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TEIDE
Sta. Cruz de Tenerife (Canarias)
Superficie del Parque: 18990 ha.

UNA OJEADA AL PARQUE

¿Dónde está el Parque Nacional del Teide?

El Parque Nacional del Teide está situado en las Islas Canarias y, más concretamente, en el centro de la isla de Tenerife.

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¿Cómo es el Parque Nacional del Teide?

El Teide, techo de España

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Cada mañana, al amanecer, el Teide proyecta su majestuosa silueta sobre los mares de las Islas, fenómeno conocido como la Sombra del Teide.

El Parque Nacional tiene en el Pico del Teide (3.718 m) su máxima cota que es, además, el techo de España. El Teide es una formación volcánica que se encuentra situada sobre una antigua y gigantesca depresión calderiforme configurada por dos semicalderas, separadas entre sí por los Roques de García. En realidad, el Teide y Pico Viejo están formados por la acumulación de materiales volcánicos procedentes de sucesivas erupciones. Chahorra o Pico Viejo cuenta con un cráter de 800 m de diámetro y 3.100 m de altitud, y el cráter del Teide está formado a su vez por 2 cráteres, el de La Rambleta, de 850 m de diámetro y 3.565 m de altura y, emergiendo en su interior, el Pilón de Azúcar, punto culminante con sus 80 m de diámetro y 3.718 m de altitud. Éste último, aún presenta actividad residual en forma de fumarolas y solfateras a 86 ºC.

 

La lava: principal protagonista

Hace aproximadamente unos quince millones de años la isla de Tenerife emerge del fondo del océano. Poco a poco, y debido a la fuerte actividad volcánica, se forma una estructura en forma de pirámide. Desde decenas de kilómetros de profundidad se produce el ascenso del magma y, con ello, innumerables erupciones que han hecho crecer la isla.

Posteriormente, la cumbre de la isla se destruye y desaparece, dejando en su lugar un enorme hueco del que, en su parte norte, sale posteriormente el actual Teide y todo su complejo de volcanes asociados. El borde externo de la enorme depresión es conocida como "pared de las Cañadas". En este gran anfiteatro de 16 km de longitud están expuestas decenas de coladas horizontales, de paquetes de cenizas, de diques y de todo tipo de productos volcánicos, dejando a la vista una pared casi vertical.

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Colada volcánica
img0071.jpg (4571 bytes) El malpaís se extiende por el Parque Nacional, haciendo difícil el caminar

La base de la depresión se ha rellenado con todo tipo de materiales recientes. Encontramos así malpaises, que son grandes extensiones de lavas abruptas, terrenos por donde apenas se puede caminar. En raras ocasiones, nos encontramos superficies lisas y llanas que constituyen los tipos de lavas denominadas "pahoehoe", que quiere decir "lavas por las que se puede andar descalzo". Su superficie recuerda el flujo de una gran masa de queso fundido que se dejase solidificar. Existen también grandes masas de piedras pómez que recubren y uniformizan los terrenos desiguales.

 

Las Cañadas: la estructura más típica del Parque

Una cañada es una planicie sedimentaria de color amarillo claro, situada normalmente al pie de las paredes del circo y donde se va acumulando todo el material erosionado de los escarpes. Algunas, como la de Ucanca, pueden tener 3 km de diámetro, y no es raro que en invierno se formen en ella pequeños lagos fugaces. Las cañadas son las que han canalizado el tránsito de hombres y ganados antes de que la zona fuese convertida en Parque.

El circo de Las Cañadas es una de las mayores calderas del mundo, tiene forma elíptica, con 16 km de longitud, 10 km de anchura y 45 km de perímetro. Las lavas procedentes de las distintas erupciones han rellenado extensas superficies de la antigua caldera con materiales volcánicos de todo tipo, con lo que se ha formado un espectacular paisaje de aspecto caótico.

Así, pueden observarse volcanes de forma redondeada y tonalidades amarillentas y blanquecinas por la acumulación de piedra pómez como en el caso de Montaña Blanca, o conos de cenizas y picón de tonalidades obscuras desde el rojizo al negro debidas a los distintos procesos de oxidación con el tiempo, como la Montaña Mostaza. Las coladas de lava forman a veces campos de escoria llamados malpaises, otras caen ladera abajo o asoman sobre volcanes más antiguos formando lenguas, y otras se disgregan en enormes bloques, como en el caso del Valle de las Piedras Arrancadas, cercano a Montaña Rajada, donde abunda la obsidiana, vidrio volcánico de color negro brillante.
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Lavas con obsidiana

 

Origen de Las Cañadas

Tanta acumulación de materiales, tanta actividad volcánica posterior a la formación de la caldera, dificultan enormemente la determinación de su Origen. Su génesis sigue siendo hoy tema de apasionado debate entre especialistas aunque, sea cual sea su origen, debió tener lugar hace unos 180.000 años.

La hipótesis más aceptada hasta comienzos de la década de los noventa era la de hundimiento como causa fundamental, que supone se trata de una caldera con dos semicalderas, una oriental y otra occidental separadas por los Roques de García y formadas por hundimientos y colapsos.

Sin embargo, las investigaciones del subsuelo de la isla y los estudios de los fondos marinos y del relieve submarino en los últimos años han confirmado la hipótesis mantenida por el geólogo y geógrafo tinerfeño Telesforo Bravo desde 1962: tanto Las Cañadas del Teide como los valles de La Orotava y Güímar son depresiones formadas por grandes deslizamientos gravitacionales, de más de 100 Km cúbicos de una parte de la isla.

Lo cierto es que el intenso vulcanismo generado como consecuencia de la hecatombe, atravesó a continuación una serie de períodos en que se han ido acumulando los diferentes productos volcánicos que vemos hoy en día. El final de este ciclo es la colmatación de la caldera hasta los niveles actuales y la formación del actual Teide.

La actividad volcánica sigue funcionando actualmente tanto alrededor del parque como en su interior. Las últimas erupciones fueron las de las Narices del Teide, al SO del Pico Viejo, en 1798, y más al NO, la del Chinyero, en 1909.

 

Los Roques de García

Unos de los sitios más populares y visitados del Parque Nacional son los Roques de García. Se trata de una alineación de grandes formaciones rocosas, restos de la antigua cumbre de la isla, antes de que se formase la caldera de Las Cañadas, y que el agua y el viento se han encargado con el paso de los siglos de ir dando caprichosas formas.

En ellos destaca el Roque Cinchado. Desde el mirador existente se divisa la espectacular formación rocosa "El Llano de Ucanca", la mayor cañada del Parque Nacional. En las cercanías, se encuentra la formación de Los Azulejos, que llama la atención por su color azul-verdoso debido a la alteración química de la roca.

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Los Roques de García

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El  Llano de Ucanca, con su característico suelo sedimentario de color amarillo claro

 

El agua: un bien escaso

Laguna originada por las lluvias en los Llanos de Ucanca img020t.jpg (4194 bytes) El agua de lluvia que cae en los malpaises desaparece rápidamente, ya que la infiltración es muy grande. En cambio, en las laderas del Circo, las lluvias producen una elevada escorrentía que arrastran materiales hasta las llanuras que persisten inundadas varios días, ya que los suelos están cubiertos de materiales muy finos y compactados.

Existen diversas fuentes dentro de los límites del Parque Nacional del Teide, con aguas frescas y con poco contenido en sales disueltas. La fuente más alta se encuentra a la altura de la Cueva del Hielo, sobre Altavista a 3.350 m de altitud. La propia Cueva del Hielo tiene agua permanente, por poseer un substrato helado durante todo el año. Otra fuente que está entre el Pico Viejo y el Teide, la "Fuente de los Cazadores", también tiene el substrato helado y protegido de la fusión por el malpaís. En Guajara existe otra fuente con un caudal suficiente para abastecer al Parador de Turismo. Además, las fuentes de la Grieta fueron utilizadas desde el siglo pasado por apicultores y cazadores, y hoy abastecen al caserío de El Portillo.

 

Un clima condicionado por la altitud

Por encima del misterioso mar de nubes que cubre las faldas del Teide, en invierno y verano, las lluvias son siempre escasas, entorno a 400 mm. anuales de precipitaciones y nevadas durante quince días al año aproximadamente, que, debido a las bajas temperaturas y a las fuertes heladas nocturnas, mantienen el Parque nevado durante varios meses al año. Esta escasez de precipitaciones nos indica una sequía muy acentuada.

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El Pico del Teide surgiendo del mar de nubes

En los días más calurosos se alcanzan los 34ºC de temperatura que, por la noche, durante el invierno, pueden descender bruscamente hasta los 16ºC bajo cero. Además, existen grandes oscilaciones térmicas diarias, que pueden llegar a 12ºC y cuya causa, junto con la del alto número de días de helada, que puede llegar a 100, quizá esté en la intensa irradiación que se produce en una atmósfera tan despejada. Las temperaturas mensuales medias varían entre 4,6ºC (enero) hasta 18,3ºC (agosto), siendo la media anual de 10,9ºC.

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La nieve y el mar de nubes dan un carácter mágico al Pico del Teide

A estas extremas condiciones, hay que sumar fuertes y perpétuos vientos que, a veces, baten las cumbres a velocidades de 200 km/h, por lo que es difícil imaginar que pueda existir alguna clase de vida que sobreviva en tan inhóspitos y bellos parajes.

Durante la estación fría no es raro toparse con un curioso fenómeno, que las gentes del lugar denominan la "cencellada" y que consiste en grandes cristales de hielo de hasta 15 centímetros ocupando las hojas de las plantas.

El clima del Parque Nacional está condicionado por las extremas condiciones de altitud, fuerte insolación y variación térmica. Se puede definir como un clima continental subalpino, muy diferente al imperante en las zonas bajas y medias de la isla.

 

Un paisaje de contrastes

El Parque Nacional del Teide se encuentra en un ambiente tremendamente espectacular, integrado totalmente en un paisaje volcánico, donde la luz del sol juega magistralmente con los diferentes colores de las lapillis y lavas. A la sombra del Teide crece un universo vegetal y animal único en el mundo y sus paisajes resultan un auténtico tesoro geológico, que es motivo suficiente para exigir su protección y conservación.






   
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