Aguilas y Mazarrón, una gran ruta
Murcia
Águilas y Mazarrón son dos bellas localidades del litoral murciano con un gran pasado minero y pesquero, donde se puede disfrutar de grandes playas de arena fina o de pequeñas calas de aguas cristalinas
Els Blaus de Roses

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ÁGUILAS

"AGUILAS (San Juan de Las) es puerto habilitado en el Mediterráneo para la exportación al extranjero y cabotaje, formado por una ensenada de 652 toesas de largo de E. a O., y 300 de ancho (...) El término confina al NE. con el de Lorca. S. con el Mediterráneo, y O. con el térm. de Pulpí (prov. de Almería). (...) Sus casas, construidas con buen gusto y bastante igualdad, son casi todas de 3 pisos, y forman anchas calles sacadas a escuadra, de una visualidad agradable: tiene una espaciosa plaza principal, (....) una hermosa casa de aduana, otra no menos bonita de ayuntamiento (...)"
Pascual Madoz, 1850.

Algo de historia

Águilas, como ciudad moderna, nació del pensamiento ilustrado de Carlos III y sus ministros Aranda y Floridablanca.  En aquella época, Lorca buscaba un puerto de salida para los productos hortofrutícolas que producía su vega, por lo que Águilas constituía la salida natural de toda la comarca. El conde de Floridablanca, Aranda, Villanueva y otros se pusieron manos a la obra, y en 1785 Águilas nació como ciudad portuaria, de trazado rectilíneo, buscando la comodidad y la eficacia ilustrada. Atrás quedaban las épocas musulmana, romana, fenicia, argárica y paleolítica, que numerosos restos arqueológicos aportaron; sobre todo, restos romanos del siglo I al IV, entre los que destacan unas termas que han dado origen a múltiples elucubraciones, teorías e incluso leyendas, que citaban Águilas como la antigua "Urci" y que, aún ahora, hay serias disputas entre estudiosos locales para fijar su localización exacta. La realidad es que, antes y ahora, Águilas es una ciudad abierta al mar Mediterráneo, que se asoma a través del promontorio del castillo de San Juan de las Águilas (s. VI) a un mar que ha sido, a lo largo de su historia, la verdadera razón de ser de esta población.

Águilas se convirtió en enclave comercial en auge, alcanzando su punto álgido en el s. XIX  con las explotaciones de plata, plomo e hierro. Actualmente, conserva su tradición marinera y su profunda vocación de destino turístico.

Un recorrido por la ciudad

Desde la plaza de España, desde sus  bellos jardines, podemos iniciar nuestro recorrido por la ciudad. Junto a la plaza o glorieta, en uno de sus laterales, se encuentran el Ayuntamiento, un edificio del s. XIX ornamentado con motivos neomudéjares. En la misma plaza podemos encontrar algunos edificios de porte modernista, así como la iglesia parroquial de San José, del siglo XIX, que guarda la imagen de la Virgen de los Dolores, patrona de la ciudad. En los jardines de la plaza se alza una fuente con una escultura en bronce, conocida popularmente por la Pava de la Balsa, que fue situada allí en 1887, coincidiendo con la implantación de los hermosos ficus circundantes. La glorieta nos introduce en el casco antiguo, que sigue manteniendo el ambiente de los barrios marineros, volcado a la pesca. Coronando la zona antigua, se halla el castillo-fortaleza de San Juan de las Águilas, en el cerro que domina toda la ciudad y su puerto, separando las playas de levante y de poniente. Esta torre-fortaleza se construyó alrededor de 1579 con fines defensivos, siendo posteriormente reconstruida en el siglo XVIII.

A sus pies encontramos el puerto de Águilas, con una actividad constante de barcos de pesca y su característico faro albinegro (decorado con franjas horizontales blancas y negras en toda la torre), en funcionamiento desde 1859. Muy cerca del castillo encontramos otro punto de interés peculiar como es el Mercado de Abastos.
En el paseo de Parra se alza el monumento al ferrocarril, un ejemplo de la importancia que este medio de locomoción tuvo para la población como símbolo de auge y esplendor económico de épocas pasadas. La máquina fue construida a principios de siglo por los ingleses y formaba parte de la primera línea de ferrocarril que unía Águilas con Lorca, en los años de intensa actividad comercial del puerto debida a la fructífera explotación minera.

De cala Reona a cabo Cope

El litoral de Águilas está compuesto por puntos de gran interés. 35 calas, puntas rocosas que se adentran en el mar y playas de fina arena ofrecen toda una diversidad de opciones para dar largos paseos, disfrutar del baño, practicar deportes náuticos y hacer submarinismo en los numerosos fondos rocosos de la costa. Cala Reona, Calabardina, Calacerrada, playa del Arroz, playa del Hornillo son lugares donde el protagonista es el paisaje, aún hoy inalterado.

En el mimo centro de la localidad encontramos playas como la de Las Delicias. Muy cerca de ella, frente al espigón del Hornillo, se alza la isla del Fraile, un islote plagado de fondos de escarpaduras rocosas y colonias de algas que a buen seguro harán las delicias de más de un amante del buceo. Junto con estos fondos son interesantes también los que se hallan al pie del peñón de Cabo Cope.

Los amantes del senderismo pueden encontrar en la zona recorridos perfectamente delimitados como la subida a Cabo Cope, la subida al castillo de San Juan o el trayecto isla del Fraile-playa Amarilla, de indudable interés para los aficionados a la práctica de esta actividad.

Si salimos de Águilas en dirección a Almería, daremos con el Paisaje Protegido de Cuatro Calas. Es recomendable la visita a las playas de La Higuerica y La Carolina, en esta última se puede dar un paseo al pie de los acantilados rocosos, donde el efecto de la erosión ha perfilado zonas de gran belleza plástica, pudiéndose admirar uno de los afloramientos volcánicos más peculiares de la Región. En la dirección opuesta, y antes de llegar a Cabo Cope, encontramos Calabardina, un núcleo turístico que se ha convertido en uno de los de mayor aceptación de la zona. Junto a estas playas, Águilas ofrece también un buen número de pequeñas calas solitarias que constituyen toda una invitación para descubrir entornos llenos de sugerencias.

En resumen, un litoral privilegiado con unas condiciones climatológicas óptimas, ya que disfruta de una temperatura media anual en torno a 26 grados. Águilas constituye un enclave turístico perfectamente dotado, de cara a albergar a cualquier visitante que decida conocer todas sus excelencias y lugares de interés.

Sabor artesanal

En Águilas se encuentran aún hoy manifestaciones artesanales al más puro estilo tradicional. El primero de estos oficios tiene que ver con la artesanía del esparto. En Águilas, los "cordeleros" trenzan los haces de esparto "cocido" (sumergido en agua durante días y secado al sol para facilitar un mejor manejo) hasta componer sogas y maromas de gran resistencia. Este es el último vestigio que se conserva de tal oficio tan arraigado en la comarca desde tiempo de los iberos, junto con los cordeleros, todavía en Águilas se fabrican toneles para la crianza de vinos. Por último, hay que citar también otro arte tradicional. En la bahía del Hornillo existe un astillero donde en la actualidad se construyen botes para la pesca de bajura y otras embarcaciones de diferente calado.

Con aire de fiesta

En Águilas destacan las manifestaciones festivas marcadas por el talante popular. En primer lugar, sus Carnavales. Suntuosos desfiles que se suceden de viernes a martes, comparsas, bandas de música y carrozas inundan el pueblo de color, con la participación de toda la población, que vive intensamente unas fiestas emblemáticas, declaradas de Interés  Turístico Nacional. Unas fiestas que se celebran desde hace doscientos años. Entre las actividades de estos lúdicos días destaca el Festival Nacional de Música de Salsa. El viernes inmediatamente anterior a Semana Santa tiene lugar la festividad de la Virgen de los Dolores, patrona de la localidad. En el verano, el 16 de julio, tiene lugar una manifestación de gran arraigo en las localidades pesqueras como Águilas, la procesión marítima de la Virgen del Carmen. El 25 de este mes, en honor de Santiago, hay verbenas y regatas marineras. Concluyen las celebraciones con la Virgen de Agosto, el 15, con regatas de botes, una cucaña en el mar y otras actividades culturales y deportivas.

MAZARRÓN

"MAZARRON o ALMAZARRON (...) se halla situado á 1/2 leg. de la costa del Mediterráneo, alrededor de un peñasco, en cuya cúspide hay un castillo propio del marqués de Los Vélez, que sirve de centro á la población, cercada de una parte por un cerro llamado de San Cristóbal, y por otro por una loma de figura cónica, en la que hay una atalaya o vigía a semejanza de un molino de viento: su clima es benigno y sano. (...) A una legua SSE. (...) se encuentra su puerto de mar con espaciosa bahía formada por el cabo E. de la Azoia (...)".
Pascual Madoz, 1850.

Algo de historia

Mazarrón une su existencia histórica a la actividad minera de sus sierras, conocidas y explotadas ya por cartagineses y romanos. Nacida al amparo de las minas de plomo, zinc, plata, hierro, alumbre y almagre, Luterstum o Lucentum, o Almazarrón, que así se llamó en época árabe (almazarrón significa ocre rojo) y finalmente Mazarrón -originalmente, Villa de las Casas de los Alumbres de Mazarrón-, constituyó desde siglos un importante enclave estratégico para la defensa de las vecinas tierras de Lorca y Cartagena. Desde el castillo construido por orden de los marqueses de los Vélez, así como desde las diferentes torres defensivas, se ponía coto a los avances sarracenos provenientes del norte de África. Una vez agotada la riqueza de las minas. Mazarrón supo desarrollar una importante industria agrícola -basada principalmente en la explotación del cultivo de tomates-, potenciando al mismo tiempo su intensa tradición pesquera y marinera, hasta el punto de convertirse en una importante zona del litoral, de especial interés turístico.

Mazarrón y sus alrededores

La villa de Mazarrón, situada a unos 3 kilómetros de la costa, aún conserva las referencias de un pueblo cuyo desarrollo se vio marcado por la efervescencia de las explotaciones mineras. Aún quedan restos de los martinetes para extracción de mineral en los cerros de Los Perules o San Cristóbal.

Las calles de Mazarrón contienen interesantes monumentos, de entre éstos destacan su Ayuntamiento, de porte modernista, que es un vivo signo del esplendor que llegó a adquirir esta población a principios de siglo. Es interesante su salón de plenos. Junto al Ayuntamiento, llama la atención el Antiguo Ateneo Cultural, de la misma época. Paseando por detrás del consistorio hallamos la iglesia de San Andrés (s. XVI), con un bello artesanado mudéjar. Muy cerca, el convento de la Purísima -la patrona de la localidad-. La visita podemos concluirla con la visita a las ruinas del castillo de los Vélez.

Localizados fuera de la localidad podemos encontrar en Puerto de Mazarrón la Torre Vieja de la Cumbre (s. XVII) y en las inmediaciones de Bolnuevo, la Torre de los Caballos. Por la carretera que conduce de Mazarrón a Bolnuevo se encuentra en el cabezo del Molinete, una torre vigía de planta circular de la que se conserva su parte inferior. En Bolnuevo encontramos además la Torre de Santa Isabel. Entre Mazarrón y Bolnuevo se eleva el cabezo del Plomo, donde se hallan restos de un poblado neolítico fortificado.

En Puerto de Mazarrón convienen visitar su puerto pesquero, con la presencia de barcos y botes de bajura, así como la lonja, donde es tradicional presenciar las subastas de pescado. Frente a la extensa lengua de arena que constituye la playa de Bolnuevo encontramos uno de los paisajes más peculiares de la Región, donde, sobre areniscas blancas, la erosión eólica y el agua han modelado formas caprichosas hasta conformar una especie de "ciudad encantada".

La costa

El litoral de Mazarrón ofrece unas condiciones óptimas para los amantes del baño o de los largos paseos a la orilla del mar. Al abrigo de sus 300 días de sol al año  y una temperatura media de 20 grados, Mazarrón alberga bellos rincones, a lo largo de sus 35 kilómetros de costa. Playas como La Reya, Bahía, Nares o El Castellar, ideales para la práctica de todo tipo de deportes náuticos, vela, windsurf... y calas vírgenes como cala Amarilla, playa de la Grúa, Parazuelos, Covaticas, Ballenato, Percheles o Puntas de Calnegre.

Los fondos rocosos y las curiosas comunidades submarinas hacen de Mazarrón un lugar de especial interés para los amantes del buceo y la espeleología submarina. En su conjunto, por infraestructuras hoteleras, equipamientos deportivos y servicios, Mazarrón constituye un enclave turístico de gran importancia.

De Cartagena a Mazarrón

Si el visitante parte desde Cartagena para dirigirse a las playas de Mazarrón, irá dejando a la izquierda toda una costa de acantilados y dificultades rocosas que será su compañero de viaje, desde la playa del Portús -donde se sitúa un camping para la práctica del nudismo- hasta llegar a Cabo Tiñoso. Este punto -perteneciente a Cartagena- nos introduce en la bahía propiamente dicha, en cuyo centro se enclava la localidad de Mazarrón. Este es un sector de costa abrupta de fondos rocosos y comunidades submarinas de gran interés subacuático. Desde este saliente podemos presenciar una bella panorámica de la costa, destacando las playas vírgenes de Cala Abierta y Cala cerrada. Y desde aquí llegamos hasta La Azohía, un punto en el litoral patrimonio de pescadores doctos en la práctica del viejo arte de la pesca con almadraba. Básicamente, atunes, bonitos y lechas son el fruto de una labor que desarrollan estos hombres desde febrero hasta entrado el mes de julio. La almadraba es un curioso arte basado en la técnica de cercar al pescado en lo que se conoce como "cuadro". Varias barcas lo acorralan para acabar alzándolo con ganchos y salabres hasta la cubierta de la embarcación destinada a carga. Entre La Azohía y Puerto de Mazarrón hallamos arenales y urbanizaciones como Isla Plana.

Si salimos de la bahía de Mazarrón en dirección a la costa aguileña hallaremos zonas de litoral de gran interés como Puntas de Calnegre -llamadas así por el color oscuro de las rocas-. Junto con Cabo Cope, Puntas de Calnegre es Parque Regional desde 1992. Este es uno de los parajes menos frecuentados del litoral con playas de limpia arena y aguas claras. Los relieves alcanzan el mar en altos acantilados, entre los que se sitúan las bellísimas calas de Baño de las Mujeres, Siscal y Cala Honda.

Fiestas y tradiciones

En marzo (del 12 al 20) se celebran en Puerto de Mazarrón las fiestas en honor de San José; es destacable la falla que se erige en la playa y las carreras de antorchas que se desarrollan por el paseo marítimo. Ya en verano, se celebra la tradicional procesión de la Virgen del Carmen (16 de julio en Puerto de Mazarrón). En Bolnuevo, del 13 al 20 de noviembre tiene lugar la celebración de las fiestas de mayor arraigo en la zona; la romería del Milagro de la Purísima -la patrona-, donde se recrea la huida de los moros y se adereza con degustaciones gastronómicas típicas en la playa.

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