Segovia, Ciudad Patrimonio de la Humanidad
Segovia
Ciudad Patrimonio pues la belleza de su enclave, de su entorno, de sus edificios, arboledas y calles parece pesar bastante en una decisión que se basa precisamente en tales valores.
Els Blaus de Roses

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Declarada Ciudad patrimonio de la Humanidad el 6 de Diciembre de 1985


Segovia es como un navío, que en el Alcázar tiene su proa y se dirige hacia el futuro con el rico bagaje de su historia. Su emplazamiento es privilegiado, mirándola mar abierto de a meseta castellana, mientras a su espalda se alza la imponente Sierra de Guadarrama. Un lugar estratégico que no pasó desapercibido para los romanos, quienes hace 2.000 años levantaron el Acueducto, verdadero prodigio de aquella ingeniería y que a pesar de los avatares de los siglos sigue ahí, testigo mudo del paso de otras culturas, visigodos, árabes, judíos.

A comienzos de este milenio se construyen algunas de sus magníficas iglesias románicas y Segovia comienza a vivir una época de esplendor que alcanzará su mayor cota en el siglo XV. Durante muchos años su riqueza se apoyó en la fabricación y exportación de sus excelentes paños. Pero el notable protagonismo en la fracasada revuelta de los Comuneros, contribuyo a un periodo de decadencia. La imagen del Acueducto es un símbolo turístico internacional de nuestro país. La envergadura de esta construcción es impresionante, más de 700 m de longitud y 166 arcos. Pero quizá se aprecie mejor desde lo alto de las escalinatas que suben de la Plaza del Azoguejo.

Vista de la fachada de la ciudad de Segovia
La plaza Mayor tiene en uno de sus extremos el Edificio del Ayuntamiento, la iglesia de San Miguel en otro, el Teatro Juan Bravo y en frente el ábside de la Catedral, con sus pináculos y arbotantes donde se posan las cigueñas. Prácticamente a un paso está El Alcázar, que se eleva sobre un recortado saliente rocoso. A sus pies confluyen los ríos Eresma y Clamores, cubiertas sus orillas de frondosas y frescas arboledas que contribuyen a realzar aún más este marco incomparable. Obligado es adentrarse en las regias salas de este castillo y subir a alguno de sus torreones para admirar el paisaje. Otra perspectiva extraordinaria se obtiene desde el Santuario de la Fuencisla. A su lado están el Convento de Carmelitas, donde se guardan los restos de San Juan de la Cruz y algo más allá la singular Iglesia de la Vera Cruz, fundada posiblemente por la Orden del Temple. No viene mal hacer un paréntesis, para dedicar un rato a visitar las tiendas de recuerdos, que ofrecen al viajero un variado repertorio artesano, desde los célebres bordados de mantelerías, hasta la cerámica, alfarería y vidrio. También el forjado de metales o la cestería.

Vista de la Catedral de Segovia
Antes del almuerzo y si hay tiempo, puede visitarse algún museo entre ellos el de Zuloagoa, la Casa de Antonio Machado. Arcos como el de la Fuencisla, puertas como la de San Andrés, Torreones como el de Lozoya, Palacio y casas señoriales surgen de improviso a lo largo de la ciudad. Pero llega el momento de sentarse a una mesa y disfrutar de una buena comida. Para empezar, unos judiones de La Granja, o una sopa castellana. Luego el famoso cochinillo asado, preparado con esmero por los maestros asadores de Segovia. Para quienes prefieran pescado, las truchas de los transparentes ríos de la Sierra. De postre un clásico ponche. Tras la agradable charla de la sobremesa lo mejor es continuar pues aún queda mucho por ver. El románico adquiere en Segovia particular relevancia, con esas hermosas torres y atrios soportalados. Son por citar algunas, la de San Martín, San Justo, San Clemente, San Andrés, San Juan de los Caballeros, San Milán, San Miguel, San Nicolás, San Quirce, San Sebastián, La Trinidad, San Esteban o la de San Lorenzo, enclavada en un recoleto barrio castellano. Conventos como el del Parral  o el San Antonio el Real completan la larga lista de históricos y nobles edificios segovianos.

Vista general de Alcázar,Segovia
Una empresa difícil la de intentar conocer tanto patrimonio cultural en unas horas, teniendo en cuenta por otra parte, que apenas a 10 km. Se halla el Palacio de la Granja de San Ildefonso y sus espléndidos jardines, o el Palacio de Riofrío. Por ellos, lo más sensato es pernoctar en Segovia, ver la ciudad de noche y seguir al día siguiente.

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