Aragón, una tentación para los sentidos
Aragón - España
Aragón es una tierra que respira historia; embárcate en una aventura inolvidable de sensaciones en la que incluso la piedra se hace arte de la mano del románico. Visita Aragón y disfruta de su increíble cultura, historia y patrimonio natural
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ARTE ROMÁNICO EN ARAGÓN


Aragón es una de las diecisiete comunidades autónomas de España. Está situada en el cuadrante nordeste de la Península Ibérica, equidistante de casi todo y siempre cerca (apenas setenta y cinco minutos de Madrid y Barcelona, gracias al tren de alta velocidad). Con 47.724 kilómetros cuadrados, este viejo reino que fuera una de las naciones más antiguas de Europa cuenta hoy con más de 1.300.000 habitantes. En general, gente tenaz, tan amable como acogedora, de humor socarrón y nobles intenciones.

A ti te va a quitar la respiración pero Aragón es una tierra que respira historia. Si sigues sus huellas milenarias, comprobarás que, en esta Comunidad de contrastes, han convivido cristianos, judíos y musulmanes. Prepárate porque comienza tu aventura.

EL ARTE DE LA PIEDRA

Vive esta tierra con intensidad, siente hasta en la última terminación nerviosa todo lo que te  rodee. Aragón es una provocación para los sentidos. Embárcate en una aventura inolvidable de sensaciones en la que incluso la piedra se hace arte de la mano del románico.

Piedra sobre piedra. Colocadas con acierto y delicadeza, te invitan a revivir otros tiempos en castillos majestuosos, iglesias, catedrales y monasterios que huelen a incienso, palacios con mil historias entre sus muros y pequeñas ermitas situadas, a veces, en lugares que acarician el cielo.

Es el arte de cientos de edificaciones que se levantaron por todos los rincones de esta tierra coincidiendo con el nacimiento del Reino de Aragón, hace ya mil años. Arcos de medio punto y muros gruesos de sillares rematados con bóveda de cañón o de arista se extendieron, a través del Camino de Santiago, por toda Europa. Si sigues la pista del románico, podrás asistir a esa apasionante etapa de la historia. Te la narrarán los propios muros. Y todo en medio de paisajes inolvidables. Aragón, entre verdes, marrones y grises.

SOBRARBE Y RIBAGORZA

Sitúate en los albores del siglo XI, cuando se empezaron a instalar en los antiguos condados de Sobrarbe y Ribagorza maestros constructores que eligieron los paisajes de ensueño del Pirineo oriental como marco para sus creaciones en piedra. Poco a poco el arte románico lombardo se fue extendiendo como la espuma en esta zona clave para el nacimiento del Reino de Aragón.

A un paso de Graus, entre las montañas del valle del Isábena, a mediados del siglo IX, se funda el monasterio de Obarra que se convierte en importante centro espiritual. Hoy lucha por mantenerse en pie junto a la iglesia de santa María, del más puro estilo lombardo, que data de los primeros años del siglo XI. De planta basilical y tres largas naves, su horizontalidad constata que es una de las construcciones románicas más primitivas. A unos pocos metros, la ermita de san Pablo es ya del siglo XII.

A unos kilómetros antes de llegar a Obarra, haz un alto en el camino en la catedral de Roda de Isábena, levantada en la antiquísima sede del obispado de Ribagorza. Se comenzó a construir por la cabecera a principios del siglo XI. Después llegarían las tres naves y la portada pero lo que vas a disfrutar, sin duda, es un paseo por su coqueto claustro tejido con arcos de medio punto y sencillas columnas con toscos capiteles. No dejes de visitar en su cripta central el magnífico sarcófago con los restos de san Ramón, quien fue obispo de esta diócesis en el primer cuarto del siglo XII. La cripta norte se halla decorada con bellas pinturas al temple; también se conservan fragmentos de pinturas en la capilla de san Agustín.

En medio de la tranquilidad y el silencio, te vas a topar con el más oriental de todos los cenobios aragoneses. Búscalo entre Arén y Pont de Suert, en Sopeira, un frío y bello pueblecito de Aragón al cobijo de un imponente macizo rocoso. El monasterio de santa María de Alaón lo fundaron en época visigótica y lo reformaron en el siglo XI. Austera como la vida de estos pueblos, así es la iglesia de tres naves rematadas por ábsides circulares con arquillos ciegos y ajedrezado jaqués. Es la sencillez de la piedra que se hace arte.

En el corazón del Sobrarbe, hace su aparición estelar la vieja villa medieval de Aínsa dispuesta a mostrarte todos sus encantos. Piérdete por el castillo amurallado y sus leyendas, por las calles y edificios empedrados o recorre su inolvidable plaza porticada. En una de las esquinas, te aguarda desde los siglos XI y XII la iglesia de Santa María. Su encanto reside en una nave con ábside semicircular y una gran portada diseñada con cuatro arquivoltas apoyadas en otros tantos pares de columnas con capiteles labrados. Fíjate en la cripta plagada de columnillas, el claustro triangular y la gran torre de planta cuadrada que cumplió una misión defensiva en época medieval, un papel religioso y, artísticamente, es el remate perfecto.

En esa misma zona, al poco de pasar Tolva, debes visitar en la localidad de Luzás su airosa torre defensiva del siglo XI y la iglesia románica del XII dedicada a san Cristóbal. De planta basilical con tres naves rematadas en ábsides semicirculares y una torre campanario. ¿A que te recuerda a la de Alaón? Y en Capella, en la orilla del río Isábena, busca el reflejo de la iglesia de san Martín o el del puente medieval de siete arcos. A las afueras, pregunta por la ermita de Nuestra Señora del Plan. Y si quieres seguir con un buen plan, acércate a Montañana para deleitarte con la fachada de seis arquivoltas y los capiteles historiados de la iglesia de Nuestra Señora de Baldós. En el deshabitado Pano, visita la ermita de san Antón, que es la iglesia del antiguo monasterio de san Juan Bautista de Pano. Dominando la salida norte del Congosto de Olvena y con unas magníficas vistas, no dejes de ver la ermita de san Román de Castro en La Puebla de Castro. Un magnífico templo con un excepcional alfarje mudéjar en su coro datado en torno a 1400. Comprobarás que, a veces, las piedras hablan o, por lo menos, seducen. 

En la comarca del Sobrarbe, la esbelta torre de Abizanda es obra de maestros lombardos llevada a cabo hacia 1023. La edificación del recinto y capilla del castillo es posterior. Desde la torre las vistas de la comarca y del Pirineo son magníficas.

A siete Kilómetros de Aínsa, en la localidad de Santa María de Buil, la iglesia de san Martín es un templo de triple nave con torre adosada con dos vanos de acceso con arcos de medio punto.

En Muro de Roda, la iglesia de santa María, situada en el extremo norte del recinto del castillo, es románica del siglo XII. De una sola nave, sus tres altos ábsides forman parte del sistema defensivo como si de cubos de muralla se tratase. De la primitiva torre románica circular solo queda la base. La que vemos es de planta rectangular fruto de la reforma del siglo XVIII. Desde aquí se disfruta de unas inigualables vistas. Antes de llegar al recinto fortificado se halla la ermita de san Bartolomé. Muy trasformada posteriormente, el templo original debió de erigirse a mediados del siglo XI.

El conjunto religioso-militar de Samitier se eleva sobre la vertical de la presa del pantano de Mediano. Se puede acceder al mismo desde el pueblecito de Samitier, en la carretera Barbastro-Boltaña. Una pista permite el acceso caminando en unos 30 minutos. Aunque es practicable para todoterreno, es aconsejable hacer a pie este recorrido para evitar cualquier riesgo. Merece la pena el paseo para disfrutar de las magníficas vistas.

En Labuerda, la iglesia de san Vicente es de estilo románico del siglo XII. Tiene planta rectangular, de nave única y cabecera con ábside semicircular. El interior alberga un bello retablo gótico dedicado al santo.

Entre las localidades de Aínsa y Campo, en el pequeño lugar de San Juan, se encuentra la magnífica y bien cuidada iglesia románica de Toledo de Lanata. De cabecera trebolada y de nave única, está rematada por triple ábside. Posee antecedentes visigótico-mozárabes y es probablemente una de las iglesias más antiguas del Sobrarbe. En el interior hay bellas pinturas realizadas en 1599.

ALTO GÁLLEGO

Con el cielo más azul de fondo que te puedas imaginar y los campos más verdes, en el margen izquierda del río Gállego, se halla un conjunto de iglesias románicas con tintes mozárabes construidas entre mediados del siglo X y el XI. Únicas en su estilo, son el tesoro más preciado del territorio del Serrablo, integrado en la comarca del Alto Gállego. Desde la más septentrional de san Bartolomé de Gavín, hasta la más meridional de san Pedro de Lasieso, no se supera la distancia de 40 Km. y, todas ellas, en pequeños núcleos de población o simplemente aisladas en lugares que debieron estar poblados en época medieval.

De esta fusión incomparable de estilos, surgen templos que suelen tener una nave rectangular unida a cabecera semicircular con originales decoraciones a la sombra de esbeltas torres, algunas de la misma época de las iglesias como en Gavín, Lárrede o Lasieso pero, la mayoría, fruto de alguna reforma o factura posterior.

Todas ellas constituyen un conjunto sin equivalentes fuera de esta comarca. En junio de 1931 ya fue declarada Monumento Histórico Artístico la de San Pedro de Lárrede y de forma colectiva en 1982. Ellas guardan el secreto del paso del tiempo entre sus muros. Algunas protegen tradiciones ancestrales como la división de hombres y mujeres dentro del templo o el eco de los pastores y rebaños que se han resguardado en ellas de las inclemencias del tiempo.

Visítalas todas. En la parte septentrional, a 7 Km de Sabiñánigo, san Pedro de Lárrede está considerado como el ejemplar más representativo y bello del conjunto. Luce planta de cruz latina, cabecera semicircular y, en los lados, puertas rehundidas con falso arco de herradura. La esbeltez de su torre parece recordar a los minaretes árabes. No dejes de ver san Andrés de Satué, san Juan de Busa, san Martín de Oliván, santa Eulalia de Susin, san Juan de Orós Bajo y san Bartolomé de Gavín. En esta última localidad podrás ver, además, las recientemente descubiertas ruinas del monasterio de san Pelay. Los restos del ábside de su otra iglesia, la de santa María, fueron trasladados al parque municipal de Sabiñánigo tras ser destruida ésta durante la Guerra Civil.

Un poco más alejada del eje del Gállego, en la zona deshabitada de Sobrepuerto, nos espera la iglesia dedicada al Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en el deshabitado núcleo de Otal. También en esta zona se hallaba la iglesia de san Úrbez y san Miguel de Basarán aunque ya no podemos verla “in situ”, pues fue trasladada a la estación de esquí de Formigal a comienzos de los años setenta.

En la parte meridional, aguas abajo del río Gállego y en su confluencia con el Guarga, hallamos tres ejemplares más del mozárabe de esta zona: las iglesias de san Martín de Arto, san Pedro de Lasieso y san Martín de Ordovés.

Tras el periodo constructivo del mozárabe serrablés, se desarrolla en la comarca el estilo románico en el último cuarto del siglo XI y, sobre todo, en el XII. En la zona más septentrional se encuentran las iglesias de san Salvador de Bisecas, san Esteban de Espierre y santa Bárbara de Betés, que conservan su ábside semicircular pero habiendo sufrido el resto de su fábrica no pocas reformas y añadidos. En las proximidades de Sabiñánigo podrás visitar las iglesias de san Andrés de Sorripas, san Martín de Latas, santa María de Sardás y san Félix de Rapún. Todas ellas de similares características a las citadas anteriormente.

En el valle del Basa dos son las iglesias de la época que se mantienen en pie: san Juan de Orús y san Juan Bautista de Allué. La primera responde al románico de influencia jaquesa y la de Allué, a pesar de las reformas sufridas a lo largo del tiempo, no ha perdido su aspecto original.

Siguiendo el curso del Gállego hacia el sur, salen a nuestro paso otros templos románicos como la iglesia de san Bartolomé en san Vicente, la parroquial de san Miguel en Latre o, en Orna de Gállego, la iglesia de san Miguel con clara influencia jaquesa. En Javierrelatre el templo de la Adoración de los Santos Reyes es el de más empaque de esta zona donde impacta su bello ábside semicircular.

Las iglesias de Santiago en Arruaba y la Virgen del Pilar en Cerésola son templos sencillos con la misma estructura que se viene repitiendo en toda la comarca.

Además del arte, en todos estos pueblos te van a embriagar los aromas y paisajes. Te van a asaltar tradición, austeridad y mucha tranquilidad.



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Hay más capítulos de este reportaje:
Cap. 1 Aragón, una tentación para los sentidos
Cap. 2 Aragón, una joya histórica



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