A Coruña, Ciudad Cristal
Galicia
Situada en el extremo Noroeste de la Península Ibérica, frente al Océano Atlántico, la antigua Brigantia de los ártabros, es una histórica ciudad marítima, cuya importancia destaca ya desde la época romana hasta nuestros días.
Els Blaus de Roses

galicia, a coruña, ciudad cristal

Situada en el extremo Noroeste de la Península Ibérica, frente al Océano Atlántico, la antigua Brigantia de los ártabros, es una histórica ciudad marítima, cuya importancia destaca ya desde la época romana hasta nuestros días. Su emplazamiento es privilegiado en un amplio golfo, el "Magnus Portus Artabrorum" de los geógrafos clásicos. La historia de A Coruña es la de su puerto, famoso en la navegación antigua, como lo atestigua su "altísimo faro" romano del siglo II, citado por primera vez por Paulo Orosio en el siglo V, faro más conocido por la Torre de Hércules.

Una de las características más notables que identifican a A Coruña, la constituyen las múltiples y variadas galerías o miradores que presentan en sus fachadas numerosas casas del siglo XIX, que dieron a A Coruña el sobrenombre de "Ciudad Cristal".

Palacio de Congresos - Auditorio
Clima

A Coruña goza de un clima extraordinariamente benigno que hace posible que en su suelo crezcan especies vegetales propias de zonas cálidas.

Playas


RIAZOR y ORZÁN. Al pie del Paseo Marítimo, en la amplia ensenada del Orzán, frente al Océano Atlántico, son las playas urbanas más frecuentadas por su buen emplazamiento en el centro de A Coruña. SAN AMARO. Playa pequeña y abrigada, localizada en la ensenada del mismo nombre, cerca de la Torre de Hércules.
Playa de Orzán

Fiestas Populares


Las fiestas principales de A Coruña se celebran del 1 al 31 de agosto, en homenaje a María Pita, heroína de la ciudad.
Manifestaciones artísticas. Espectáculos musicales y folclóricos.
Feria de Artesanía. Batalla naval. Romería de Santa Margarita. Toros. En Carnavales, desfile de carrozas. Choqueiros en la calle de la Torre. El 23 de junio, Noite da Queima (San Juan)
En la primera decena del mes de octubre, alrededor del día 7, en la Ciudad Vieja, las fiestas en honor de Nuestra Señora del Rosario, patrona de la ciudad.
Fiesta en A Coruña

Monumentos y Museos


1. IGLESIA DE SANTIAGO. Románica del siglo XII, con elementos ojivales de los siglos XIV y XV y  reconstrucciones de varias épocas. Monumento Histórico-Artístico. Tel. 981 20 56 96

2. IGLESIA DE SANTA MARÍA DEL CAMPO. En la parte más alta de la Ciudad Vieja, antigua Colegiata construida por el Gremio de Mareantes, románico-ojival, con obras de los siglos XII al XV. Monumento Histórico-Artístico. Tel. 981 20 31 86. En el lateral Museo de Arte Sacro.

3. PLAZA Y CONVENTO DE SANTA BÁRBARA. Fundación de la segunda mitad del siglo XV, en una antigua ermita dedicada a esta santa. Convento de clausura de las MM. Clarisas, ampliado en los siglos XVII y XVIII. Plazuela de singular belleza. Relieve medieval sobre la puerta de entrada. Conjunto Histórico-Artístico. Tel. 98120 63 30

4. IGLESIA Y CONVENTO DE SANTO DOMINGO. De estilo barroco gallego del siglo XVIII. Airosa torre oblicua al eje de la iglesia, la más alta de la Ciudad Vieja. Capilla de Nuestra Señora la Virgen del Rosario, Patrona de A Coruña. Tel. 981 20 58 50

5. JARDÍN DE SAN CARLOS. Situado en el antiguo bastión o fortaleza de San Carlos, de recios muros, data del año 1843. En el centro la tumba del general británico Sir John Moore, mortalmente herido en la batalla de Elviña, el 16 de enero de 1809. Conjunto Histórico-Artístico. Archivo del Reino de Galicia.

6. CASTILLO DE SAN ANTÓN Y MUSEO ARQUEOLÓGICO. Importante fortaleza de finales del siglo XVI, con reformas posteriores del siglo XVIII. Es sede del Museo Arqueológico de A Coruña. Piezas de la cultura de los castros y orfebrería gallega prehistórica. Tel. 98120 59 94. Horario: Invierno, martes a sábados de 10,00 a 19,00 h. Verano, martes a sábados de 11,00 a 21,00 h. Domingos y festivos, todo el año de 11,00 a 14,30 h. Cerrado los lunes.

Castillo de San Antón
7. TORRE DE HÉRCULES. En el extremo Norte de la Península coruñesa, a unos 1.600 metros del centro de la ciudad. Es el monumento más antiguo, ilustre y representativo de A Coruña y elemento principal de su escudo. Fue construido en el siglo II d.c., en la época del emperador Trajano y restaurado exteriormente en el último tercio del siglo XVIII. Es el único faro romano que existe en el mundo y que sigue cumpliendo su función. Monumento Nacional. Tel. 981 22 37 30.

8. MUSEO DE BELLAS ARTES. En la calle Zalaeta, 2. Cuenta con una importante colección de pintura española antigua, flamenca, italiana, francesa y de artistas gallegos. Escultura, dibujo, cerámica y numismática. Tel. 981 22 37 23. Horario: Martes a viernes de 10,00 a 20,00 h. Sábados de 10,00 a 14,00 y de 16,30 a 20,00 h. Domingos de 10,00 a 14,00 h. Lunes y festivos, cerrado.

9. CASA DE LAS CIENCIAS. En el Parque de Santa Margarita, exposición permanente de los principios de la ciencia, la tecnología y el mundo natural, destacando el Planetario y la colección del naturalista Víctor López Seoane. Exposiciones. TeIs.981 27 41 07 - 981 27 18 28. Horarios: Invierno de 10,00 a 19,00 h. Verano de 11,00 a21,00 h.
Planetario, varias sesiones al día.

10. PALACIO MUNICIPAL. En la Plaza de María Pita, con sus características galerías y soportales. Amplio y elegante edificio de principios de siglo, con fachada historiada y acabado en tres torres con cúpula. Artístico Salón de Sesiones. MUSEO DE RELOJES. Tel. 981 18 42 00. Horario: de lunes a viernes, no festivos, de 17,00 a 19,00 h.

11. IGLESIA DE SAN JORGE. Cerca del Ayuntamiento. De estilo barroco gallego, de principios del siglo XVIII, proyectada por Domingo de Andrade. Monumento Histórico-Artístico. Tel. 981 22 06 74.

12. IGLESIA DE SAN NICOLÁS. Próxima a la anterior, de estilo barroco, de principios del siglo XVIII. Camarín de la Virgen de los Dolores, imagen del mismo siglo. Tel. 981 22 11 25.

13. IGLESIA DE LAS CAPUCHINAS. En la talle Panaderas. Fachada de estilo barroco compostelano de principios del siglo XVIII, obra del arquitecto gallego Fernando de Casas y Novoa.

14. GALERÍAS CORUÑESAS. En la Avda. de la Marina. Notables elementos arquitectónicos que más identifican a A Coruña. En su mayoría, se trata de construcciones del siglo XIX. La gran cantidad de cristal que presentan las fachadas de tales edificios, y los reflejos que se producen durante la puesta del sol, dieron a A Coruña el sobrenombre de “Ciudad Cristal".

15. DOMUS. Museo interactivo sobre el ser humano. Arquitecto Arata lsozaki. Tel. 981 21 70 00 / 981 22 89 29. Horarios: Invierno de 10.00 a 19.00 horas. Verano de 11.00 a 21.00 horas.

16. MUSEO MILITAR REGIONAL. Plaza de Carlos I, al lado de la iglesia anterior. Armamento y material militar a partir del siglo XVIII. Tel. 981 20 67 91. Horario: Invierno de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00 horas. Verano de 10.00 a 14.00 horas. Festivos de 10.00 a 14.00 horas.

17. PUERTAS DEL MAR. Abiertas en distintos puntos de las viejas murallas del siglo XV. Puerta de San Miguel del siglo XVI y del Clavo y de La Cruz, ambas del siglo XVIII. Conjunto Histórico-Artístico.

18. CASA-MUSEO Dª EMILIA PARDO BAZÁN. En la calle Tabernas, noble casona del siglo XVIII, donde vivió esta escritora coruñesa, figura literaria del XIX español. Sede de la Real Academia Galega. Tel. 981 20 73 08. Horario: de lunes a viernes, no festivos, de 10.00 a 12.000 horas. Mes de agosto de 10.00 a 13.00 horas.
Casa del Hombre. Domus

Itinerarios desde la ciudad


1. La Ruta del Arte


Los amigos del arte están de enhorabuena. Y eso por dos motivos: primero, porque en torno a A Coruña se alza una significativa cantidad de monumentos; y segundo, porque van a poder verlos en una envidiable atmósfera de tranquilidad (y, en ocasiones, de soledad).

Si las expresiones medievales estuvieran en vigor, podría decirse que Betanzos, históricamente apellidada “dos Cabaleiros", se halla a tiro de flecha. Obviamente, los 23 kilómetros que separan ambas ciudades no los recorre una flecha, pero la distancia se mide ahora en tiempo. Y con esa medida sólo se necesita lo que los gallegos llaman “carreiriña dun can" para alcanzar una ciudad que fue capital de provincia y que mantiene en pie un magnífico casco viejo sin adulterar. Por conservar, conserva sus ferias históricas (los días 1 y 16 de cada mes), a las que todavía acuden docenas, si no cientos, de campesinos a vender cestos, quesos, mesas o calcetines, por ejemplo, elaborados por ellos mismos.

El sepulcro de “o Bo”

Calles y callejuelas convergen en la plaza del Campo, mientras abajo, a la orilla de los dos ríos —Mendo y Mandeo— que casi circundan la ciudad, quedan restos de la antigua muralla. Y junto a los edificios civiles —con mención especial para la Casa do Concello y el Museo das Mariñas— destacan las iglesias, sobre todo las de Santa María do Azogue y San Francisco, sin que Santiago y Santo Domingo les vayan a la zaga.

La primera de ellas constituye un excelente ejemplar de románico tardío y gótico primitivo, mientras la segunda, totalmente ojival, alberga en su interior una amplia colección de sarcófagos pétreos. El que más llama la atención es el que contiene los restos mortales del noble medieval Fernán Pérez de Andrade, conocido desde hace siglos como "o Bo" ("el Bueno"). Baste decir que está considerado como la obra culmen de Galicia dentro de su tipo.

Sepulcro de "O Bo". Betanzos
En Betanzos se puede parar unas horas o una semana, porque sitios para ver y disfrutar hay en asombrosa cantidad, como el jardín de O Pasatempo, el puente de A Roibeira, O Chelo (recodo fluvial de gran belleza) o el mirador de A Espenuca (donde un campanario y una capilla del siglo XII recuerdan el monasterio que se levantó en el lugar, vecino que fue del castillo de Spelunca).

Monfero, obra faraónica


Pero si lo que se desea es contemplar más restos monumentales, entonces habrá que encaminar los pasos hacia el abandonado monasterio de Monfero, una obra faraónica que nunca pudo terminarse y que se construyó en el lugar donde residía un grupo de eremitas cuando el cristianismo había comenzado su expansión. En el camino habrá quedado Vilamourel, con un templo digno de figurar en los catálogos de arquitectura religiosa; en sus cercanías, más iglesias, dos aldeas prehistóricas (castros) que se reconocen por sus altas murallas y un rosario de molinos.

Para no volver por el mismo itinerario, la propuesta es bajar hacia Miño, cuyo extenso arenal de tranquilas aguas acoge en verano un auténtico festival de turistas, con notoria mayoría de niños. Los amigos de los ríos deberán dirigir sus pasos a Ponte do Porco y desviarse por el Lambre arriba hasta alcanzar un puente de los años del gótico, para continuar luego hasta la aldea de Pousadoira, remanso de paz que mima el tramo de un Camino Real por el cual aún parece que circulan carros y guerreros, mendigos y comerciantes.

El santuario de Nosa Señora do Camiño


No hace falta volver a la carretera general para regresar hasta A Coruña. Basta con seguir las indicaciones y llegar a Betanzos vía Paderne para disfrutar de paso de la vista de hórreos y tierras de labor. Eso mismo hacían los europeos del Norte que siglos atrás desembarcaban en Ferrol, y en su peregrinar a la tumba del Apóstol Santiago, se detenían en el santuario de Nosa Señora do Camiño, como aún se puede hacer hoy en día justo antes de entrar en la ciudad “dos Cabaleiros".

II. As Mariñas y Cambre

Recibe el nombre de As Mariñas la comarca que se divisa desde A Coruña, al otro lado de la ría, y que se extiende rumbo a Pontedeume. Zona de playas y de arte convertida en un muestrario: hay de todo y para todos los gustos. Quizás por eso cada año más amigos de la bicicleta se animan a recorrerla a lo largo de una jornada.

Al salir de A Coruña en dirección a Lugo y cruzar el puente de A Pasaxe, una señal advierte que quien elija la desviación a la izquierda llegará primero a Santa Cristina, que está allí mismo, con un regenerado arenal y su ambiente de copas por la noche. Al frente, Bastiagueiro, cuyas olas son aprovechadas en verano e invierno por los amantes del surf.

La carretera alcanza Santa Cruz, pequeña aldea de pescadores hoy convertida en tranquilo lugar de segundas residencias o de personas jóvenes que prefieren vivir fuera del casco urbano coruñés. De esa aldea de pescadores se conserva el Camiño do Repicho y, como testigo mudo, el castillo, que ocupa una isla tan cercana a tierra que resulta accesible con la marea baja sin tener uno que mojarse los pies. Por último, la pequeña playa y un nuevo paseo marítimo se convierten en punto de encuentro.

Mera, Dexo y A Marola


Mera es la siguiente etapa. También aquí hay un arenal —en realidad, más de uno, separados por salientes rocosos— y, bordeando la costa, los faros, sin duda los mejores miradores de toda la comarca.

Para continuar la ruta hay que desviarse a la izquierda. La finalidad es contemplar la sencilla pero magnífica iglesia románica de Dexo, mimada por los vecinos y vecina ella misma de una isla granítica que aguanta los embates del Atlántico: A Marola, y ya dice una sentencia gallega que «quen pasa A Marola, pasa a mar toda>>.
Santa Cruz. Fortaleza

Una Terraza viajera


Todavía se extienden otras playas antes de llegar a Sada, la ciudad turística por excelencia, en la que sigue destacando la mezcla de olores y colores de su puerto marinero y deportivo de Fontán por un lado, y La Terraza por otro. Es éste un edificio modernista que sigue acogiendo a todo el mundo en su bar y en su restaurante, en el piso bajo, pero ni eso ni el hecho de que se halle en un excelente estado de conservación son lo más curioso. Lo asombroso es que hasta principios de los años 20 La Terraza ocupaba un lugar de privilegio en el centro de A Coruña, y fue trasladada a su emplazamiento actual pieza a pieza.

La llamativa pila bautismal de Cambre


Y de la costa al interior, porque después de dejar atrás Sada (en sus cercanías, fábrica de cerámicas de O Castro, con museo de arte gallego contemporáneo y venta al público) y Gandarío, y en Bergondo enfilar hacia la ciudad de la Torre de Hércules, el viajero va a encontrarse con la desviación hacia Cambre. Palabras mayores, porque en Cambre, el antiguo Calambre, se alza la iglesia que perteneció a un monasterio duramente castigado por los piratas de “sir" Francis Drake y por las tropas napoleónicas. El templo sorprende. Cierto es que el visitante no se halla ante la catedral de Santiago, pero sí ante una iglesia con girola o deambulatorio (el ancho pasillo que da la vuelta al altar por su parte posterior). Se levantaron muy pocas como ésa, porque la existencia de la girola indica que por ese corredor desfilaba una multitud de peregrinos. Y es que, en efecto, Cambre está en el Camino Inglés a Santiago, muy utilizado durante el final de la Edad Media y la Edad Moderna. Sería imperdonable abandonarla sin fijarse en una pila bautismal que, según escribió en su día el cardenal Jerónimo del Hoyo, es "una de las hidrias en que Cristo Nuestro Señor convirtió el agua en vino, en el milagro de las bodas de Canaán".

Queda una parada antes del regreso a A Coruña, y debe hacerse en O Burgo. Su puente, recientemente reconstruido, sufrió los efectos de la guerra de Independencia. En sus cercanías se yergue otro templo de base románica, puesto bajo la advocación de Santiago. Y es que los romeros también pasaban por allí.

III. Hacia la Costa da Morte


De topónimo que ponía la carne de gallina pasó a definir la comarca de mayor potencial turístico de la provincia de A Coruña. Ése podría ser el resumen al hablar de la Costa da Morte, donde todavía quedan calas y pequeñas playas en las que el visitante puede tener la seguridad de que va a estar solo incluso en el día más caluroso de verano.

La Costa da Morte no ha disfrutado de unas vías de comunicación modernas hasta hace muy pocos años. Ello implica que costumbres, casas de comidas y aldeas prehistóricas (castros) se mantienen en la tradición. Por eso tan normal es encontrarse una señora palillando a la puerta de su casa en Camelle como hallar una isla a la que sólo resulta posible acceder tras sosegada conversación con el patrón de algún barco, taza de ribeiro y pulpo “á feira" por medio. Existe polémica a la hora de definir dónde empieza la Costa da Morte, pero el viajero, ajeno a disquisiciones que le sonarán a bizantinas, deberá encaminar sus pasos a Arteixo para desviarse a Caión.

Es ésta una localidad cuyos habitantes pasaron durante décadas por ser los mejores pescadores de sardina de toda Galicia. Allí siempre se ha respirado un espíritu innovador, sin duda por la presencia franciscana (las huellas de esa presencia —intacta iglesia incluida— aún permanecen en pie en uno de los laterales de la única plaza); el vanguardismo queda demostrado hasta en pequeños detalles, como que las primeras cebollas que llegaron al Noroeste peninsular fueron plantadas en esas tierras.
Alfarero en Buño

Los alfareros de Buño


La playa de Baldaio y sus marismas, de gran valor ecológico —excelente panorámica desde la Pedra do Sal—, se convierten en la puerta de entrada a los acantilados, compañeros durante todo el resto del viaje. Cierto es que las pistas que bordean la ribera son estrechas, pero resultan idóneas para los amigos de la Naturaleza. Y si se llevan bicicletas en el coche, es el momento de bajarlas y sentirse descubridor a golpe de pedal.

Los que no dispongan de tanto tiempo deberán enfilar hacia Carballo, famosa tanto por sus ferias como por sus fiestas de San Juan, y desviarse en el centro hacia Malpica, con parada obligada a medio camino en Buño. Es éste un pueblo alfarero desde la Prehistoria, y tiene la particularidad de que mientras esa actividad declinaba casi irremisiblemente en otros lugares, aquí la juventud tomó con fuerza el relevo hasta hacer crecer el número de alfares en las últimas décadas. A ello ayuda la economía de los precios, pero eso no quita mérito a toda una generación que luchó por mantener su cultura y su modo de vida tradicional.
Paisaje en Costa da Morte

Malpica, vecina de las olas


En su día, a Malpica de Bergantiños ("A vila da vida na Costa da Morte") no se podía recomendar el viaje en invierno, porque la espuma de las olas golpeaba con tal fuerza las casas que atemorizaba a los recién llegados. No hace demasiado tiempo de eso, pero sí es historia. Ahora el puerto ha crecido de manera espectacular y armoniosa, de modo que todo el encanto de la villa sigue flotando en las callejuelas y en los bares donde los pescadores se dan cita un día sí y otro también.

Las aves en As Sisargas


Si, para rematar la jornada, se quiere contemplar de cerca el archipiélago de As Sisargas (un paraíso ornitológico), nada mejor que animarse a pisar la punta del cabo de San Adrián. Y si queda tiempo, la recomendación no puede ser otra que continuar la visita por toda la Costa da Morte, con la seguridad de que el viajero se va a sorprender en el original museo de Man en Camelle, en la fiera Punta do Roncudo o en el santuario de Nosa Señora da Barca, en Muxía.
Charranes y gaviotas en las Islas Sisargas

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Coruña (A)

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Comentarios:
César 27-01-2012
Qué bonita que es la Coruña!!!!
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