Guía turística de Segovia
Segovia - Castilla y León
No se pierda ni un sólo rincón de esta encantadora ciudad. Segovia cuenta con un rico patrimonio cultural y una mezcla de estilos arquitectónicos que te cautivará.
Els Blaus de Roses

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Segovia es una hermosa ciudad situada en la confluencia de los ríos Eresma y Clamores, a mil metros de altura y a unos 12 kilómetros de la Sierra de Guadarrama. Capital de la provincia del mismo nombre, está orientada hacia la explotación de sus recursos agrarios, forestales y ganaderos, así como aquellos destinados al arte del buen comer.

La población dista unos 90 km de Madrid. Las rutas de acceso por carretera desde la capital de España consiste en tomar la Autovía A-6, atravesar el Sistema Central por el túnel de Guadarrama y bien coger la N -603 o la autopista de peaje AP-61 hasta llegar a la ciudad.

La proximidad de la alta montaña hace de Segovia un lugar de clima frío pero tonificante, en el que las heladas abundan en la temporada invernal, algo más larga de lo habitual. Esto favorece la exuberancia natural, prolija en bosques, arroyos y rincones de gran belleza. Todos los hoteles están perfectamente adaptados a las condiciones climáticas a fin de hacer la estancia lo más confortable posible.

Segovia recibe el sobrenombre de Navío de Piedra. Esto es así porque el perfil del Alcázar sobre el bloque de roca en que se alza se asemeja enormemente a la proa de un buque en el que la altiva torre de la catedral ejerce de mástil abanderado. Lirismo aparte, Segovia es una de las ciudades más hermosas, con más monumentos y tradiciones históricas y culturales de toda España. La UNESCO así lo reconoció en 1985 al nombrarla Patrimonio de la Humanidad.

Apuntes Históricos

Originario asentamiento de pueblos autóctonos, Roma conquistó la ciudad en el siglo I de nuestra era, convirtiéndola en un emporio militar. A la caída del Imperio los pueblos bárbaros se instalaron en ella hasta que, a su vez, fueron sometidos por los árabes, bajo cuyo dominio fue capital de diversos reinos.

En el 1088 Segovia fue conquistada por Alfonso VI, rey de Castilla, iniciándose un período de poderío político al convertirse en lugar de residencia de la corte de la dinastía Trastámara, sede de un obispado y enclave destacado en el intercambio con el norte de Europa en virtud, esencialmente, de su gran riqueza ganadera y una precoz industria de los paños. Durante esta época se construyeron la mayoría de los abundantes monumentos románicos de la población, que hacen de ella el núcleo urbano con mayor número de construcciones de este estilo de toda Europa.

En el siglo XV Segovia adquiere importancia con los Trastámara convirtiéndose en el centro de la corte real. En 1474, y como punto culminante de la etapa, Isabel la Católica fue coronada reina de Castilla en la iglesia de San Miguel. Con la subida al trono de Carlos V y su nuevo gobierno imperial, Segovia se negó a admitir la pérdida de su preeminencia y encabezó la revuelta conocida como Guerra de las Comunidades, de la que salió derrotada en 1521. La urbe quedó entonces relegada a un segundo plano político, pero mantuvo su poderío económico centrado en las manufacturas textiles, alcanzando su máximo desarrollo durante el siglo XVI.

En el siglo XVII se hundió la industria de los paños, arrastrando consigo mucha de la actividad de la ciudad. En el siglo XVIII recibió un cierto empuje de los monarcas borbónicos, especialmente con la construcción de los reales sitios de La Granja y Riofrío.

ITINERARIOS POR LA CIUDAD

Se pueden contratar guías turísticos profesionales. Para ponerse en contacto con este colectivo hay que acudir a las oficinas de turismo.

Itinerario I

Segovia Extramuros
La románica iglesia de San Millán está situada al inicio de la avenida peatonal de Fernández Ladreda; fue construida en el siglo XII y se dice que es la mejor muestra del románico segoviano; destacan su torre, mozárabe y anterior al resto del conjunto, su atrio y sus cuatro ábsides en tambor. Avanzando por Fernández Ladreda a la derecha queda la iglesia de San Clemente, también románica, en la que sobresale el ábside de arcos ciegos. Un poco más adelante se abre la plaza del Azoguejo. Aquí alcanza el Acueducto romano su máximo esplendor y altitud, 29 m. Esta grandiosa obra de ingeniería, casi el único resto de la época romana, data del siglo I y transportaba agua desde más de 15 kilómetros de distancia. Unidos sus enormes bloques de granito por una genial contraposición de fuerzas, sin mortero ni argamasa, hoy en día es el símbolo más universal de la ciudad y uno de los monumentos romanos mejor conservados.

Siguiendo el Acueducto en su alejarse del recinto amurallado podemos desviarnos por la calle Ochoa Ondátegui hasta llegar a la plaza de San Justo, donde se encuentra la iglesia de San Justo. Sobrio templo del XII, fue construido en honor de la imagen del Cristo de los Gascones, que alberga en su interior, además de unas muy excepcionales pinturas románicas. Subimos por la calle de Ruiz de Alda de vuelta hacia el Acueducto; al llegar a la plaza de Díaz Sanz la perspectiva hace que la construcción romana se asemeje a una muralla ciclópea. En la misma plaza se levanta la Academia de Artillería, un antiguo convento de franciscanos. Más adelante, al llegar al principio del Acueducto, torcemos a la derecha junto a los muros del convento de Santa Rita y tomamos la calle de San Antonio, que nos conduce al monasterio de San Antonio el Real. El monasterio, antigua residencia de verano del rey Enrique IV, contiene el mejor artesonado mudéjar de Segovia, algunas piezas flamencas del siglo XV, mobiliario, libros, ropajes y esculturas de época.

Itinerario II

Segovia Patrimonio de la Humanidad
Partiendo del Azoguejo subimos por la calle Cervantes, el primer tramo de lo que los segovianos llaman Calle Real, una vía peatonal compuesta por la mencionada calle Cervantes, la calle Juan Bravo, la plaza del Corpus y la calle de Isabel la Católica, que desemboca en la plaza Mayor.

Lo primero que sorprende al viajero es la Casa de los Picos, una construcción del siglo XV famosa por su fachada decorada con afiladas puntas de granito, actualmente Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos. Más adelante, a la izquierda, se encuentra el palacio del Conde Alpuente, con interesante esgrafiado en la fachada y ventanitas del gótico flamígero. Casi inmediatamente, en la callecita homónima, está la Alhóndiga, un antiguo granero de finales del gótico habilitado como Archivo Municipal y sala de exposiciones.

De vuelta a la Calle Real, ahora ya calle Juan Bravo, a la izquierda queda la Casa del Siglo XV, del gótico final, hoy tienda y sala de exposiciones. Acto seguido alcanzamos uno de los lugares más bellos y afamados de la ciudad: la plaza de Medina del Campo.

En la plaza tenemos la estatua de Juan Bravo, célebre comunero, que ocupa el centro del espacio abierto, la iglesia de San Martín, el Torreón de los Lozoya y otras edificaciones monumentales. San Martín es un magnífico templo románico que cuenta con elementos anteriores y posteriores –así restos mozárabes en el interior y torre románico-mudéjar con chapitel barroco-, unos bellísimos atrios y un museo parroquial. El Torreón, por su parte, es una altiva construcción defensiva del XIV en la que se realizan exposiciones a lo largo de todo el año.

Inmediatamente después de la iglesia de San Martín, a la derecha, encontramos la Cárcel Real, una edificación de origen medieval muy reformada que en la actualidad es una biblioteca pública. Al poco se llega a la plaza del Corpus, donde se encuentra el convento del Corpus Christi, una antigua sinagoga judía que fue transformada en iglesia en 1410. Continuando por la calle de Isabel la Católica alcanzamos la plaza Mayor, centro vital del recinto amurallado.

A la izquierda de la porticada plaza se levanta imponente la Catedral. Se inició su construcción en 1525 bajo la dirección de Juan Gil de Hontañón en estilo gótico tardío, aprovechando algunos restos de otro templo -la Catedral Vieja- que se alzaba enfrente del Alcázar y que fue incendiado durante la Guerra de las Comunidades.

En la Catedral destacan las piezas rescatadas de la Catedral Vieja: un claustro gótico hispano-flamenco de Juan Guas, la magnífica sillería del coro y la fachada principal. Por su parte, del templo erigido en el siglo XVI sobresalen: la puerta de San Frutos, que da a la plaza Mayor; la torre, exenta, originalmente de 100 metros y hoy con 12 menos; el ábside, repleto de contrafuertes y pináculos; el barroco retablo mayor de Sabatini; el trascoro neoclásico de Ventura Rodríguez; y las numerosas capillas menores, que albergan obras de Pereira, Guas, Juan de Juni y Gregorio Hernández entre otros.

El museo Catedralicio acoge tablas hispano-flamencas y pinturas del XVI, esculturas románicas y góticas, trabajos de orfebrería, tapices e incunables, entre los que se encuentra el Sinodal de Aguilafuente, primer libro no literario impreso en España.

También en la plaza Mayor tenemos el Ayuntamiento, del 1610, y el teatro Juan Bravo. Muy cerca de la plaza, en la calle Infanta Isabel, está la iglesia de San Miguel, hoy en día gótica, pero con algún elemento románico del primitivo templo en el que Isabel la Católica fue coronada Reina de Castilla, como las sobrias esculturas de su portada. Continuamos nuestro recorrido por la calle de Marqués del Arco, en cuyo principio se encuentra la casa del Marqués del Arco, de la segunda mitad del siglo XVI. Enseguida se llega a la ajardinada plaza de la Merced, donde se alza la iglesia de San Andrés, románica del XII, con torre de ladrillo y chapitel de pizarra.

El último tramo que recorremos antes de llegar al Alcázar es parte del barrio de las Canonjías llamado así por el gran número de canónigos que lo habitaban-, el mejor conjunto de arquitectura civil románica de toda Europa. En época estaba separado del resto de la ciudad por muros y puertas de las que sólo se conserva una, La Claustra, situada en la vecina calle Velarde. Al final de la calle Daoiz, continuación de Marqués del Arco, llegamos al Alcázar, que está precedido por los jardines de la Reina Victoria Eugenia, espacio verdeen el que se alzó la mencionada Catedral Vieja. A la izquierda se encuentra la Casa de la Química, lugar en el que Louis Proust formuló sus famosas leyes. De la fortaleza, recortada a pico sobre el tajo que forman el Eresma y el Clamores, resaltan a primera vista la impresionante torre de Juan II, de 80 metros de altura y con 12 torrecillas en la parte superior, la torre de Alfonso X el Sabio, al norte, y el espectacular foso defensivo. En el interior destacan los patios -el de Armas y el del Reloj-, y las estancias llamadas de Reyes -por un friso que representa a diversos monarcas-, del Trono, de Ajimeces y de la Chimenea, por citar algunas. También se pueden visitar unas dependencias dedicadas al Real Colegio de Artillería, en las que se expone diverso material bélico.

Tomamos ahora por la Ronda Don Juan II hasta que, por una pequeña calle a la derecha, prácticamente una plaza, llegamos a la Casa del Sol. El edificio, museo provincial de Segovia, alberga restos arqueológicos, vidrios de La Granja, pinturas, esculturas, etc...

Siguiendo por la Ronda Don Juan II, pasamos por debajo de la puerta de San Andrés, quedaba acceso a la judería segoviana. Después, pegados a las murallas, tomamos la calle de Leopoldo Moreno hasta llegar al Paseo del Salón; es éste un cuidado jardín, buen lugar de descanso.

Itinerario III

Barrio de los Caballeros
Partiendo nuevamente desde el Acueducto, tomamos ahora por la calle de San Juan, admirando las murallas; justo antes de entrar en el recinto, asoma a la izquierda la Casa de las Cadenas, del XV. Ya dentro, la plaza del Conde Cheste se muestra uno de los lugares de más alcurnia de Segovia, pues está rodeada por ricas casonas y palacios de familias nobiliarias, como el palacio de la Floresta, el palacio del Conde Cheste o el palacio Uceda-Peralta. A la derecha, por la calle Luis Felipe Peñalosa, llegamos al jardín donde se alza la iglesia de San Juan de los Caballeros, románica y con zonas profusamente decoradas, que alberga el museo Zuloaga.

Volviendo a la plaza del Conde Cheste, cogemos la calle de San Sebastián hasta llegar a la iglesia de San Sebastián, de porte románico e interior barroco. Regresamos nuevamente a la plaza, esta vez para ascender por la calle de San Agustín. Después avanzamos por la calle de San Nicolás; a la derecha, enseguida, asoma la iglesia de San Nicolás, románica del XII, hoy Taller Municipal de Teatro. Continuando por la calle San Quirce, pasando por el convento de las Oblatas, llegamos a la plaza en la que se encuentran la iglesia de San Quirce, también románica del XII -en la actualidad sala de actos de la Academia de Historia y Arte de San Quirce- y el convento de las Madres Dominicas, donde se reproducen tallas antiguas.

Seguimos por la Travesía de los Capuchinos, llegando a la gran plaza de San Esteban y admirando allí la iglesia de San Esteban y el palacio Episcopal. La primera es románica tardía, del XIII, y posee una de las más altas y mejores torres románicas de toda España, así como un magnífico atrio. El segundo, por su parte, es un edificio plateresco del XVI que alberga pinturas y esculturas religiosas de distintas épocas. Por la calle de Valdeláguila primero, y por la Trinidad después, alcanzamos la Torre de Hércules, una buena muestra de la arquitectura militar medieval -siglo XIII,y la iglesia de la Trinidad. Éste es uno de los templos románicos mejor conservados; en su interior destacan una Santa Faz de Ambrosius Benson y una capilla con bella portada de Juan Guas. Girando luego hacia la derecha llegamos a la plaza del Doctor Laguna, ajardinada, lugar donde se alza el Torreón de Arias Dávila, edificación decorada por esgrafiados geométricos que data del siglo XV.

Itinerario IV

Ruta Panorámica de la Ciudad
Este itinerario se desarrolla fuera del núcleo urbano segoviano y es ideal para dar un buen paseo. Arrancando del Acueducto tomamos la Vía Roma, hasta girar a la izquierda por la calle de Santa Catalina y llegar a la iglesia de San Lorenzo, románica con torre mudéjar, situada en una plaza de aspecto medieval.

Tomando la calle Puente de San Lorenzo para continuar por la calle de San Vicente, llegamos al Convento de San Vicente, el más antiguo de la ciudad. Ya en el año 140 había en ese lugar un templo de Júpiter que fue destruido por el fuego. En el año 919 ya existía un templo dedicado a San Vicente. Volviendo por nuestros pasos hasta la plaza de San Lorenzo, cogemos después la calle del Cardenal Zúñiga y llegamos al monasterio de Santa Cruz la Real, edificio gótico isabelino que presenta una rica portada de Juan Guas. En sus inmediaciones se encuentra la cueva de Santo Domingo de Guzmán, lugar de misterio y recogimiento.

Saliendo hacia la derecha tomamos las escaleras que bajan hacia el puente de la alameda del Parral. Desviándonos hacia la izquierda llegamos al monasterio de El Parral, una construcción del gótico florido iniciada en 1447 y aún no rematada, como puede verse en la fachada principal; en su diseño participó Juan Guas, destacando del conjunto la iglesia, con su excepcional retablo mayor, los sepulcros de alabastro de los Marqueses de Villena y los claustros del monasterio. Tomando la calle de la Moneda y cruzando el puente nos encontramos a la derecha la edificación que una vez fue la Casa de la Moneda, obra de Juan de Herrera.

Cogiendo una vez más el paseo de Santo Domingo giramos a la derecha, entre frescas arboledas y al pie de las murallas puede vislumbrarse la puerta de Santiago y los jardines del Alcázar, hasta llegar a la pequeña parroquia de San Marcos una de las más antiguas de la ciudad. Girando a la derecha llegamos a la iglesia de la Vera Cruz, una de las más originales de España, pues su planta es poligonal, de doce lados; es románica tardía, siglo XIII, y fue fundada por los templarios. Tomando de referencia la iglesia de San Marcos, hacia la derecha comienza la alameda de la Fuencisla, -lugar privilegiado para admirar la recortada silueta del Alcázar y la amurallada población-, desde donde se alza el convento de los Padres Carmelitas Descalzos, en el que se pueden admirar la iglesia y el fastuoso sepulcro de San Juan de la Cruz. También en la Alameda tenemos el Santuario de la Fuencisla, patrona de la ciudad; la Virgen está en el barroco retablo mayor del Santuario, iniciado en el siglo XVI.

Subiendo por la cuesta de los Hoyos se puede observar la imagen espléndida del Alcázar, que semeja la proa de un navío, y en la muralla podemos admirar algunos edificios notables, como la casa de la Química, en los jardines del Alcázar, y la casa del Sol, casa fortaleza construida aprovechando tres lienzos de la muralla; la puerta de San Andrés, restaurada en el siglo XVI, flanqueada por dos torres, una redonda y otra cuadrada, desde la cual se accede a la Judería, llamada también Arco del Socorro por encontrarse sobre ella la Virgen del mismo nombre.

Otros lugares de interés

Casa-museo de Antonio Machado que mantiene y recrea el ambiente que rodeó al autor mediante objetos personales y otros recuerdos. En la plaza de Bellas Artes se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, que fue Palacio de Enrique IV, y que alberga una extraordinaria exposición antológica de Esteban Vicente (1903), único miembro español de la Escuela de Nueva York del expresionismo abstracto. Ahora bien, Segovia tiene muchos lugares que no aparecen en los itinerarios y que merecen una visita, como la iglesia de El Salvador, la iglesia de San Lorenzo, las callejas y callejuelas del recinto amurallado o los frondosos y verdes alrededores.


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Hay más capítulos de este reportaje:
Cap. 1 Guía turística de Segovia
Cap. 2 Itinerarios por la provincia de Segovia



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