Cádiz, recorre sus pueblos y costa
Cádiz - Andalucía
La provincia de Cádiz está conformada por cinco comarcas dotadas de particulares atractivos que las convierten a todas en centros turísticos de primer orden. Disfruta de su diversidad paisajística, su ancestral historia, valiosos espacios naturales...
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Costa de la Luz y del Sol en la Provincia de Cádiz

La Costa de Cádiz se adscribe a dos denominaciones turísticas muy importantes: la Costa del Sol, con 60 km. que van desde Tarifa a Punta Chullera (cerca de Sotogrande) bañados por el Mediterráneo; y la Costa de la Luz, 200 km. que reciben las cristalinas aguas del Atlántico, desde la desembocadura del Guadalquivir, en Sanlúcar, hasta Tarifa.

En total 260 km. de costa y más de 80 playas iluminadas por una luz sorprendente y rodeadas de doradas y finas arenas. Su calidad ha hecho a muchas de ellas merecedoras de la Bandera Azul de los Mares Limpios de Europa. 

El mayor atractivo de las playas gaditanas es el estado virgen de la mayor parte de su litoral, proliferando idílicas calas y arenales de aspecto salvaje enclavadas entre acantilados y parajes naturales de gran belleza. Buena muestra de ello son la Playa del Coto (Sanlúcar), Punta Candor (Rota), Levante (El Puerto de Santa María), El Puerco (Chiclana de la Frontera), Zahora, Caños de Meca y Zahara de los Atunes en Barbate, las calas de Conil, la Playa de El Palmar (Vejer de la Frontera), Bolonia y Valdevaqueros (Tarifa) y Torrecarbonera en San Roque. Muchas resultan idóneas para el nudismo.

A estas se suman aquellas otras más urbanizadas y dotadas de magníficas infraestucturas y servicios, con un ambiente más familiar como la sanluqueña Bajo de Guía (Sanlúcar), Regla en Chipiona, La Costilla (Rota), La Caleta y la Victoria (Cádiz), Valdelagrana (El Puerto), La Barrosa (Chiclana), Los Bateles (Conil), Los Lances (Tarifa) y El Rinconcillo (Algeciras).

EXCLUSIVAS URBANIZACIONES
En el entorno de algunas playas gaditanas se han erigido lujosas urbanizaciones que cuentan con hoteles, puertos deportivos, campos de golf, centros comerciales...
Sobresalen Costa Ballena (entre Chipiona y Rota), Vistahermosa (El Puerto), Novo Sacti Petri en Chiclana (ideal para los amantes del golf), Atlanterra (Zahara de los Atunes), la Alcaidesa (La Línea de la Concepción) y Sotogrande (San Roque).


Paraíso natural gaditano

Más de una veintena de espacios naturales protegidos (incluidos 6 parques naturales) se dan cita en la provincia de Cádiz, configurando este territorio como una gran reserva medioambiental, con ecosistemas muy diferenciados y hábitat de valiosas especies animales y vegetales.

El Parque Natural de la Sierra de Grazalema, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, disfruta de un microclima específico (su índice de pluviosidad es el mayor de la Península Ibérica) que es el gran “protagonista” tanto de la riqueza vegetal y animal de la zona como de su singular morfología. Su joya es el pinsapo, un abeto relíctico de la Era Terciaria que sobrevivió a las glaciaciones.

Es el sistema montañoso más elevado y escarpado de la provincia y prueba de la naturaleza kárstica de su relieve son sus cuevas, simas y grutas. En el parque se dan cita una de las mayores colonias de buitre leonado de Europa y también una de las mayores colonias del continente europeo del murciélago de cuevas (en el Complejo Hundidero-Gato).

Conocido como la Selva Virgen Europea, el Parque Natural de Los Alcornocales contiene el alcornocal más extenso de la Península Ibérica y uno de los mayores del mundo. Acoge unos bosques galerías excepcionales, capaces de transportarnos a regiones subtropicales ausentes en la actualidad del continente europeo. Estas sierras presentan gran riqueza en rapaces contabilizando hasta un total de 18 especies. Las mejor adaptadas a este tipo de bosque son las águilas calzadas, culebreras y ratoneras, azores, gavilanes y cárabos.

El Parque Natural del Estrecho, el más meridional del continente, es un punto clave en las migraciones de aves entre los continentes europeo y africano. Son importantes las formaciones kársticas submarinas, las marmitas de Punta Camarinal, las dunas cuaternarias y las playas del litoral. Este espacio protegido tiene una elevada diversidad y en él existe un alto número de hábitats naturales de interés comunitario.

El Parque Natural de la Breña y Marismas de Barbate se encuentra situado en una franja costera de acantilado y litoral, al sureste de la provincia de Cádiz, en los municipios de Vejer de la Frontera y Barbate. Se configura así como un Parque marítimo-terrestre. Posee uno de los paisajes más sobresalientes de la costa atlántica gaditana, con impresionantes acantilados de más 100 m. de altura, como los de la Torre del Tajo y los Caños de Meca. En algunos puntos de estos acantilados surgen manantiales de agua potable que vierten en pequeñas caletas, otorgándole una gran riqueza paisajística.

Enclavado en la entrada del Estrecho de Gibraltar constituye un punto de apoyo para las rutas migratorias de aves en las marismas del Barbate, municipio que acoge la mayor masa de pino piñonero de la provincia. 

El Parque Natural de la Bahía de Cádiz se sitúa sobre un gran estuario marino, siendo por su localización geográfica -entre Doñana y el Estrecho de Gibraltar- un enclave de especial relevancia en las rutas migratorias de multitud de aves entre el continente europeo y el africano. Zona de contacto entre medios marinos y terrestres y gracias a la fácil circulación de las aguas, con buena iluminación y abundantes nutrientes, se establece una gran diversidad de especies entre moluscos, crustáceos, peces y aves acuáticas.

La convivencia de ecosistemas heterogéneos como acantilados, playas, dunas, lagunas, planicies fangosas, marismas y esteros, invita a la contemplación tanto de su paisaje como de su rica fauna asociada, fundamentalmente de aves. Aún se conservan reducidos enclaves de marismas naturales casi intactas: Marismas de los Toruños, las Marismas de Sancti Petri y las situadas en la Isla del Trocadero.

Las reservas naturales con las que cuenta la provincia de Cádiz son, en su mayor parte, humedales de gran interés como enclaves de reconocida importancia internacional para la avifauna. Este es el caso de los Complejos Endorreicos de Espera, Puerto Real, Chiclana y El Puerto de Santa María, además de la Laguna de las Canteras y El Tejón y la Laguna de Medina. La Reserva Natural Peñón de Zaframagón, en las últimas estribaciones de la Serranía de Grazalema, alberga la mayor colonia nidificante de buitres leonados de Andalucía Occidental y una de las mayores de la Península.

Las colas de los Embalses de Bornos y Arcos, las Marismas del río Palmones, la Playa de los Lances (Tarifa), el Estuario del río Guadiaro, la Isla del Trocadero (Puerto Real) y las Marismas de Sancti Petri en Chiclana de la Frontera, son los parajes naturales que completan el rico patrimonio medioambiental gaditano.

EL PINSAPO
Debido a su microclima especial, en el Parque Natural sierra de Grazalema crece el pinsapo, especie de abeto exclusiva de la Europa Occidental, endémica de la Serranía de Ronda y reliquia de la Era Terciaria. En la umbría de la Sierra del Pinar, entre Grazalema y Benamahoma, se localiza un magnífico pinsapar, el mejor conservado en la actualidad.

DOÑANA, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD
La provincia de Cádiz participa de este Parque Natural y Reserva de la Biosfera a través del municipio de Sanlúcar de Barrameda en cuyo término se sitúan el Pinar de la Algaida y las Marismas de Bonanza. Ejemplo excepcional de gran humedal Mediterráneo, Doñana es la mayor reserva ecológica de Europa y su gran extensión de marismas acoge durante el invierno a numerosas especies de aves acuáticas. La importancia vital de este espacio natural protegido radica en su diversidad de ecosistemas (marisma, dunas vivas, cotos, playas, vera...). Desde el punto de vista de la fauna, alberga una gran cantidad de especies, siendo las más numerosas las poblaciones de águila imperial y lince ibérico (ambos en peligro de extinción).

PAISAJES DE CONTRASTES
En la costa, la vista se pierde en las playas y calas salvajes con acantilados prodigiosos a veces horadados por manantiales. En muchas ocasiones los bosques de pinares se asoman hasta la playa o cuelgan de sus acantilados. Paisajes de dunas inmensas, irreales, nos transportan a lugares exóticos. Las marismas y humedales poseen una belleza misteriosa, con espectaculares atardeceres sobre los que se recortan las siluetas de los barcos pesqueros. Las grandes extensiones de ondulados viñedos sólo se ven interrumpidas por la blancura de sus cortijos. Bosques de pinsapos centenarios, con sus copas blanqueadas por la nieve. Inmensas elevaciones rocosas de formas caprichosas. Sierras interminables con el fondo del mar y tras él, África.

MONUMENTOS NATURALES
En Barbate se localiza el Tómbolo de Trafalgar, un pequeño islote de arenisca con restos arqueológicos. San Fernando acoge la Punta del Boquerón y Rota los tradicionales Corrales, un conjunto de construcciones sobre la franja intermareal de las playas de Rota y Chipiona, ligadas a un arte de pesca tradicional desde la época romana. Y la Duna de Bolonia (Tarifa) es una duna activa de más de 30 metros de altura situada en el istmo de Punta Camarinal, en la costa suratlántica de Cádiz, muy cerca de Baelo Claudia.

Carácter propio

Pocos elementos han sufrido tan pocas modificaciones a lo largo de los siglos como la fisonomía urbana de las localidades gaditanas y las labores artesanas desarrolladas por sus gentes. Por ello, se configuran como parte indisoluble del carácter propio de esta tierra.

La arquitectura popular gaditana es tan pintoresca como variopinta. El trazado urbanístico andalusí es el predominante en sus municipios, especialmente en las poblaciones de la Sierra de Cádiz, con sus calles estrechas y laberínticas, arcos y casas encaladas con exuberantes patios repletos de flores. 

La especial disposición del terreno, condiciona también una arquitectura singular, como es el caso de los pueblos construidos en distintos niveles, construyendo las viviendas sobre la roca o dentro de ellas. El mejor ejemplo es Setenil de las Bodegas.

Las villas marineras, con sus blancas casas mirando al mar a los pies de un faro, de sus puertos y lonjas de pescado se complementan, ya en la campiña, con las tradicionales casas de los mayetos en Rota, los cortijos en los que se crían las afamadas ganaderías de reses bravas y los molinos de viento, de agua o las norias que jalonan toda la provincia.

Las casas salineras, las chozas y molinos de marea -típicas construcciones de las Marismas- cierran, junto con las ciudades que deben a su tradición bodeguera buena parte de su aspecto actual (Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda), este rico apartado arquitectónico gaditano.

En lo que respecta a la artesanía, si bien permanecen en toda su pureza oficios muy tradicionales como es el caso de la guarnicionería de caballo, en el área de Jerez y en poblaciones de la sierra, Cádiz se caracteriza también por una artesanía absolutamente renovadora como es la marroquinería de Ubrique. 

Ubrique es hoy la principal concentración europea de talleres artesanos que trabajan la piel. Primeras firmas mundiales como Loewe, Cartier, Dunhill, Christian Dior, Yves Saint Laurent, Pierre Balmain o Nina Ricci confían en la calidad de los productos confeccionados con pieles de oveja, cabra y vaca por los ubriqueños. Gran parte de la producción se exporta a países europeos, Estados Unidos, Australia, Canadá y Japón, mediante las firmas ante relacionadas o a través de marcas propias, que son el gran campo de futuro de Ubrique.

Junto a estos dos modelos de lo tradicional y lo innovador, mantienen su continuidad la ebanistería de estilo inglés en Sanlúcar de Barrameda, las artesanías vinculadas al carnaval, la pesca y la industria del vino (tonelería en Jerez), el corcho en el entorno de Los Alcornocales, las mantas de Grazalema, las guitarras de Algodonales o las gaitas castoreñas y las famosas muñecas de Chiclana.

LA ALMADRABA
El sistema de almadraba, que significa en árabe donde se golpea o lucha, es un arte milenario de pesca para la captura del atún, introducido en la zona por los fenicios. Se lleva a cabo en la primavera, aprovechando la migración de atunes que buscan las aguas cálidas del Mediterráneo para desovar. Consiste en la instalación de un laberinto de redes que van atravesando los atunes hasta llegar al copo o centro. Allí los pescadores izan las redes hasta que quedan al nivel del agua y son atrapados con los bicheros o garfios.

SACA DEL CORCHO
El corcho ha sido y sigue siendo una de las bases de la economía de muchas de las poblaciones gaditana. La gran cantidad de alcornoques enclavados sobre todo en el Parque Natural de Los Alcornocales ha propiciado esta ocupación del descorche cada 9 ó 10 años. También del bosque les llega otra tradición a esta tierra, la recogida de setas. Debido al clima la temporada de recolección se alarga de octubre a marzo.

Cocina de Cádiz, para todos los gustos

La cocina gaditana es tan rica y variada como lo es su tierra que suministra unos ingredientes de primera calidad. Ésta queda constatada en las cuatro Denominaciones de Origen que posee la provincia: “Brandy de Jerez”, “Jerez-Xeres-Sherry, Manzanilla Sanlúcar de Barrameda y Vinagre de Jerez”, “Aceites Sierra de Cádiz” y “Alfajor de Medina Sidonia”.

Su gastronomía aúna mar, campo y sierra. De su huerta salen frescos gazpachos, ensaladas y piriñacas, además de ricos platos como los alcauciles con chícharos y las papas aliñás. En el litoral los pescados y mariscos se convierten en los grandes protagonistas. La urta, el lenguado, la dorada, los salmonetes, acedías y corvinas se pueden degustar a la plancha o en exquisitos guisos marineros: urta a la roteña, corvina con guisantes, chocos con papas, atún encebollao, calamar relleno, cazón con tomate... Sin olvidar el atún de almadraba, sus ricos salazones y, por supuesto, el famosísimo “pescaíto frito”.

Los afamados langostinos de Sanlúcar, carabineros, navajas, camarones, almejas y coquinas se saborean en arroces y guisos marineros, sopas de marisco o fritos, como las tortillitas de camarones. Otras especialidades de la provincia son los erizos de mar, las angulas al ajillo y las sardinas al espeto. 

En el interior las especialidades vienen dadas por los productos silvestres de su campiña, como los espárragos, tagarninas, setas, caracoles o cabrillas, con los que se elaboran platos como las sopas de ajo, de espárragos o de tomate, revueltos y las cabrillas en salsa.

Los suculentos guisos y potajes se elaboran tanto en la costa como en el interior, destacando la cola de toro, las berzas, garbanzos y las patatas con bacalao. Con las carnes de caza (perdiz, corzo, ciervo, conejo, faisán, jabalí) se preparan arroces y calderetas.

La tradicional matanza produce exquisitos embutidos, chicharrones y el lomo en manteca. Y también de la sierra no se deben olvidar los quesos artesanales con los que acompañar a las estupendas carnes de retinto o de cerdo ibérico.

Estas delicias pueden degustarse en prestigiosos restaurantes; en las terrazas de sus barrios marineros o paseos marítimos, mirando al mar; en forma de tapitas, probando de todo un poco; y en los pintorescos rincones del interior y en sus famosas ventas.

VINOS Y ACEITES
Los exquisitos vinos del Marco de Jerez, además de acompañar la comida, son el protagonista indiscutible de la mayoría de sus platos a los que da un toque especial y delicioso, al igual que el magnífico aceite de oliva que produce la provincia. Y al decir vino con mayúsculas hay que referirse al más internacional de los caldos gaditanos, el Jerez, y dentro del marco, la manzanilla, con Sanlúcar como mayor productor. Además de la referida DO Jerez- Xeres-Sherry, no se puede olvidar un vino joven de reciente aparición, blanco y ligeramente afrutado que se abre paso poco a poco en las mesas españolas; son vinos que entran muy bien y que en su mayoría provienen de las localidades de Sanlúcar y Arcos de la Frontera.

DULCES Y POSTRES
Para endulzar el día, nada mejor que su repostería, caracterizada por la herencia árabe y la tradición conventual: el tocino de cielo, los alfajores de Medina Sidonia, el turrón y los churros de Cádiz, piñonates, arroz con leche, torrijas, pestiños...


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