Álava - Araba, un modelo de vida
País Vasco, Euskadi
De los tres territorios que integran la Comunidad Autónoma del País Vasco, Álava-Araba es el menos poblado y el que goza de una mayor variedad paisajística. Tres sucesiones de cadenas montañosas cruzan Álava-Araba de Este a Oeste.
Els Blaus de Roses

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De los tres territorios que integran la Comunidad Autónoma del País Vasco, Álava-Araba es el menos poblado y el que goza de una mayor variedad paisajística. Tres sucesiones de cadenas montañosas cruzan Álava-Araba de Este a Oeste. La más septentrional establece los límites entre este territorio y los valles atlánticos de Gipuzkoa y Bizkaia. Entre estas sierras del Norte y una segunda línea de montañas que atraviesa la zona media del territorio se extiende un amplísimo valle, la Llanada Alavesa, que anticipa ya los tonos ocres de las llanuras más meridionales. Al Sur, la Sierra de Cantabria es el último obstáculo natural antes de adentrarse en las planicies de la Rioja Alavesa, tierra de viñedos que se extiende hasta el valle del Ebro, cuyo paisaje termina por fundirse con el de la meseta castellana. Esta peculiar orografía trae consigo una importante variedad climática, que oscila entre el clima húmedo y fresco de las zonas montañosas y el clima seco, mediterráneo, de las tierras del Sur.

Álava cuenta con importantes enclaves industriales, como la propia capital Vitoria­Gasteiz - que concentra la mayor parte de la población del territorio -, y localidades como Llodio-Laudio, Amurrio, etc., pero la mayor parte del territorio alavés permanece rural y escasamente poblado, conservando una gran calidad paisajística e interesantes enclaves naturales protegidos y otros en vías de serlo, como Valderejo, Gorbeia, Entzia, Izki...
Poblada tanto en las zonas montañosas como en los valles del sur desde la prehistoria, tal como atestigua su riqueza en restos prehistóricos, Álava ha sido, por sus propias características orográficas, el territorio vasco que más contacto ha tenido con otras culturas y otros pueblos. Los romanos, que no quisieron o no pudieron asentarse en los valles atlánticos, se establecieron en la llanada alavesa, por la que discurría una de sus calzadas más importantes, la Astorga-Burdeos.

El hecho de que Álava no permaneciera tan aislada como otras zonas del País Vasco hizo que fuera en este territorio donde se inició la cristianización y la latinización del país, experimentando la lengua vasca un temprano retroceso en muchas zonas alavesas. También los musulmanes, en su expansión a través de la península ibérica a partir del siglo VIII, llegaron hasta el sur de Álava, donde los reyes de Navarra establecieron una consistente línea defensiva, consolidada a partir del siglo XII por los reyes castellanos, línea que se advierte claramente en la sucesión de villas fortificadas de la Rioja Alavesa.

La Llanada Alavesa, atravesada hoy en día por la autovía N-1 que une la frontera francesa con Madrid, ha sido siempre un corredor natural muy transitado, por el que discurrieron tanto los romanos como los peregrinos que, en la Edad Media, trazaron por este valle una de las rutas secundarias del Camino de Santiago. Las muestras de arte gótico proliferan también en muchas de las villas alavesas, así como los palacios renacentistas y barrocos.

Las tierras alavesas no fueron ajenas a las luchas de bandos nobiliarios que asolaron el País Vasco durante la Edad Media, y las casas solariegas de los principales linajes alaveses, como el complejo que compone el solar de los Ayala, en Kexaa­ - Quejana, o las casas torres de Mendoza y Martioda, en las proximidades de la capital, son excelentes muestras de este tipo de edificación residencial y defensiva.
Dividida administrativamente en siete "cuadrillas" -instituciones históricas que gestionan los intereses de otras tantas comarcas- ­Álava puede fragmentarse en seis comarcas naturales: la Cuenca Cantábrica, Estribaciones del Gorbeia, Valles Occidentales, Llanada Alavesa, Montaña Alavesa y Rioja Alavesa.

LA LLANADA, LOS LAGOS ARTIFICIALES Y EL VALLE DE ARAMAIO

La Llanada está delimitada por las sierras de Urkilla y Elgea, al Norte, y la sierra de Entzia y montes de Iturrieta, al Sur.
Por este amplio corredor natural transcurría la ruta alavesa del Camino de Santiago, que después de recorrer Gipuzkoa se adentraba en territorio alavés a través del túnel de San Adrián, en el macizo del Aitzgorri, frontera natural entre los dos territorios.

Actualmente, la Llanada puede atravesarse en apenas media hora utilizando la N-1, pero, a ambos lados de esta importante vía de comunicación discurren carreteras secundarias que permiten conocer la rica historia de la comarca y sus paisajes, de los que puede disfrutarse también a pie recorriendo los senderos y rutas bien señalizados, destacando entre ellos la gran "randonée" o recorrido que circunvala la Llanada. Salvatierra-Agurain es el corazón de esta zona de la Llanada, ya poblada en la prehistoria, tal y como confirman los numerosos monumentos megalíticos, como los dólmenes de Aizkomendi, en Egiraz, o el de Sorginetxe, en Arrizala. Salvatierra-Agurain, una localidad básicamente industrial enclavada en un entorno que sigue siendo rural, conserva un casco antiguo de trazado medieval y restos de las murallas que la rodearon, así como numerosos palacios, el más antiguo de los cuáles es del siglo XIV.

Al norte de Salvatierra-Agurain, la carretera comarcal que discurre prácticamente paralela a la N-1 conduce hasta la localidad de Zalduondo, por la que accedía el Camino de Santiago a la Llanada. La iglesia parroquial de San Saturnino de Tolosa - con un magnífico retablo barroco y elementos que recuerdan su pasado jacobeo-, y el Palacio de los Lazarraga componen un cuidado conjunto, con el que no desentona el resto de la población. Sus carnavales, protagonizados por un personaje llamado "Markitos", se encuentran entre los más típicos e interesantes del País Vasco. En Zalduondo se conserva todavía parte de la calzada jacobea, y entre este término y el vecino de Araia sigue en pie la ermita románica de San Julián y Santa Basilisa de Aistra, del siglo X, una de las más antiguas de Álava-Araba. Otra ermita que conserva elementos medievales, la de San Millán, puede visitarse a la salida de la localidad de Ordoñana.  Siguiendo la ruta hacia Vitoria­ Gasteiz, que discurre por un valle cubierto por extensos pastos, se encuentra el monasterio cisterciense de Santa María de Barria, fundado en el siglo XII, en lo que entonces era un importante cruce de caminos. Ha sufrido importantes modificaciones, pero se conserva gran parte de la edificación original, convertida en la actualidad en albergue de juventud. Destacan en el conjunto el claustro renacentista del siglo XVI y los sepulcros de las abadesas del monasterio, que fueron durante siglos muy influyentes en la zona.

Desde Ozeta, cabecera del valle de Barrundia, parten algunos caminos transitables que se acercan a la sierra de Elgea. En esta zona se encuentra también la localidad de Gebara, que acogió el que sin duda fue uno de los castillos más impresionantes de Álava, el de los Guevara - destruido durante la última guerra carlista- del que sólo quedan las ruinas, perfectamente visibles en lo alto de un picacho. El río Barrundia alimenta, junto con el Zadorra, los lagos artificiales próximos a Vitoria-Gasteiz, a los que puede accederse desde las proximidades de Ozeta. Este acceso conduce al embalse de Ullibarri y al Parque Provincial de Garaio, perfectamente acondicionado para disfrutar de una jornada de ocio. Construidos para abastecer de agua a Vitoria-Gasteiz y a Bilbao, estos lagos artificiales se han convertido en un importante centro de ocio muy bien dotado de servicios. En sus orillas existen dos Clubs Náuticos muy activos, y un Club de Golf, el de Larrabea, de una gran belleza. Los embalses de Ullibarri y Urrunaga tienen también una rica fauna y acogen a importantes colonias de aves acuáticas.

Desde esta zona de lagos se puede acceder al Valle de Aramaio, comarca alavesa que se adentra en territorio guipuzcoano y está integrado por pequeños barrios dispersos, magníficos caseríos y extensas praderas. Es una de las zonas del País Vasco donde mejor se ha conservado el entorno natural, un valle escondido y alejado de las principales vías de comunicación, que bien merece una visita. Al culminar el Alto de Kurtzeta, al que se accede desde Legutiano, un moderno mirador permite contemplar todo el valle.
Desde las inmediaciones de Salvatierra-Agurain, se accede igualmente a la carretera que corre paralela a la N-1, recorriendo en esta ocasión la zona de la Llanada que se encuentra a los pies de la sierra de Entzia, el límite Sur del Valle. La propia Sierra de Entzia, espacio de interés natural, es un rico enclave de gran valor paisajístico, al que se llega subiendo el puerto de Opakua, desde el que se divisa toda la Llanada. La Sierra es una tradicional zona de pastoreo, conocida ya en la prehistoria, en la que alternan las praderas de altura con los frondosos bosques. Pistas forestales bien acondicionadas y numerosos senderos permiten recorrer esta extensa y hermosa planicie.

Si en lugar de ascender a la sierra se sigue recorriendo la Llanada hacia Vitoria-Gasteiz, se pueden visitar dos pequeñas localidades, célebres por las pinturas murales góticas que decoran sendas ermitas, Gazeo-.Gaceo y Alaiza, situadas ambas en su día junto a la calzada romana Astorga-Burdeos, muy transitada por tropas, comerciantes y peregrinos.
Siguiendo la N- 1 en dirección a Vitoria-Gasteiz se encuentra el acceso a la basílica de Nuestra Señora de Estíbaliz, patrona de Álava-Araba. Este monasterio, situado en lo alto de un cerro que domina la Llanada, contaba en la Edad Media con mercado, campo de desafíos, iglesia... La iglesia, del siglo XII al igual que la talla de la Virgen de Estíbaliz, es una de las mejores obras del románico vasco, y destaca en ella la fachada principal. El recinto está perfectamente acondicionado y dispone de amplias zonas de aparcamiento, área de pic-nic, restaurante, etc.

En el extremo más occidental de la Llanada, al oeste de Vitoria-Gasteiz, sobresalen las siluetas de las torres de Mendoza y Martioda, fortificaciones vinculadas a dos de las familias más poderosas de la zona, los Mendoza y los Hurtado de Mendoza. Junto con otras ya desaparecidas o de las que apenas quedan restos, estas torres formaban parte de la línea de control que los más importantes linajes alaveses, enfrentados entre sí y enzarzados en interminables conflictos, establecían sobre los principales pasos que cruzaban la Llanada.

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TORRE DE LOS MENDOZA

Localizada a seis kilómetros de Vitoria -Gasteiz, es el primitivo solar de la familia del mismo nombre que ostentaba una larga serie de títulos nobiliarios.
Se restauró en los años sesenta, dejando al descubierto un torreón cercado por un muro de dos metros de espesor, reforzado por cuatro torres en sus extremos.
En la actualidad es la sede del Museo de Heráldica alavesa.

POBLADO ROMANO DE IRUÑA

Son muchas las huellas que los romanos dejaron en Álava pero uno de los yacimientos más importantes es, cerca de Vitoria-Gasteiz, el complejo que integran los restos del oppidum de Iruña. En este yacimiento, en el que pueden verse restos de murallas, calles y algunas edificaciones, existe un pequeño museo que ayuda a comprender la romanización en Álava.
Muy cerca, no dejaremos de visitar el puente romano de Trespuentes y Víllodas.

GAZEO-GACEO y ALAIZA

Las pinturas de la iglesia de San Martin de Tours de Gaceo, realizadas a mediados del siglo XIV y descubiertas en 1967, fueron sin duda realizadas por un maestro. Cubren el ábside y el presbiterio del pequeño templo, representando escenas como el Cielo de los Bienaventurados, el Juicio de las Almas, el Calvario, etc. Las pinturas de la Iglesia de la Asunción de Alaiza son más arcaizantes que las de Gazeo­-Gaceo, pero no por esto menos interesantes.

PALACIO DE LOS LAZARRAGA

En Zalduondo, sobresale el Palacio de los Lazarraga, edificio del siglo XVI, conocido como la "Casa de los Gizones", en referencia a la pareja de guerreros que custodian en la fachada el escudo del linaje.
En el interior del palacio - hoy museo etnográfico regional- se pueden admirar las pinturas murales de la galería y numerosas piezas referentes al Camino de Santiago.

LOS VALLES OCCIDENTALES

Al Oeste de Vitoria-Gasteiz, que al encontrarse en el centro geográfico de Álava-Araba es un excelente punto de partida para conocer todo el territorio, se suceden los valles occidentales. Al Noroeste, los de Zuia, Orduña, Ayala, Nervión y Okondo, y al Suroeste, los de Cuartango y Valdegobia. Las numerosas montañas que dividen los valles y el hecho de que la zona no se haya industrializado en exceso, convierte estos valles en una sucesión de miradores naturales ideales para disfrutar de sus magníficos paisajes rurales.

Entre los primeros, el valle más próximo a la capital es el de Zuia, cuyo centro puede establecerse en Murgia, convertida en lugar de expansión de Vitoria-Gasteiz. El mejor mirador para contemplar este valle boscoso situado en las estribaciones del macizo de Gorbeia, cruzado por la autopista A-68, es el Santuario de Nuestra Señora de Oro, de principios del siglo XVI.
Entre los valles de Zuia y Ayala se encuentra el de Orduña, cuyo núcleo urbano central es un enclave vizcaíno en tierras alavesas. Orduña, la única población vizcaína que tiene el título de ciudad, cuenta con un rico casco histórico y en sus proximidades, en plena sierra Salvada, nace el río Nervión, que se precipita al valle por un desnivel de más de 300 metros. Cerca del valle de Zuia se encuentra la Cascada de Gujuli, que forma el río Altube al precipitarse desde más de 100 metros.

El Valle de Ayala es un valle apartado y hoy un tanto olvidado que jugó un papel fundamental en la historia de Álava-Araba y del País Vasco como zona de paso entre Castilla y el Cantábrico. Con poblaciones de interés como Arespalditza­-Respaldiza y la villa industrial de Amurrio, uno de los enclaves más atractivos de este valle es el solar de los Ayala, en Kexaa-Quejana, un extenso complejo de gran interés histórico-artístico dominado por la Casa-Torre fortificada de los Ayala, construida en el siglo XIV.
Una visita al valle no puede considerarse completa sin degustar las famosas morcillas de Artziniega. Muy cerca de los límites con Bizkaia se encuentra la importante LLodio-Laudio, localidad industrial que cuenta, entre otros puntos de interés, con un Museo de la Gastronomía Vasca. El sur de esta zona, en los límites con la provincia de Burgos, está delimitado por la Sierra Salvada, donde, al igual que en Opakua, el macizo del Gorbeia y Araia, se dan cita muchos aficionados al parapente.

Al Sur, el valle de Valdegovia  - punto de transición entre el paisaje atlántico y el mediterráneo - es una sucesión de sorpresas agradables. Un buen ejemplo es la población de Añana Gesaltza-Salinas de Añana, cuya espectacular estructura de las eras, dibuja un paisaje surrealista. En el camino, los edificios religiosos se suceden. De exuberante decoración es la portada de Nuestra Señora de la Asunción en Tuesta; y próxima a ella, encontramos el santuario donde se venera a la Virgen de Angosto.

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DOLMEN DE AIZKOMENDI EN EGIRAZ

En el término municipal de Egiraz y a escasos metros de la N-1 se encuentra uno de los monumentos megalíticos más importantes y mejor conservados del País Vasco: el dolmen de Aizkomendi.
Este monumento funerario, formado por once pesadas losas fue descubierto en 1832 para acceder hasta él, se ha habilitado un pequeño estacionamiento de coches.
En la cercana población de Arrizala, podremos visitar también el Dolmen de Sorginetxe.

CASCADA DE GOIURI-GUJULI

Goiuri-Gujuli, no lejos de Murgia, consta de varios enclaves dispersos situados sobre una meseta suavemente inclinada. La coexistencia de una masa rocosa con tierras más blandas determina, la formación de saltos de agua como la Cascada de Gujuli, de más de cien metros de altura, que conduce hasta el río Altube las aguas de los arroyos de la meseta. Para su perfecta visión se ha habilitado un cómodo mirador.

CASA-TORRE DE KEXAA­QUEJANA

En Kexaa-Quejana, población situada en el Valle de Ayala, se encuentra la Casa-Torre de los Ayala, donde se puede visitar la Capilla de la Virgen del Cabello.
En su interior podremos admirar el sepulcro de los Ayala, así como un retablo gótico, copia del original que se encuentra en el Instituto de Arte de Chicago, y un valioso relicario gótico de plata. La historia de la familia puede conocerse en el Museo que se encuentra en una de las alas del primitivo palacio.

CAMPO DE ZARAOBE

Próximo a Arespalditza­Respaldiza, en el valle de Ayala, encontraremos un lugar de enorme simbolismo, "El campo de Zaraobe", donde " ... facian sus Juntas Generales los Concejos, Alcaldes, Merinos, Escuderos, Fijosdalgos, hombres buenos, vecinos e universidades de la Tierra de Ayala.....Allí podremos ver los bancos de piedra donde se sentaban los cinco alcaldes de la Tierra.

PARQUE NATURAL DE VALDEREJO

Valderejo fue declarado Parque Natural en 1992. Se halla en el extremo occidental de Alava-Araba, en el límite con Burgos. La carretera vecinal de Arroyo de San Zadornil a Lalastra es el único acceso en coche. En Lalastra, además de aparcamiento, existe un centro de acogida donde le facilitarán toda la información necesaria sobre el parque y sus servicios. Existe, además, una cuidada zona de recreo dotada con juegos infantiles, mesas, barbacoas, etc.

AÑANA GESALTZA-SALINAS DE AÑANA

En esta población se explota desde la antigüedad la sal que aportan las aguas del río Muera, que cruza la población. El agua se embalsa en pequeñas terrazas o eras en las que, al evaporarse con el calor de los meses de verano, se acumula la sal. El conjunto de eras ha sido declarado monumento histórico y, aunque la producción de sal ha dejado de ser rentable, su interés turístico es creciente.

LOS MONTES ORIENTALES

Al sureste de Vitoria-Gasteiz, en las tierras alavesas que se aproximan a Navarra, se sitúa una zona de valles amplios y montañas de cierta altura, como las de la sierra de Izki. Se puede acceder a esta zona desde Vitoria-Gasteiz, cruzando parte del Condado de Treviño o desde la Llanada, a través del puerto de Azazeta o bien desde el puerto de Opakua, atravesando en este caso el recóndito Valle de Arana. Maeztu y Santa Cruz de Campezo-Santa Kurutze Kanpezu son algunas de las principales localidades de esta zona agrícola y ganadera; todavía hoy se explotan los bosques en régimen de parzonería mediante ordenanzas medievales y desde la que se divisan impresionantes cumbres.  Desde Santa Cruz de Campezo, atravesando ocasionalmente tierras navarras, se llega a Bernedo, antigua villa amurallada situada en el valle que se forma a los pies de la Sierra de Cantabria, valle que se domina desde el Santuario de Nuestra Señora de Okon, en las proximidades de la localidad. La carretera que se dirige hacia Vitoria-Gasteiz atravesando el Condado de Treviño permite acceder a varios puntos de interés como las cuevas de Markinez, con importantes bajorrelieves, y las de Laño o Faido.

LA RIOJA ALAVESA

Los viñedos de la Rioja Alavesa se extienden al sur de la Sierra de Cantabria, en la zona más meridional de Álava-Araba. El Puerto de la Herrera es la mejor puerta de entrada a la Rioja Alavesa y el llamado Balcón de la Rioja, un mirador situado a unos 1.000 metros de altura, el mejor punto de observación para percibir el cambio de paisaje que se produce a medida que Álava-Araba se funde con el Valle del Ebro.

Labastida-Bastida, Leza, Elciego, Laguardia-­Biasteri, Oion o Lapuebla de Labarca­Lapuebla Labarka constituyen la columna vertebral de los 15 municipios que integran la Rioja Alavesa, una de las tres zonas comprendidas en la Denominación de Origen Rioja. La uva de la variedad tempranillo y las condiciones geológicas y climatológicas de la zona son los elementos que determinan la calidad del vino de esta zona. Las viñas, los olivares y los cultivos de cereal sustituyeron hace muchos siglos a los bosques que cubrían las laderas de las Sierras de Cantabria y el monte Toloño, que cierran al norte la Rioja Alavesa, impidiendo el paso de las lluvias y los vientos del atlántico, lo que posibilita un clima seco y soleado en el que la uva madura perfectamente. Los vinos de la Rioja Alavesa destacan por su capacidad para mejorar sus condiciones a medida que envejecen en barricas de  roble. No obstante, los vinos de año o de cosechero sean tintos, rosados o blancos, son también excelentes.
El complemento ideal de los vinos de la Rioja Alavesa es un asado de cordero, unas chuletillas al sarmiento o unas contundentes patatas a la riojana y la mejor manera de degustarlos, visitar alguna de las múltiples bodegas abiertas al público.

La capital de la Rioja Alavesa es Laguardia­-Biasteri, que tiene su origen en el castillo que fundó sobre un poblado llamado Biazteri Sancho Abarca (970-995), para hacer frente a los musulmanes. Llamado inicialmente La Guardia de Navarra, tuvo una gran importancia militar y comercial. El edificio más antiguo que se conserva en Laguardia-Biasteri es la Casa de la Primicia, de finales del siglo XIV. Se conservan todavía algunos lienzos de muralla y puertas de acceso a la villa fortificada, así como un gran número de casas señoriales de los siglos XVI, XVII y XVIII, que flanquean las calles del casco histórico de trazado medieval. Tras la fachada renacentista de Santa María de los Reyes se oculta la portada gótica del siglo XIV, el único en todo el Estado que ha conservado perfectamente la policromía al haber permanecido resguardado por la fachada que en el siglo XVI se añadió al templo.

También Labastida-Bastida fue una población fronteriza y amurallada, y esta función defensiva que queda patente en su nombre, de reminiscencias militares, se comprende fácilmente contemplando su ubicación, en la falda del monte Toloño, desde la que domina todo el valle del Ebro. La calle Mayor, como en la mayoría de localidades que conservan su núcleo histórico medieval, es el principal eje urbano en torno al cual se levantan casas palaciegas, algunas con llamativos aleros tallados. Localidades más pequeñas, como Buradon Gatzaga-Salinillas de Buradón, conservan igualmente sus núcleos urbanos originariamente amurallados, vestigios de la intensa historia de esta próspera comarca alavesa.

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PEÑACERRADA-URIZAHARRA

A los pies del Puerto de la Herrera, principal acceso a la Rioja Alavesa, esta población tuvo en su día una gran importancia estratégica por estar situada en la frontera entre los reinos de Navarra y Castilla. Salvo alguna de las puertas de acceso a la villa, no quedan muchos restos de la gran muralla que protegía la población, pero cuenta con varias casas blasonadas y una interesante iglesia gótica, la de Nuestra Señora de la Asunción, que conserva algunos elementos románicos y un interesante retablo del siglo XVII.

CUEVAS DE FAIDO Y LAÑO

Las cuevas artificiales o "gobas” de Laño dieron cobijo a los habitantes prehistóricos de la zona, así como a monjes y ermitaños. Las cuevas de la pequeña aldea de Faido, en las que se encuentra la ermita de la Virgen de la Peña, incrustada en la roca, albergan pinturas rupestres esquemáticas así como sepulturas antropomorfas.

DENOMINACION DE ORIGEN

El vino de la Rioja Alavesa, adscrito a su propia denominación de origen, goza de un merecido prestigio internacional. El vino alavés que se conoce en el mercado se elabora según la técnica que naciera a principios del siglo XVIII en Burdeos, y más tarde implantado en la Rioja por el alavés Quintano.
Las principales variedades de uva que se cultivan en Álava para producir los vinos son el tempranillo, base de los tintos de mayor calidad, y viura, cepas de uva blanca para la elaboración de vinos blancos y espumosos.

POBLADO DE LA HOYA

Localizado en 1935, el poblado protohistórico de La Hoya se encuentra situado en las proximidades de Laguardia-Biasteri. Los orígenes de este asentamiento pueden situarse hacia el siglo XV a. de C., y pudo haber sido fundado por pueblos llegados del Norte, que se fundieron con quienes habitaban la zona varios milenios antes. Un pequeño museo instalado en el yacimiento permite conocer toda la historia de este importante yacimiento arqueológico.

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Vitoria-Gasteiz

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