Turismo y viajes en Internet
 
        
GUÍAS   FOTOS   VÍDEOS   NOTICIAS
 
portada

Islas Seychelles
Seychelles, cada momento un tesoro
Mundo Seychelles República de las Seychelles Isla Praslin Baie Sainte Anne

Un lugar donde la bondad de la naturaleza ha sido conservada y protegida de todas las formas, como la rana más pequeña del mundo, el arbol Jellyfish, el Coco de Mer y Aldabra, el más grande atolón coralino.


artículo
  fotos   vídeos   opiniones  
       

islas seychelles, seychelles, cada momento un tesoro
Una fresca ráfaga de viento estremece mis plumas mientras pliego las alas, preparándome para el último trecho del descenso entre nubes, desde una altura de más de 10.000 metros. Los vientos fríos del norte y el largo viaje hacia el sur se diluyen en un recuerdo distante al divisar allá abajo, el vasto dibujo de unas islas rodeadas por aguas centelleantes que lucen todos los matices del azul, el turquesa y el verde.

Mientras desciendo, un maravilloso panorama se despliega ante mi como las páginas de un libro que sólo narra sueños felices. Pienso en los navegantes de antaño cuyos buques recorrían los mares ecuatoriales, con su preciosa carga de especias y sus cofres llenos de oro destinado a las arcas reales... ¡ Qué refugio les brindarían estas calas aisladas de inmaculada arena blanca y cimbreantes palmeras, enmarcadas por el gris y el rosa de sus rocas insólitas! Sé de antiguos exploradores portugueses que las avistaron al regresar a su país desde las Indias y las llamaron “Sete Irmanos” (siete hermanos). Y los navegantes franceses que buscaban el refugio de sus bahías, hablan en sus diarios de navegación de “tortugas gigantescas en la ribera de estrechos ríos de agua dulce y fresca, rodeados por altísimas palmeras; bosques de maderas raras y árboles del pan tan abundantes, que decidimos quedarnos unos días más antes de levar anclas”.

Con tranquilidad satisfacción, pienso que durante algunas semanas, viviré en estas islas que sin duda han de ser las más bellas del mundo. Cuando despierte de mi sueño, buscaré junto al agua el alivio para mis piernas cansadas. Y cada momento será un tesoro.

Interior de las islas de Seychelles
UNA NATURALEZA INTACTA CON INFINITOS CAMINOS A SEGUIR

En el interior de estas islas, el verde ofrece tal riqueza de matices que sin duda recrearlo debe ser un duro desafío, incluso para el acuarelista más consumado. Y pensar que los hombres siguen conservando celosamente gran parte de esta belleza natural intacta, y que estas 115 islas poseen más reservas naturales y parques marítimos que cualquier otro país del mundo. Porque si hay algún lugar en la tierra donde el hombre vive en perfecta armonía con la naturaleza, sin duda es aquí.

He andado entre arbustos de plantas medicinales y a través de los prehistóricos bosques de Silhouette; en La Digue he visto a la esquiva viuda delas Seychelles saltando de rama en rama en los almendros de la India, y seguí al inimitable pío cantor mientras buscaba su alimento, moviéndose furtivamente por la espesura de la isla Frégate. Es difícil imaginarse que todos estos jardines paradisíacos sólo estén separados por un corto vuelo en avión o en helicóptero. Mientras recorro con paso cauto las boscosas colinas del Morne Seychellois National Park en la isla principal de Mahé, la planta carnívora Nephentes apresa una mosca distraída para su desayuno, mientras que un cardenal de Magadascar se posa en la rama baja de una vacoa, una singular palmera autóctona, adornándola con su plumaje rojo intenso.

¡Vaya! Mi guía se acera con la rana arbórea más pequeña del mundo delicadamente posada en la yema de su índice. Al girar a mi derecha, descubro un panorama de indescriptible belleza que se extiende más allá de las limitaciones del mapa. Este debe ser el más sereno refugio que la naturaleza ha regalado al hombre.

Anse lazio, prasin. Islas suspendidas
UNA HERENCIA PARA LOS HIJOS DE NUESTROS HIJOS

El armonioso desarrollo de la naturaleza se debe en gran medida al hecho de que las Seychelles forman el único archipiélago de islas graníticas del mundo situadas en medio del océano, forjadas hace 600 millones de años, al romperse el supercontinente de Gondwana, dejando una cadena de prominencias que emergen desde el fondo del mar.

El patrimonio natural de las Seychelles consiste en un racimo de islas montañosas cubiertas por una vegetación exuberante, con bancos de coral que se aferran a grandes rocas graníticas que evidencian su pasado sumergido. Lo completan cadenas de islotes y atolones de coral suspendidos en un manto ondulante de aguas cálida que despliegan todos los matices del verde y el azul, bordeados aquí y allá por playas de suave arena blanca.

Viajando hacia el sur desde las islas coralinas de Bird, donde millones de gaviotas llegan anualmente para empollar sus crías en un despliegue de magnificencia migratoria, y de Denis, a cuya calma perfecta acuden las tortugas marinas para poner sus huevos hacia fin de año, encontré dos de las grandes maravillas naturales del mundo.

En pleno corazón de la isla de Praslin se eleva un bosque de palmeras singulares, entre ellas el coco de mar. Los frutos sorprendentes de este árbol presentan una forma semejante a la pelvis femenina. Esto llevó al circunspecto General Gordon, héroe de la batalla de Jartum, a declarar que se trataba del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, y por ende, que el Valle de Mai fue asiento del Paraíso Terrenal. Desde allí seguí viaje por barco rumbo al sur, casi hasta alcanzar la costa norte de Madagascar. Allí descubrí Aldabrea, el atolón más grande de mundo, que alberga la mayor colonia de tortugas gigantes del planeta, y un pájaro que no vuela. Gracias a la generosidad de los seychellianos y a su amor por la naturaleza, estos dos reductos de tesoros naturales han sido recientemente declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y la Fundación de las Islas Seychelles vela amorosamente por su conservación.

Islas coralinas de Bird
EL ENCANTO CRIOLLO

Como si no bastase la magnanimidad de la naturaleza que me obsequia a cada paso, estoy rodeado por uno de los pueblos más hospitalarios y encantadores que he conocido jamás. En una potente mezcla criolla, los naturales de Seychelles han incorporado las influencias de sus diversos orígenes: de los franceses poseen la “joie de vivre”, de los ingleses, la reserva natural de los isleños; de los asiáticos, el encanto discreto y de los africanos, la belleza exótica y el ritmo que corre por sus venas. Dicen en las islas que quien come el fruto del árbol del pan, regresará siempre. Sin duda hay que volver, y más de una vez, para compartir el estilo de vida criollo: bailar el “moutia” junto al fuego al son de los tambores autóctonos, disfrutar de la deslumbrante variedad de pescados multicolores preparados con especias exóticas y cantar con los nativos de las islas en su propia lengua.

Y entiendo porqué muchos visitantes de extracción criolla procedentes de todo el mundo, se reúne cada año en al pequeña capital de Victoria, en la última semana de octubre, para celebrar este estilo de vida pródigo en placeres naturales con un exuberante festival de poesía, teatro, música, danza y cocina tradicional.

La herencia criolla y su diversidad cultural
LOS PLACERES DEL MAR

Si bien es cierto que los seychellinaos comparten un amor por las montañas poco habitual entre isleños, y consideran a la isla principal de Mahé como el centro del mundo su folclore está determinado por la cercanía del mar y la facilidad para desplazarse hasta la costa y llegarse hasta la isla vecina.

Por eso, es curioso descubrir que incluso entre los más avezados pescadores, hay muchos que no saben nadar: una de las más cómodas y atrayentes formas de conocer el archipiélago es alquilar un yate ( con capitán y marinero, o sólo con marinero si se es aficionado a la navegación pura y dura), y viajar hacia el este, rumbo a Praslin y La Digue, y luego hacia el sur, en dirección a las Almirantes, islas descubiertas y bautizadas pro el navegante portugués Vasco de Gama a principios del siglo XVI.

Un atardecer, al finalizar mi primera semana en las islas, embarqué en un cómodo catamarán como integrante de un pequeño grupo. En el trayecto pescamos bonitos y Ron, multifacético marinero, cocinero y barman, los fríos en trozos con aceite caliente y los sirvió con una sabrosa salsa con chiles, zumo de lima y sal.

Por la noche, dormimos bajo las estrellas en los trampolines de lona del barco. Despertamos al amanecer frente a las vistas arrebatadoras de la isla de los Cocos, situada entre La Digue y Félicite y uno de los mejores reductos del archipiélago para los amantes del buceo de superficie. Cuando avistamos la isla D’Arros, en el corazón de las Almirantes, mi espíritu estaba en perfecta armonía con el de Neptuno, y comenzaba a sentirme muy cómodo con la fina película salada que había comenzado a formarse sobre mi torso bronceado.

LA EMOCIÓN DE TIRAR LA LÍNEA

Siete de la mañana del lunes. Nos despertó el súbito chirrido del carrete del aparejo de pescar que arrastrábamos por la derecha, en el rincón más lejano de nuestra temporal morada marina.

El catamarán se detuvo, dio un abrupto bandazo hacia delante, para luego girar unos quince grados a la derecha. Los primeros en atrapar la caña, que parecía tener un espíritu propio, recordarían la experiencia durante toda su vida. De hecho me pareció que la espera duraba toda una vida, hasta que logramos arrimar al barco el bello pez-aguja azul plata, mecido suavemente por las olas juguetonas. El pez-aguja fue cuidadosamente despojado del anzuelo y devuelto al mar. En la pesca deportiva, las especies respetadas se devuelven al mar. en cambio, los atunes de la variedad “dog-toothed”, que baten récords por su tamaño, los atunes “ yellowfin” y los “wahoos” pescados en las costas de la isla Denis o en el Hermes Bank u otros bancos más alejados se trajeron a la costa, se pesaron y nos deleitaron en una barbacoa a la luz de la luna. Maurice, representante local de la IGFA, vigila celosamente los reclamos de pesca de ejemplares récord, para comprobar que se capturen con e debido cuidado, se pesen y se registren correctamente. Si le apetece compartir con los pescadores historias sobre “aquel, que se escapó por un pelo”, tendrá que probarla pesca de fondo. Porque aquí en las islas, los muchachos usan cañas y señuelo; los hombres, sedal, anzuelo y carnada de caballa; y los veteranos de dedos encallecidos agregan unos cuantos sedales y anzuelos más a la línea principal y sudan la gota para izar una colección de enormes cuberas y meros por el costado de la embarcación. Alrededor de la isla de Cosmoledo, las aguas son tan transparentes y los peces tan abundantes, que pude elegir hasta el tamaño y el color de mi presa.

Peces acompañantes para el buceo
UN DESCUBRIMIENTO SUBACUÁTICO

A los isleños les gusta narrar una anécdota real protagonizada por un almirante portugués, en una recepción celebrada en honor de una delegación visitante. El almirante en cuestión le preguntó al presidente de las islas si por casualidad o existía delito menor que pudiese cometer para ser “premiado” con unos años en la prisión de la isla, donde la rutina diaria incluye unas horas de natación y buceo. Porque en las Seychelles, todavía se puede bucear tranquilamente en aguas serenas e incontaminadas. Bajo el agua, con sólo girar la cabeza se nos revela una nueva escena de un incomparable ballet submarino. A uno le invade la agradable sensación de que con tan pocas personas como frecuentan esta agua, no hay riesgo de multitudes que le hayan precedido o que vayan a seguirle.

Los iniciados se dirigen directamente a los mejores reductos e buceo, frente a las costas de Mahé, cerca e la isla de los Cocos o de La Digue, o a pocas horas en la ruta a las Almirantes. En cambio yo recibí el bautismo en la piscina del hotel. Después de diez lecciones a cargo de un instructor calificado y muy paciente, obtuve un bien ganado certificado de principiante. Tarareando el tema musical de la “Atlantis” e Luc Besson, me sumergí buscando el fondo a poca distancia de la costa de la isla Silhoutte. Nadaba entre morenas y cobias de vivos colores, deteniéndome de tanto en tanto para espiar a un tímido mero moteado que hacía la siesta en una grieta, detrás de un abanico de coral rojo. Un banco entero de peces-mariposa de rayas amarillas giró para mirarme. Probablemente se sorprendieran anta la audacia recién adquirida de un servidor, el último de los exploradores subacuátiocos de las Seychelles.

Corazón de las Praslin
UN FINAL PERFECTO PARA UN DÍA PERFECTO

Volvimos a tierra con tiempo para refrescarme y ponerme unas frescas prendas de algodón para encontrarme con Laura en la terraza del hotel y tomar un merecido aperitivo: zumo fresco de fruta dela pasión, licores y un trago de Coco d’Amour; el afrodisíaco local. Mirando hacia el mar abrazados, vimos el resplandor del sol poniente acariciando el cielo del norte con todos los pasteles del a paleta. Los minás se congregaban en las ramas de un lejano franchipán para cantar vísperas y levanté la cámara con displicencia para captura a través de las palmeras, el que ya debía ser mi centésimo inimitable atardecer. Faltaba mucho par el día siguiente, y mi romance con Laura iba de maravilla. A juzgar por lo que nos dijo al llegar nuestro jovial guía, aún nos quedaba mucho por ver.. y por hacer.

Una visita al Jardín Botánico; una caminata por la Reserva Nacional de Mahé hasta el pico más alto de Morne Seychellois; una excursión por el sur de Mahé, parando para comer en Takamaka.

Después de todo eso, aún nos quedaron algunos días libres para tomar clases de pintura en Praslin, aprender los rudimentos de la cocina criolla y completar nuestra visita de Victoria, una de las capitales más pequeñas del mundo con su pintoresca Torre del Reloj y el bullicio mercado de pescado, frutas y especias.

La última noche aprendimos a bailar las danzas típicas con el grupo folclórico local, antes de hacer una escapada al casino cercano para experimentar un último cosquilleo de expectación. Con un poco de suerte y gracias a los muchachos, estupendos amigos que dejamos entre las gentes del lugar, esperamos volver el año que viene.

INFORMACIÓN PRACTICA

MONEDA: rupia de Seychelles (1SR= 100 céntimos). Billetes: SR 10,25,100. Monedas: 1,5,10,25 céntimos y SR 1,5. los tipos de cambio se publican diariamente en el periódico “ The Seychelles Nation”.
TARJETAS DE CREDITO: se aceptan ampliamente las tarjetas American Express, Diners Club, Mastercard y Visa.
HORA LOCAL: Las Seychelles aventajan en cuatro horas al GMT (hora de Greenwich) y entre horas al CET (hora del Centro de Europa).
FESTIVOS NACIONALES: Año Nuevo (1-2 de enero); Viernes Santo y Domingo de Pascua; Día del Trabajo (1º de Mayo); Día dela Liberación (5 de junio); Corpus Christi; Fiesta Nacional (18 de junio); día de la Independencia (29 de junio); Día de la Asunción (Fiesta de La Digue, 15 de agosto); Día de Todos los Santos (1º de noviembre); la Inmaculada Concepción (8 de diciembre); Navidad (25 de diciembre).
CORRIENTE: 240 voltios CA 50 Hz.
TELECOMUNICACIONES: Desde la mayoría de los hoteles, se pueden marcar directamente números dela mayor parte de los países. En Francis Rachel Street, Victoria, la compañía Cable and Wireless opera servicios de teléfono, fax y télex desde las 7:00 hasta las 21:00 hs.
IDIOMAS: los idiomas oficiales de las Seychelles son el criollo, el inglés y el francés.
TRANSPORTE: Servicio de autobuses en Mahé y Praslin. Alquiler de coches y bicicletas. Para conducir se requiere un permiso internacional de conducción en vigencia. Air Seychelles (tel: 225220) ofrece vuelos nacionales regulares a cinco de las islas vecinas. Hay transbordadores a varias islas, y servicio de helicóptero a la Digue, Silhouette y otras islas.
ALOJAMIENTO: Sírvase solicitar nuestro folleto “Dónde alojarse”.
DEPORTES ACUÁTICOS Y OTROS: En las islas se practican deportes acuáticos y hay centros de submarinismo. Campo de golf de 9 hoyos y pistas de tenis.
COMPRAS: Las artesanías típicas incluyen cestería, individuales de mesa, sombreros, orquídeas bañadas en oro, joyas y pinturas. Las islas son famosas por sus objetos de madreperla, coral y concha. Las joyas combinan el oro y otras materias primas. El comercio está abierto desde las 8:00 hasta las 7:00 hs. De lunes a viernes, y desde las 8:00 hasta mediodia los sábados. Algunas tiendas abren también los domingos por la mañana.
RESTAURANTES: Principalmente cocina criolla e internacionales.
VIDA NOCTURNA: La mayoría de los hoteles ofrecen atracciones nocturnas que incluyen desde música en vivo a espectáculos folclóricos. Cines, teatro y casinos.


Fuente: Oficinas Mundiales de Turismo de las Islas Seychelles

        opiniones   enviar   imprimir  

Zona
África
Oceano Índico
 
Tipo de viaje
a un lugar cálido
sol y playa
viajes de novios

Poblaciones del reportaje
Seychelles República de las Seychelles Isla La Digue La Digue
Seychelles República de las Seychelles Isla Mahé Mahé
Seychelles República de las Seychelles Isla Mahé Takamaka
Seychelles República de las Seychelles Isla Praslin Baie Sainte Anne

   
Els Blaus de Roses

Turismo de Gerona. Ayuntamiento














  portada

| Hoteles
| Suscripción
Abcviajes
Revista de viajes e información turística. 
En abcviajes encontrará infinidad de guías turísticas y artículos para el viajero. 
GUÍAS FOTOS VÍDEOS NOTICIAS
Home | © abcviajes - Quantum Digital Groups, S.L. C/ Capitán Haya, 60, 28020, Madrid