas, lo mejor de Brasil son efectivamente los brasileños.

Vuelo en Ala Delta sobre Rio de Janeiro
Maravillosa e inolvidable. Deportes en Rio de Janeiro

La práctica de deportes y ejercicios al aire libre forma parte del cotidiano de los que viven en Rio de Janeiro.

Con un paisaje que mezcla montañas, lagunas y un mar de un intenso azul, la ciudad de Rio de Janeiro no encanta solamente por sus atracciones naturales, como el Pao de Acucer, o Pan de Azúcar, una formación rocosa unida al cerro vecino Morro da Urca por medio de teleféricos. La vida sana de los cariocas (talla denominación de los habitantes de la ciudad) también deja a los visitantes maravillados: ya sea en la costanera o en el mar, muchos de sus habitantes están siempre practicando alguna actividad física. La ciudad que será sede de los Juegos Olímpicos de 2016 y que podrá ser lo también de la final de la Copa Mundial de la FIFA 2014, en el estadio Maracana, tiene una innegable aura deportiva.

La estructura local acompaña ese gusto por la práctica de ejercicios. En toda la costanera hay 250 km de ciclovías, 40 estaciones de gimnasia, más de diez pistas de skate e innumerables redes de volei y futvolei (una mezcla de volei con fútbol) instaladas en la arena - entre un partido y otro, a los cariocas les encanta tomarse unos jugos naturales que sirven en diversas casas especializadas. A orillas del mar se agolpan grupos para jugar partidos de frescobol (una especie de tenis de playa que se juega con paletas de madera). Los domingos, algunos tramos de las avenidas costeras, por ejemplo en la simbólica Praia de Copacabana, quedan cerrados al paso de los coches y abiertos para que los lugareños y los turistas puedan caminar, correr, andar en bicicleta o andar en patines.

En Praia do Arpoador, una playa famosa por ser el escenario de un increíble poniente, el "gimnasio" es el mar, con sus olas de hasta 2 m de altura, que vive lleno de gente. Y olas más altas todavía, de hasta 3 m, pueden hallarse en las playas Grumari y Prainha. La Bahía de Guanabara recibe barcos de vela y de remo, además de tablas de kitesurf y windsurf, que surcan sus aguas recreativamente o durante competencias de deportes náuticos.

Pero el cotidiano carioca no se reduce a las playas. En la laguna Rodrigo de Freitas, otro icono de la ciudad, remeras atraviesan el agua mientras la gente camina o corre por una pista de 7,5 km. El escenario cambia en Praia do Pepino, una playa ubicada al lado del barrio de Sao Conrado, en donde alas delta y parapentes llenan de colores el cielo y se posan en la arena constantemente. Los vuelos, siempre en compañía de un profesional, salen de una rampa erigida en Pedra Bonita, una de las distintas formaciones rocosas de la bella selva conocida como Floresta da Tijuca. Este Parque Nacional envuelto en Bosque Atlántico alberga el Corcovado, el cerro en donde se encuentra la imagen de 38 m de altura del Cristo Redentor.

Pese a que constituye un excelente destino para los deportistas, Rio de Janeiro también es del agrado de otros públicos. Parejas en luna de miel, por ejemplo, desembarcan en la ciudad en busca de lujosos y fascinantes hoteles y de los tranquilos paseos por el centro histórico, con sus casonas e iglesias construidas en los tiempos en que la ciudad fue capital del Imperio de Brasil, en el siglo XIX. Y Rio también tiene su lado festivo, que surge durante el Carnaval y en una de las más famosas fiestas de Año Nuevo del mundo. Este festejo se lleva a cabo en Copacabana, donde una multitud brinda al momento del paso de año ante un espectáculo de fuegos artificiales.
LA MEJOR ÉPOCA: TODO EL AÑO.
golfista en Bahía

Más allá del fútbol.

Actividades deportivas tales como el golf, el surf, la vela y la capoeira pueden practicarse en distintos destinos brasileños.

1. COSTA DE BAHIA- CAMPOS DE GOLF PERFECTOS
Bahia cuenta con mucho más que hermosas playas y buena comida como el acarajé (un plato típico de la región). El estado alberga 110 campos de golf, todos ubicados en complejos hoteleros de alto lujo, en Costa do Sauipe, en Praia do Forte, en Trancoso y en Ilha de Comandatuba. Estos campos contemplan las exigencias de los estándares internacionales del deporte y ofrecen la posibilidad de darle al palo en medio de hermosos paisajes. Brasil cuenta al menos con 25 mil adeptos a este deporte.
LA MEJOR ÉPOCA: TODO EL AÑO; CERCA: PRAIA DO FORTE ESTA A 90 KM DE SALVADOR.

2. ILHABELA - FAMOSA POR LOS DEPORTES NÁUTICOS
La práctica de la vela en medio de un escenario deslumbrante rodeado de Bosque Atlántico es uno de los puntos fuertes de Ilhabela, en la costa norte del estado de Sao Paulo. Debido a sus excelentes condiciones de mar y vientos, la ciudad realiza, durante el mes de julio, la Semana Internacional de la Vela, un evento que recibe a alrededor de 1.500 practicantes del deporte provenientes de todo el mundo. Las playas de Pinto, Ponta Azeda y Pereque son ideales para este deporte entre los meses de marzo y julio y entre octubre y diciembre. Las aguas tranquilas y cristalinas también son perfectas para otras actividades acuáticas como el buceo. La Praia do Engenho D'Água es una playa conocida por la práctica del windsurf, mientras que la Praia de Armacao lo es por la del kitesurf. Tampoco les faltan opciones a los principiantes, que pueden tomar clases en los clubes náuticos o en las escuelas de vela y alquilar embarcaciones.
LA MEJOR ÉPOCA: EN JULIO, PARA DEPORTES NAUTICOS; CERCA: ILHABELA ESTA A 213 KM DE SAO PAULO.

3. SANTA CATARINA - UN LUGAR IDEAL PARA EL SURF
Las bellas y preservadas playas de la costa de Santa Catarina, en el sur de Brasil, son excelentes para surfear. En Guarda do Embaú, litoral sur, es posible alquilar tablas. Los que desean ver campeonatos de surf pueden ir hasta Praia da Silveira, y los que estén dispuestos a conocer modalidades diferentes, tales como el sandboard, deben llegar hasta Garopaba. En Imbituba el fuerte es el windsurf. En la capital del estado, Florianópolis, las buenas olas surgen en las playas Brava, Joaquina y Mole, sedes de campeonatos. Los amateurs tienen a su vez la posibilidad de tomar clases en la ciudad.
LA MEJOR ÉPOCA; DE MARZO A SEPTIEMBRE, PARA SURFEAR; CERCA: FLORIANOPOLIS ESTA A 297 KM DE CURITIBA.

4. SALVADOR - LA CIUDAD DE LA CAPOEIRA
Por las calles y cuestas de Salvador, la capital del estado de Bahia, el turista encuentra innumerables rondas de capoeira. Considerada un arte marcial por unos y una danza por otros, con movimientos de bamboleo, patadas y saltos al compás del berimbau (un instrumento de cuerda), cantos y palmas, la capoeira surgió durante la esclavitud africana. Escuelas especializadas y lugares como Pelourinho, Farol da Barra, el Mercado Modelo y Forte de Santo Antonio Além do Carmo son especiales para iniciarse en esta actividad.
LA MEJOR ÉPOCA: TODO EL AÑO.

Sol y Playa.

cerro de Morro do Careca

NATAL. La Ciudad del Sol.


Las dunas constituyen el marco de la soleada Natal. En Praia da Pipa pueden avistarse delfines.

Resulta fácil entender la fascinación que la ciudad de Natal les causa a los que la visitan por primera vez. La capital del estado de Rio Grande do Norte mezcla resorts y restaurantes dignos de las grandes metrópolis con la belleza de sus playas de mar cristalino y arena blanca, comunes en fragmentos casi intactos de esa costa. En esta región de Brasil surgen cualidades naturales prácticamente exclusivas, tales como la presencia constante del sol durante más de 300 días al año, con temperaturas siempre alrededor de los 28°C, y la profusión de dunas que enmarcan los contornos de la capital.

En el vaivén de los buggies por las dunas, resulta inevitable la pregunta de los conductores: "¿Con o sin emoción?". Lo mejor y más seguro es optar por la segunda opción y dejarse llevar por la experiencia única de cortar los médanos. Son varios los itinerarios posibles, entre ellos el que atraviesa el Parque das Dunas, con sus 1.172 hectáreas. La emoción solamente termina con una tirolesa de 100 m, una maravillosa diversión al bajar por las dunas que hace que todos terminen en el agua.

Tan famosa como las dunas es la playa de Ponta Negra, cerca del centro. Durante los meses de verano, su paseo se encuentra repleto de turistas. Al lado derecho se concentran los bares y los restaurantes. Allí también puede verse otro símbolo local: Morro do Careca, un cerro rodeado de vegetación a ambos laos.

Y si dentro de la ciudad las playas les agradan a los que salen en busca de sombra, agua de coco y camarones frescos, los alrededores también encantan. Genipabu, a 24 km, cuenta con rincones tranquilos, tales como Praia de Pitangui, con sus barcos de pesca que le dan color al paisaje. Un poco más lejos, a 85 km, Praia da Pipa es una playa con posadas encantadoras, y un atractivo que hace que los ojos de los turistas fulguren: los delfines, que pueden avistarse durante los paseos en barco o desde un mirador ubicado en el Santuario Ecológico de Pipa. Vale la pena también el trayecto hasta las dunas de Praia do Rosado, en Porto do Mangue, a 235 km de Natal, con médanos que cambian de formas y colores según la luminosidad y el viento.
LA MEJOR ÉPOCA: DE JULIO A MARZO.
costa de Fortaleza

FORTALEZA. La Tierra de la Luz.


Fortaleza es la puerta de entrada a las playas paradisíacas del estado de Ceará.

La ciudad de Fortaleza es perfecta para aquéllos que salen en busca de diversión día y noche. Rodeada por un mar verde esmeralda, desde temprano y hasta el anochecer es posible avistar en sus 15 playas la partida de las jangadas, las embarcaciones de pescadores típicas de la región, con sus velas blancas que se mueven al son de las olas. Debido a los fuertes vientos, en la costa de Fortaleza hay playas perfectas para la prédica de deportes como el kitesurf, el surfy el windsurf. En el ínterin, es posible saborear la comida local en los puestos playeros de Praia do Futuro. Al igual que en otras capitales del Noreste de Brasil, la cocina ofrece desde mariscos hasta comidas del interior con carne seca y harina de yuca. Los jueves es común que se sirva la exquisita caranguejada (cazuela de cangrejo).

Tres playas urbanas concentran la mayor parte de los bares, restaurantes y locales que animan la noche turística: Meireles, Mucuripe e Iracema. Esta última lleva el nombre de una indígena creada por un importante novelista brasileño, el cearense José de Alencar, quien también le dio su nombre al principal teatro de la ciudad, construido en 1910, con sus hermosos vitrales en art nouveau. Los interesados en arte pueden visitar el Memorial de la Cultura Cearense, el Museo de Arte Contemporáneo y el Centro Cultural Draqao do Mar. Ceará es conocido por su rica artesanía, que puede encontrarse en la feria de la avenida Beira-Mar o en el Mercado Central. Son hermosas puntillas, bordados, cestos de colores, hamacas y cerámicas.

Vale la pena reservar algunos días para visitar los alrededores de la capital del estado y conocer las verdaderas murallas de arena que forman los acantilados de Morro Branco, en el municipio de Beberibe, a 88 km de la capital, y los de Canoa Ouebrada, a 182 km, en la costa este. Jericoacoara, un lugar paradisíaco ubicado a 310 km de Fortaleza, brinda una buena infraestructura de hoteles y restaurantes y constituye un destino de gran demanda entre los que buscan tranquilidad. En la vecina Praia de Tatajuba pueden encontrarse rincones más silvestres.
LA MEJOR ÉPOCA: DE JUNIO A FEBRERO.

Playa paradisíaca
Playas Paradisíacas.
Sombra, mar y agua de coco en la costa brasileña.

1. JOÃO PESSOA
Los que caminan por las arboladas calles de la capital del estado de Paraíba tienen la sensación de estar en una ciudad del interior, habitada por un pueblo tranquilo y sumamente hospitalario. En las playas cercanas al centro, tales como Tambaú, Manaíra y Cabo Branco, el hermoso escenario ayuda a los turistas a entrar en ese clima y olvidarse de la vida. Los aventureros también tienen espacio en .Joao Pessoa, sobre todo en las piscinas naturales de Picaozinho, que invitan al buceo. Un poco más apartada de la ciudad se halla la preservada y exuberante Tambaba, reducto tradicional del naturismo en Brasil.
LA MEJOR ÉPOCA: DE AGOSTO A MARZO; MUY CERCA: JOAO PESSOA ESTÁ A 136 KM DE RECIFE.

2. FLORIANÓPOLIS
La capital del estado de Santa Catarina fue alguna vez un pueblo de inmigrantes de Las Azores. Hay restos arquitectónicos que dejaron esos antiguos pobladores en los barrios de Ribeirao da Ilha y Santo Antonio de Lisboa. El resto de la isla se estructuró con grandes hoteles y restaurantes, y cuenta con lugares que son verdaderas postales, como es el caso del puente Hercílio Luz. Florianópolis es conocida por sus beach clubs de Jureré Internacional, por las playas de los surfistas, como en el caso de la Praia Brava, y por los bares de la zona de Lagoa da Concelcéo. Una pausa obligatoria la merecen los restaurantes especializados en ostras.
LA MEJOR ÉPOCA: DE OCTUBRE A MARZO; CERCA: FLORIANÓPOLIS ESTA A 297 KM DE CURITIBA.

3. MARAGOGI
La comparación con el Caribe es inevitable. Las playas de Maragogi son bañadas por un mar de tonalidades verdosas y azules. En esa acuarela natural, enclavada en Costa dos Corais, el principal atractivo se encuentra a 6 km de la playa: las llamadas galés, piscinas naturales llenas de pececitos que se acercan a saludar a los turistas durante el buceo con snorkel. En tierra firme, los buggies atraviesan tramos de los 22 km de costa y revelan paisajes inolvidables.
LA MEJOR ÉPOCA: DE NOVIEMBRE A FEBRERO; MUY CERCA: MARAGOGI QUEDA A 140 KM DE RECIFE.

4. PORTO SEGURO
Tras cinco siglos de su descubrimiento, la naturaleza exuberante de Porto Seguro perdura en sus playas, en el Litoral Norte - Curuípe, Ponta Grande, Rio dos Mangues-, y en las de los alrededores: Arraial d'Ajuda y Trancoso. Turistas de todo el mundo se internan en la noche, que comienza en Passarela do Álcool, una calle tomada por puestos de expendio de bebidas. Y no faltan las fiestas en los beach clubs, fundamentalmente durante las vacaciones de julio.
LA MEJOR ÉPOCA: DE DICIEMBRE A FEBRERO, EN JULIO Y EN OCTUBRE.

5. ANGRA DOS REIS
La zona de Angra está formada por más de 300 islas. La más grande, Ilha Grande, se convirtió en referencia para los ecoturistas, con senderos y paseos por el Bosque Atlántico. En los muelles distribuidos por la costa, la profusión de lanchas y barcos suministra una pista que indica que lo mejor de la región se encuentra en alta mar. Pero también la ciudad tiene sus atracciones. Praia do Anil, con sus bares en la arena, y la Praia Brava, ideal para la práctica del surf, viven repletas.
LA MEJOR ÉPOCA: DE NOVIEMBRE A MARZO; MUY CERCA: ANGRA DOS REIS ESTÁ A 153 KM DE RIO DE JANEIRO.

6. LENÇÓIS MARANHENSES
Imagínese un desierto con médanos de hasta 40 m de altura, intercalados por oasis de manglares (vegetación típica tropical), ríos y lagunas de aguas cristalinas. Así es Lençois Maranhenses, un parque nacional de 155 mil hectáreas ubicado en el estado de Maranhao. Para conocerlo, es posible instalarse en Barreirinhas (el municipio más estructurado, con hosterías y restaurantes) y salir en jeep por la zona. La visita a las lagunas Azul y Bonita es uno de los paseos indispensables, como también el vuelo en una avioneta.
LA MEJOR ÉPOCA: DE MAYO A AGOSTO.

playa urbanizada de Recife
7. RECIFE
La capital de Pernambuco suele ser el punto de partida rumbo a hermosísimos destinos de la costa brasileña. El archipiélago de Fernando de Noronha se encuentra a tan sólo una hora y veinte minutos de vuelo, y Porto de Galinhas, con sus encantadores corales, más o menos a una hora en coche. Vale la pena también quedarse en la ciudad. Aparte de las playas urbanizadas, como la famosa Boa Viagem, Recife tiene un escenario de puentes y ríos que le han hecho granjearse el mote de "la Venecia brasileña". Un paseo en barco por el Rio Capibaribe ofrece una idea acerca de la riqueza arquitectónica portuguesa, que puede también apreciarse en la ciudad vecina Olinda. Al anochecer, el centro histórico de Recife es invadido por los ritmos tradicionales del itevo, el maracatu y el electrizante manguebeat, en fiestas divertidas tales como el aniversario de la ciudad o el imperdible Carnaval callejero.
LA MEJOR ÉPOCA: DE SEPTIEMBRE A MARZO.

Ecoturismo y Turismo de Aventura.


El Gigante Verde.


En la Amazonia, la naturaleza se hace presente en inmensas proporciones.

Nadie puede no sentirse pequeño ante la inmensidad de la selva amazónica, con árboles de más de 30 m de alto y ríos tan anchos que parecen mares. Esa reserva ecológica extraordinaria ocupa más de 4 millones de km2 del territorio brasileño y es el hogar de 2.000 especies de peces de una cuenca hidrográfica que contiene un 20% del agua dulce del planeta. También en la Amazonia (un territorio que abarca nueve estados del país) habita la mayoría de los casi 210 pueblos indígenas de Brasil.

Los números que se refieren a este gigante verde impresionan tanto como el contacto con la naturaleza. Este contacto puede comenzar en Manaus, la capital del estado de Amazonas, con recorridos por la selva. A bordo de barcos, se puede navegar por el Rio Negro, que atraviesa la ciudad, y llegar a los igarapés (unos canales de agua que se forman en medio de la selva). Cuando los ríos crecen en la época de lluvias, se navega por ellos a la altura de la copa de los árboles.

Una visita obligada es el viaje en barco hasta el llamado encuentro de aguas, el lugar en el que el oscuro Rio Negro empieza a correr junto al Rio Solimões y se crea así un espectáculo.

La vista del amanecer y la pesca de la piraña (un pez común en la región) son actividades que forman parte de la rutina de los que visitan Amazonia. Así también caminar por el bosque, en compañía de guías que cuentan leyendas indígenas y brindan explicaciones sobre la fauna y la flora. En la reserva Mamirauá - una vasta área de protección del medio ambiente en las inmediaciones de Tefé, a 48 horas en barco desde Manaus (o a una hora y media en avión) - los senderos están abiertos en puntos específicos para no dañar el medio ambiente. Ese lugar es el hogar de los bufeos y animales en peligro de extinción tales como el mono uacari blanco, con su cara roja, y la arpía, un ave de rapiña.

Pero no sólo los escenarios de ríos y bosques constituyen la impronta de la Amazonia. En Alter do Chao, a 48 km de Santarém, en el estado de Pará, el Rio Tapajós tiene franjas de arena tan anchas que terminan por crear hermosas playas e islas de agua dulce. Este paisaje sólo aparece en períodos de poca lluvia, y desde la orilla es posible ver la exuberancia de la selva.
LA MEJOR ÉPOCA: DE MARZO A JULIO, PARA LOS RECORRIDOS EN BARCO, Y DE JULIO A FEBRERO, EN ALTER DO CHÃO.
costa de aguas cristalinas en Pernambuco

Inmensidad Azul.


El buceo con delfines y peces de distintas especies encanta a turistas de todo el mundo.

Ubicado en el estado de Pernambuco, este archipiélago de 21 islas es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y hace que allí cualquiera se olvide de la vida.
En el exuberante mar de varias tonalidades de azul, se puede nadar y bucear o hacer snorkel entre los simpáticos delfines y peces de todos los tamaños. La visibilidad en el mar puede llegar a los 50 m, lo que hizo que este parque marino se convirtiera en referencia para buceadores de todo el mundo. La rica fauna se puede ver en el acuario natural de Praia de Atalaia, y una playa ideal para el buceo con tortugas, es la Praia do Sueste.

Y aquéllos que no bucean pueden practicar el senderismo, por ejemplo en el camino de Morro Dois lrrnaõs, que conduce a Baía dos Porcos. A Praia do Sancho, una de las playas más conocidas, se puede acceder en barco o a través de una estrecha escalera instalada en una hendidura rocosa. La cocina también es especial y el menú incluye filete de tiburón. El archipiélago puede recibir a 700 visitantes al día, los cuales deben pagar una tarifa destinada a la conservación del medio ambiente.
LA MEJOR ÉPOCA: DE AGOSTO A FEBRERO; CERCA: A 1H20 DE RECIFE O A 1H10 DE NATAL, EN AVIÓN.

PANTANAL. Un parque zoológico a cielo abierto.


Aves, jaguares y caimanes les darán una cálida bienvenida a los que lleguen a Pantanal.

Dividido entre los estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, a Pantanal puede describírsele como un gigantesco parque zoológico natural. Sólo hay que salir a pasear en jeep, en el llamado safari, para ver caimanes, agutíes, carpinchos y, con un poco de suerte, monos, osos hormigueros o incluso al hermoso jaguar, un felino en peligro de extinción. Además de los safaris, que también se pueden hacer por las noches, otra cosa que encanta a los turistas son las observaciones de aves (hay más de 650 especies, incluyendo papagayos, tucanes y cigüeñas jabirú) y la pesca (el pacú y la piraputanga o yatorana son dos de los más de 250 tipos de peces que nadan por esos ríos). Muchos de ellos sirven como base para las recetas tradicionales, como la mojica, un guiso de surubí que vale la pena probar.

Con una fauna rica y diversa, la inmensa llanura está casi completamente inundada en la temporada de verano (de noviembre a mayo), época de fuertes lluvias. El resto del año, las carreteras aparecen, las pasturas de las numerosas haciendas de ganado se vuelven verdes y los animales se dejan observar, y forman así el paisaje increíble que hizo que el Pantanal sea actualmente Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Para visitar la región, que tiene una buena infraestructura de hoteles, la ciudad de Cuiabá, capital de Mato Grosso, puede ser un buen punto de partida.
LA MEJOR ÉPOCA: DE ABRIL A OCTUBRE.
cañón en el Parque Nacional de Mato Grosso

Una aventura en santuarios naturales.

Diferentes parques y reservas ecológicos para explorar.

1. CHAPADA DIAMANTINA.
El Parque Nacional da Chapada Diamantina, en el estado de Bahia, tiene cañones, cascadas y cuevas, distribuidas en seis ciudades. Lençois es la principal y ofrece una buena infraestructura hotelera. Las actividades abundan en este verdadero parque natural a cielo abierto. Es posible contemplar Cachoeira da Fumaça, una cascada de 340 m de altura, ubicada en Vale do Cepao, un valle situado a 75 km de Lencóis, y conocer Poço Azul, en Andaraí, a 104 km de la misma ciudad, con sus aguas azules y cristalinas. También vale la pena hacer senderismo hasta Vale do Pati: son 80 km a pie entre estas dos localidades, siempre en compañía de guías profesionales.
LA MEJOR ÉPOCA: DE JUNIO A AGOSTO Y DE DICIEMBRE A FEBRERO; CERCA: CHAPADA DIAMANTINA ESTA A 394 KM DE SALVADOR.

2. CHAPADA DOS GUIMARÃES.
La pequeña ciudad de Chapada dos Guimarães, en el estado de Mato Grosso, queda a 9 km de un área de preservación del medio ambiente: el Parque Nacional del mismo nombre, con unas 32 mil hectáreas de cañones, grutas y hermosas cascadas, como la emblemática Véu de Noiva, de 86 m de altura. Además de caminar entre las casi 660 especies de plantas de la sabana brasileña, los aventureros pueden depararse con 240 tipos de aves. Este escenario se puede ver en el camino hacia la hermosa Gruta da Lagoa Azul, donde está prohibido bañarse, pero la cámara es siempre bienvenida.
LA MEJO ÉPOCA: DE NOVIEMBRE A JULIO; CERCA: CHAPADA DOS GUIMARAES ESTÁ A 69 KM DE CUIABÁ.

3. BROTAS
Circuitos de escalada de árboles, una tirolesa de más de 1.000 m de longitud, rafting y flote por los rápidos del Rio Jacaré-Pepira: todo eso se puede encontrar en la ciudad de Brotas, en el estado de São Paulo. Con una buena infraestructura de hoteles, restaurantes y agencias de ecoturismo, el lugar encanta por la belleza natural de innumerables cascadas, como la de Cassorova, de 60 m de altura. Más chicas, las cascadas de São Sebastião, con 25 m, y de Jacaré, con 30 m, sirven como escenario para el rappel y el canyoning.
LA MEJOR ÉPOCA: DE NOVIEMBRE A MARZO; CERCA: BROTAS ESTÁ A 250 KM DE SAO PAULO.

4. FOZ DO IGUAÇU.
 La naturaleza en todo su esplendor se puede ver en las Cataratas do Iguazú, en la frontera entre Brasil y Argentina, países que comparten la belleza de las cascadas en el Parque Nacional do Iguazú. Para sentir de cerca la potencia de esa catarata, nada mejor que un paseo en un coche eléctrico que hace maniobras extremas en 275 cascadas de una altura superior a los 70 m. También es posible disfrutar de vistas panorámicas del paisaje del Bosque Atlántico subiendo en ascensor y también en el cruce de dos pasarelas, una de Brasil y otra de Argentina.
LA MEJOR ÉPOCA DE DICIEMBRE A MARZO; CERCA: FOZ DO IGUAÇU ESTÁ A 648 KM DE CURITIBA.

5. BONITO.
Si hay una ciudad que le hace honor a su nombre es Bonito, en el estado de Mato Grosso do Sul. Por cierto, ese nombre no lo dice todo acerca de los ríos de aguas increíblemente cristalinas, las cascadas y los lagos de la zona. Famoso por su excelente estructura de ecoturismo, en este lugar el principal atractivo es la llamada flotación, un buceo con snorkel en ríos como el Sucuri. En Abismo Anhumas, un cráter de 72 m de altura situado en una grieta oculta en el suelo, la actividad consiste en el descenso con cuerdas y, al final, en bañarse en un hermoso espejo de agua.
LA MEJOR ÉPOCA: DE OCTUBRE A MARZO.

6. CHAPADA DOS VEADEIROS.
Ubicado en el estado de Goiás, el Parque Nacional da Chapada dos Veadeiros junta cañones, ríos y grandes áreas de vegetación del cerrado, la sabana brasileña. Alto Paraíso de Goiás, con sus hoteles y restaurantes, puede servir como base para los turistas que visitan lugares de interés tales como las famosas Cataratas dos Couros, a 51 km de la ciudad, o las piscinas naturales de Vale da Lua. La región tiene a su vez una atmósfera mística curiosa: dicen que la causa de ello es el paralelo 14, una línea imaginaria que pasa por esta ciudad, como también por la sagrada ciudad histórica de Machu Picchu, en Perú.
LA MEJOR ÉPOCA: DE MAYO A AGOSTO; CERCA: ALTO PARAISO DE GOIAS ESTA A 227 KM DE BRASILIA.
Carnaval de Río de Janeiro

Cultura.
Festivales.

Brasil exhala cultura. Las manifestaciones populares esparcen la alegría del norte al sur del país.

El Carnaval es una fiesta exuberante que hace que Brasil entero pare durante cinco días en el mes de febrero (los festejos empiezan siempre un sábado y se extienden hasta el Miércoles de Ceniza). La fecha, símbolo de la diversidad cultural del país, se celebra de distintas maneras en cada región del mismo. El famoso Carnaval de Rio de Janeiro se lleva a cabo en la avenida Marquês de Sapucaí, en el Sambódromo, por donde desfila la gente con ricos disfraces y carrozas alegóricas, al ritmo de los sambasenredos creados para el evento. El Carnaval callejero de Rio de Janeiro, con sus diversas murgas o blocos, ha ido creciendo año tras año.

En Recife, la capital del estado de Pernambuco, en el Noreste, el Carnaval se festeja en las calles del centro histórico, donde una multitud se concentra para bailar frevo, caboclinho, ciranda y maracatu, ritmos típicos de la región. El momento más esperado es la mañana del sábado, cuando el bloco Galo da Madrugada lleva a más de un millón de personas a las calles. En Olinda, ciudad aledaña a Recife, la fiesta se expande por sus cuestas y callejuelas, y la gente comparte el espacio con unos muñecos gigantes de casi 4 m de altura.

En el mes de julio, la fiesta se traslada al estado norteño de Amazonas. Allí se realiza una de las celebraciones del Boi-Bumbá, una manifestación folclórica típica de esa región de Brasil. En Parintins, localidad ubicada a 26 horas en barco (o una hora y cuarto en avión) desde Manaus, dos lujosos muñecos que representan a bueyes se enfrentan en un ruedo, entre desfiles y bailes de influencia indígena. Uno de los bueyes, llamado Caprichoso, aparece de azul, mientras el otro, llamado Garantido, surge de rojo: estos colores dominan el ambiente y tiñen las ropas de los grupos de asistentes.

En junio, la fiesta de São João toma la escena en el Noreste del país. El día 24, las ciudades de Caruaru, en el estado de Pernambuco, y Campina Grande, en el estado de Paraíba, aparecen adornadas con banderines de colores. En ellas se instalan puestos de comida típica y se llevan a cabo shows de forró (un ritmo tradicional del Noreste). Ambas ciudades quedan cerca de Recife: Caruaru se ubica a 137 km y Campina Grande a 253 km.
MEJOR ÉPOCA: FEBRERO, JUNIO Y JULIO.
Gastronomía típica de Brasil

Gastronomía.


Un festival de sabores. La diversidad de ingredientes es la marca registrada de la cocina brasileña.

La comida brasileña constituye un exquisito mosaico de ingredientes. La cocina de los indígenas, los africanos y los europeos se ha mezclado a lo largo de los siglos y ha resultado en un menú variado, que reúne el churrasco (la parrillada típica de la región Sur), los pescados costeros y las frutas de la Amazonia. Tamaña diversidad ha sido estudiada por cocineros nacionales que, además de crear versiones contemporáneas de platos tradicionales, han proyectado la gastronomía del país al exterior. La chef Helena Rizzo, nacida en Porto Alegre, en el estado de Rio Grande do Sul, es una de ellos. Rizzo dirige en São Paulo un restaurante de cocina contemporánea que fue incluido entre los 100 mejores del mundo en la edición 2010 de la prestigiosa revista británica Restaurant. Con la experiencia de haber trabajado en Italia y España, sin olvidarse de sus raíces nacionales, Helena eligió, invitada por Aquarela, cuatro platos que constituyen el retrato de Brasil. Y describe cada uno de ellos a continuación.

Feijoada
: Símbolo de la cocina brasileña, el guiso de frijol negro con carne de res y de cerdo, servido con col y harina de yuca, es la versión nacional de los guisos europeos traídos por los colonos y los inmigrantes. En la cocina-laboratorio de la chef Helena, la feijoada se deshizo y recibió una versión moderna: se convirtió en una entrada ligera. "He transformado la receta en esferas de caldo de frijol y las he colocado sobre un carpaccio de cerdo. Es una nueva forma de presentar el plato."

Moqueca:
De origen indígena, este guiso de pescado se encuentra en toda la costa del país. La moqueca capixaba (procedente del estado de Espírito Santo) se hace con una salsa con urucum (un colorante rojo), mientras que la baiana (del estado de Bahía) se hace con leche de coco y aceite de palma o dendê (un aceite de influencia africana). "Cuando se viaja al Noreste, es un plato indispensable."

Arroz de carreteiro:
Inventada en el estado de Rio Grande do Sul, esta receta contiene como elementos principales el arroz y el charqui (carne de res salada y seca). "Es la comida del gaúcho (el apodo de los nacidos en ese estado). Mi familia hace la receta con arroz y las sobras del churrasco."

Tacacá:
Se trata de una sopa hecha con tucupi (un líquido extraído de la yuca brava, un tipo de tubérculo), almidón de yuca, jambu (una hierba amazónica que adormece la boca) y camarones secos. Surgió de una tradición indígena y se puede encontrar en toda la Amazonia. "Fue una alegría la primera vez que sentí el sabor ácido y a la vez reconfortante de esta sopa."

Oscar Niemeyer.
El genio de la arquitectura.

A los 103 años, el hombre que construyó Brasília, la capital del país y el símbolo mundial de modernismo, sigue creando en su estudio de Rio de Janeiro.

En el apogeo de sus 103 años, el incansable Oscar Niemeyer sigue probando por qué se le considera un icono de la arquitectura brasileña e internacional. En su estudio ubicado en Rio de Janeiro, la ciudad donde nació, el pionero de las construcciones de hormigón armado todavía se reclina sobre su tablero para crear diversos proyectos, tales como el Museo Pelé de la ciudad de Santos, en la costa del estado de São Paulo  y el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, una especie de plaza abierta con sede en Avilés, Asturias, España, inaugurado en marzo de este año.

Idealista, Niemeyer siempre ha buscado respuestas singulares para huir de los trazos convencionales, y así ha creado un estilo propio que se apoya en sus líneas curvas y estructurales. En 1956, por invitación de su amigo y ex patrón Lucio Costa, aceptó el inmenso desafío del en ese entonces presidente brasileño Juscelino Kubitschek para proyectar Brasília, que sería la nueva capital del país. Además del Congreso Nacional, la Explanada de los Ministerios, el Palacio de Alvorada, el de Justicia y el de Planalto, todos en Brasília, las contemporáneas formas redondeadas también pueden verse a cielo abierto en ciertos símbolos de la ciudad de São Paulo: en el famoso Edificio Copan, en el centro (la mayor estructura de hormigón armado de Brasil), en el conjunto del Parque Ibirapuera, con sus pabellones de exposiciones, y en el Memorial de América Latina.

En Rio de Janeiro, Niemeyer es autor de la Casa das Canoas - que fue su residencia y que actualmente funciona como un espacio cultural sostenido por la Fundación Oscar Niemeyer , y el Sambódromo, en donde se realiza el Carnaval más grande del mundo. También forma parte de la cartera de trabajos del arquitecto el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de la ciudad de Niterói, en el estado de Rio de Janeiro, y el Museo Oscar Niemeyer (MON) de Curitiba, aparte de iglesias modernas como la del Conjunto de la Pampulha, en Belo Horizonte, y la Catedral de Brasília.
Fuera de Brasil, Niemeyer ayudó a proyectar junto con otros arquitectos la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, Estados Unidos.

calles de la ciudad de Salvador
Patrimonios históricos y capitales de la cultura.
La influencia europea en los caseríos y en el circuito del vino.

1. PARATY
Un paseo por las pequeñas calles empedradas, en medio de las casonas de colores de los siglos XVIII y XIX de la ciudad de Paraty, ubicada en el litoral del estado de Rio de Janeiro, constituye un regreso al pasado. Resulta indispensable hacer una parada en los bares y restaurantes que sirven la tradicional cachaça (bebida brasileña) de la región, y otra en la Casa de la Cultura, donde es posible comprar piezas artesanales hechas con papel maché o cabaças (frutos). En julio se lleva a cabo la Fiesta Literaria Internacional de Paraty (Flip), a la cual asisten escritores de todo el mundo para dictar conferencias y para la realización de debates.
LA MEJOR ÉPOCA: DE DICIEMBRE A FEBRERO Y EN JULIO, CUANDO SE REALIZA LA FLIP; MUY CERCA: PARATY ESTA A 256 KM DE RIO DE JANEIRO.

2. SERRA GAÚCHA

Los viñedos a la orilla de las carreteras, las montañas en el horizonte y la temperatura media anual de 15°C dotan a esta región del estado de Rio Grande do Sul de un clima europeo. En la sierra, las ciudades de Bento Gonçlvaes, Garibaldi y Monte Belo do Sul forman el valle conocido como Vale dos Vinhedos, con más de 80 bodegas abiertas a visitas y catas de vinos y espumantes.
Otro recorrido fascinante es la zona conocida como Rota da Uva e do Vinho, con cantinas italianas y más bodegas.
MEJOR ÉPOCA: DE JUNIO A AGOSTO; MUY CERCA: SERRA GAÚCHA ESTA A 128 KM DE PORTO ALEGRE.

3. SÃO PAULO

Es una ciudad que tiene tantos museos, galerías, cines y teatros que se hace imposible conocerlo todo en una sola visita. Un recorrido básico puede comenzar por la avenida Paulista, lugar en donde se encuentra el emblemático Museo de Arte de São Paulo (Masp), que reúne obras de Picasso, Van Gogh, Degas y de los brasileños Cándido Portinari y Tarsila do Amaral. También resultan imprescindibles la Pinacoteca del Estado, el Museo de la Lengua Portuguesa y el Museo de Arte Moderno (MAM), en el gigantesco Parque Ibirapuera. Con centenares de restaurantes, la gastronomía es un punto fuerte de la ciudad. Por las noches, la ciudad no se detiene: hay clubes, bares y panaderías. Los locales permanecen abiertos, y los hay para todos los tipos de públicos.
MEJOR ÉPOCA: TODO EL AÑO.

4. CIUDADES HISTÓRICAS DE MINAS GERAIS

Entre 1700 y 1800, durante el llamado Ciclo del Oro, se erigieron las ciudades antiguas del estado de Minas Gerais, que preserven hasta los días actuales sus casonas e iglesias barrocas, adornadas con obras esculpidas en piedra jabón, típica de la zona, y oro. La iglesia Nossa Senhora do Pilar, de la localidad de Duro Preto, cuenta con una capilla revestida con casi 500 kg del precioso metal. Aleijadinho, un importante escultor brasileño, es el autor de estos trabajos, que también pueden verse en las ciudades de Tiradentes, São João del Rei, Congonhas, Diamantina y Mariana.
LA MEJOR ÉPOCA: TODO EL AÑO; MUY CERCA: OURO PRETO QUEDA A 107 KM DE BELO HORIZONTE

5. CURITIBA

La capital del estado de Paraná tiene calles arboladas, numerosos parques, un ejemplar sistema de transporte urbano de pasajeros y un famoso Jardín Botánico, con plantas del Bosque Atlántico. Curitiba también es morada de diversas atracciones culturales, tales como el Museo Oscar Niemeyer, proyectado por el famoso arquitecto brasileño, y el Teatro Ópera de Arame, una construcción metálica erigida sobre un lago. En el mes de marzo, Curitiba se agita con su Festival de Teatro, cuando se ponen en escena obras por toda la ciudad, incluso en el Teatro Guaíra.
LA MEJOR ÉPOCA: TODO EL AÑO.

6. SALVADOR

El Pelourinho, el centro histórico de la ciudad de Salvador, capital del estado de Bahia, es tan especial que Fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. En sus estrechas cuestas, rodeadas por casonas seculares, las rondas de capoeira (una lucha cuyo origen se remonta a los esclavos africanos) y los puestos de venta de acarajé (unos bollitos de Fríjol también de ascendencia africana) aparecen por todos lados. Vale la pena circular por algunas de las más de 370 iglesias de estilo barroco. Merecen también una visita el Palacete de Artes Rodin Bahia, con esculturas de Auguste Rodin, que depende del Museo de Arte Moderno, y el simbólico Farol da Barra, un Faro erigido en el siglo XVIII.
MEJOR ÉPOCA DE SEPTIEMBRE A JUNIO.
Vista aérea del Parque do Ibirapuera

Negocios y Eventos.
Grandes Centros.

El poder de las metrópolis. Las grandes ciudades brasileñas se ubican entre los destinos del mundo que atraen más eventos de gran porte.

El escenario de la ciudad de São Paulo, poblada por más de 11 millones de habitantes, está conformado por altos edificios, avenidas con gran movimiento y aceras por las cuales avanza raudamente gente que corre para no llegar tarde a ferias, congresos y importantes encuentros comerciales. Es el centro económico del Brasil, responsable de más del 12% del PIB nacional, y exhibe una indiscutible propensión al trabajo. Día tras día se planean y se sellan negocios en modernas salas de reuniones y en los innumerables espacios de convenciones, que suman más de 600 mil m2.

No en vano, de los casi 12 millones de personas que desembarcaron en São Paulo en 2010, más de 8 millones llegaron por motivos laborales, y más de un millón correspondía a extranjeros procedentes fundamentalmente de Estados Unidos y Argentina. Muchas de estas personas llegan para participar en los eventos que se realizan en la ciudad en una cantidad sorprendente: son 90 mil al año, es decir, uno cada seis minutos. Algunos se han convertido en hitos del calendario brasileño, como el Gran Premio de Fórmula Uno, la Carrera Internacional de São Silvestre y la Marcha del Orgullo LGBT, una atracción que en la edición 2011 recibió a un flujo de 403 mil turistas (la mayor cantidad entre los eventos paulistanos, de acuerdo con datos de SPTuris, la empresa oficial de eventos y turismo de la ciudad de São Paulo). Para la Copa Mundial de la FIFA 2014, la metrópolis también es una de las firmes aspirantes a ser sede del esperado espectáculo de apertura.

Shows internacionales, congresos y el 75% de todas las ferias realizadas en Brasil completan la agitada agenda de la ciudad. Y contribuyen para ubicar a São Paulo en el 24° puesto del ranking 2010 de las ciudades del planeta en cuanto a sedes de eventos y encuentros de relieve internacional se refiere, organizado por la International Congress and Convention Association (ICCA) con oficinas en Holanda, Estados Unidos y Uruguay. Entre los destinos de Sudamérica, la ciudad ocupa un honorable 2° lugar: se ubica atrás únicamente de Buenos Aires, la capital de Argentina. En 2010, según dicha asociación, Brasil se posicionó en el 9° puesto entre los mejores países del mundo para eventos, por delante de Canadá, Portugal y Argentina. En el continente americano se encuentra en 2° lugar, solamente detrás de Estados Unidos.

São Paulo es contemplada por grandes cadenas hoteleras con una infraestructura de porte suficiente como para alojar a los turistas que atraen tantos eventos. Un conjunto de más de 12 mil restaurantes entretiene a los visitantes, que prueban diversas especialidades gastronómicas - desde las tradicionales pizzas (la receta clásica paulistana, desarrollada por los inmigrantes italianos a finales del siglo XIX) hasta el sushi con el agregado de raras exquisiteces preparado por la mayor colectividad de descendientes de japoneses existente fuera de Japón, además de la cocina contemporánea brasileña. Aquéllos a los que les gusta salir de compras pueden aprovechar las tiendas de marcas internacionales y brasileñas que se esparcen por incontables centros comerciales y por las calles, que se transformaron en concurridos centros de compras. En la hermosa calle Oscar Freire, muy cerca de la avenida Paulista, las celebridades se mezclan con personas anónimas en un vaivén de bolsas con toque chic. Igualmente caras y lindas son las tiendas de decoración que se distribuyen por la alameda Gabriel Monteiro da Silva y que venden muebles y objetos destinados a mansiones y edificios de lujo.

La ciudad de São Paulo del glamour convive en armonía con "Sampa" (tal como la denominan los paulistanos, sus habitantes) del pueblo. En la zona central, las calles 25 de Março y José Paulino también albergan un constante ir y venir de bolsas de compras, pero estampadas con marcas populares y repletas de productos baratos, que van de la bisutería y los recuerdos a los atrezos apropiados para el Carnaval.

PORTO ALEGRE Y CURITIBA


Desde 2003, la cantidad de eventos internacionales en el país se ha incrementado más de cuatro veces y son más del doble las ciudades que han pasado a ser sedes de encuentros de ese porte (en 2010, de 22, ascendieron a 48 las ciudades brasileñas).

Porto Alegre, la capital del estado de Rio Grande do Sul, también es una de las ciudades del continente americano que más se ha convertido en sede de congresos y ferias internacionales de acuerdo con el ranking 2010 de la ICCA. De 2009 a 2010, ascendió del 74° lugar al 42°, al frente de la ciudad estadounidense de Orlando. Destino de grandiosas atracciones, tales como la Feria del Libro, que reúne a casi 200 expositores nacionales y extranjeros entre octubre y noviembre, Porto Alegre conserva las tradiciones de una ciudad pequeña, como el ritual de compartir un mate o chímarrão.

También en la región Sur de Brasil, la ciudad de Curitiba, capital del estado de Paraná, es otra exponente del sector de negocios. En la zona central o en sus alrededores hay centros de convenciones para más de mil personas e incluso un autódromo internacional, instalado en el municipio de Pinhais. A 648 km de la capital, accesible mediante vuelos regionales, la pequeña ciudad de Foz do lguaçu también despunta.

En el ranking 2010 de la ICCA se ubica en la 43ª posición, prácticamente con la misma cantidad de eventos que Porto Alegre. Y a su vez cuenta con una ventaja natural con relación a los otros reductos de ferias y congresos existentes en el país: entre un compromiso y otro, los viajeros pueden disfrutar del hermoso paisaje de las Cataratas do Iguazú, consideradas Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.
LA MEJOR ÉPOCA: TODO EL AÑO.

Gran premio de Brasil de F1, circuito de Interlagos
Un calendario ajetreado
Los eventos, las ferias y los campeonatos que se han convertido en símbolos del país.

1. GRAN PREMIO DE BRASIL DE FORMULA UNO
Todos los años, los adeptos al automovilismo llegan a la ciudad de São Paulo para presenciar una de las etapas del Campeonato Mundial de Fórmula Uno. El Autódromo de Interlagos es la sede del Gran Premio de Brasil. Reglamentada por la FIA (la Fédération Internationale de l'Automobile), esta prueba adquirió popularidad en Brasil después de que el piloto Ayrton Senna se consagró campeón mundial tres veces. En la actualidad, representan al país en la disputa los pilotos Felipe Massa, Rubens Barrichello y Bruno Senna.

2. CARRERA INTERNACIONAL DE S
ÃO SILVESTRE
El día 31 de diciembre en Brasil no significa únicamente la fecha de las entusiastas fiestas de Fin de Año. Ese día también se refiere a uno de los eventos deportivos más famosos del país: la Carrera Internacional de São Silvestre.

Creada en 1924, esta competencia constituye un desafío para atletas de todo el mundo que corren por la ciudad de São Paulo en un circuito de aproximadamente 15 km: el punto de partida es la emblemática avenida Paulista. Compiten en esta carrera más de 20 mil participantes, profesionales y amateurs, que comienza la tarde del día 31 y cuenta con pruebas específicas para varones y mujeres.

3. SALÓN INTERNACIONAL DEL AUTOMÓVIL

Accesorios de alta tecnología y alrededor de 450 modelos de vehículos de todo el mundo se exponen en el Salón Internacional del Automóvil, que se realiza cada dos años en la ciudad de São Paulo.

Este evento ha ido creciendo a lo largo de más de 50 años: de las 400 mil personas que atrajo durante la primera edición, superó la marca de los 705 mil visitantes en 2010. El Parque Anhembi, un espacio de convenciones de 85 mil m2, fue la sede del Salón el día de su inauguración, y sigue siendo su dirección oficial.

4. FIESTA LITERARIA INTERNACIONAL DE PARATY

Durante cinco días, habitualmente en julio, la histórica ciudad de Paraty, ubicada a 256 km de Rio de Janeiro, se llena de tiendas de colores bajo las cuales se realizan conferencias y debates con escritores famosos provenientes de todo el planeta. El inglés Julian Barnes, el sudafricano J. M. Coetzee, el estadounidense Philip Roth y el israelí Amós Oz han participado en este festival conocido como Flip, cuya primera edición se realizó en 2003. En las calles del centro antiguo de la ciudad, shows, talleres, ferias de libros y películas exhibidas al aire libre entretienen a los más de 20 mil visitantes durante los intervalos de la programación.

5. BIENAL INTERNACIONAL DE ARTE DE S
ÃO PAULO
Cada dos años, pinturas, esculturas e instalaciones contemporáneas ocupan un pabellón completo del Parque Ibirapuera de São Paulo. Proyectada por el arquitecto Oscar Niemeyer, esta moderna edificación ha recibido desde la primera Bienal, realizada en 1951, a casi 7 millones de visitantes, además de alojar las obras de 13 mil artistas de países de todo el mundo, algunos de la talla de Pablo Picasso y René Magritte.

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