Fotos de la galería: Girona, Costa Brava. Montaña de sensaciones y mediterránea en estado puro
Fotos de la galería: Girona, Costa Brava. Montaña de sensaciones y mediterránea en estado puro
Photo gallery
Cala Bona. Tossa de Mar
Francesc Tur, PTCBG
Pueblo medieval de Monells
Francesc Tur, PTCBG
Campodron
Francesc Tur, PTCBG
Vall de Núria. Ripolles, Girona
Vall de Núria, PTCBG
Catedral de Girona
Antonio Garrido, PTCBG
Vista nocturna de Roses. Girona
Robin Townsend. PTCBG
Castell de Farners. Girona
Pep Iglesias, PTCBG
Girona, Costa Brava. Montaña de sensaciones y mediterránea en estado puro
Como una tela en la que la naturaleza ha querido combinar, primorosa y armónicamente, el verde intenso de las pinedas, la rotundidad de las rocas, la dulzura de la arena dorada y el fulgor del azul intenso del mar. Así es la Costa Brava.

De Blanes a Portbou, el catálogo de vivencias contiene propuestas tan esenciales como los parques naturales del Cap de Creus, con el monasterio de Sant Pere de Rodes y la villa de Cadaqués, el de Aiguamolls de l’Empordà y el de Illes Medes, o parajes tan singulares como la bahía de Roses, las ruinas de Empúries, las calas de Begur, Palafrugell y el faro de Sant Sebastià, los jardines de Cap Roig, la Vila Vella o casco antiguo de Tossa de Mar, o los jardines botánicos de Santa Clotilde, Pinya de Rosa y Marimurtra, entre Lloret y Blanes. Todo ello sin olvidarnos de centros comerciales y de ocio como Roses, L’Escala, L’Estartit, Palamós, Platja d’Aro, Sant Feliu de Guíxols, Lloret de Mar o Blanes.

El camino nos llevará a descubrir lugares como Peralada –castillo y casino–, Figueres, con el museo del universal Salvador Dalí, y núcleos medievales como Pals, Peratallada, Púbol, la propuesta artesanal de la cerámica de La Bisbal, los parajes del Pla de l’Estany con su capital, Banyoles, o la ciudad de Girona, depositaria de la catedral y el barrio judío, de importancia reconocida internacionalmente. Además de todo esto, uno de los atributos que puede lucir con más orgullo es la calidad de sus playas y aguas litorales.

Si el Mediterráneo es una de las partes de este maridaje sensual y vertiginoso, la otra, con la autoridad y la fuerza de haber sido crisol de la cultura catalana, y la autenticidad de siglos de convivencia con el lado más valiente de la naturaleza, es la montaña: el Pirineo de Girona.

Un impulso definitivo, una presencia imparable que desde los más de dos mil metros de altura de las cumbres nevadas condiciona y modela todo el paisaje de las comarcas, entre la imponencia de las elevaciones graníticas y la quietud de los valles y los llanos.


Els Blaus de Roses