Albacete, los llanos de la Mancha
Castilla - La Mancha
Esta ruta nos propone conocer y admirar el rico patrimonio de algunas de las más grandes poblaciones de la Mancha Oriental. Magníficamente comunicadas entre sí y muy bien dotadas de infraestructura hostelera muestran su patrimonio
Els Blaus de Roses

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LOS LLANOS DE LA MANCHA


Esta ruta nos propone conocer y admirar el rico patrimonio de algunas de las más grandes poblaciones de la Mancha Oriental, Básicamente discurre por la provincia de Albacete, aunque se han incorporado algunos pueblos de las de Ciudad Real y Cuenca, por responder a una unidad paisajística y patrimonial similar.

Magníficamente comunicadas entre sí, todas las poblaciones, muy bien dotadas de infraestructura hostelera y mostrando un patrimonio artístico y arquitectónico muy bien conservado.

Esta ruta también recorre una de las zonas de humedales más interesantes de la Península Ibérica por su valor paisajístico e importancia ecológica que sirven de reposo a las aves migratorias en su viaje entre Europa y África.

A tan sólo 18 km. de la capital por la N-301 se encuentra LA GINETA, población que históricamente ha sido un lugar de paso situado en el Camino Real. Su nombre probablemente se debe al impuesto así llamado y que se cobraba en la Edad Media junto al pozo allí establecido. Fue una fundación del Infante D. Juan Manuel en 1337, después estuvo vinculado a Albacete y en el s. XVI alcanzó su autonomía municipal. De esa misma época es su iglesia parroquial de Santa Marta. Es un edificio enteramente del final del gótico, rematado con elementos renacentistas. En su interior conserva restos de mural es goticistas, el más completo representa la Santa Cena. Al exterior muestra una portada renacentista y su bellísima torre, llena de originalidad y que, a modo de faro, destaca en la inmensa llanura manchega. En el casco urbano conservan algunos interesantes edificios de tipo popular y alguna casa blasonada. Como en casi todas las poblaciones manchegas al pasear por sus calle encontramos magníficas rejas forjadas en ventanas y balcones.

Iglesia. La Gineta
Hace ya muchos años alcanzó gran fama su tradicional fabricación de sillas y tarimones habiéndose industrializado la producción en la mayoría de los talleres, teniendo una gran exportación.

Tomamos la N-320 en dirección a Cuenca. La primera población que encontramos es TARA ZONA DE LA MANCHA. En esta ciudad termina la Mancha y comienza la Manchuela. Su espacio urbano se articula en torno a su Plaza Mayor, bello ejemplo de la arquitectura civil del s. XVII, con hermosos balcones volados de madera. El Ayuntamiento, con soportal sobre arcos de medio punto, de finales del s. XVII; la iglesia parroquial de San Bartolomé, interesante construcción renacentista con capillas de diferentes épocas (s. XVII al XVIII); la ermita de San Antón, del s. XVII; un buen número de casas señoriales blasonadas, el pequeño puente romano y su curiosas plaza de toros forman parte de su patrimonio.

Balcones en la plaza. Tarazona de la Mancha
Aquí se celebran los más famosos carnavales de la provincia y el 24 de agosto, la fiesta de San  Bartolomé, declarada de interés  turístico regional. Tarazana de la Mancha. Plaza.

Merece la pena acercarse desde aquí a la población de la Mancha de Cuenca de QUINTANAR DEL REY, situada en las márgenes del río Valdemembra. El edificio más relevante es su iglesia parroquial de San Marcos, del s. XVII y cuyo interior se reformó en el XIX. Algunas casas blasonadas del s. XVIII y una curiosa edificación modernista junto a las ermitas de San Antón, San Pedro, Santa Lucía y la de la Concepción, de los s. XVII Y XVIII, completan el patrimonio de esta población. La gran cantidad de plantaciones de viñedos de su término la convierten en la mayor bodega de la provincia, destacando la calidad de los claretes. Aquí, como en toda la Manchuela, se produce una gran recolección de champiñón gracias a los numerosos criaderos.

Claustro del Convento. Fuensanta
Regresamos a Tarazona para a continuación acercarnos a VILLLALGORDO DE JÚCAR, en el que destaca su iglesia parroquial del s. XVII. En su término penetra el río Júcar en la provincia de Albacete, siguiendo el canal del trasvase Tajo-Segura, que ha cambiado mucho la fisonomía de estas tierras; entre ambos se encuentra FUENSANTA. El edificio más destacado es el antiguo convento, hoy parroquia, en donde se venera a Nuestra Señora de los Remedios de la Fuensanta, patrona de la localidad y de La Roda. Posee un magnífico claustro renacentista de la segunda mitad del s. XVI; se ha instalado en él un pequeño museo etnológico. En el antiguo huerto se conserva la Fuente de la Aparición, barroca.

Torre de la Iglesia. La Roda
Algunas casonas repartidas por la población y la que fuera iglesia parroquial de San Gregario, completan su patrimonio, junto al monasterio subterráneo que se ubica junto al Júcar, fundado en 1572 por la ermita Catalina de Cardona, amiga de la Princesa de Éboli. Aquí pasó Santa Teresa cuatro días en 1580. En las terrazas formadas por el río existe un interesante yacimiento paleontológico.

Llegamos a LA RODA. En plena llanura manchega, donde se levanta el llamado Faro de la Mancha, que es la torre de su parroquia de El Salvador, construida entre el s. XV y el XVII sobre los restos del antiguo castillo; es un templo de los llamados columnarios con tres naves y magnífica decoración y una serie de interesantes retablos en la sacristía, un pequeño museo de arte sacro con interesantes obras. Otro edificio religioso es la ermita de San Sebastián, de fines del s. XVI.

La población está trufada de importantes fachadas blasonadas de los siglos XVI y XVII: la Casa de los Alcañabate, el llamado Lienzo de Doña Aña, la Casa del Inquisidor o de los Atienza, la Posada del Sol, la del Doctor La Encina, el palacio de los Condes de Villaleal, la casa Blanca o de Doña Consuelo Arce.

No deje de visitar el curioso Museo de Antonio Martínez, con una interesante colección de etnología manchega y obras de Benjamín Palencia y de degustar los famosos miguelitos, pastelillos de hojaldre rellenos de crema.

Iglesia. La Roda
Nos dirigimos ahora a SISANTE pasando por Casas de Guijarro. Su conjunto urbano, de gran calidad, con interesante caserío popular, casonas, ermitas y algunos espacios urbanos destacables. El Ayuntamiento, el Convento de las Macarenas de Santa Clara (con sus magníficos retablos barrocos), la ermita de San Bartolomé, del s. XVII, la de la Concepción, del XVIII, con magníficos frescos, y la iglesia parroquial de Santa Catalina, ss. XVII-XVIII, forman parte de este interesante conjunto.

Ya en la N-310, camino de San Clemente, pararemos en VARA DEL REY, una población con un gran pasado histórico y que cuenta con un interesante conjunto de edificiaciones. En esta población todo parece girar en torno al Palacio del Marqués de Val de guerra y que consiste en un conjunto formado por la casa-palacio y otras dependencias dedicadas a labores con almacenes y patios. Tiene una magnífica fachada principal, el patio renacentista, un curioso palomar y una capilla de interior gótica. El Ayuntamiento es un edificio prototipo del renacimiento del s. XVI, con arquería y soportales en la planta baja. Del s. XVI es también la ermita del Rosario y de 1634 la parroquia de la Asunción, con portada renacentista.

Llegamos a SAN CLEMENTE, que es la muy noble, señorial y elegante villa manchega, resumen del espíritu artístico del Renacimiento castellano, al que pertenecen la mayoría de sus edificios destacables, y que está declarada conjunto histórico artístico.

Fachada Ayuntamiento. San Clemente
Estuvo poblada desde muy antiguo y en su término  se han encontrado restos de construcciones romanas, fue fundada en el s. XII y convertida en villa por los Reyes católicos. Perteneció a las Ordenes Militares como punto defensivo contra los árabesen la frontera castellana.

Su casco antiguo se desarrolla en torno a la Plaza Mayor, donde se encuentran el Ayuntamiento, del s. XVI, construido en dos plantas más torreón, galería porticada con columnas y arcos en la planta baja y ventanales en la otra, en cuyo centro se alza un magnífico escudo imperial; la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, s. XV, renacentista con algunos elementos góticos. Tiene tres naves y torre de tres cuerpos con escalera de caracol, así como dos portadas, una por la Plaza Mayor y otra por la Plaza de la Iglesia. Muy decorado su interior, cuenta con varias capillas laterales y en el altar mayor una magnífica cruz gótica de alabastro proveniente de la ermita de la Cruz Cerrada, además de varios retablos.

Plaza Mayor e Iglesia de Santiago. San Clemente
Callejeándola podremos descubrir una auténtica villa renacentista conservada en lo esencial: conventos como los de las Trinitarias, las Clarisas, las Carmelitas Descalzas, los Franciscanos y la antigua iglesia de los Jesuitas; edificios públicos como la antigua cárcel o el pósito; casas señoriales de los siglos XVI al XVIII, el palacio de Francisco Martínez de Peral, el de los Villena, la casa-palacio de Oma, la Casa de los Risueños, de los Barnuevo, del Marqués de Valdeguerrero, o la actual Casa de la Cultura, que es un edificio del s. XVI y que en uno de sus lados tiene el llamado Arco Romano, del s. XVII, que comunica con la iglesia; y otros edificios de carácter religioso, como la ermita de la Cruz Cerrada, del s. XVI, y la de Nuestra Señora de los Remedios.

Destacan también la Torre Vieja, del s. XV, el Arco de la Inquisición, los dos puentes sobre el río Rus, y a unos 9 km. se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de Rus; muy reformado, su arquitectura es del s. XVII, siendo un centro romero de gran importancia en la comarca. El Domingo de Resurrección, los jóvenes pujan en la plaza gran cantidad de dinero para poder llevar las andas de la Virgen; recogen la Virgen de los Remedios en la iglesia parroquial y la llevan en frenética carrera al santuario de la Virgen de Rus, recogiendo a ésta también a la carrera y llevándola a la parroquial; el Domingo de Pentecostés, devuelven cada una a su sitio, celebrando el Baile de la Virgen tras las carreras.

Si le gusta la artesanía, aquí podrá encontrar trabajos realizados en piedra, madera y metales, así como su cerámica, realizada con barros refractarios y reflejos metálicos de antigua técnica árabe.

A 9 km. enlazamos con la N-301 para acercarnos hasta EL PROVENCIO, población situada en las márgenes del río Záncara. Su iglesia parroquial es una sobria construcción de los ss. XV-XVI con una capilla añadida del s. XVII. Interesante es la celebración de la Semana Santa. Aquí podremos adquirir buenos vinos tintos.

Muy próxima se encuentran LAS PEDROÑERAS, importante villa manchega, famosa por ser el primer centro mundial productor de ajos.

Su casco antiguo en forma de almendra y que conserva claras e importantes muestras de la arquitectura popular manchega, está considerado como el mejor de la comarca manchega conquense. Sus calles invitan a un sugerente y atractivo paseo en el que encontraremos grandes casonas muy bien cuidadas, como la casa palacio de los Molina, del s. XVIII, la Casa de Mendizábal, la Casa del Curato, la Posada, la antigua residencia de Jesuitas, del s. XVI y hoy sede de los juzgados, la casa consistorial en la Plaza Mayor, donde también se encuentra la parroquia de la Asunción, del s. XVI, recientemente restaurada. Es un edificio barroco con tres naves y una espléndida cúpula de media naranja. No podemos dejar de visitar el Museo del Labrador que alberga una colección de etnología: aperos de labranza y utensilios domésticos manchegos.

Casa solariega. Las Pedroñeras
Nos dirigimos a Socuéllamos atravesando la población de LAS MESAS. A lo largo del trayecto nos encontramos con una importante concentración de lagunas en donde, además de la belleza paisajística, destaca la gran cantidad de aves acuáticas y migratorias que utilizan este espacio lacustre en sus desplazamientos entre Europa y África.

Llegamos a SOCUÉLLAMOS, donde lo más interesante es su iglesia parroquial de la Asunción, de principios del s. XVI, con elementos del gótico tardío -crucero y ábside-, nave renacentista y torre y capillas de nuestro siglo. En la sacristía se conserva un magnífico artesonado de casetones del s. XVIII.

También la casa palacio de don Antonio de Mendoza, que es un gran edificio solariego construido en 1514, del que destacan sus portadas con el escudo nobiliario en sus claves.

A las afueras de la población, se encuentra el santuario de Loreto, fechado en 1630, un importante centro romero, y en el límite del término municipal fronterizo al de Pedro Muñoz, el puente del Molino de la Torre, sobre el río Záncara, que fue originariamente romano y conserva restos de calzada.

Regresando hacia Albacete, pasaremos por una de las poblaciones más importantes de La Mancha, VILLARROBLEDO, ciudad próspera con una destacada industria vitivinícola y quesera, que sigue produciendo sus famosas tinajas y mantiene un interesante patrimonio: su Plaza Mayor, en la que se levantan la parroquia de San BIas y el Ayuntamiento; la primera con una portada gótica y una robusta torre del s. XV, remodelado el interior en los s. XVI y XVII, cuenta con un magnífico retablo barroco e interesantes obras de arte como la monumental cruz procesional, obra del platero conquense Juan de Becerril; el Ayuntamiento, manierista del s. XVI, tiene una doble arcada de columnas con seis vanos. Otros monumentos señalables son la iglesia de San Sebastián, del s. XVI al XVIII, los conventos de clausura de San Bernardo y el de las Clarisas, espléndidamente dotados por el Virrey Morcillo; la ermita de la Caridad, patrona de Villarrobledo.

En sus calles, llenas de encanto, se conservan numerosas casas nobiliarias: la de los López-Muñoz, la de los Pacheco, con portada plateresca, la de los Téllez de Vargas... , algunas cruces de humilladero y varias construcciones interesantes del s. XX; el teatro, el casino, el mercado municipal y el círculo mercantil.

Villarrobledo se vuelca en sus fiestas; sus Carnavales están declarados de interés turístico regional.

Tras recorrer unos 30 km. llegamos a MINAYA, villa que pertenecía al Marquesado de Villena y cuyo nombre está relacionado con el de Alvar Fáñez. Su iglesia parroquial de Santiago el Mayor es del s. XVI, con cabecera poligonal gótica y el resto se encuentra reconstruido en época barroca; a los pies, una buena torre de los s. XVI-XVIII. Podemos ver, además, un palacio del s. XVIII que perteneció a los señores de Minaya y las ruinas del llamado Parador. Tienen fama sus quesos manchegos artesanos, puros de oveja; aquí queda uno de los pocos artesanos que siguen trabajando el esparto, fabricando todo tipo de utensilios como espuertas, capachos, cinchas, forros para cántaros y cestillos para la recogida de la rosa del azafrán.

Recorreremos 51 km. para llegar a Albacete y poder enlazar con otras rutas que nos permitirán seguir descubriendo Castilla-La Mancha.

Tinajas. Villarrobledo

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