Navarra, déjate abrazar por sus propuestas turísticas
Navarra - España
Navarra abraza a sus visitantes. Aquí hay aire puro, bosques mágicos, valles marcados por el sonido de unos riachuelos que brotan de la roca y serpentean hasta crear lagos pirenaicos y ríos salvajes en los que podremos dar un paseo en barcas o piraguas
Els Blaus de Roses

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NAVARRA, NATURALEZA QUE EMOCIONA

Navarra abraza a sus visitantes. Aquí hay aire puro, bosques mágicos, valles marcados por el sonido de unos riachuelos que brotan de la roca y serpentean hasta crear lagos pirenaicos, ríos salvajes en los que trabajaron los almadieros y otros más anchos, caudalosos y mansos en los que ahora podemos navegar en barcas o piraguas.

Caminar por los senderos pirenaicos, perderse en Selva del Irati, descubrir los paisajes de la Zona Media… El paisaje es emoción, es sorpresa, invita a la relajación y a preguntarse cómo ha sido posible preservar tanta riqueza natural. Pamplona, la ciudad verde, es todo un ejemplo de cómo es toda la provincia; una capital que invita al paseo por sus murallas, los parques de la Ciudadela, Vuelta del Castillo, Taconera, Media Luna o Yamaguchi.

En la Ribera se encuentra una de las grandes joyas del patrimonio de Navarra: las Bardenas Reales, un Parque Natural declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco. Sorprende su paisaje semidesértico, formaciones de la Bardena Blanca como Castildetierra y Pisquerra, la zona denominada  El Plano y la Bardena Negra, lugares en los que se puede practicar el senderismo y los paseos en bicicleta.

TRADICIONES QUE PERDURAN

Tierra de arraigadas tradiciones que reflejan la pluralidad de sus costumbres. La música, la danza y la gastronomía son las protagonistas de las fiestas populares. Ritos de origen pagano conviven con las tradiciones religiosas a lo largo de las cuatro estaciones: Carnavales, Javieradas, la Semana Santa, romerías y fiestas se suceden durante el año. No faltan en muchas de estas celebraciones las danzas, deportes rurales como la pelota vasca o el corte de troncos.

En Navarra se celebran actos que bien merecen una visita como el Día de la Almadía en Burgui, que recuerda el descenso de los troncos por el río desde los valles pirenaicos; la entrada de los rebaños trashumantes  en las Bardenas; el Auto Sacramental de los Reyes Magos en Sangüesa… son solo algunas de las expresiones que reflejan que los habitantes de Navarra son fieles a lo que fueron sus antecesores y a lo que somos.

GENTE AUTÉNTICA Y SOLIDARIA

Navarra es auténtica porque su gente lo es; algo que se refleja en el día a día de sus pueblos, en la arquitectura  y en las tradiciones que la hacen singular y diversa. Historias y leyendas han pasado de generación en generación, lo mismo en los valles altos de los Pirineos que en las llanuras tostadas por el calor del sol que anima a vivir la calle y perfila el carácter más extrovertido y abierto de sus gentes.

HISTORIA DE UN REYNO

La memoria del Reyno de Navarra está presente en todo el territorio y nos habla de la historia que fue, de reyes y nobles, de lo que hoy somos, de nuestra historia y de nuestro carácter.

Esta tierra con identidad propia ha sabido preservar el gran legado artístico e histórico de sus moradores. Dólmenes y crómlechs que nos transportan  a la Edad del Bronce, puentes y ermitas románicos que conservan la esencia del medievo, iglesias que conjugan con gran belleza elementos del arte gótico y románico, y castillos y fortificaciones erigidos en el esplendor de la Edad Media. De norte a sur y de este a oeste, Navarra desplegó su defensa a base de fosos, matacanes, saeteras, garitas y puentes levadizos. Algunas de estas fortificaciones han llegado hasta nuestros días como testigos del pasado. Las más conocidas tal vez sean el Palacio Real de Olite, el cerco de Artajona o el castillo de Javier pero hay muchas más como los palacios de Irurita o Donamaria, la iglesia-fortaleza de Ujué, los conjuntos monumentales  de Estella- Lizarra o Viana, los castillos de Marcilla y de Cortes o la Torre Monreal en Tudela: todos ellos integrados en la Ruta de los Castillos y Fortalezas de Navarra.

PUERTA DE ENTRADA AL CAMINO DE SANTIAGO

Hay que seguir las huellas que han dejado los peregrinos durante siglos, en las rutas que atraviesan Navarra y la vertebran, mirando a santiago de compostela. Navarra es puerta del camino de santiago en españa, una ruta declarada patrimonio de la humanidad por la unesco en 1993.

La vía más conocida y utilizada, el Camino Francés, llega a la península ibérica desde Luzaide/Valcarlos y tiene su primera gran cita en la Colegiata de Orreaga/Roncesvalles. A partir de ahí, el caminante no dejará de sorprenderse  en un recorrido de tesoros artísticos y naturales que le llevarán a Pamplona, Puente la Reina (donde enlaza con el Camino procedente  de Somport y Sangüesa), Estella-Lizarra o Viana.

Caminantes procedentes de los cinco continentes se encontrarán  en caminos y encrucijadas: algunos habrán llegado del Camino aragonés y contarán lo que vieron y sintieron en Sangüesa, Leire o Eunate; otros habrán entrado por Urdazubi/Urdax y habrán pasado por el pequeño monasterio de Belate; y también estarán los que han conocido la Ruta del Ebro y habrán caminado por la Ribera y visitado la catedral de Tudela.

Religiosidad y cultura se mezclan en el Camino, uno de los atractivos que se mantiene ligado a Navarra y que permite a los peregrinos alojarse en los albergues y alojamientos de todo tipo que proliferan en la Comunidad  Foral al abrigo de la Ruta  Jacobea.

PAMPLONA, CIUDAD VERDE Y AMURALLADA

Pamplona es una ciudad verde, amurallada y acogedora. La capital del Reyno cuenta con un rico patrimonio en el que destacan la catedral de Santa María, iglesias como las de San Nicolás o San Cernin, el palacio del Condestable, el museo de Navarra o la cámara de Comptos.

La ciudad parece que ha sido diseñada a la medida de nuestros pasos: es perfecta para el paseo. En el Centro de las Fortificaciones descubriremos  que su recinto amurallado medieval fue declarado Monumento Nacional. Si nos adentramos por su Casco Antiguo, pasearemos por sus tres antiguos Burgos y nos sentiremos tentados a realizar un paseo por el paseo fluvial que discurre al pie de las murallas.

Junto a la Ciudadela y el parque de la Vuelta del Castillo veremos también ejemplos de la otra cara de Pamplona, la más moderna e innovadora, representada  por el Palacio de Congresos y Auditorio Baluarte. Junto a otro parque, el de Yamaguchi, se levanta también una construcción singular, el Planetario de Pamplona, separado solo unos metros de la zona hospitalaria de la ciudad, uno de los símbolos de una capital que ha ido mejorando los servicios que ofrecía a sus vecinos y visitantes.

LA FIESTA UNIVERSAL

San Fermín solo hay uno: los Sanfermines son la fiesta entre las fiestas, una manera de disfrutar de la alegría tan singular como memorable. Por eso se ha hecho tan universal el estallido del “chupinazo”, el 6 de julio, un momento en el que pamplona pasa de ser una ciudad tranquila y acogedora a la mayor expresión de alegría que se conoce. La calle se convierte en la gran protagonista: se inunda de música, de sonrisas, se tiñe de blanco y rojo y de grandes y pequeños ritos.

Todas las mañanas que van del 7 al 14 de julio se rompen con el cohete que marca el inicio de los encierros, una carrera vertiginosa en la que centenares de mozos corren delante de seis enormes toros bravos. Seis animales que protagonizarán  por la tarde la corrida de toros en la que tan protagonistas son los toreros y morlacos como los animados espectadores y la música de peñas y charangas.

Ernest Hemingway inmortalizó el espíritu de los Sanfermines en su novela “Fiesta” y también han extendido su fama los miles de visitantes que llegan todos los años para conocerlas y disfrutar de su alegría. Algunos, incluso, emulan al propio premio Nobel y dedican unos días también al descanso en los bosques pirenaicos o en cualquier otro rincón de Navarra, para pasar “de la fiesta a la calma”.

GASTRONOMÍA, PRODUCTOS DE NUESTRA TIERRA

Verduras de la huerta, hongos que se recogen en el bosque, carnes con sabor, vinos rosados únicos en el mundo, vinos tintos, blancos y moscateles, quesos, castañas, pacharán, dulces… la gastronomía en Navarra, con tres restaurantes con estrellas michelín, conjuga la cocina de ayer con la de hoy, es una cocina sincera, natural.

Cada zona de Navarra ofrece una especialidad distinta al visitante. Y en todos los lugares se presume de poder deleitar con una magnífica calidad de la materia prima, garantizada por diversas denominaciones  de origen. ¿Cómo no vamos a hablar en Navarra de “productos kilómetro cero” si quien nos visita comprueba  que ha podido ver al natural lo que de manera exquisita le sirven en la mesa?

COMUNIDAD INNOVADORA

Los navarros aman sus raíces y su historia pero viven mirando al futuro, como lo confirma su firme apuesta por la calidad de vida, las energías renovables, la medicina o la educación.

En muchas ocasiones se habla de los navarros como expertos en calidad de vida, como lo confirma que en 2012 se incluyera a Pamplona, su capital, como la ciudad española con mayor calidad de vida en un estudio presentado  por la OCU y en el estudio “Quality of life ranking of Spanish municipalities”, elaborado por la Universidad de Oviedo y que contemplaba indicadores relacionados con el nivel socioeconómico, servicios sociales, medio ambiente, deporte y ocio, seguridad o comunicaciones.
La innovación en Navarra está ligada a sectores económicos como el industrial o el agroalimentario, el medio ambiente o la educación. Sus universidades desarrollan una importante  labor reconocida a nivel internacional y atraen, cada año, a investigadores, expertos y estudiantes.

TURISMO TRANQUILO

Navarra da la bienvenida a los viajeros tranquilos, a aquellas personas que disfrutan de los buenos momentos, de la contemplación y de la charla sin prisas; a quienes respiran hondo y viven a fondo, a todos los que buscan y encuentran, a los que aman la vida.

Navarra es perfecta para practicar un turismo unido a las experiencias, al contacto con sus habitantes; una forma de viajar sin prisas y en la que tan saludable es contemplar el paisaje como fundirse con él en un paseo.

Los alojamientos rurales son perfectos para practicar el “Slow Tourism” pero también la mayoría de los hoteles, campings y otros alojamientos repartidos por nuestra geografía puesto que la mayoría han sabido conservar el sabor de su singularidad. Lo mismo ocurre con la gastronomía o la estética de ciudades y pueblos. Aquí no hay lugar para las prisas y sí para el descubrimiento,  la comunicación, la diversidad, la improvisación y la comunicación.

NAVARRA ESENCIAL

Navarra ofrece al visitante turismo cultural, ecoturismo y turismo en la naturaleza, turismo rural, gastronomía y vinos, fiestas y tradiciones; es la “navarra esencial”, lo que ningún turista debe dejar de conocer.

Navarra cuenta con cinco productos estrella que la identifican y diferencian: los Sanfermines; el Camino de Santiago; los Pirineos y la naturaleza; su gastronomía y sus vinos; y el turismo rural.

Entre los atractivos ligados a la naturaleza, nadie debe perderse las Bardenas Reales, la Selva de Irati, Bertiz, Larra-Belagua y Urbasa-Urederra.

En el turismo cultural, destacan por su relevancia la colegiata de Orreaga/Roncesvalles, el Palacio Real de Olite, Estella-Lizarra, los monasterios de Leire e Iranzu, las catedrales de Tudela y Pamplona y, cómo no, todas las joyas del Camino de Santiago a su paso por Navarra.

Quienes visitan Navarra saben que esta tierra es sinónimo de buena mesa. No deje de probar sus vinos rosados, el pacharán, las verduras de Navarra, sus pinchos y las delicias que se ofrecen en sus restaurantes con estrella Michelín.

La Comunidad  Foral es sinónimo de fiestas y tradiciones. ¿Cómo no disfrutar en ella de los Sanfermines, las fiestas del Volatín y la Bajada del Ángel en Tudela, el Día de la Almadía en Burgui y el Carnaval rural de Navarra?

No deje de disfrutar tampoco del turismo rural en lugares como los valles de Roncal, Salazar, Aezkoa, Baztan, Zugarramurdi, Urdazubi/Urdax, Ujué, Artajona o en decenas de localidades repartidas por toda la geografía Navarra.

CAMINO DE HISTORIA...HACIA SANTIAGO

Puerta del Camino de Santiago, Navarra recibe al peregrino con el legado imborrable de un patrimonio artístico y cultural forjado por la Ruta Jacobea.

Si hay un camino que ha creado historia y tradición en Navarra es, sin lugar a dudas, el Camino de Santiago. El descubrimiento,  a principios del siglo IX, del sepulcro del apóstol Santiago el Mayor en Compostela generó una multitudinaria  corriente de peregrinación que supuso un enorme empuje económico, social y religioso para Navarra. Los reyes medievales navarros favorecieron la aparición de hospitales, monasterios, iglesias y ermitas en las que maestros y artistas extranjeros imprimieron  su sello. Más de un centenar de ciudades y más de un millar de monumentos  a lo largo del camino dan fe del enriquecimiento  cultural y artístico que trajo consigo la Ruta Jacobea.

Cuatro son las vías jacobeas que atraviesan Navarra: dos grandes itinerarios, el que entra desde el Pirineo por Roncesvalles y el que pasa por Sangüesa procedente  de Aragón, y dos rutas menores que en los últimos años han tomado gran relevancia, la que llega desde Francia y atraviesa el valle de Baztan y la que discurre por Cortes, Tudela y Castejón, procedente  del Mediterráneo.

CAMINO  DE SANTIAGO FRANCÉS: DE ORREAGA/RONCESVALLES A VIANA
El acceso más conocido del Camino de Santiago Francés es el que hace su entrada en Navarra por los Pirineos a través de Orreaga/ Roncesvalles. El recorrido conduce al peregrino desde los paisajes pirenaicos del norte hasta las llanuras de la zona media a través de bosques de hayas, campos de cereal y viñedos. Un itinerario en el que abundan  pueblos-calle, puentes medievales, grandes monumentos, paisajes que cambian de color con cada estación, bodegas y una gastronomía de gran calidad.

CAMINO  DE SANTIAGO FRANCÉS: DE SANGÜESA A PUENTE  LA REINA
Esta ruta es la continuación de la Vía Tolosana, que procede de Toulouse y hace su entrada en la Península por el paso pirenaico de Somport, en Huesca. Entra en tierras navarras por Sangüesa y se une en Puente la Reina con la vía procedente  de Orreaga/Roncesvalles a través de un paisaje ondulante  de campos de cereal, viñas, bosques de pinos y foces. Destacan los bastiones defensivos, palacios y castillos medievales que alberga esta vía.

CAMINO  DEL BAZTAN: DE URDAZUBI/URDAX A ARRE 
Uno de los antiguos ramales del Camino de Santiago atraviesa los Pirineos Atlánticos por el valle de Baztan. Una vía utilizada por aquellos que desembarcaban en el puerto de Bayona para incorporarse a las caravanas de mercaderes que se dirigían a Pamplona. Olvidada durante décadas, esta ruta de suave trazado ha resurgido con fuerza en los últimos años. Un entorno con ecos de brujería en el que se alternan pastos y bosques, palacios y caseríos.

CAMINO  DEL EBRO: DE CORTES A CASTEJÓN
La histórica Ruta del Ebro recogía a los peregrinos procedentes de los puertos mediterráneos  que seguían el curso del Ebro para unirse al Camino de Santiago Francés en Logroño (La Rioja). Este ramal entra en Navarra por Cortes y atraviesa el sur de la Comunidad  Foral en diagonal hasta abandonar  tierras navarras por Castejón. Un recorrido que pone de manifiesto la convivencia entre árabes, judíos y cristianos a través de torres, palacios e iglesias.

VISITAS IMPRESCINDIBLES

No deje de conocer algunos de los hitos  más importantes del Camino de Santiago en Navarra: 

Orreaga/Roncesvalles: colegiata de Santa María, conjunto monumental de estilo  gótico  francés.
Auritz/Burguete y Aurizberri/Espinal: dos típicos pueblos-calle que destacan por la belleza de sus recios caserones de estilo  pirenaico.
Pamplona: la capital  de la Ruta Jacobea en la que destacan las iglesias de San Cernin y San Nicolás y la catedral.
Puente la Reina: puente románico del siglo XI.
Estella-Lizarra: ciudad  románica con palacios, casas señoriales y magníficas iglesias  como  San Pedro de la Rúa o iglesia del Santo Sepulcro.
Ayegui: monasterio de Iratxe,  conjunto de edificaciones medievales, renacentistas y barrocas.
Los Arcos: iglesia de Santa María, monumental edificio ricamente decorado, construido y reformado entre los siglos XII y XVIII.
Torres del Río: iglesia del Santo Sepulcro, de planta octogonal y con una bóveda de nervios entrecruzados que recuerda el arte hispanomusulmán. 
Viana: iglesia de Santa María, una de las portadas más monumentales del Renacimiento hispánico.
Sangüesa: iglesia Santa María la Real (Monumento Nacional). Indispensable su portada considerada como  una de las obras cumbre del románico en España. Iglesias de Santiago, San Francisco de Asís, palacios y convento del Carmen.
Muruzábal: iglesia de Nuestra Señora de Eunate (Monumento Nacional), templo del siglo XII marcado por su enigmática geometría y sus misteriosos orígenes.
Urdazubi/Urdax: monasterio de San Salvador y cueva  de Urdazubi/Urdax. 
Amaiur/Maya: molino donde  se puede comprar harina o degustar talos.
Arizkun: museo al aire libre Santxotena, con piezas en madera y otros materiales homenaje a los agotes y taller-museo del artista. 
Elizondo: bella localidad  con palacios y grandes caserones de muros blancos, sillar rojizo, tejados a dos aguas y balcones de madera.
Tudela: ciudad  monumental en la que vivieron  judíos, cristianos y musulmanes. Imprescindibles: catedral de Santa María, judería vétula,  puente del Ebro y plaza  de los Fueros.

PUENTE LA REINA. CRUCE DE CAMINOS

Un monumento al peregrino da la bienvenida a los caminantes en Puente la Reina, el punto donde confluyen los dos Caminos  de Santiago más famosos. Tras pasar bajo el arco  de la iglesia del Crucifijo y recorrer la rúa Mayor, el peregrino abandona la localidad  por un hermoso puente románico construido en el siglo XI, al parecer, por iniciativa  de una reina.  Sus siete arcos estuvieron flanqueados en otra época por tres torres defensivas, dos en sus extremos y una en el centro, en la que se ubicaba la imagen de una virgen  que, según cuenta una leyenda local, era  acicalada cada  día por un pajarillo  (“txori” en euskera) quitándole el polvo con sus alas y lavándole la cara  con agua  que recogía en el Arga.

ENTRE TEMPLOS Y CASTILLOS

El patrimonio artístico de Navarra viene marcado por su historia. En ella encontrará desde restos arqueológicos a joyas del románico, las bellas catedrales de pamplona o tudela y una ruta de los castillos y fortalezas que descubren la historia y leyendas del Viejo Reyno.

Durante la Edad Media, la situación fronteriza y estratégica de Navarra convirtió al Viejo Reyno en un goloso territorio para sus enemigos. La necesidad de defenderse de los continuos ataques e incursiones que padecía propició la construcción de un centenar de fortalezas y castillos a lo largo y ancho del territorio. Tras la conquista del Reyno de Navarra en 1512, Fernando el Católico, el cardenal Cisneros y Carlos V ordenaron  derribar los castillos más importantes  de Navarra. Sin embargo, algunas de estas fortificaciones resistieron al paso del tiempo y actualmente forman parte de una interesante ruta turística que permite al visitante conocer historias y leyendas de otro tiempo.

EN LOS PIRINEOS

En el norte de Navarra, el castillo de Amaiur/Maya nos recuerda que fue el último foco de resistencia frente a Castilla tras la conquista de Navarra. Recientemente se han realizado excavaciones que han sacado a la luz la planta de la fortaleza medieval y del fuerte renacentista del siglo XVII.
Muy cerca de allí, en Irurita, se encuentra uno de los numerosos palacios de cabo de armería construidos  entre los siglo XIV y XV, el palacio Jauregia de Irurita; y ya en tierras de Malerreka, la pequeña población de Donamaria conserva una antigua torre de linaje del siglo XV, la casa torre Jauregia.

CUENCA DE PAMPLONA

RECINTO AMURALLADO

El Recinto Amuralla de Pamplona y su Ciudadela es el conjunto  fortificado más representativo y más conocido de la comarca de Pamplona.Con sus cinco kilómetros de recorrido, las murallas de Pamplona constituyen uno los complejos bélicos más interesantes y mejor conservados de España. Una manera inmejorable de iniciar el recorrido es visitar el Centro de Interpretación  de las Fortificaciones de Pamplona. Ubicado al final del parque de la Media Luna, en el fortín de San Bartolomé, es un punto estratégico para entender  la construcción,  la evolución y la vida de estas murallas. El conjunto  fortificado de la capital Navarra (XVI-XVIII) está declarado Monumento Nacional. Uno de sus hitos es la Ciudadela, construida  en 1571 por orden de Felipe II y considerada el mejor ejemplo de arquitectura  militar del Renacimiento español.

Existen en la Cuenca de Pamplona otras construcciones que merecen la pena ser conocidas. Una de ellas está en Tiebas, a 16 km de la capital Navarra. De su castillo se conservan restos de la construcción que el monarca Teobaldo I de Champaña mandó erigir en el siglo XIII. El castillo de Tiebas es de estilo gótico francés y fue residencia real, archivo de cancillería y prisión.

EL ESPLENDOR DE LA ZONA MEDIA

La Zona Media puede presumir de albergar algunas de las construcciones fortificadas más emblemáticas de Navarra. Una de ellas es el castillo- palacio de los Reyes de Navarra de Olite. El Palacio Viejo, que acoge el Parador Nacional, era ya palacio real en el siglo XIII. La parte más conocida data del reinado de Carlos III el Noble y es uno de los alcázares góticos más interesantes de Europa, declarado Monumento Nacional. Su restauración, que se inició en 1937, duró más de cuarenta años.

Cerca de Olite se levantan dos magníficos ejemplos de recintos defensivos, el cerco amurallado de Artajona y la iglesia-fortaleza de Ujué. El Cerco de Artajona es una fortaleza acorazada del siglo XI con nueve torres y dos portales que está presidida por la iglesia-fortaleza de San Santurnino,  atalaya y principal punto defensivo. La iglesia-fortaleza de Ujué, del siglo X, declarada Monumento Nacional en 1936, fue uno de los primeros castillos que mandó demoler Fernando el Católico. 

En Olcoz encontramos la Torre palaciana medieval, de los siglos XIV y XV, declarada Bien de Interés Cultural. Y en la ruta del Camino de Santiago que discurre por Sangüesa nos esperan el Palacio fortificado del Príncipe de Viana de Sangüesa, un palacio fortificado de dos pisos flanqueado por dos torres almenadas que conserva el antiguo foso y alberga la biblioteca municipal; y la casa natal de Francisco Javier, el castillo de Javier, del siglo X. Construido  sobre roca viva, fue demolido parcialmente por orden del cardenal Cisneros en 1516 y actualmente se encuentra totalmente rehabilitado.

Las tres últimas paradas de la ruta por la Zona Media se sitúan en Tierra Estella. Una visita imprescindible es, sin duda, el conjunto monumental de Estella-Lizarra, que comprende  el castillo Zalatambor y las iglesias Santa María Jus del Castillo y San Pedro de la Rúa. Muy cerca, en Villamayor de Monjardín, se encuentra el castillo de Monjardín, que fue una de las fortalezas más notables del territorio dominado por los Banu Qasi. Tras su conquista por el rey Sancho Garcés en torno al año 908, continuó  siendo uno de los principales castillos medievales de la Corona de Navarra. Por último, en Viana destaca su conjunto monumental. Por su situación fronteriza, sufrió asedios, batallas y escaramuzas como la que en 1507 acabó con la vida de César Borgia, enterrado en Viana. Conserva parte de sus muros, portales y torres como la de San Pedro.

LOS TESOROS DE LA RIBERA

Una de las últimas fortificaciones en estrenar nueva imagen ha sido el castillo de Marcilla. Salvando de la demolición gracias a la intervención de la marquesa Ana de Velasco en 1516, este palacio gótico con muros de ladrillo, matacanes, torres, foso y puente de acceso guardó la espada Tizona del Cid Campeador. En Cortes se puede visitar su castillo (siglo XII). Declarado Bien de Interés Cultural, el castillo de Cortes está rodeado por una muralla con pequeñas torretas de ladrilo y cuenta con un patio de armas y torre del homenaje almenada.

En un perímetro relativamente cercano, Rada y Santacara presentan interesantes ejemplos de fortificaciones. En el recinto amurallado del despoblado de Rada se conserva un lienzo de la muralla, la cuadrículada medieval de sus calles y casas, la necrópolis, el aljibe y la pequeña iglesia romántica, del siglo XII.

Por su parte, Santacara, conserva uno de los frentes de la torre mayor del Castillo de Santacara, del siglo XII.

La última parada nos dirige a Tudela, donde se erige la Torre Monreal de Tudela, un edificio defensivo aislado, que en el siglo XIII servía como atalaya de vigilancia de la localidad. La Torre Monreal conserva el único vestigio de su origen medieval, el aljibe o depósito subterráneo de agua. También en su interior se puede visitar una gran cámara oscura, que proyecta imágenes de la ciudad en tiempo real.

MÁS RUTAS CULTURALES

Además  de la ruta  de los castillos y fortalezas, existen otras cinco que muestran las costumbres y tradiciones de la cultura Navarra. La primera de ellas, la Ruta del Vino, nos propone una visita a los principales viñedos y bodegas de la Zona Media.

Una buena elección para los aficionados al deporte  es la Ruta de la Pelota, un paseo por 39 localidades, frontones, plazas y personajes que han hecho historia en este deporte. Algo más misteriosa es la propuesta que llega desde Zugarramurdi y sus alrededores, la Ruta de la Brujería, una oportunidad única para conocer los secretos de los akelarres y la mano dura de la Inquisición. La huella del carlismo y su presencia en Navarra están recogidas en la Ruta del Carlismo.

Y la gran fiesta de los Sanfermines y los paisajes y rincones que enamoraron al premio Nobel de Literatura, Ernest Hemingway, se pueden descubrir en la Ruta de Hemingway.


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