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Praga, un recorrido por su arqueología
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La Praga dorada, la Praga de las cien torres, la Praga de los tres mil años de historia: estos son los sobrenombres preferidos de nuestra ciudad. Pero la historia de los asentamientos humanos de la depresión de Praga es mucho más compleja y rica


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¿QUÉ OCULTA PRAGA?

La Praga dorada, la Praga de las cien torres, la Praga de los tres mil años de historia: estos son los sobrenombres preferidos de nuestra ciudad. Pero la historia de los asentamientos humanos de la depresión de Praga es mucho más compleja y rica y comienza en los tiempos antiquísimos de la prehistoria. Puede que sea interesante darse cuenta de quién ha vivido aquí en los tiempos en los que se cantaban las historias y los mitos, e incluso, mucho antes. En los museos podemos encontrar huellas de todos estos grupos de pobladores, ya sea de la edad de bronce o de la de hierro, ya se trate de los míticos celtas o de los viejos eslavos. Todas las casas de Praga tienen una historia arqueológica; a menudo, en las profundidades, hay mudos testigos de los tiempos antiguos. Lo más interesante, con todo, es viajar al mundo real de Praga, donde podemos contemplar con nuestros ojos esos vestigios de una vida diferente, no hay que ir muy lejos. Basta con empezar en el mismo centro de la ciudad, donde, bajo tantas maravillas románicas, góticas, barrocas o modernas, encontramos los pacientemente conservados testigos de nuestra historia.

PRAGA A TRAVÉS DE LA PREHISTORIA Y DE LA PROTOHISTORIA

Para comprender la peripecia de los primeros asentamientos humanos en el amplio territorio que hoy en día ocupa la municipalidad de Praga, la capital de la República Checa, es necesario dividir dicho territorio básicamente en dos zonas. La primera de ellas es la que se extiende por la depresión praguense, en la cual se pueden registrar continuos asentamientos desde los mas alejados tiempos de la Edad de Piedra hasta la Baja Edad Media; la segunda sería, propiamente, el núcleo histórico actual de Praga: en ella los asentamientos prehistóricos fueron más bien esporádicos, predominando  en cambio en el subsuelo las huellas de numerosos asentamientos de la época eslava y medieval.

La fisionomía actual de Praga es el resultado de una serie complicada de cambios e intervenciones humanas. Desde un punto de vista geológico, hay una serie de factores que juegan un papel importante, como por ejemplo la calidad de la tierra, originada en el cuaternario sobre la base de bancales areniscos o sedimentaciones fluviales. Por otra parte, hay que tener en cuenta las transformaciones del paisaje causadas por el hombre. En un primer momento, esas modificaciones son mínimas, ya que se dedicaba sobre todo a la caza y a la recolección. Grandes extensiones de terreno son desforestadas para conseguir tierra de cultivo o pastizales -técnicas que, por otra parte, han seguido siendo habituales en tiempos históricos. En un estadio posterior, son las mismas construcciones del hombre las que dejan su huella en el paisaje, como la construcción de murallas. Y en la primera época de la arquitectura megalítica, la ingerencia humana sobre la naturaleza llega a su punto culminante.

Praga a traves de la prehistoria
Los más antiguos testimonios de presencia humana encontrados en la zona son herramientas del paleolítico inferior (2 500 000 - 700 000 a. C.) y han sido hallados en el término de Dolní Chabry. También tenemos una gran abundancia de restos del paleolítico antiguo {700 000 - 250 000 a. C.) provenientes de Suchdol y de Libuš - Lhotka. Estos testimonios nos enseñan que los representantes de la clase homo erectus, que habitaban en esa época tales regiones, eran excelentes cazadores, capaces de atrapar piezas tan importantes como el rinoceronte, el bisonte, el ciervo o el caballo. Durante el paleolítico medio (250 000 - 40 000 a. C), el hombre demuestra una gran habilidad para fabricar herramientas de piedra perfectamente talladas. En la región de Praga lo demuestran los hallazgos hechos en Prosek, Slivenec, Sedlec y Ládví; además, dichos utensilios se construían con un tipo de piedra no demasiado idóneo: cuarzos y cuarcitas. Una punta de lanza de pedernal, encontrada en el yacimiento de Na báních en Libeň puede considerarse como completamente excepcional.

Los asentamientos de la época del paleolítico superior (40 000 -10 000 a. C.) aportan testimonios que prueban que sus habitantes pertenecían al mismo tipo de homínido que el hombre actual, el homo sapiens sapiens, el cual alcanzó en esa época el cénit en la manipulación de los materiales y la fabricación de herramientas de piedra y hueso. El yacimiento más importante en el área de Praga para esta época es el yacimiento de Jenerálka en Nebušice. Este lugar está indeleblemente unido con el nombre del arqueólogo y paleontólogo checo J. N. Woldřich, que, a expensas propias, descubrió aquí un asentamiento en el que todavía podía distinguirse un antiguo hogar y en el que se pudieron hallar asimismo instrumentos de piedra y huesos de las piezas cazadas por los habitantes del asentamiento: entre ellos de rinoceronte, de caballo y del más conocido de los representantes de la fauna del paleolítico superior, el mamut.

Existen otros hallazgos hechos en yacimientos ubicados en el actual distrito de Praga. Entre ellos podemos nombrar los de Kotlářka, Střešovice, Dolní Liboc y Šárka. Hay que hacer mención especial, de la cáfila de científicos que trabajaron en estos yacimientos, de uno de los fundadores de la arqueología checa a principios del siglo XX: J. A. Jíra. Geológicamente, la época a la que pertenecen estos testimonios puede considerarse como el comienzo del mismo segmento en el que nosotros nos encontramos hoy: el fin del pleistoceno y el inicio del holoceno. Los restos más antiguos encontrados pertenecientes a ésta época son del paleolítico tardío (10 000 - 8 000 a. C.) y del mesolítico (la edad de la piedra media 8 000 - 5 000 a. C), que no son, en general, habituales en el área de Praga. Por ejemplo, en el primero de los periodos nombrados, se volvió a habitar el monte de Ládví, manteniéndose el asentamiento hasta la época mesolítica. También estaban pobladas en el mesolítico las terrazas de la confluencia de los ríos Berounka y Moldava, en las que sus habitantes se dedicaban abundantemente a la pesca. La edad de la piedra nueva (el neolítico: 5 000 - 3500 a. C.) supone seguramente el periodo más evolucionado de la prehistoria. Los restos conservados documentan un cambio radical en la forma de vida de los hombres de ese segmento temporal: la adopción de la agricultura y la ganadería como formas básicas de organización estructural. Este giro en las costumbres vitales implica una ocupación más estable de los asentamientos, un desarrollo en la fabricación de cerámica y, al sesgo, un nuevo tipo de instrumentos fabricados en piedra. La nueva forma de vida tiene repercusión también en la estructura de los asentamientos, en los que ahora ocupan un lugar crucial los terrenos de sembradura.

La cultura neolítica más antigua es la cultura de la cerámica lineal, conocida así por los adornos que les aplicaban a los recipientes, la cual se extendió poco a poco por una gran parte de Europa. El tipo de colonias propias de esta cultura se caracteriza por las casas alargadas y por un sistema cíclico de rotaciones en los cultivos -después de unos cuantos años de roturaciones, se abandonaban los campos para cultivar los inmediatamente adyacentes, volviendo al cabo al primer terreno después de cumplir el ciclo- y pueden ser documentadas en una serie de yacimientos que se extienden por el área actual de Praga. El mayor número de ellas han sido descubiertas en localidades situadas al noroeste (Dolní Liboc, Veleslavín,Vokovice, Střešovice, Bubeneč) y al suroeste de Praga (Motol, Butovice, Mala Ohrada, Stodůlky, Řeporyje, Zbraslav), y en menor número a la orilla derecha del Moldava (Vršovice, Vinoř). Paralelamente, se desarrolla la cultura conocida como de la cerámica lineal grabada (Stichbandkeramik o 5TK), que se relaciona orgánicamente con la cultura de cerámica lineal y tiene estructura social y régimen de producción semejante. Es en este momento cuando surgen los asentamientos situados en altozanos tales como los de Vinoř o Šárka. Precisamente en este último pueden documentarse los primeros hallazgos del tipo de cerámica lineal grabada en toda el área de Praga -por eso se conoce esta variante local como cultura del tipo Šárka.

Los primeros enterramientos que se han encontrado en el área de Praga se remontan a este periodo. Entre los más antiguos podemos mencionar las tumbas de Nebušice y Bubeneč o el enterramiento de urnas, perteneciente a la cultura de líneas grabadas y que fue hallado en 1931 no, como sería de esperar, a las afueras de Praga, sino en el mismo centro de la ciudad, en el distrito de Dejivice, calleTerronska. También son bastante habituales los hallazgos de restos humanos esparcidos en fosas de diferentes asentamientos. Del periodo conocido como neolítico tardío o enclítico (3 500 -1 800 a. C.), tenemos conocimiento de una intensa actividad de asentamientos en el área de Praga. Expuestas en orden cronológico son las siguientes: la cultura de los vasos con forma de embudo, la cultura de cerámica acanalada (es decir, adornada con estrías), la cultura de Řivnáč (nombrada así por haberse encontrado en el monte de Řivnáč, cerca de Praga en dirección norte), la cultura de cerámica encordelada (adornada con marcas hechas con una cuerda en la arcilla fresca) o la cultura de vasos campaniforme. En este periodo están abundantemente documentados los asentamientos hechos en lugares altos (Zámka u Bohnic, Baba, Butovice, Klobouček na Zlíchově). Los yacimientos, en general, de esta época, abundan, lo mismo que en la época neolítica inmediatamente anterior, a la orilla izquierda del Moldava (Dejvice, Bubeneč, Podbaba, jižněji Stodůlky, Řeporyje, Jinonice, Butovice) y, en menor medida, a la kripla derecha (Lysolaje, Dolní Pocěrnice). En 1975, se descubrió en la calle Větrná de Čimice algunas de las más ricas tumba excavadas en todo el país con cerámica de vasos acordelados, el individuo enterrado en ella estaba acompañado de tres vasos, un cuchillo de pedernal y cuatro collares integrados de 1435 anillos de concha, 194 dientes, presumiblemente de perro, ensartados y 36 tallas de hueso imitando dientes de animales salvajes. A lo largo de la Edad del Bronce (1800 - 800 a. C), en el territorio de Praga se sucedieron una serie de culturas arqueológicas, algunas de las cuales se conocen por el nombre actual de las localidades en las que fueron desenterradas -se trata de localidades que no se encuentran lejos de la capital.

Entre ellas se encuentra, por ejemplo, la cultura conocida como de Únětice, la más antigua de la Edad de Bronce, cuyas tumbas han sido desenterradas en diversos lugares de Praga. En ellas, los arqueólogos han rescatado del olvido los típicos adornos de bronce (agujas, adornos para el pelo) así como armas (hachas comunes, hachas de guerra o puñales -en los Montes de Kozí, en Suchdol, se encontró un tesoro de siete puñales ricamente adornados con ámbar y una espada). El punto álgido en el desarrollo de estas comunidades lo alcanza la cultura de Knovíz; con ella, la densidad de los asentamientos alcanza el máximo, ni siquiera alcanzado por la de la época eslava. Cada población abarcaba un área media de 3,5 km2. El hallazgo de cuatro yacimientos con artículos de bronce en los alrededores de la iglesia de san Mateo, en Dejvice probablemente significa que existía aquí un asentamiento especializado en la fabricación de tales utensilios. Ulteriores culturas de la época del bronce tuvieron un desarrollo menos amplio. En la Edad de Hierro Temprana, conocida como Hallstatt, en el territorio de Praga se desarrolla la llamada cultura de Bylany (800 - 450 a. C.). En sus yacimientos se ha encontrado variedad de objetos de cerámica tanto de mesa como funeraria, en contraste con los pocos ejemplos de cerámica destinada al uso común. Respecto a los metales, se ha encontrado tanto bronce como hierro. En bronce, por ejemplo, destacan joyas de poco valor, y en hierro se conservan sobre todo cuchillos y puntas de lanza. Un tipo de vajilla completamente nuevo, procedente de este periodo, son los recipientes hechas de una especie de latón de bronce. Pero los encuentros más espectaculares son los enterramientos de algún personaje importante, introducido en la tumba junto con el carro funeral, conocidos, en el ámbito de Praga, de los yacimientos de Vinoř y Bubeneč. Los asentamientos de Hostivař y de Závist u Zbraslavi estaban amurallados. En general, puede decirse que existían poblaciones pertenecientes a la cultura de Bylany por todo el territorio municipal de la actual Praga, aunque su densidad es menor que en el caso de la cultura de Knovíz.

El siguiente paso en el desarrollo de los pobladores de la depresión de Praga es la Edad de Hierro tardía, la época conocida como La Téne (450 a. C. - 0), cuando prospera el primer pueblo propiamente histórico de la geografía checa: los celtas. Los testimonios de sus asentamientos suelen ser, sobre todo, objetos hallados en enterramientos (Veleslavín, Dejvice, Záběhlice, Ji-nonice, Ruzyně), como por ejemplo armas (espadas, puntas de lanza) y joyas (prendedores, pulseras, collares). Uno de los castres celtas más importantes, Závist u Zbraslavi, se halla en parte en distrito praguense. Aquí descubrieron los arqueólogos los restos de unas fortificaciones repetidamente reconstruidas, así como de alojamientos o edificios para el culto, restos de utensilios e, incluso, piezas que atestiguan la acuñación de moneda celta. De la época que sigue, la romana tenemos, sin embargo, un número reducido de testimonios; se trata del momento en que las tribus germanas de los Marcomanos y los Cuados se unieron a los pobladores del área de Praga. Conocemos su permanencia en estas tierras mediante antiguas menciones así como gracias a restos materiales excavados de diferente tipo de enterramientos. Entre ellas se encuentra la excepcional tumba de Bubeneč, que contenía pruebas de contactos con el ámbito romano en forma de objetos de bronce importados. En Dolní Počernice se encontraron incluso monedas romanas.

Un periodo posterior, conocido como de las grandes migraciones (400-600 d. C.) tampoco dejó demasiados restos en nuestro territorio. Se han encontrado enterramientos pertenecientes a esta época en Kobylisy, Radotín, Podbaba a Veleslavín. En las dos últimas localidades se han encontrado magníficos utensilios de cristal, probablemente procedentes de las fábricas renanas.

Nuestros primeros antepasados directos son, en realidad, los eslavos, que comenzaron a afluir a la depresión de Praga a lo largo del siglo VI para acabar convirtiéndose en los pobladores dominantes de toda el área. El estrato más antiguo de los pobladores eslavos se caracteriza básicamente por una cerámica ruda conocida como de tipo praguense, llamada así precisamente por haber sido hallada en las inmediaciones de la capital. La densidad de los asentamientos alcanza el punto de inflexión más bajo prácticamente de toda la andadura del hombre en la zona, con excepción del paleolítico y del mesolítico. Tenemos testimonios de los más antiguos pobladores eslavos datables de la antigua época castreja (600 - 800; hradištní, en checo), encontrados en Bohnice, Běchovice, Závist, Zbraslav, Dejvice, Řepy y Stodůlky. En esta época, precisamente, se crea la primera formación estatal en el desarrollo histórico de la región, el Reino de Samo. La época media castreja (800 - 950) ve un florecimiento de los asentamientos de los pobladores eslavos y una aparición de las primeras fortificaciones, que surgen en posiciones ya habitadas desde tiempos prehistóricos. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, las fortificaciones de Šarka, las de Bučovice y las de Zámka, en Bohnice. Además, hay que añadir que es en esta época cuando se construyen las más antiguas fortificaciones del Castillo de Praga y, a finales de la misma, las de Vyšehrad. Hace falta mencionar también, por su importancia, los extensos enterramientos de Lahovice y Motol. En general, y con referencia a la situación actual de Praga, cabe destacar que todos estos asentamientos se acercan mucho más a lo que podríamos considerar su núcleo histórico actual. De igual modo, en el siguiente periodo -de pequeños castras- se va concentrando más y más, dándose en el espacio que se encuentra entre el Castillo de Praga y Vyšehrad, un excepcional desarrollo que camina hacia la creación de las aglomeraciones urbanas de la Baja Edad Media y, posteriormente, al periodo de culminación de desarrollo medieval de las Cuatro Ciudades. Fuera de ese espacio, los asentamientos tienen, cada vez más claramente, una función agraria, acompañada del nacimiento de diferentes aldeas medievales que, en los tiempos modernos, acabarán uniéndose con la ciudad mediante ampliaciones urbanas.

Con la construcción del Castillo de Praga, el centro de gravedad de desarrollo urbano se desplaza a lo que hoy conocemos como su centro histórico. Claro que toda esta área había sido poblada ya en épocas anteriores, como lo testimonian, por ejemplo, yacimientos neolíticos encontrados en la misma, igual que en Malá Strana o en las calles Mostecká y Josefská. También tenemos restos arqueológicos excepcionales del enclítico. Después, en la Edad de Bronce, los asentamientos en la zona del Castillo fueron todavía más intensos. La cultura de Knovíz, que hemos mencionado páginas atrás, se extendió a la zona de la Ciudad Vieja, según prueban los restos encontrados en el edificio de U Vejvodů, en la calle Perlová o en las inmediaciones de las calles Petrská, Žitná, Vodičkova, en la Plaza de Carlos o en la Ciudad Nueva, e, incluso, en la misma área del Castillo. Los restos de pobladores celtas, hallados en el barrio de Josefov o en el distrito de la Ciudad Nueva, en la calle Na Slupi, son realmente excepcionales. Asimismo, existen testimonios de la época romana, desenterrados en la Plaza de Mala Strana.

Otro de los factores que influye en el traslado del centro de gravedad hacia el Castillo de Praga es la importancia creciente que estaba adquiriendo el comercio con pueblos alejados; se eligió la localización del Castillo como la más favorable porque podían utilizarse una serie de vados sobre el río. Esto le daba a la posición una ventaja no sólo para el comercio a larga distancia, sino también para el local. Y, precisamente, la fiscalización de ese comercio es lo que proporcionó ingresos para el desarrollo del embrionario estado checo con los Premislidas al frente. Como estamos viendo, la elección de los asentamientos ya no depende únicamente de la tierra cultivable, a pesar de que incluso dentro de esta área todavía se seguían roturando parcelas de tierra.

PRIMEROS ASENTAMIENTOS

La ubicación del Castillo de Praga ofrecía unas condiciones envidiables para que se levantaran fortificaciones, pero no tanto para la construcción de viviendas. Los antiguos praguenses intentaron paliar esta carencia con continuos desmontes que pretendían ensanchar la superficie habitable: de esta manera la planicie del Castillo creció sobre todo hacia el sur. Los aledaños de lo que sería el Castillo de Praga estaban poblados, según las investigaciones, ya desde antes de su existencia; en el área de Malá Strana se han encontrado fragmentos de cerámica que se remontan por lo menos al siglo VIII. Es evidente que la densidad de población de este asentamiento creció considerablemente tras las construcciones de la fortificación: a finales del siglo IX el burgo de Malá Strana estaba fortificado con una muralla y un foso. El sistema defensivo sufrió una serie de reparaciones respetando el trazado inicial. Mientras tanto, según aclaran las investigaciones arqueológicas, en el siglo X se destinaban las terrazas elevadas de la orilla derecha del Moldava para los enterramientos de una cierta parte de la población del burgo de Malá Strana. En el siglo XI, el burgo se extendió a la parte derecha del río -sus primeros pobladores se dedicaban a la fabricación del hierro, que jugaba un importante papel en los comienzos de la economía del asentamiento de Malá Strana, lo cual permite barajar la hipótesis de que el nombre de Praga (Praha en checo) pueda provenir de la fundición (pražení, en checo) de la mena de hierro como parte del proceso de su fabricación. Las más antiguas construcciones de piedra son originarias de finales del siglo XI y del XII. Se trata de pequeñas iglesias románicas, a menudo con una galería, así como propiedades feudales que ocuparon la mayor parte de la Ciudad Vieja y la zona al sur de las murallas de Malá Strana, más o menos alrededor de la actual calle Tržiště.

LA CIUDAD VIEJA

Estas iglesias se encuentran en una zona relativamente amplia de la Ciudad Vieja, por lo que no es descabellado suponer que ya en esta época estaban aquí asentadas diversas comunidades judías. Por ejemplo, en las inmediaciones de san Pedro en Poříčí estaban ocupadas por una comunidad de comerciantes alemanes; pero también está documentado un grupo de habitantes de origen románico, cuyo centro era probablemente la iglesia de san Egido (Jiljí, en checo, pronunciado Yilyi). En el tercer cuarto del siglo XII, las dos partes del burgo de Praga fueron unidas por una de las construcciones románicas más significativas de la historia de la ciudad: el puente de piedra de Judit. Algunas de las propiedades feudales ya mencionadas eran palacios construidos también en piedra, cuya tradición siguieron las casas de los patricios románicos. Otro de los cambios visibles en la fisonomía del terreno es el crecimiento de su nivel, sobre todo en las terrazas del Moldava, a causa de la acumulación de escombros y de una voluntad expresa de elevar la altura del suelo: el crecimiento medio fue de dos metros, pero en algunos sitios puede notarse hasta de cuatro. La construcción desordenada de edificios diversos, en los que predominaban las casas de madera, poco a poco fue tomando forma lineal y dibujando un trazado de calles que ya puede reconocerse como tal en el periodo gótico.

LA CIUDAD NUEVA

En cambio, el desarrollo de la posterior Ciudad Nueva fue distinto, ya que en esta zona primero existía una serie de asentamientos de carácter aldeano con iglesia románica.

FORTIFICACIÓN

En la década de 1230, se construyó la Ciudad de Havel, con una fortificación que rodeaba la Ciudad Vieja a lo largo del trazado que delimitan hoy las calles Národní trida, o Avenida Nacional, 28. Října, o 28 de octubre, Příkopy, o del foso, y Revoluční, o de la Revolución. La muralla que daba hacia el río fue terminada a mediados del siglo XIII. Paralelamente, el burgo de Malá Strana iba adquiriendo también un trazado más regular, protegido asimismo por fortificaciones de piedra. El sitio que quedaba entre las murallas de Malá Strana y la orilla del río se utilizaba para acumular los desechos que producía la ciudad, los cuales podían amontonarse hasta los 6 metros. Aproximadamente unos 100 años después de la fortificación de la Ciudad Vieja fue fundada la Ciudad Nueva, cerrándose la composición de las cuatro ciudades, clásica en la fisionomía de Praga, en el siglo XIV con el establecimiento del barrio del Castillo (Hradčany, en checo). Estas partes de Praga funcionaban como ciudades independientes, con cortas excepciones, hasta el 1784, cuando se produjo su unificación. Después, el crecimiento ulterior de la ciudad en los tiempos modernos y contemporáneos ha acabado por modificar la fisonomía de la capital tal y como la conocemos hoy día.

CIRCUITO TURÍSTICO DE LA CIUDAD VIEJA

Comienzo: Plaza de la República, Metro B

Con la línea B del metro de Praga llegamos a la estación de la Plaza de la República. El edificio que la domina es el antiguo cuartel de Jiřího z Poděbrad, reconvertido actualmente en el Centro Comercial Palladium. Ciertos testimonios arqueológicos han quedado expuestos al público dentro de su recinto: podemos tomarlos como punto de partida de nuestra visita cultural por la Ciudad Vieja.

1. Centro Comercial Palladium

La investigación realizada en el antiguo cuartel ha sido la más amplia y profunda dentro del territorio de la ciudad en la historia de la arqueología checa. El estudio de los estratos se realizó desde abril de 2003 hasta finales de 2004 en una superficie correspondiente a 1,5 hectáreas. En ella se descubrieron huellas de asentamientos no fortificados de alrededor de la segunda mitad del siglo XII hasta la cuarta década del siglo XIII y representadas por una serie de sótanos de casas de grandes dimensiones y construidas con madera y arcilla. Toda el área muestra vestigios de la existencia de una empalizada con una disposición regular. En las excavaciones fueron descubiertos asimismo los cimientos de dos grandes viviendas de piedra románicas. Es de suponer que este asentamiento, que demuestra una tendencia urbanizadora importante, acabaría abandonándose como muy tarde con la construcción de las murallas de la Ciudad Vieja, datable en la década de 1230. Con la fundación de la Ciudad Nueva a mediados del siglo XIV, se construyó en la Plaza de la República un Hospital municipal de carácter gótico, financiado por Jan Jakubův, de la familia de los Velflovici, y en las calles adyacentes, con el mismo trazado de las contemporáneas, se establecieron los artesanos, como por ejemplo los alfareros y los carpinteros (de ahí el nombre de la calle Truhlářská, de truhlář, carpintero, en checo). En la parte norte de la excavación pudieron estudiarse algunas parcelas relacionadas con la fundación de la Ciudad Nueva y orientadas a la calle Truhlářská (antes Hrnčířská). Allí, precisamente, una serie de restos dejados por el trabajo de los alfareros (como trozos de cerámica, fosas para despojos, moldes), originarios de la segunda mitad del siglo XV y la primera del XVI ofrecen un material excepcional para estudiar el desarrollo de esta dedicación preindustrial. También se han encontrado interesantes muestras de que existía una preocupación sanitaria (pozos, colectores, letrinas). En la calle Na Poříčí establecieron sus aposentos los sirvientes del séquito real; también se hallaba allí la desaparecida residencia de Václav IV, espacio actualmente ocupado por la Casa Municipal. Los sótanos de aquéllas se han desenterrado bajo el edificio del actual picadero en la actual calle Na Poříčí. El hospital gótico, que fue destruido durante las guerras husitas, fue sustituido en la década de 1630 por un monasterio de capuchinos, del que hasta ahora se ha conservado la iglesia de san José en la esquina de la calle Na Poříčí con la Plaza de la República. En la zona suroeste, bajo los sótanos, se ha encontrado una compleja estratificación de restos del hospital gótico, viviendas renacentistas y, sobre todo, tres alas desaparecidas del monasterio de capuchinos con un patio central. Un cementerio provisional de los primeros hermanos capuchinos (anterior a la construcción de la cripta de la iglesia) ha sido hallado en la zona sudeste. Después de la clausura de la orden a finales del siglo XVIII, el monasterio fue aprovechado por el ejército, y posteriormente fue derruido, levantándose en el espacio disponible, a mediados del XIX, un nuevo complejo que pudiera servir como cuartel (con un edificio principal, picadero, establo, etc.).

Ya dentro del Centro Comercial podemos examinar en detalle los yacimientos descubiertos. Prácticamente todos los restos de piedra de las fáses más antiguas de este asentamiento han sido conservados y están expuestos al público -es decir, los que son originarios de la segunda mitad del siglo XII. Los restos más extensos se conservan en el primer piso planta sótano, dentro de la librería Luxor; son los antiguos vestigios de una casa románica, parte de cuyos muros de mampostería se han conservado. Cuando se llevaba a cabo toda la obra del conjunto, se mantuvieron dichos restos en todo momento en su posición original, tal y como había estado situada en el pasado, suspendidos en el aire, para incluirlos en la primera planta sótano después. De esta manera, hoy la vemos en el mismo lugar que ocupó antaño. El resultado general de la reconstrucción es un máximo de conservación y una atrayente presentación del máximo de objetos que han podido ser rescatados y reutilizados, como por ejemplo la basa de columna con "garras” que se hallaba en la zona norte de la casa junto con un muro de mampostería colindante y la fosa rectangular que es uno de los ejemplos más antiguos de red higiénica de la Alta Edad Media que han podido ser rescatados de casas destinadas para la vivienda de la Praga de esa época. También se haya representada en dibujo la siguiente columna que no llegó a conservarse así como también el trazado de los muros en el suelo de la librería o en paredes de cristal que dejan hacerse una idea del espacio de la casa original. La fijación al terreno está signalizada con un laminado, y el interior de la habitación está dotado de una reconstrucción del suelo de marga con la composición presumiblemente original, pero pulimentada. Otro de los objetos expuestos, no lejos del primero, son los restos de una entrada a una casa con reconstrucción parcial de la escalera de entrada. La forma en que se han dispuesto los restos, que se pueden observar desde la pasarela, que conecta las diferentes partes del conjunto, permite al visitante una buena perspectiva de los objetos presentados sin que sea posible tocar directamente los objetos, lo que, sobre todo en comparación con el resto de los objetos que vamos a describir, es un rasgo indudablemente positivo. Lo mismo aquí que en el resto de los casos, el palacio románico dispone de paneles informativos acerca de la investigación y de los restos concretos expuestos, y se está preparando una maqueta tridimensional ilustrativa del estado original de la construcción.

La posición del objeto presentado en el segundo piso sótano es, sin embargo, problemática. Es un fragmento de muro, perteneciente a una casa de una sola habitación. Y, además, a causa de la posición actual de la escalera, con la que colisionaría, se ha desplazado todo el conjunto rotándolo en relación con sus coordenadas originales. El trazado de las paredes que no sobrevivieron al tiempo se ha marcado en el suelo utilizando para ello un tipo diferente de marga. En la zona sur del interior, la disposición espacial de la habitación con su doble bóveda de crucería se ha reconstruido en un boceto. En el suelo original se ha situado la copia de una basa de una de las columnas, con uñetas, provenientes del palacio original, que mantenían el peso de la bóveda. La mampostería que puede verse expuesta, el cimiento o pared originario, se encuentra en contacto directo, sin ninguna clase de protección, con el espacio que la acoge, que es básicamente el de una cafetería del centro. El excepcional muro de la zona trasera del vestíbulo se encuentra situado también medio piso por debajo de su posición original. Una parte de la presentación la forma el maderamen parcial conservado de la construcción (se trataba de unas casas con planta circular y con perímetro, que tenían el suelo de madera), así como una reconstrucción en plexiglás de las escaleras y del portal. También podemos encontrar aquí información acerca del objeto expuesto para el visitante en un panel ilustrado, en el que se puede leer además un resumen de los descubrimientos arqueológicos hechos en todo el solar.

2. La Plaza de la República

En relación con los restos arqueológicos expuestos dentro del centro comercial hay que mencionar todavía el trazado de las plantas de una serie de edificios en la Plaza de la República, directamente delante de la fachada del dicho centro. Uno de los más interesantes es el horno de cal que se encontró justo a la entrada de Palladium. Ha sido datado en el siglo XIII y guarda una relación estrecha con la construcción de las murallas de la Ciudad Vieja, para la cual la cal era un elemento necesario. Todos los trazados van acompañados de placas informativas en el pavimento con un texto en inglés y en checo.

Desde la Plaza de la República seguimos nuestro recorrido por la calle Na Přikopě, llamada así por el foso, construido en el gótico temprano, que rodeaba las murallas y que pasaba por debajo de las casas del lado de la calle más cercano a la Ciudad Vieja. Por esta calle llegamos a la próxima estación de metro: Můstek.

3. Můstek (o el puentecito)

Puede considerarse el poderoso sistema de murallas de la Ciudad Vieja como una de las construcciones más importantes del siglo XIII en Praga. Lo primero que se encontrarían los atacantes era el foso de las murallas, de unos 15 o 20 metros de anchura y por lo menos 5 de profundidad. Por el lado del foso que daba a la ciudad estaba el muro de la barbacana, un espacio vacío que se extendía delante de la muralla principal como primer bastión de defensa en caso de que los enemigos cruzaran el foso. Esta pared de la barbacana tenía unos 80 cm. de grosor y una altura de unos tres metros. La anchura de la barbacana era como la del foso, de unos 14-18 metros. Luego se levantaba la muralla principal de la fortificación, de unos 2 metros de anchura y, posiblemente, 10 de altura. Un elemento fundamental del sistema de amurallado eran las torres de planta poligonal a una distancia media de 60 metros. También servían como torres de defensa las 13 puertas que jalonaban toda la muralla de la Ciudad Vieja. Las murallas se construyeron en tiempos de Wenceslao I, en la década de 1230 y tienen una importancia no únicamente defensiva; con ellas, el desarrollo y crecimiento urbano que floreció partiendo del Castillo de Praga y se extendía de una forma más o menos desordenada acabó por adquirir una fisionomía medieval en el pleno sentido del término.

De las fortificaciones antiguas de la Ciudad Vieja, hoy día pueden verse sólo algunos restos solitarios. Uno de los más sorprendentes es el fragmento del puente que se extendía sobre el foso, a la vista en la estación de metro de Můstek, que significa en checo precisamente el puentecito, y que da su nombre a esta zona de Praga. Las investigaciones deslindaron aquí dos fases constructivas. De la más antigua se ha conservado un pilar girado diagonalmente en dirección al foso, lo que deja presuponer la existencia de otros similares que soportarían una construcción de madera. De la fase más reciente se conserva un muro con arco ojival que tendría otro paralelo y que uniría un suelo de madera. La existencia de ésta última puede presuponerse no sólo por la ausencia de un trabajo de crucería en piedra, sino por la lógica preferencia de un material más ligero que podría desmontarse rápidamente en caso de ataque. Por la parte oeste, el muro del puente se conecta con la mampostería del foso. Este es el único elemento original de la construcción del siglo XIII, ya que los pilares diagonales son seguramente del XIV, y la obra del puente con el arco ojival de la mitad del siglo XV.

Pasando por las calles Na můstku y Melantrichova llegamos a la Plaza de la dudad Vieja. La siguiente parada de nuestro itinerario está casi en la esquina de Melantrichova con la plaza misma. Aquí pasamos del portal, bajando por la escalera, al lugar donde se encontraba la entrada original y luego al sótano histórico del siglo XIII.

4. Plaza de la Ciudad Vieja n° 478/I - restaurante U zlaté konvice (La jarra dorada)

La nueva entrada desde la arcada surgió con motivo de una reconstrucción llevada a cabo en la casa y de la investigación que le siguió en el año 2003. Delante del portal había una loseta oculta de una superficie de aprox. 220 x 110 cm. de láminas de marga, limitada por la parte oeste y este por muretes de mampostería hechos también a base de marga, los cuales formaban un espacio de unos 220 cm. de zaguán. La pared oeste estaba mucho mejor conservada, cuyo muro de marga se componía de pequeños trozos de piedra, por lo general no colocados horizontalmente, sino tendidos hacia el sur. En la parte superior se puede apreciar la inclinación del muro hacia la bóveda en sentido perpendicular a la fachada de la casa. En su parte más elevada, la clave de la bóveda, conservada en parte, puede presuponerse que sobresalía por encima del nivel actual del suelo, así que es fácil deducir que en su época sobresaldría aún más. El lado este de la entrada fue sustituido por una obra más nueva. En el lugar del antiguo zaguán, se pusieron los fundamentos de los pilares de la arcada gótica de la casa n° 478/I. Todo lo dicho certifica el hecho de que el zaguán fue destruido con motivo de la ampliación de la casa n° 478/1 hacia el norte cubriendo la amplitud de la arcada. En ese momento es cuando el pilar de la arcada fue incorporado parcialmente al espacio del nuevo zaguán. Esta transformación puede datarse todavía en la época del gótico. Esto puede demostrarse por el estilo gótico de la arcada, así como lo testimonia el relleno encontrado en el zaguán, datable en el proceso del siglo XIII: la cerámica de color rojo claro puede ser originaria de la segunda mitad del siglo XIII o del XIV. La dendrocronología nos proporciona información esencial para datar el techo de la casa y que cubre también parte de la arcada. La madera que se utilizó puede datarse entre los inviernos de 1331 - 1332 y 1332 -1333, es decir, que el techado debió componerse entre los años 1332 -1335, siendo ésta también la fecha de la reconstrucción de todo el objeto con su ampliación a la arcada en dirección norte. Es interesante el desarrollo constructivo del inmueble n° 478/I. En lo que es actualmente el sótano se puede distinguir perfectamente el núcleo antiguo, un espacio con forma rectangular cuyo eje longitudinal coincide con la linde sur de la plaza. Está cubierto con una bóveda de cañón, sujetada con dos nervios de sección cuadrada colocados irregularmente el uno con respecto del otro. El nivel original del terreno, que se corresponde con el ahondamiento hecho para el sótano en la época románica, se conserva en la zona oeste de la habitación actual. En la parte este, el espacio se ha excavado aún más para permitir el paso al otro sótano más profundo, típico de la época del gótico, excavado en la parte trasera de la casa.

El sótano así descrito tenía en la construcción antigua dos entradas. Una desde el sur por la esquina sudoeste del inmueble, que sigue teniendo el típico carácter de entrada románica protegida por la parte trasera de la parcela, con portal en marga y arco de medio punto. El portal que da directamente a la plaza tiene una forma y carácter parecidos, que, aparte, se caracteriza por el paso escalonado en la sillería maciza de la fachada que da a la plaza. Hoy, esta entrada apenas ha quedado como acceso a los sótanos directamente desde la calle, pero en la Ciudad Vieja gótica no tenía nada de especial, a diferencia de los usos románicos, cuando en la casa se entraba desde la parte trasera. La razón de que esto fuera así es que en los tiempos del románico, la ciudad todavía no estaba fortificada; consecuentemente, en caso de ataque cada casa individual podía servir de pequeño bastión en el que hacerse fuertes. En la segunda mitad del XIII, aparecen los sótanos accesibles desde dentro de la casa y directamente desde la calle; los sótanos góticos a menudo tenían un acceso directo desde los espacios públicos. Puede encontrarse más información acerca de la casa en el rellano de la escalera dentro del edificio.

Los descubrimientos hechos en el inmueble n° 478/I atestiguan que se trata de uno de los más antiguos de la Ciudad Vieja de Praga. Junto a elementos constructivos de carácter románico (el nivel del suelo y el carácter del piso inferior trasero como si fuera un semisótano, la entrada desde la parte trasera de la parcela con localización desplazada en la esquina sudoeste de la planta, el arco de medio punto en ambos portales, pensados para que pasen desapercibidos) aparecen otros que pertenecen al gótico incipiente (el arco ojival, la bóveda de cañón apuntado con nervios de sección cuadrangular y la comunicación directa con el espacio público a través de un zaguán a la plaza). En el amplio sótano del restaurante U zlaté konvice podemos contemplar, pues los restos de la construcción datable del periodo románico y gótico temprano, del lado de la plaza, mientras que al fondo del inmueble se descubre, en cambio, el sótano del gótico tardío cavado con posterioridad.

Atravesando después Male náměstí-la pequeña plaza, en checo-y pasando por la calle de Carlos - Karlova ulice- hasta la calle de Hus -Husova-, llegamos a la casa n ° 156/I, el edificio donde se encuentra el Museo Checa de Artes Figurativas. En este inmueble, en el que han quedado huellas de diversas reparaciones a lo largo de diferentes épocas históricas, sobre todo nos interesará el sótano como testimonio de casa románica de la segunda mitad del siglo XII. La casa está abierta al público actualmente con la única excepción de las preparaciones de las exposiciones que se albergan en sus habitaciones; hay que comprar entrada para las visita.

Museo Checo de Artes Figurativas
5. Museo Checo de Artes Figurativas

Entramos en el sótano de la casa románica a través de un arco quebrado que mira en dirección a la calle. Si queremos entrar en este espacio lo mismo que lo hacían los habitantes de la Praga de los siglos XII y XIII tenemos que empezar por la parte de atrás. El sótano más posterior es datable en el gótico, y puede deducirse que, al construirse, se destruyó un zaguán románico anterior que conectaba con el nivel de la calle y un espacio rebajado en la parte trasera de la casa, salvando un desnivel de unos 180 cm. Esta zona rebajada es un rasgo típico de las casas románicas, lo mismo que los muros de mampostería de sillares hechos de marga, roca que se encuentra en las proximidades. El cuidadoso abovedado del portal, entre el sótano y un espacio estrecho que sirve como pasillo, realizado con sillares perfectamente tallados, delata el lugar de la entrada original. De ese espacio estrecho salen hoy dos entradas a la habitación original románica del piso bajo rebajado. El original es el que se encuentra a la derecha conforme miramos hacia la calle. Es decir, que al entrar, se torcía a la derecha, se pasaba una especie de pasillo y, torciendo luego a la izquierda, se entraba en el espacio principal de la casa románica. Con ello, esa pequeña habitación, abovedada originalmente con una bóveda de cañón y estrecha, cumplía funciones de paso en la casa. Por eso seguramente, y todavía en tiempos del románico, se abrió una nueva entrada, que penetraba en la casa en sentido contrario desde el exterior, también rematada en arco de medio punto, tapiándose el paso original que comunicaba las estancias románicas. De esta forma, el estrecho espacio que servía de paso se pudo aprovechar con fines prácticos, seguramente como pequeño almacén para mercancías.

La habitación principal, con una bóveda de crucería de cuatro campos que descansa cobre una columna central, tiene la estructura típica de la construcción románica dedicada al comercio. Los campos de la bóveda están separados por nervios cuidadosamente compuestos con marga y apoyados en ménsulas de piedra arenisca. En las partes superiores de las paredes laterales encontramos los marcos de unas ventanas que están situadas de manera que por fuera rebasaran el nivel del terreno para ventilar la estancia o incluso iluminarla. En las dos paredes hay hornacinas que servirían para poner en ellas dispositivos para producir luz: seguramente lámparas de aceite. El pilar en el que se apoya la bóveda tiene un capitel cúbico y un pedestal con uñetas, formas típicas de la arquitectura románica de la segunda mitad del siglo XII prácticamente hasta el final del desarrollo de este estilo. En esta habitación creemos que se situaba un espacio comercial propio perteneciente a la casa de un mercader de la época. La estancia posterior tampoco pudo escapar a una serie de transformaciones, pero en las últimas reconstrucciones llevadas a cabo en el inmueble, se ha pretendido mantener el carácter románico de todo el conjunto haciendo visibles los elementos nuevos añadidos.

Siguiendo por la calle Karlova llegamos hasta el Puente de Carlos. Desde la Plaza de Křížovnický, reconocida en varios lugares como una de las plazas más bellas de la Europa Histórica, puede seguirse pasando el jardincillo delante del Hospital Křížovnický hasta el embarcadero que se halla bajo la bóveda que soporta la plaza. Aquí es posible ver el único arco de piedra conservado del puente románico sobre el río que se conocía con el nombre de Puente de Judita.

6. Plaza de Křížovnický, - Puente de Judita

La situación y el desarrollo de la Praga histórica siempre estuvieron unidos a las rutas comerciales y, consecuentemente, al paso sobre el Moldava. Incluso con una ojeada rápida al mapa, está claro que el puente supone la unión de las zonas occidental y oriental de Bohemia Central, por lo que significa para la región una especie de encrucijada de comunicaciones. A pesar de que existen otros lugares donde es posible vadear el río (Bubny, Klárov, donde posteriormente se construyeron puentes también), estaba claro que era necesario unir las dos orillas a la altura de Praga con un puente Fijo. La consecuencia lógica de esta necesidad fue la construcción, pero las leyendas acerca del transporte de las reliquias de rey Santo Wenceslao desde Boleslav hasta Praga permite suponer que ya existía un puente de madera en el Siglo X. Suele considerarse verosímil la información de la crónica de Posmas, donde leemos que, en las inundaciones de septiembre de 1118, el agua del Moldava alcanzó una altura de diez codos por encima del puente. Para tener uno de piedra, sin embargo, los habitantes de la ciudad tuvieron que esperar todavía otro medio siglo. Suele atribuirsele la iniciativa a la mujer de Vladislav II, Judita Durynská, en el tiempo del gran desarrollo urbano románico Checo. En realidad hay que pensar que la decisión partiría del moncarca, pero debido a las continuadas ausencias del soberano a causa de sus intereses en los asuntos europeos, la responsabilidad del puente tuvo que ser soportada a menudo por su mujer , tal y como explican las crónicas. La interpretación más plausible es que la iniciativa de la construcción del puente sirviera para celebrar el título de rey que Vladislav consiguió en el año 1158 en la ciudad bávara de Ratisbona. Allí, precisamente podría haberse inspirado en el puente de Judita, ha sobrevivido hasta nuestros días. El historiador que se encargó de testimoniar la construcción del puente fue el canónico Vincencius, de Praga. De acuerdo con su obra, el puente fue construido en tres años, pero no se especifica exactamente cuáles. El dato de la duración del levantamiento del puente, no obstante, se considera exagerado, estimándose más bien que se tardaría aproximadamente lo que duró el reinado de Vladislav: 1158 – 1172. La versión que nos ofrece Vincencius está evidentemente hecha pensando sobre todo en la mujer de Vladislav, Judita; incluso dice que la construcción es una “obra imperial”. Pero es justamente por los escritos de este historiador por lo que llamamos al puente “de judita”. En las apariciones posteriores de la obra en documentos escritos no se le asigna un nombre u otro.

Un puente de piedra en Praga en la primera mitad del siglo XIV era todavía algo tan excepcional que, si se escribia sólo puente, está claro que se estaba hablando de esta obra concreta. Una crónica nos informa acerca de su destrucción el 2 de febrero de 1342. František Pražký constanta que sólo se conservó una tercera parte de un puente que llama “de Praga”; así lo llama también Beneš Krabice z Veitmile, que aseveraba, en cambio, que se conservó sólo una cuarta parte. Este desastre fue precisamente lo que llevó a Carlos IV a colocar la primera piedra de u nuevo puente en el año 1357. El puente de Judita puede considerarse como una de las más sorprendentes obras de ingeniería de la época románica en nuestro territorio. A través de veintidós arcos, extendidos sobre veinte pilares y los dos apoyos principales del puente, atravesaba el Moldava con una longitud de 500 metros. Si comparamos, como suele hacerse a menudo, el puente de Praga con el de Ratisbona, queda claro que las condiciones de construcción son mucho más duras en la primera, donde prácticamente todos los pilares (o como mucho con excepción del primero en la orilla de la Ciudad Vieja), se cimentaron en el cauce del Moldava sin que se pudiera usar para ello islas que jalonaran la corriente como para con el Danubio en Ratisbona. Es evidente que una obra de tales magnitudes tiene que dejar vestiios. Y efectivamente, así es: los restos del puente de Judita podemos encontrarlos todavía en las dos orillas así como en el mismísimo lecho de Moldava.

En el embarcadero mencionado con anterioridad se encuentra uno de los arcos completos del puente antiguo. El espacio existente bajo tal arco es accesible desde el embarcadero que se encuentra al sur en relación con el Hospital de Křižovnický está oculto el suelo original del puente viejo, y bajando por las escaleras del lado sur del arco del puente se puede bajar directamente al Moldava. En uno de los costados del puente puede distinguirse la pieza de arenisca que conducía en agua de la lluvia al Moldava. La longitud del arco del puente es aquí de casi 11 metros, la anchura de los pilares sobrepasa los 7 metros y la anchura del arco es de 7,5 metros. El material usado es roca arenisca de grano fino, que actualmente aparece coloreada con una pátina gris verdosa.

El lado norte del primero de los pilares de la orilla de la Ciudad Vieja es visible desde el interior del conjunto de Křižovnický y actualmente forma parte del Museo del Puente de Carlos. Está confeccionado con sillares de arenisca macizos, de color más oscuro. Es interesante el hecho de que en la obra de los pilares no hay ni huella de traviesas cuando lo normal es que las hubiera. Las hipótesis posibles para explicar esta ausencia son que, o bien por la posición del primer pilar en una islita del Moldava, no se pusieron traviesas en el lado en el que va la corriente o que fueron suprimidas completamente en las modificaciones sufridas por el puente después de su construcción. Estas modificaciones quedan atestiguadas por la existencia de hendiduras irregulares entre las diferentes hileras de sillares areniscos en el lado norte del pilar. Otra hipótesis posible es que en el lado a favor de la corriente las traviesas quedaron integradas por completo en el muro en vez de sobresalir como en el lado contra corriente. Pero, según las investigaciones más fiables, la diferencia habría sido de tres metros. Por ello, y según los resultados del examen de los materiales utilizados, diferentes a ambos lados de las hendiduras, la hipótesis más verosímil es la segunda: las reparaciones hechas en este lado del puente. En la parte de la orilla de la Ciudad Vieja del puente de Judita también se conserva un resto de las estatuas que originalmente lo adornaban. Se trata del conocido como Bradáč -el barbudo-, cuyo restaurado original es de mediados del siglo XIX, y está situado en la orilla colindante con la Plaza de Křížovnický. Su colocación original era, según las ilustraciones más antiguas, en el costado del primer arco de la parte de la Ciudad Vieja. Hoy en día contemplamos una réplica levemente restaurada de esta escultura. Se trata de una cabeza a tamaño mayor que el natural fuertemente erosionada pero en la que se pueden distinguir todavía perfectamente el pelo largo y la barba. Si desoímos las interpretaciones más legendarias, según las cuales se trata de un retrato del constructor del puente, lo que representa en realidad es la cabeza de Jesucristo convenientemente tipificada según los cánones de la época. El estado en el que se encuentra no permite aventurar más hipótesis acerca de su fecha de elaboración o de su forma. Su pertenencia al puente románico es lógica teniendo en cuenta el estilo de la escultura. En el marco de una investigación llevada a cabo en el área de la Plaza Křížovnický en 1955 - 1956, se confirmó que el relieve de la esquina sudoeste de la construcción integraba en su interior una torrecilla construida en el primer pilar del puente de la orilla de la Ciudad Vieja. Entonces fueron descubiertas también en sus lados este y oeste la jambas de la puerta. Una reconstrucción ilustrada proponía una puerta con arco quebrado, además, en los detalles de la talla de los sillares de la jamba podían distinguirse las huellas del rastrillo para arenisca. A causa de todos estos datos, puede deducirse que la torre se construyó posteriormente al puente a diferencia de la torre de la orilla izquierda, y que su levantamiento se encuentra seguramente en relación con la construcción de las murallas de la Ciudad Vieja a mediados del siglo XIII. El interior de la torre se halla hoy en relación con el Hospital de Křížovnický y forma parte del Museo del Puente de Carlos.

Pared del Hambre
CIRCUITO DE MALÁ STRANA

Comienzo: Parada de tramvía Újezd, nº 6, 9, 12, 22

Empezamos el circuito en la parada de tranvía de los números 6,9,12, 22 - Újezd

7. La pared del hambre

Partiendo del barrio de Malá Strana, Újezd, puede visitarse la así llamada Pared del Hambre, una fortificación de la zona del distrito del Castillo que data de tiempos de Carlos IV, con toda probabilidad de los años 1351 - 1362. La muralla rodea una zona bastante extensa del monte de Petřín, que, en las fases anteriores, quedaba fuera del terreno amurallado. La fortificación se ha conservado allí donde no ha colisionado con suelo edificable y, por ello, no ha tenido que ceder ante el crecimiento urbano de Praga de los últimos tiempos. Hoy, la muralla, reconstruida, tiene una anchura de dos metros, y tiene almenas y, por la parte de dentro, una plataforma abierta para las almenas. En el cerrete que sale directamente de Újezd con una pendiente pronunciada, estos elementos están dispuestos escalonadamente. Forman parte de la muralla una serie de bastiones de planta cuadrangular a un intervalo relativamente amplio. Lo mismo que en el caso de las murallas de la Ciudad Vieja, al otro lado de la orilla del Moldava, las de Malá Strana fueron construidas con una gran reserva espacial, pero, a diferencia del caso de la Ciudad Vieja, las murallas que se encuentran en los espacios de Petřín han quedado hasta hoy afortunadamente en perfecto estado.

Desde la parada de Újezd, tomando la calle Karmelitská en dirección hacia la Plaza de Malá Strana se llega a un palacete, cercano a la situación de la antigua iglesia de santa María Magdalena, y que actualmente funciona como Museo Checa de la Música.

8. Calle Karmelitská n° 387/111 - Hotel Mandarín Oriental Praga

En el área que ocupaba el antiguo monasterio dominico, hoy en día se encuentra el Hotel Mandarín, perteneciente a una importante cadena Internacional de hoteles. Con motivo de las obras de adaptación, se llevó a cabo una investigación arqueológica que desenterró los restos de una iglesia gótica de comienzos del siglo XIV. Una parte del antiguo presbiterio, de planta poligonal, y del que se pueden ver todavía las basas de las columnas de pedestal también poligonal, adosadas, puede verse en el vestíbulo del hotel bajo el suelo acristalado. La entrada al complejo se hace desde la esquina de las calles Harantova y Nebovidská.

Tomando la calle Harantova llegamos a la Plaza de Malta, dominada parla iglesia de la Virgen María bajo la cadena

9. Plaza de Malta, dominada por la iglesia de la Virgen María bajo la cadena.

En su estado actual, podemos contemplar en su fachada dos torres góticas que dan entrada a un jardincillo tranquilo que se halla delante de la puerta de la iglesia propiamente dicha, que es en realidad una reparación barroca del presbiterio gótico. Este espacio que hay delante de la iglesia, que en verano se convierte en un diminuto jardín, y que en la terminología oficial se conoce como ante-patio, es el objetivo principal de nuestra visita. Aquí estaba ubicada la antigua basílica románica de la Virgen María, parte de las propiedades de la orden de los caballeros johanitas, que se extendía al sur de la iglesia. Precisamente en la zona sur del patio podemos ver todavía la fachada lateral abovedada de una de las naves de la basílica, incluida la puerta tapiada que comunicaba la iglesia con los terrenos que estaban en posesión de la orden. Dicha orden había sido fundada a mediados del siglo XII, y la nueva iglesia recién construida se bendeciría seguramente en el año 1182. Los otros restos del complejo románico de la orden no son accesibles al público no especializado, pero éste se extendía también hacia el norte desde el templo, donde pueden ser contemplados en el patio del inmueble n° 286/III en la calle Lázeňská.

Desde la calle Lázeňská seguimos hasta la calle Mostecká, y, aquí, torcemos a la derecha hacia la torre del puente. En llegando a la Casa de las tres truchas tenemos otra parada en nuestro recorrido.

10. El seminadio de Lužicky n° 77/III - REZIDENCE LUNDBORG

En la orilla de Malá Strana también podemos visitar interesantes vestigios del antiguo Puente de Judita (para más detalles, se puede atender al capítulo sobre el puente dentro del circuito de la Ciudad Vieja, en la Plaza de Křížovnický).

Los interesantes restos del puente fueron descubiertos en el piso bajo y sótano de una casa vecina, la número 77/III, que actualmente sirve como sede al REZIDENCE LUNDBORG. Aparte de uno de sus laterales, visible desde una de las escaleras que bajan al sótano, se descubrieron otros elementos esenciales del puente en el actual piso bajo del hotel, en el espacio que hoy sirve de cafetería del mismo. En el inmueble actual se ha conservado toda la anchura del puente, que tiene 6,85 m, incluido el pretil de arenisca. El muro de protección estaba escalonado doblemente y ocupaba una gran parte del espacio de la plataforma del puente, de modo que quedaban sólo 4,45 m. para el tráfico. Con motivo de la reconstrucción se descubrieron asimismo varias capas de adoquinado del puente, formadas en parte con adobes o con trozos de marga: es evidente que se trataba de una reparación provisoria de la superficie de la plataforma porque se metía incluso por debajo del muro de arenisca. En una zona algo más reducida se encontró un simple suelo a base de guijarros igual al encontrado en las construcciones urbanas cohetáneas. En la parte más próxima a Malá Strana se descubrió un adoquinado regular formado con bloques de arenisca ferruginosa que representa, seguramente, el suelo románico original del puente en el lugar en el que el mismo desemboca en el territorio de Malá Strana. No lejos de esa zona, puede descubrirse también un adoquinado más joven a base de diorita que se superponía a la más vieja arenisca y que cubría la superficie del puente hasta el nivel del escalonamiento posterior del pretil. Con ello la anchura de la plataforma del puente se ampliaba a 5,2 m. Este nuevo adoquinado seguramente proviene de la reparación hecha en el punte en el año 1282, habiéndose seguramente utilizado en ella piedra originaria de los territorios de los Křížovnik en Karlík y Dobřichovice.

También formaba parte del puente una torre baja en la parte de Malá Strana con un muro de sillería perfectamente conspicuo. En el lado este de la torre se descubrió en el siglo XIX un relieve de marga que representa un trabajo escultórico románico excepcional.

CIRCUITO DE STODŮLKY TRASA

Comienzo: Estación de metro de Radlická

Desde el metro de R. subimos por la calle K. y, girando a la derecha, cogemos la calle V. A unas 500 metros pasamos la vía del tren, dejando a la derecha el cementerio. Seguimos por este camino, que se convierte en sendero de campaña, unos 300 metros (a la derecha dejamos la torre del agua). Siguiendo unos 400 metros por el sendero de campaña, acabamos viendo ante nosotros los restos del castillo de Děvín.

11. Děvín

El yacimiento arqueológico de Děvín - Dívčí hrady abarca una parte de la llanura de Dívčí hrady sobre Hlubočepy. En su extremo más occidental, en el declive del terreno, protegido del norte, del oeste y del sur por las inclinaciones colindantes, se hallaba el castillo medieval de Děvín. Fue construido seguramente en la primera mitad del siglo XIV por Štěpán z Tetína, en cuyas obras aparece en el año 1338. Luego desaparece de las fuentes escritas repentinamente, así que es posible aventurar que fue rápidamente destruido en el curso del siglo XIV. En 1513, las ruinas del castillo aparecen mencionadas claramente como blanco para prácticas con artillería. Mientras que todavía en la década de 1540 se dice de una de las paredes que se han mantenido en pie que es de gran altura, firme y fuerte, en el siglo XIX ya sólo se pueden encontrar vestigios a ras de suelo. Y hoy sólo podemos detectar una leve elevación en el terreno.

En base a bocetos históricos disponibles y a una investigación de campo realizada, podemos constatar que el castillo tenía un doble cuerpo. El núcleo, levemente rectangular, del extremo norocidental de la planta estaba constituido por un pequeño patio, en cuyo fondo sur se perfilaba el edificio principal, posiblemente con una torre habitable, dando al sur. Todo el conjunto, de unos 45 x 40 m, estaba rodeado por un muro cuya única huella actual es un terraplén, y estaba jalonada por tres bastiones, que en el caso del ángulo noroccidental podría haber sido incluso una torre. La cuarta de las esquinas, según los restos conservados, en el ángulo sudeste, también albergaba una construcción, proyectada hacia el interior de la planta de la barbacana. Lo más interesante es la ausencia de dispositivos espaciales de defensa, como por ejemplo de un foso en la zona este, que es la más accesible del castillo. Por eso no está claro de que la fortificación proyectada se hubiera terminado completamente.

Los hallazgos que se han hecho hasta el momento en las capas más superficiales han sido datados entre los siglos XlV y comienzos del XV. Estas muestras atestiguan que el material de construcción usado es la piedra caliza local, complementada con arcosa y con ladrillos; para el tejado se usaron tejas de caballete.

Tomando el sendero que va hacia el oeste, llegamos a las afueras del antiguo pueblo de Butovice. En el centro de un pequeño cementerio podemos encontrar una iglesita.

Iglesia de San Lorenzo
12. Iglesia de san Lorenzo en Jinonice (Butovice)

Incluso después de las obras de 1571 y 1894, pudo conservarse el núcleo románico del edificio. Está formado por una nave rectangular (de unas dimensiones interiores de 5,6 x 7,6 m) con ábside semicircular. La nave, a tejavana, está unida directamente con el ábside abovedado en cuarto de esfera, sin arco triunfal. En la cara exterior del ábside son distinguibles dos ventanitas de medio punto abocinadas. Donde falta el revoque, es visible el muro de mampostería de marga.

La hipótesis de que quizá existiera ya en el siglo XI se apoya en su posible relación con la fortificación de Butovice, no lejos de la iglesia, pero lo más verosímil es que fuera construida más bien en el curso del siglo XII. Después de una buena caminata, primero hacia el sur y luego volviendo hacia el oeste, alcanzamos una llanura curiosa por encima del arroyo de Prokop.

13. La fortaleza de Butovice

La pendiente que se encuentra por encima de la confluencia de los arroyos de Prokop y Dalejsky ofrecía una localización perfecta para un asentamiento que aprovechara su altura ya desde los tiempos de la otoñal edad de piedra. Las roquedas abruptas de que se rodea hacía que hubiera que fortificarlo sólo por uno de sus lados. La muralla doble transversal no llegó a conservarse hasta el día de hoy, pero sí que pueden detectarse sus huellas en forma de lindes de los cuales el interior separaba a la acrópolis, más alta, del primer recinto amurallado, más bajo. En el área hubo asimismo asentamientos en la edad de bronce tardía.

Bajamos al valle del arroyo de Prokop y seguimos por él hacia el oeste hasta el antiguo pueblo de Řeporyje.

14. Iglesia de san Pedro y san Pablo en Řeporyje

La magnífica construcción central fue reconstruida durante el Barroco de tal manera que se conservó la parte oeste del santuario románico. Luego, durante las reparaciones llevadas a cabo entre los años 1900 y 1901, fue restaurada. Y en el transcurso de las obras es cuando llegó a conocerse la planta que tenía la antigua iglesia románica, que se caracteriza precisamente por la llamativa regularidad de su línea. Sus paredes estaban formadas con sillares perfectamente tallados de marga, pero los otros elementos arquitectónicos son de arenisca. En su forma actual, parece que la parte restaurada se aplicó exteriormente a la capa de sillería que, esencialmente, ha permanecido perfectamente conservada. Desde las cuatro paredes de la planta cuadrada antigua, que tenían una medida interior de 7,1 metros, salían sin transición cuatro ábsides de un radio de 2,1 metros redondeados en forma de cuarto de esfera. Pero sólo se ha conservado el ábside oeste, en cuyo lateral sur hay una ventana terminada en medio punto ligeramente abocinada. En el lado norte del ábside se ha conservado un portal en arenisca, reconstruido, con tímpano de medio punto. En su superficie rebajada un círculo central y cuatro círculos colocados alrededor sobre una base cuadrada nivelada sobre uno de sus vértices conforma el símbolo de la cruz. La iglesia tiene una torre adosada al ábside oeste, esbelta y hecha a base de sillares (las medidas exteriores son 3,8 x 3,6 m). En el piso bajo de sus paredes sur y norte tiene dos portales con arcos de descarga de medio punto. Otro arco semejante comunica el zaguán de la torre con el ábside oeste a nivel de suelo. En lo alto de la torre, bajo la cornisa de arenisca, hay, en todos sus lados limitadas por dos ajimeces con basa cuadrangular con uñetas, con capiteles en forma de cubo y rematadas en arcos de medio punto. Todas las paredes de la torre están equipadas con altas y delgadas saeteras que cumplen la misión de iluminar la escalera que sube al campanario.

Más difícil es hacer la reconstrucción del espacio central de la iglesia. En las esquinas se encontraron los fundamentos de una planta rectangular que suelen interpretarse como los fundamentos de una bóveda de crucería o de una galería. En el cementerio y en el muro de la iglesia barroca se encontraron los restos de columnas de arenisca con basas cuadrangulares con uñetas de cantillos angulares y con capiteles en forma de cubo, con almohadillado y ábaco. En el muro de la nave, a la altura de unos 4 metros, se descubrieron los restos de sillares de arenisca. Debido al hecho de que los restos indicados no se hallan justo en las esquinas del edificio, sino un poco salidos del nivel de la pared con uno de sus lados y, con sus dimensiones un poco más amplias invaden el espacio de la nave central, seguramente no cumplían una función de sustento de la bóveda. Lo más verosímil sería pensar que en esos restos descansarían las columnas, cuyos vestigios se han recogido en el área, y que con los elementos de arenisca existentes en la pared de la nave sujetarían una galería de obra o de madera. Esta galería no quedaría seguramente limitada al espacio demarcado por el ábside oeste, sino que seguiría hasta los ábsides sur y norte. Realmente, las columnas, colocadas en las esquinas de la nave, hacen el paso más difícil entre la parte oeste y los laterales, problema que se habría solucionado sacándolas más hacia el espacio central de la nave. Todos los vestigios conservados de la iglesia antigua de Řeporyje aconsejan datarla en el siglo XII, y en vista de una serie de construcciones análogas, ya sea en el territorio nacional (como san Juan Bautista en la Baranda, en la Ciudad Vieja de Praga o san Pedro y san Pablo en Řeznovice) o del extranjero (como la Capilla de Todos los Santos en el conjunto catedralicio de Ratisbona), podría precisarse más en la segunda mitad de este siglo su construcción.

Desde la Plaza de Řeporyje subimos ahora en dirección a Stodůlky, girando a la izquierda en el primer cruce, en dirección a ebonice. A poco menos de 2 kilómetros de Řeporyje ya podemos ver, a la derecha desde la carretera, otro pequeño cementerio con su iglesita.

15. Iglesia de san Juan y san Pablo en Třebonice

La siguiente en esta serie de pequeñas iglesias de una nave única y rectangular y con presbiterio cuadrangular se encuentra dentro del cementerio de Třebonice y suele considerarse como santuario del desaparecido poblado de Krteň, que no puede documentarse con otros datos o pruebas históricas sino esta misma. Su estado actual es el resultado de una serie de modificaciones amplias y pseudorománicas practicadas en el año 1890, que, posiblemente, reconstruyeron el núcleo del edificio, del románico tardío. Las dimensiones internas de la nave son de aproximadamente 7,5 x 6 m. En el lado oeste aparece adosada una torre en posición axial de unos 3 x 3 m, en cuyo piso superior se presupone una galería. En la parte este, la nave a tejavana se abre con un arco triunfal doble hacia un presbiterio con bóveda de crucería que tiene unas medidas interiores de unos 4 x 3,5 m. De las ventanas de arco de medio punto del presbiterio y la pared sur de la nave sólo puede tenerse por seguramente románica la ventana axial del presbiterio. En las paredes del presbiterio y del antealtar se encontraron restos de pinturas de fines del siglo XIII, las cuales representaban a Jesucristo, la Ofrenda en el Templo, el sueño de José y los símbolos de los evangelistas.

Iglesia de San Galo en Zbraslav
CIRCUITO DE ZBRASLAV

Comienzo del circuito: Iglesia de san Calo en Zbraslav

Metro -5. nádraží, autobús -129,241,243, hasta la parada de la plaza de Zbraslav -Z. náměstí- luego, seguir por la calle Eliška Přemyslovna, y después tomar la primera calle a la derecha: Vladislav Vančura, y por esta calle subir la cuesta. Al final está la iglesia de san Galo.

16. Iglesia de san Galo en Zbraslav

En el promontorio que se eleva por encima de Zbraslav, lo hace, hasta el día de hoy, en medio de un cementerio la iglesia que, en un principio, fue santificada con el nombre de Havlín, y en cuya estructura se ha conservado buena parte de su fase románica. Principalmente su torre de sección cuadrada, situada en el eje de la fachada principal, y ciertas partes de la zona oeste del edificio, están sin revocar y muestran el muro original con sillares de marga. En los laterales de las esquinas oeste, lesenas irregulares de placas de arenisca rematan arriba en un friso arqueado no hecho a base de piezas de piedra sino de pequeños ladrillitos. De la antigua nave románica se has conservado dentro del muro actual sus dos esquinas este, hoy revocadas, y a las que hoy en día se les une la construcción añadida, una especie de nave lateral. En la construcción románica, en el lugar que ocupa la nave lateral, había originariamente un ábside semicircular. Las esquinas de la torre tienen una moldura de arenisca, que en el caso del borde noroccidental, descansan sobre su lado más estrecho. En el nivel del primer piso, la torre tiene ventanas cuadradas en todos sus lados, pero fueron posteriormente abiertas en el muro antiguo románico construido con sillares planos. Sí parece, en cambio, original, la saetera que se encuentra un poco más arriba.

La iglesia suele datarse en la primera mitad del siglo XII, pero no tiene elementos que hicieran posible una datación más exacta. Teniendo en cuenta la situación de la iglesia en el altozano que se eleva sobre la confluencia histórica del Moldava y el Berounka (hoy en día el curso está desviado), suele considerarse que en la zona existía una fortificación eslava, y, por ello, se considera como monumento arqueológico inmueble. Por su situación, la iglesia se parece a la de san Lorenzo en Peřfíň, y no puede descartarse la posibilidad de que en realidad la iglesia cumpliera funciones no específicas y que la supuesta fortificación eslava no haya existido en la zona. A veces esta ubicación aparece identificada como el monte Osek (mons Osseca) de la Crónica de Kosmas, mencionado en relación con el túmulo de Kazi y con el camino que lleva a Bechyňska, y también con la frontera del territorio de los Slavnikovce contra los Checos. En la segunda de estas menciones, se habla de una fortificación en el monte, que, de no encontrarse, haría que se dudara acerca de la identificación de Havlín con esta localidad histórica.

Por la calle U Karlova stánku y la calle de Vladislav Vančura llegamos al centro de Zbraslavy, atravesando la Plaza de Zbraslav, entramos en el conjunto del Castillo de Zbraslav

17. Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora con el Monasterio cisterciense de Zbraslav

Las edificaciones en el área de Zbraslav, según la crónica de mismo nombre, se remontan hasta el siglo XII. En el lugar que ocupa, sobre la confluencia del Moldava y el Berounka (en realidad, el resto del cauce de éste último está representado por el llamado Krňák, en las cercanías del actual monasterio) se han encontrado restos arqueológicos de diversos asentamientos no relacionados entre sí que van desde el neolítico hasta la edad de los antiguos castras. Las más antiguas construcciones según las fuentes escritas pertenecían posiblemente ya en la primera mitad del siglo XII al Monasterio de Kladrubský, pasando posteriormente al obispado de Praga. En el año 1268, adquirió Zbraslav el rey premislida Otakar II., que hizo que se construyera en la localidad un palacete de caza. Su sucesor, Wenceslao II, confirió el lugar a los monjes cistercienses para que se construyera en él un monasterio. La primera piedra fue colocada en el año 1297 y parece que las obras fueron rápidas, porque ya en 1305 estaba enterrado en su cementerio su mecenas, Wenceslao II. Después de la iglesia del Castillo de Praga y de la del monasterio de Anežska (Inés), el templo de Zbraslav sirvió como enterramiento a los últimos premislidas. En 1420 los husitas lo redujeron a cenizas, con lo que finalizó la andadura del monasterio medieval -o de lo que se hubiera terminado de él- desapareciendo en los años inmediatos de la faz de la tierra.

De este antiguo monasterio fue descubierto un resto que permitió hacerse una idea de las dimensiones de la iglesia del mismo: un templo de cuatro naves de unos 100 metros de largo con coro cuadrangular con una corona circundante de diez capillas pentagonales. Las dependencias propias del monasterio estaban situadas al norte de la iglesia. De todas ellas hoy no queda prácticamente nada; es posible que los restos de los muros hayan quedado bajo las paredes del castillo de Zbraslav, hoy parte de la Galería Nacional. El lugar de la tumba de los premislidas puede encontrarse en las inmediaciones de la sala terena ajardinada, en el lugar donde está la estatua de san Wenceslao que sirvió de modelo a la que se encuentra, a mayor escala, hoy, en la plaza de Praga que lleva su nombre. Allí se encuentra el santo checo con el rey checo de mismo nombre. Supuestamente, los restos de los reyes premislidas están enterradas en la iglesia de Santiago, no lejos de allí, y que también forma parte del conjunto.

Otra vez atravesamos la Plaza de Zbraslav y, por el puente de la Competición de la Paz, atravesamos el Moldava; tomando a la derecha, según las indicaciones de los senderos del club de los turistas checas, desde la carretera pasamos el Valle de Břežansky y empezamos a subir una pendiente bastante pronunciada que nos llevará a la cima del otero.

18. Ciudadela y castro celta de Závist

En la parte norte del valle de Břežansky, oficialmente en el término Tocná (y en parte también de Zbraslav), se encuentra uno de los yacimientos y monumentos arqueológicos checos más conocidos: el castro de Závist, cuyo núcleo (en el término de Lhota, perteneciente a Praga-este) pertenece al territorio de la región de Bohemia Central. El total del monumento comprende 168 ha., de las cuales 41 ha.  ocupan suelo de Praga.

Los vestigios más antiguos prueban la existencia de asentamientos humanos en la zona en el paleolítico, y la localidad estaba fortificada desde la edad de bronce. El mayor florecimiento de los asentamientos de la zona se dio en el tiempo de la cultura de La Tene, momento en el que los celtas construyeron aquí uno de sus castras más significativos y grandes de todo el territorio checo. La zona, poblada ya desde los siglos V y IV a. C, adquirió su punto culminante alrededor de los siglos líala. C. Las excavaciones arqueológicas descubrieron en la acrópolis un conjunto de construcciones que por su disposición recuerda a las típicas disposiciones arcaicas griegas. Incluso después de que el castro quedara despoblado, algunas de sus áreas volvieron a poblarse en los tiempos posteriores, como por ejemplo en la época romana o en la de las Grandes Migraciones. Todo el conjunto estaba fortificado con una empalizada articulada y con un rico sistema de entradas y salidas. La longitud de las murallas alcanzaba los 9 kilómetros. Las excavaciones han sacado a la luz una serie de restos de palacetes y una gran cantidad de instrumentos y objetos de artesanía, incluso de orfebrería y de moldeado de oro, seguramente para la acuñación de moneda de oro. Suele hablarse, en relación con este lugar, del rey histórico de los celtas Marobud, pero, con todo, no existen pruebas terminantes para aseverar sin dudas que se trataba de su verdadera sede.

La parte "praguense” del área, en el otero de Sanee, sigue siendo bastante misteriosa, sobre todo por el hecho de que los estudios arqueológicos más serios se concentraron en la parte "de Bohemia Central" donde se haya la acrópolis. Hoy en día, con todo, nadie duda de que haya existido también una fortificación en Šancí; lo que no se sabe con seguridad es si formó parte del castro celta. De no haber sido así, se piensa en la posibilidad de que sirviera de refugio potencial. Esta fortificación podría datarse en el bronce tardío, época de la que son típicos los restos encontrados, mientras que los testimonios de la cultura de La Téne brillan por su ausencia. Sin embargo, esta datación precisamente arroja dudas acerca de las poderosas murallas. Algunas zonas de la fortificación se tienen hoy en día por medievales, o incluso, originarias de la Guerra de los Treinta Años (sobre todo la formación cuadrangular, el foso abrocalado y conectado con la muralla noeste). Los defensores de la datación en La Téne lo interpretan como completamente celta.

19. Fortificaciones eslovacas

Un complemento interesante a una de nuestras áreas fortificadas más extensas es el castro eslavo situado en las cercanías de Březany, cerca de la carretera de Lhota (se puede llegar siguiendo el sendero verde). Las murallas del perímetro forman en su caso un triángulo, situadas en la falda del valle del arroyo Břežanský, y estuvieron pobladas entre los siglos X y XI.

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