Albacete, campos de Montiel
Castilla - La Mancha
Este itinerario ofrece al visitante un doble interés al permitir le conocer y disfrutar del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera y por otra parte una serie de poblaciones de gran valor arquitectónico
Els Blaus de Roses

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Este itinerario ofrece al visitante un doble interés al permitir le conocer y disfrutar, por un lado, de una de las zonas húmedas más importantes de la Península Ibérica: el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, espacio natural de reconocido valor ecologico. Por otra parte, se puede adentrar en una serie de poblaciones de gran valor urbanístico y arquitectónico, muy desconocidas pero no por ello faltos de importancia.

Partimos de Albacete en dirección a Barrax y aproximadamente a la mitad del trayecto (unos 15 km.) se halla la Laguna del Acequión, con un interesantísimo poblado amurallado de la Edad del Bronce y un pequeño establecimiento ibérico en el noreste del montículo. Se presenta como una estructura tumular, con zonas de fuerte declive. Estuvo situado en medio de una laguna que se comenzó a desecar en el s. XIV, mediante un canal, que luego daría agua a Albacete.

Tras recorrer otros 15 km. llegamos a BARRAX, población que surgió a finales del s. XV y a lo largo del XVI, en un campo de gran riqueza para el cultivo de cereales. Su conjunto urbano cuenta con un acentuado carácter manchego, de casas bajas y tapiales encalados, con algunas construcciones barrocas del s. XVIII, destacando una que se encuentra en la Plaza Mayor. De la misma época es su iglesia parroquial. Aquí nació el pintor Benjamín Palencia, cuya obra más importante se encuentra en el Museo de Albacete. A iniciativa de él, se restauró el único molino de viento que quedaba en la comarca y que hoy podemos ver próximo a la población. Es conocida en la provincia sobre todo por los toros de fuego de sus fiestas; unos hombres, dentro de unas estructuras rodantes, que emulan el cuerpo de un toro y con fuegos artificiales, corren por las calles provocando carreras y sustos entre los asistentes a la fiesta.

Casona. Barrax
Seguimos camino en dirección a MUNERA, pueblo típico del Campo de Montiel. En sus inmediaciones se encuentra la Morra del Quintanal, poblado de la Edad del Bronce; entre sus impresionantes murallas de más de dos metros se han encontrado interesantes piezas de ajuar y objetos diversos, incluso recipientes para fabricar queso. En el camino viejo que va a Lezuza quedan restos de la calzada romana.

Paisaje. Benjamín Palacio
Históricamente perteneció al alfoz de Alcaraz y su historia medieval está ligada a los avatares de ésta; en 1548 Munera recibía por concesión regia su título de villa con su correspondiente término municipal.

Cerca del río Córcoles, en Los Casares, a las afueras, encontramos los restos de un castillo, y ya en la población, podemos ver su parroquia de San Sebastián, obra del s. XVI, reformada en el s. XVIII; a los pies tiene una gran torre, coronada por un chapitel octogonal. Su aspecto es sobrio y en su interior se guarda un relieve del s. XVI con Santa Ana, la Virgen y el Niño. La portada que da a la plaza es gótica. Del s. XVIII es la ermita de Nuestra Señora de la Fuente, patrona de la población y que se encuentra a las afueras. El conjunto urbano presenta las típicas construcciones de la zona y destacan por su curiosidad y su carácter popular la plaza de toros y el molino de la Bella Quiteria, éste convertido en pequeño museo etnológico que nos muestra una típica cocina manchega con todos sus enseres en la planta baja.

Continuamos viaje hacia OSSA DE MONTIEL; después de recorrer 30 km. llegamos a una de las zonas lacustres más importantes de la Península Ibérica. Esta villa perteneció a la Orden de Santiago, hasta el s. XIX, bajo la dependencia de la encomienda mayor de Montiel. En el casco urbano cabe destacar su iglesia parroquial de Santa María Magdalena que es un edificio tardo-gótico, del s. XVI, rematada la fachada principal con una curiosa espadaña. En el patio de una casa particular se encuentra el rollo o picota de principios del s. XVI.

Este pueblo debe su fama sobre todo a su tradición cervantina y a las famosas lagunas de Ruidera, que parte de ellas se encuentran en su término municipal. Cerca de la laguna de San Pedro y del camino que lleva a la ermita de San Pedro, se encuentra la famosa «Cueva de Montesinos» inmortalizada en El Quijote. Muy próximos se encuentran los restos del llamado Castillo de Rochafrida.

Cascada del Hundimiento
Las lagunas de Ruidera son en total 14, nueve de las cuales pertenecen al término municipal de Ossa de Montiel y el resto a la provincia de Ciudad Real (Argamasilla, Villahermosa). Esta zona está declarada Parque Natural y dispone de un conjunto de comunidades vegetales típicamente meseteñas entre las que dominan los encinares, que conviven con sabinos, olmos, álamos y un denso matorral compuesto especialmente por coscojares, aliagas y espinos. Entre la riqueza faunística son de especial interés las aves acuáticas como el ánade real, el pato colorado, la focha común, el somormujo y el porrón moñudo, y gran cantidad de rapaces, anfibios, avutardas y sisones. Gracias a los dos últimos años de lluvia las lagunas han recuperado en parte sus niveles hídricos y hoy se encuentran en un nivel aceptable.

Lagunas. Ossa de Montiel
Se extienden a lo largo de 25 km. y desde la primera a la última descienden 120 metros; cada una recibe un nombre comenzando por La Blanca, Conceja, Tornilla, Tinaja, San Pedro, Redondilla, Lengua, Batana, Salvadora y La Colgada, ésta con bellísimas cascadas y que comparten las dos provincias limítrofes.

Regresamos a Ossa de Montiel para dirigimos a EL BONILLO, población que perteneció a la jurisdicción de Alcaraz hasta que en 1538 adquirió la condición de villa. De esa época es el sencillo rollo que se conserva en las afueras y el Ayuntamiento, un edificio de doble planta con dos arquerías, ocho en la superior y cuatro en la baja formando soportales; sufrió una ampliación en el siglo XVIII, con portada adintelada sobre pilastras toscanas. Junto a la Plaza Mayor se encuentra la iglesia parroquial de Santa Catalina, obra del s. XVIII, construida sobre otra anterior del s. XVI. En esta iglesia es muy venerado el Cristo de los Milagros, de poética tradición del s. XVII. En la torre presenta una ventana plateresca y una escalera de caracol; cuenta con un interesante retablo barroco del s. XVIII, y un museo que entre otras maravillas, exhibe un Cristo con la Cruz a Cuestas de El Greco, un cuadro de Vicente López relativo a los milagros del Cristo, y un San Vicente atribuido a Rivera.

Plaza del Ayuntamiento. El Bonillo
En honor al Cristo de los Milagros se realizan dos romerías anuales, una el 4 de marzo y la otra el 14 de septiembre. Se celebra una novena por las noches, al repique de las campanas, los mozos saltan sobre las hogueras encendidas en las calles.

En el término municipal se encuentra el interesante conjunto edificatorio de la ermita de Pinilla, obra de los ss. XVII Y XVIII, que cuenta con un interesante artesonado mudéjar del s. XVI y bóvedas barrocas de decoración geométrica hacia la cabecera. En el Ayuntamiento se conservan los Privilegios otorgados por Carlos I y Felipe II, ambos con ricas ilustraciones miniadas.

El conjunto urbano conserva una magnífica arquitectura popular con bellísimas rejas en muchas de sus casas. Los telares de esta población adquirieron gran notoriedad en el pasado. Durante muchos años, la Universidad Popular consiguió que grupos de jóvenes aprendieran las técnicas del oficio y así no se perdiera tan importante artesanía.

En el territorio que se encuentra entre El Bonillo, Lezuza y El Ballestero hay un conjunto de pequeñas depresiones kársticas con el fondo impermeabilizado por arcillas. Forman parte del grupo de lagunas de la Mancha que juegan un importante papel ecológico en el paso de aves migratorias entre Europa y África. Son las lagunas de Navalcudia y la Nava de Conchel.

Nuestro próximo destino es el pequeño pueblo de EL BALLESTERO, otra población que perteneció a Alcaraz de donde se segregó en el s. XVII. Destaca su iglesia parroquial de San Lorenzo, que es una construcción renacentista con claro recuerdo de Vandelvira en su cabecera, aunque en la cubierta empleó una tradicional bóveda de crucería, en lugar de una bóveda baída que es la que se correspondía con este espacio.

A 15 km. se encuentra LEZUZA, la antigua colonia romana Libisosa, tal como aparece en una inscripción que se encuentra en una esquina de la Casa de la Tercia, del s. XVIII; en esta inscripción se cita como Colonia Libisosa Forum Augustana. Según la tradición, publicó en ella San Pablo. Tras la conquista de Alcaraz en 1213, pasó a ser otra de sus aldeas. En principio la población se situó alrededor del cerro inmediato donde hubo un santuario, Santa María de Luciana, donde existe un interesante yacimiento arqueológico y quedan restos de la antigua fortaleza demolida en 1475. En el s. XIV, la población debió bajar al llano, al lugar que hoy ocupa. En 1553 se convirtió en villa por concesión de Carlos I.

Iglesia de Santa María de la Asunción. Lezuza
Tiene gran interés su iglesia parroquial de Santa María de la Asunción, de finales del s. XV, principios del s. XVI, originariamente gótica, continuada en el Renacimiento y con algunas capillas barrocas. En el lado norte tiene una portada gótica cobijada bajo un pórtico renacentista.

Se conservan dos ermitas, la del Cristo, en la población, posiblemente obra del s. XVII y, en las afueras, sobre un cerro, la ermita de la Cruz, de marcado carácter popular del s. XVIII.

A 11 km. se encuentra la aldea de TÍRIEZ donde se ha instalado un museo etnológico en la escuela, en cuyos fondos se encuentran útiles y enseres del hogar, trabajo, fiestas y costumbres locales y comarcales.

De aquí a BALAZOTE, última visita de esta ruta. Es una población de orígenes muy antiguos; aquí se encontró una curiosa escultura ibérica de marcado carácter oriental, la Bicha; representa un toro androcéfalo tumbado; está fechada hacia el s. V a. de C. y se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional, aunque existe una copia en el Museo de Albacete. Muy próximo al pueblo, en el camino viejo de las sepulturas, se encontró hace unos años una villa romana adornada con mosaicos, hoy en el Museo de Albacete, como el de la Cabeza de Medusa y el de la pesca.

Mosaico del Pez. Balazote. (Museo de Albacete)
Esta población fue la Balat Al-Suf de época musulmana y la Buladazot de la cristiana. Se encuentra en el punto donde se unen la llanura de la Mancha con los comienzos de la Sierra de Alcaraz. Lo más significativo que conserva es la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, construcción del s. XVI, que tiene un artesonado mudéjar. El presbiterio está presidido por un retablo barroco del s. XVII que procede del Convento de las Franciscanas de Alcaraz, al igual que otros dos retablitos del s. XVIII con columnitas salomónicas.

Desde aquí y tras recorrer 28 kilómetros, llegamos de nuevo Albacete, desde donde podremos emprender nuevas rutas que nos permitan descubrir Castilla-La Mancha.

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