Benasque, el valle escondido
Huesca
Es el más abrupto y bello de cuantos conforman los Pirineos. Con su arquitectura altoaragonesa, sus iglesias románicas, sus costumbres, su lengua, etc.; es, sin duda, un lugar de encuentro y reposo obligado en su estancia en los Pirineos.
Els Blaus de Roses

huesca, benasque, el valle escondido

En el Valle de Benasque se encuentra el Parque Natural posets-Maladeta. En este espacio natural protegido la naturaleza se conserva en estado puro, inalterada. Grandes bosques de robles, hayas, abedules, y acebos. Lagos de alta montaña, los últimos glaciares vivos de la Península Ibérica, cascadas, profundos valles y más de sesenta cumbres por encima de tres mil metros de altura. Este es el hábitat de zorros, corzos, sarrios, marmotas, gatos monteses, osos pardos, urogallos, águilas reales y quebrantahuesos. Un lugar privilegiado para el reencuentro con la naturaleza, para el descanso y para el ocio.

La actividad deportiva es aquí una aventura. Pasear por centenarios senderos de herradura, realizar un itinerario en bicicleta de montaña, hacer un recorrido a caballo por el Valle de Estós, volar en parapente biplaza, ascender al Aneto, al Posets o al Perdiguero, escalar en la Torre de Marfil o en la cara sur de la Maladeta, descender el barranco de las Doce Cascadas de Liri o la Aigueta de Barbaruens.

El invierno: la nieve. Y en la nieve el esquí alpino en las espectaculares pistas de Cerler, entre pinos, desde la más alta cota de El Gallinero, hasta el mismo pueblo de Cerler. Más de 1100 metros de desnivel para ascender en un moderno cuatriplaza desembragable, o para descender por la abundante nieve polvo de cualquiera de las 33 pistas adecuadas a todos los niveles. O la inmensa extensión de nieve en Llanos de hospital, una estación de esquí nórdico con toda clase de servicios e instalaciones que harán más confortable la práctica de este deporte.

La tradición, la entrañable vida de los pueblos del Valle de Benasque, del antiguo Condado de la ribagorza. Lugares que han sabido conservar sus ermitas románicas, sus casonas solariegas, sus sobrias construcciones e piedra y madera. Aldeas diseminadas por la montaña que saben mantenerse al margen del tiempo, donde se habla el “patués”, se explotan la ganadería vecuna y se elaboran productos artesanales.

Las modernas instalaciones del Valle de Benasque brindan la oportunidad de celebrar aquí congresos y conferencias, jornadas de trabajo, acontecimientos deportivos, grandes reuniones profesionales y otras actividades. Aquí en el Valle de Benasque, donde el tiempo tiene otro valor  el entorno sugiere inolvidables experiencias.

La gastronomía tradicional. Sólo la combinación de tradición y buen gusto con ingredientes naturales y una cuidadosa presentación fruto del esfuerzo permanente de los profesionales por cuidar la calidad han hecho posible una oferta gastronómica a la altura de los paladares más exigentes. Olla Benasquesa, Recua, setas variadas, platos de caza, frutos silvestres, repostería conservada por tradición familiar.

La conservación de un importante patrimonio medioambiental y cultural, la mejora de la calidad de los servicios turísticos, la modernización de las infraestructuras; todos ellos son objetivos del Plan de Excelencia Turística. Para lograrlo ha sido necesario el esfuerzo común de las instituciones y los empresarios. En esta publicación hemos intentado recoger algunos ejemplos de lo que es posible ver en el Valle de Benasque. Las sensaciones, las vivencias, los aromas, las emociones, sólo son posibles conociendo nuestras montañas. En cualquier momento.


Fuente: Dirección General de Turismo. Gobierno de Aragón

Dónde alojarte en Benasque
Poblaciones del reportaje
Guárdame en el móvil