Albacete, turismo dinámico
Castilla - La Mancha
La provincia de Albacete se perfila hoy como una de las más desarrolladas de la comunidad al amparo de su capital. Dentro de su oferta turística la ciudad dispone de diversas opciones: culturales, deportivas, negocios, comercial, naturaleza, etc...
Els Blaus de Roses

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Historia de Albacete

Las primeras noticias que tenemos de la actual capital de esta provincia nos hablan de que en 1269 es sólo una pequeña aldea, dependiente de la villa de Chinchilla. Anteriormente habría sido un pequeño núcleo musulmán -de ahí su nombre árabe de Al-Basit (la llanura). Las tropas cristianas la toman en 1241 y pasa a depender de los dominios de Alarcón.

En torno al primer cuarto del siglo XIV, ya en época del infante don Juan Manuel, adelantado de Murcia y por tanto señor de estas tierras que serían después marquesado de Villena, la aldea empieza a desarrollarse ya incrementar su población. En 1375 consigue ser considerada como villa y se independiza de Chinchilla; un siglo después, en 1476, los Reyes Católicos le agradecen su colaboración concediéndole el disponer de un mercado franco semanal.

Durante el levantamiento de las Comunidades (1520-22), tras una inicial fase de rebeldía, pasa a apoyar al nuevo emperador Carlos I quien, en 1526, concede el señorío de esta villa a su esposa la emperatriz Isabel de Portugal.

De esa época data el comienzo de la construcción de la iglesia de San Juan que, posteriormente, se convertiría en catedral.

Su buena ubicación en la ruta de comunicaciones entre Madrid y Levante y la riqueza agraria de su entorno hacen que la villa continúe creciendo durante los siglos siguientes hasta que Felipe V le concede la celebración de una Feria Anual (en 1710) que posteriormente se ubicaría en un recinto neoclásico, mandado construir en la época de Carlos III (1783).

Con todo, el problema de los encharcamientos del terreno, debido a la mala calidad de los suelos, continúa provocando una insalubridad permanente con lo que la población no aumenta excesivamente. Este problema no se verá resuelto hasta 1804, en que se construye el Canal de María Cristina.

En 1833, con la nueva división administrativa de Javier de Burgos, se crea la provincia de Albacete y se designa a la ciudad del mismo nombre primero como su capital y, un año después, como sede de la Audiencia Territorial.

No obstante, las sucesivas revueltas de los carlistas frente a la monarquía central provocan dificultades y retrasos en la instalación de estos organismos en la capital de la provincia.

El ferrocarril llega hasta Albacete dos décadas después (en 1855), con el trayecto Madrid-Alicante y posteriormente se construye otra vía entre Albacete y Cartagena. En 1862 Isabel II le concede el título de ciudad. El alumbrado público se inaugura en 1888.

A lo largo del s. XIX la ciudad duplica su población, pasando de unos 10.000 habitantes a comienzos de esa centuria a algo más de 21.000 al inicio del presente siglo.

Entre 1900 y el final de la Guerra Civil ve triplicar su población. De esa época son una serie de obras públicas básicas: el abastecimiento de agua y alcantarillado (1905), la construcción del parque de Abelardo Sánchez (1910-23), la calle Tesifonte Gallego y el barrio de la Industria.

En cuanto a la evolución política, va a seguir un curso similar al del conjunto de la Nación: durante el XIX defiende a Isabel II frente a los carlistas, apoya a Espartero y en la revolución de 1868 se constituye una Junta revolucionaria, como en otras ciudades españolas.

Durante el largo período de la Restauración (1875- 1923) se manifiestan los síntomas del caciquismo en la vida social y política de Albacete.

Durante la Guerra Civil, tras un breve lapso en poder de los militares sublevados contra el gobierno republicano, la ciudad vuelve a quedar en manos de las autoridades de Madrid. Durante la mayor parte de la Guerra la base aérea de los Llanos será la sede principal de la fuerza aérea republicana. Entre los años 1936 y 37 se convertirá en cuartel general de las Brigadas Internacionales, en cuyo recuerdo se ha erigido recientemente un monumento al cumplirse los 60 años de aquellos hechos.

Ya en la transición democrática, los dos datos más significativos son la implantación en Albacete del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, en función del Estatuto de Autonomía de 1982, y la consolidación del campus universitario, que está suponiendo un nuevo impulso para la ciudad, a partir de 1985.

Plaza junto al Palacio de Justicia
Arte en Albacete

No existen en Albacete huellas de su posible origen romano o prerromano, aunque quedan importantes restos de estas épocas en las inmediaciones y lo que denota que la zona estuvo poblada en aquellas fechas: el Acequión, poblado palafítico del Bronce, Pozo Moro, monumento turriforme ibérico, Balazote, villa romana, son algunos de estas huellas del oscuro pasado de Albacete.

De la vieja AI-Basit, alquería musulmana de la que heredó el nombre, tampoco ha quedado recuerdo, pues en realidad Albacete empieza a cobrar importancia a raíz de su separación de Chinchilla, por lo que los edificios que aquí vamos a encontrar empiezan a construirse a finales de la Edad Media.

Primeramente destacaremos la catedral de San Juan Bautista, construcción del XVI de clara concepción gótica aunque con innumerables detalles de la transición al barroco. La obra fue terminada en nuestro siglo, sin adaptarse a los proyectos originales, por lo que su altura resulta des proporcionada con su longitud. Este largo período de cuatrocientos años hace que el conjunto sea una mezcla de estilos, donde lo más notable son las cuatro grandes columnas renacentistas, en las que destaca la perfección del dibujo. También la sacristía, construida en el siglo XVI, con unas interesantes grisallas de la época, y la Capilla de la Virgen de los Llanos, con una curiosa bóveda de crucería con linterna, en la que se conserva un interesante retablo renacentista de buena arquitectura y seis tablas del maestro de Albacete, pintor de formación valenciana, relacionado con Yáñez de Almádina.

También el templo guarda otras obras artísticas interesantes como una tabla anónima del s. XVI que representa el Juicio de las Almas, la tabla barroca de la Virgen de la Estrella y una hermosa custodia manierista ejecutada en 1581. Esta iglesia fue erigida catedral al establecerse la Diócesis en 1949, la torre es de nuestro siglo y sus campanas se colocaron en 1948.

Otros edificios religiosos son el antiguo monasterio de la Encarnación, del s. XVI, hoy convertido en centro cultural, cuya iglesia conserva un magnífico artesonado con casetones octogonales y un claustro de dos cuerpos, o la parroquia de la Purísima Concepción, con portada del s. XVIII y que guarda en el presbiterio un hermoso retablo churrigueresco con columnas salomónicas y ático semicircular, procedente del desaparecido convento de las Justinianas.

La Posada del Rosario, en la calle del Tinte, destaca entre las obras civiles y hoy alberga la Oficina de Turismo y otras dependencias municipales; presenta una curiosa construcción en la que mezclan los estilos gótico, mudéjar y renacentista. De la Casa de los Picos, el bello edificio que estuvo situado en la calle Gaona y fue demolido en 1977, sólo se salvó una curiosa fachada adornada con piedras en punta de diamante y escudos rodeados de laureas.

Del siglo XVIII había en Albacete diversas casonas de las que tan sólo subsiste la llamada de Perona, con elevada cúpula sobre tambor de teja vidriada y perfil levantino y una discreta portada con escudos. El palacio de la Diputación Provincial es el más destacable de los edificios construidos en el XIX.

Cruz de Término, Museo de Albacete
El modernismo de principios de siglo aparece en diferentes lugares y edificios públicos, destacando sin duda el tan característico Pasaje de Lodares, entre las calles Mayor y del Tinte, que es una muestra de cierta monumentalidad de la arquitectura de 1925, y uno de los lugares más típicos de la ciudad.

Pero quizás lo más destacable en la visita sea el Museo de Albacete, situado en el Parque Abelardo Sánchez, edificio construido a finales de la década de los 60 y que ha solucionado con acierto su integración en el espacio en que se encuentra. Cuenta con una excepcional colección dividida en Sección de Arqueología, Bellas Artes, y Etnología. Destacan los fondos prehistóricos, ibéricos y romanos (las famosas muñecas articuladas de la necrópolis romana de Ontur, de ámbar y marfil, la cabeza iberorromana de El Tolmo, la espada de la Hoya, el león de Bienservida, la cierva ibérica de Caudete ... ), una colección de pinturas de Benjamín Palencia y una bella cruz de término, posiblemente de finales del XV, que hasta el siglo XIX estuvo situada en la entrada de Albacete en un humilladero en la calle llamada de la Cruz, cercana a la antigua Puerta de Chinchilla.

En los alrededores de la ciudad, en la finca de Los Llanos, de propiedad privada, se encuentra la vieja ermita de San Pedro de Matilla, que no está abierta al público regularmente aunque se permite la entrada algunos domingos en que se celebra misa y en la que destaca su planta en forma de cruz griega y la bóveda, sobre la que se levanta una cúpula de estilo levantino.

Esfinge Ibérica de Haches, Museo de Albacete
Principales monumentos y lugares de interés

Recinto Ferial
Plaza de Toros
Conservatorio
Instituto de Estudios Albacetenses
Vicerrectorado Universidad (Casa de Hortelano)
Catedral
Museo Municipal (Ayuntamiento Viejo)
Mercado de Villacerrada
Oficina de Información (Posada del Rosario)
Monumento a Cervantes
Museo Provincial de Albacete

Artesanía en Albacete

El producto más emblemático de la artesanía albaceteña, la que desde hace siglos le ha dado fama en todo el país, es la cuchillería. Cuchillos, navajas y tijeras, antes también dagas y espadas, son una herencia musulmana que ha mantenido una extraordinaria pujanza hasta nuestros días. El arte del vaciado adquiere en Albacete su máxima expresión. Aunque se conocen, por documentos del s. XIV, algunos maestros cristianos, las piezas fechadas con más antigüedad datan del s. XV y son famosos los artesanos de los s. XVI, XVII Y XVIII como Vizén Pérez, Torres Ximenez, Castellanos, Mañas, Arcos ... Pese a la modernización, son muchos aún los talleres que se dedican a la producción artesana.

Las navajas actuales de Albacete muestran una gran variedad de formas, que les dan su nombre: albaceteña, Punta de Espada, jerezana, sevillana, tranchete, capa ora o lengua de vaca, estilete, pastora, cabritera, punta cortada, machete bandolera, de anilla y de monja. Las hojas de las navajas son de acero de calidad y se fabrican de cuantos tamaños, formas y ornamentaciones podamos imaginar y para los más variados usos. Las hojas presentan a veces tradicionales grabados, además del nombre del fabricante, el del dueño y muchas veces leyendas como: «Viva el honor de mi dueño», «Si esta víbora te pica, no hay remedio en la botica», «Prendida en la liga, defiendo a mi señora», «No me abras sin razón, ni me cierres sin honor».

En la mitad del barranco
Las navajas de Albacete
Bellas de sangre contraria
Relucen como los peces.

Versos como éstos de Lorca han dado gran fama a las navajas de Albacete que hoy, junto a tijeras y cuchillos, pueden adquirirse en gran número de comercios. Hay una antigua tradición, según la cual, las navajas de Albacete no se deben regalar, pues con ello, se puede cortar la amistad. Para evitar este maleficio, se recomienda venderlas... por un céntimo.

Albacete, gran centro comercial y capital de la provincia, ofrece otras artesanías, como los muebles de madera; la cerámica de una serie de jóvenes artesanos que aportan nuevos diseños a su forma de trabajar; los trabajos en piel y cuero, los textiles, la joyería o los juguetes y variada artesanía proveniente de sus pueblos: desde los bronces de Riópar, las romanas de Madrigueras, pasando por las cerámicas de Chinchilla o La Roda, las alfombras de Lezuza, las labores de esparto de Hellín, los textiles de Casas de Lázaro y El Bonillo, las botas para vino y las tinajas de Villarrobledo...

Fiestas en Albacete

Entre finales de febrero y primeros de marzo llega el Carnaval que tiene su apogeo unos días antes del Miércoles de Ceniza, celebrándose un desfile de carrozas y disfraces y el Entierro de la Sardina, animados por el Ayuntamiento y que año a año van ganando en interés y colorido. El jueves anterior a carnaval se celebra el famoso Jueves Lardero en el que es tradicional salir de merienda al campo con los niños, llevando el hornazo (torta de pan extendida y sobre ella se coloca un huevo cocido y una salchicha y se hace una trencilla de la misma masas para sujetarlo).

En Semana Santa, las procesiones cada año cuentan con más penitentes, que a lo largo del trayecto reparten caramelos.

Últimamente se han rescatado los Mayos y el 24 de junio se celebran las Fiestas Patronales, con procesión de antorchas y luminarias para celebrar el solsticio de verano, durando de 3 a 4 días, con música, teatro y danza.

Pero la fiesta mayor por excelencia en Albacete es su Feria y se celebra del 7 al 17 de septiembre, en honor de su patrona, la Virgen de los Llanos, y está declarada de interés turístico nacional. Su origen está en una feria comercial y de ganado del s. XIV; en 1710, Felipe V confirma el privilegio de Feria Franca. Esta feria, que empezó celebrándose en Albacete, se trasladaría después al lugar de Los Llanos, donde en el s. XVII se estableció una comunidad de Franciscanos que siempre luchó por mantener en su ámbito este importante acontecimiento económico comarcal.

Poco a poco la Feria se acerca al núcleo urbano y en 1783 se construyó el recinto ferial. En la actualidad, a la Feria Comercial y de la Cuchillería, se le han sumado una larga e importante feria taurina, que junto a sus festivales de música, danza y teatro y un buen número de actividades culturales y festivas, hacen de Albacete un lugar de encuentro durante estas fechas.

Procesión de Semana Santa
Gastronomía en Albacete

La oferta gastronómica de Albacete recoge la mejor tradición de la Mancha, unida a una apuesta por las innovaciones culinarias de la actualidad, basada en la calidad de los productos; en carnes: corderos, cerdos, aves, caza; en pescados: truchas, carpas, lucios, cangrejos; hortalizas y legumbres variadas y unas extraordinarias frutas. Desde la tradición de los agricultores y pastores de estas comarcas, hasta hoy, se ha recogido una rica y variada gastronomía.

Los tradicionales gazpachos, con el protagonismo de sus particulares tortas, cocinadas con carne de caza como la perdiz, el conejo de monte y la liebre, jamón, setas, laurel, tomillo ... ; las migas y gachas con una cuerva al comenzar la vendimia; el ajo mataero, típico del día de la matanza del cerdo; el atascaburras, a base de bacalao, plato para comer despacio y reposar después; los guisos de caza, especialmente de perdices, conejos y liebres, que se preparan hasta de 30 maneras diferentes: a la cazadora, al colirón, con col, a lo Duque, en escabeche, con pasas, estofadas el pastel o la ensalada de perdiz, el pastel de liebre El cordero asado, el revoltillo "Dulcinea'', la paletilla de cabrito a la manchega, el pastel de puerros, las judías con perdiz, el moje manchego, la olla de Pastor podrida o de aldea son otros ejemplos. En temporada llegan a la capital los espárragos trigueros y esas maravillosas y variadas setas.

De postre, una destacada repostería, casi siempre de inspiración conventual y que se expresa mediante verdaderos prodigios como las flores y hojuelas manchegas, los suspiros y los miguelitos de La Roda; la leche frita, el Pan de Calatrava, la tarta de requesón, las natillas almendra das, las Delicias de Albacete ...

Moje de tomate
Todos estos deliciosos manjares, regados por ricos y variados caldos, pues no olvidemos que Albacete está rodeada por varias zonas vitivinícolas con importantes producciones con Denominación de Origen: La Mancha (12 municipios, entre ellos Villarrobledo, La Roda, Barrax ... ), los de Almansa (8 municipios:Almansa, Chinchilla, Alpera ... ) y los de Jumilla (6 municipios: Hellín,Tobarra, Montealegre del Castillo ... ) y, cómo no, la cuerva, bebida típica de la provincia, preparada a base de agua, azúcar, limón y vino, muy refrescante y agradable. El cacharro donde se hace esta mezcla se llama cuerva y es una especie de lebrillo de barro vidriado con dos asas pequeñas. Alrededor del borde van incrustados una especie de platitos que sirven como soportes para colocar los pucheros o vasos, en número de seis, ocho o doce. Para tomar la cuerva se comienza con un brindis al que todos contestan, al final, "¡BEBAMOS!":

Entre bromas y entre veras
Tengo mi vaso en la mano
Para brindar por ustedes
Que no es un empeño vano.
"¡BEBAMOS!"
Cuerva

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