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Marruecos - Tánger, al encuentro de los sentidos
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Tánger, mítica ciudad, anclada entre la leyenda y la tradición, entre la mitología y la historia. Esta ciudad que atrae por su encanto y su misterio posee un aura de seducción que se remonta a tiempos pasados con su brillante esplendor.


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- TÁNGER HISTÓRICO
- TÁNGER CULTURAL
- TÁNGER COMERCIAL
- TÁNGER NATURAL

“Como otros creyeron en la existencia de la Atlántida, yo creo en la existencia de Tánger. En esta ciudad el hada tenía una varita que se llamaba Osadía”. Mohamed Choukri

TÁNGER HISTÓRICO

Tánger, mítica ciudad, anclada entre la leyenda y la tradición, entre la mitología y la historia.

Esta ciudad que atrae por su encanto y su misterio posee un aura de seducción que se remonta a tiempos pasados con su brillante esplendor, que ha conseguido mantenerse hasta hoy dejando entrever los vestigios de su particular “mestizaje” cultural, producto del paso de los años.

Marcada por su inigualable enclave entre el Atlántico y el Mediterráneo y por las conquistas de diversos pueblos, Tánger es una ciudad que, rodeada de un irresistible embrujo, está destinada a conquistar a todo aquel que a ella se aproxime.

Desde la leyenda de su mitológica fundación por Anteo, hasta llegar al Tánger que hoy conocemos historia, hechos, anécdotas y personajes cubren páginas y páginas de multitud de libros.

La leyenda de la separación de Estrecho de Hércules, las invasiones fenicias, romanas, vándalas, bereberes y árabes, los períodos de dominio portugués, español, francés e inglés, la etapa del Tánger internacional y su independencia y finalmente su anexión a Marruecos, han marcado el carácter del Tánger de hoy.

Esa procesión de pueblos que se han ido asentando en Tánger la han formado y modificado con el paso de los años. Sin duda la posición estratégica de la ciudad, punto de encuentro entre el mar y el océano tuvo mucho que ver. Han sido necesarias todas estas etapas para alcanzar la configuración actual de la ciudad: una ciudad que no olvida sus raíces siempre presentes en sus costumbres y en su arquitectura.

Muestras del dominio árabe y occidental se entremezclan en las calles, aunque parezca estar muy bien delimitada la ciudad marroquí original (la Medina) de la construida por colonizadores europeos (la Ville Nueve: la ciudad nueva).

Empezando el recorrido por el núcleo de la ciudad, LA MEDINA las sorpresas llegarán una tras otra. El recinto amurallado, herencia del paso de portugueses por la ciudad allá por el siglo XV, resultó de gran ayuda par los intereses de los bereberes en los siglos posteriores al convertirse Tánger en la base de piratas dedicados a saquear los barcos que circulaban por el Mediterráneo.

En la Medina se encuentra la GRAN MEZQUITA, construida en 1685 por Moulay Ismail para celebrar la reconquista marroquí de Tánger. LA KASBAH (LA ALCAZABA), zona amurallada dentro de la Medina, protege los palacios, jardines y numerosas vivienda residenciales que tan de moda se pusieron en los años 20 en la costa mediterránea. El palacio de mayor interés data del s.XVII y fue mandado construir por el Sultán. Conocido como Dar el Makhzen, está hoy dia convertido en el Museo de las Artes Marroquíes albergando entre sus muros las mejores alfombras, sedas, joyas y cerámicas del país. Contiguo a éste se encuentra el palacio DAR ES-SHORFA convertido en el MUSEO DE ANTIGÜEDADES que conserva restos arqueológicos hallados en la antigua Volúbilis. En la plaza principal de la Alcazaba se ubica el BIT EL-MAL, un minarete octogonal de la mezquita que fue en su tiempo la tesorería. Sin salir aún de la Medina, es indispensable visitar la CATEDRAL ESPAÑOLA y su cementerio para recordar el paso de España. Otro rastro de un pueblo occidental que ha dejado huella en el casco antiguo es la LEGACIÓN DE ESTADOS UNIDOS la primera adquisición de este país en el extranjero, ya que fue Marruecos el primero en reconocer la independencia de la actual potencia mundial. Desde el PETIT SOCCO, esa plaza-mercado repleta de hoteles y cafés tan frecuentada por los artistas, se puede salir de la Medina recorriendo la CALLE DE LOS PLATEROS que desemboca en uno de los arcos por el que se llega a la VILLE NUEVE.

Ya en la ciudad nueva, pero sin alejarnos de la muralla, se encuentran el GRAND SOCCO y los exóticos JARDINES DE MENDOUBIA. El Gran Zoco es la zona del Tánger más frecuentada por se lugar de paso y centro de la actividad comercial.

Más alejado del centro, se encuentran la iglesia británica de SAINT ANDREWS con su cementerio donde descansa entre otros, Walter Harris, y el Café de parís en la Place de France... lugares que junto a los consulados recuerdan la etapa internacional de Tánger.

El MARSHAN es un barrio residencial poblado de palacetes y consulados. En el destaca, cercano a la playa, el PALAIS MENDOUB QUE ACOGE AL MUSEO FORBES DE MINIATURAS MILITARES con la colección de soldados de plomo más importante del mundo.

“Para presentarse exacta, tal cual eres tú, mi Tánger, es preciso que circule por las venas una sangre mezcla de europea y mora, esto solo puede hallarse en el ardor andaluza mezclado con el de Tánger”. J.M. Delgado Arnau

TÁNGER CULTURAL
Tánger una ciudad que ha sido conquistada tantas veces por pueblos tan distintos entre sí, guarda un verdadero tesoro: una riqueza cultura que es síntesis de Oriente y Occidente.

Las excavaciones han sacado a la luz restos de civilizaciones fenicia, helencia, cartaginesa y romana. La influencia del Africa occidental se materializa en los bailes y danzas populares que gracias al comercio se extendieron hacia el norte de Marruecos. En esta misma zona y especialmente en Tánger es donde se notan las influencias más modernas: la francesa y la española. La primera ha dejado su huella principalmente en lo nombres del las calles y en parte de la población que habla este idioma. La segunda en la música, en esa fusión de la música andaluza con la árabe creada hace unos mil años en Córdoba.

La población originaria de Tánger es la bereber, aunque como a lo largo de los siglos los bereberes se han mezclado con diversos grupos étnicos, principalmente los árabes, hoy se les reconoce más por los rasgos lingüísticos que por los raciales.

La lengua oficial de Tánger es el árabe, pero por su condición internacional, muchos habitantes también hablan francés o español. Solo una minoría habla las lenguas bereberes, que eran las que dominaban el país en el pasado.

La región oficial es el Islam estrechamente ligado al a lengua, hasta el punto de que la lengua árabe se considera sagrada por haber sido el Corán revelado en ella. Los musulmanes rezan cinco veces al día y siempre en dirección a la Meca. El viernes es el día festivo el que todos los fieles se reúne en la GRAN MEZQUITA par la oración semanal.

El Ramadán es la fiesta por excelencia de Marruecos fiesta en la que la abstención de comer, beber y fumar durante las horas de luz del día es obligatoria.

La música siempre está presente en la vida cotidiana tangerina. Tanto la música árabe clásica “andalusí” con sus instrumentos de viento y sus variadas melodías, como la música popular bereber con al percusión que marca el ritmo de sus danzas y cantos, se entremezclan por las calles de esta ciudad. Ver los grupos de amigos y familiares tocando en su casa o en cualquier rincón de Tánger es un asombroso espectáculo que fascinará y cautivará los oídos de cualquier visitante.

La condición de ciudad costera de Tánger influye fuertemente en su gastronomía. Los pescado se preparan de mil maneras distintas cada cual más deliciosa. La cocina tangerina agrupa sabiamente distintas especias como el comino, el sésamo o el tomillo para seguir los sabores exóticos que la han hecho tan popular. Fama que ha alcanzado también por los cereales, las semillas o los frutos secos que desbordan los mercados de la ciudad.

Los tangerinos son gente abierta, quizás por tradición, o por la costumbre a recibir durante tantos siglos a extranjeros. Han aprendido a vivir con europeos que se acercan curiosos a la ciudad y que, en muchos casos, no regresan a su países natales, fascinados por las calles, las costumbres o el ambiente.

La presencia de España y de su folclore en Tánger se cristalizó principalmente en un punto: El GRAN TEATRO CERVANTES. Teatro actualmente en vías de restauración que durante décadas asistió expectante al genio de tantos artistas folclóricos españoles como Carmen Sevilla, Estrellita Castro, Imperio Argentina, Manolo Caracol y Lola Flores, Pepe Marchena, Juanito Valderrama... Flor y nata del flamenco en Tánger y que contribuyeron a alegrar y amenizar a su público con su singular acento andaluz

“Pero hoy, como antaño, desde la mañana hasta la noche, vendedores, compradores y curiosos se encuentran a pleno sol, a pleno viento, el Zoco Grande, entre los guiñapos de cien colores y el rumor de mil gritos...” Joseph Kessel

TÁNGER COMERCIAL

Alfarería, espejos, teteras, cajas de Khol, alfombras, babuchas, bordados, tebilats, joyas, frutas, verduras y especias de lo más variado definen los colores y olores de esta bella ciudad.

En Tánger se puede encontrar de todo. Como en los cuentos de mil y una Noches, cualquier deseo del visitante le será concedido: ¿una fábula bereber de plata? ¿una tetera de filigrana? ¿un velo de gasa bordada? Para encontrarlo, solo tiene que acercarse a los Zocos y callejear un rato.

Quizás los zocos ya no gocen del esplendor de antaño y algunos de los puestos se hayan ido alejado, peor aún conservan ese toque mágico, de encanto, que una vez le dieron tanta fama a Tánger.

Parte de los mercados de Zoco Grande se encuentran repartidos entre las calles de Portugal e Inglaterra donde se podrán encontrar los genuinos foutahs, mantas ásperas utilizadas como chales o faldas, vendidas por campesinas bereberes procedentes de pueblos vecinos. Campesinas que se distinguen por su sombreros de paja con pompones y sus falda rojas y blancas.

El Mercado Fondouk se encuentra más alejado, pasando el Hotel Minzah. Formados en hilera los puestos ofrecen una extraordinaria variedad de alfarería, fruta y verduras, e incluso chatarra.

Entrando en la Medina es imprescindible visitar la calle de los Plateros a la que se asoman numerosos mercados que desembocan en el Zoco Chico la calle de los Platero, monopolizada en el pasado por joyeros judíos, fue la calle principal de Tánger en la década de los 30 y hoy día sigue manteniendo su característica actividad. Sus mercados de vestidos, frutas y granos resultan muy atractivos y siempre se puede destacar las compras en alguna terraza de los cafés españoles del Petit Socco que tan especial atmósfera crean ene l lugar y que esconden tantas historias ansiosas por ser desveladas.

Tiendas de artesanía y antigüedades se extienden por todo Tánger. Son productos de gran calidad que representan la muestra artesanal marroquí de ayer y hoy.

Ir de compras por Tánger es un verdadero placer para los sentidos. La vista se inunda con colores vistosos, llamativos extravagantes el olfato es invadido pro perfumes y fragancias penetrantes, el tacto se dulcifica al palpar telas y bordados exquisitos; el oído responde al autentico clamo de los comerciantes y el gusto se rinde ante el sabor de las delicias de la tierra.

Antigüedades, pufs, postales antiguas, vestidos y zapatos de diseño marroquí y occidental, perfumes con aceites naturales, fragancias tradicionales joyería de estética seductora...

Las alfombras de lana marroquíes son famosas por su inigualable calidad, sus exóticos diseños y su inapreciable valor decorativo. La diversidad del territorio se plasma en los diseños de las alfombras. Estilos orientales como adornos florales, o bereberes con motivos geométricos.

Los frutos seco y las especies rellenan cestos y cestos en los puestos. Es desalentador intentar encontrar una variedad tan rica que se iguale en el mundo entero. Los dátiles son exquisitos y las especias, cultivadas en suelo marroquí son indispensables para preparar esos platos con sabores agridulces o picantes, para perfumar ambientes o incluso para remediar enfermedades.

“...las grutas de Hércules, esas cuevas fabulosas, donde, entre los pilares de las rocas, se ve moverse al Gran Océano...” Joseph Kesses

TÁNGER NATURAL

En Tánger se abre la puerta a Marruecos. Es el lugar donde se encuentra Africa con Europa, el Atlántico con el Mediterráneo. Es normal que visitar una ciudad de tales características esté siempre en al mente de todo amante de la aventura y la naturaleza.

Tánger es una ciudad con encanto blanco y azul, rodeada de marcos incomparables: extensas playas paradisiacas, grutas misteriosas y ruinas de civilizaciones remotas, con un particular clima subtropical suavizado por las influencias oceánicas que convierten su entono e el lugar idóneo par ala práctica de todo tipo de actividades al aire libre.

Siguiendo la ruta hacia el oeste en dirección al Cabo Espartel se encuentran parajes de gran belleza repletos de verdes bosques y playas atlánticas infinitas y desérticas. Pasando por la zona conocida como La Montaña con su frondosa vegetación que sirve de refugio para casas señoriales y palacios reales, se accede al Cabo Espartel. Este marca el principio de la Playa de Robinson, costa virgen ideal para largos paseos en camello. En esta play se encuentran las cuevas donde según la leyenda, Hércules descansó tras separar los dos continentes. La Gruta de Hércules es como una venta al océano, un laberíntico lugar de rocas calcáreas que maravillan y sombran con sus inscripciones supuestamente realizadas por los antiguos habitantes de la Atlántida. La ruta continúa aún unos kilómetros más hasta llegar a la antigua Cotta, villa romana en la que sus habitantes se dedicaban a preparar garum, una exquisita pasta de anchoa que hacía las delicias en Roma.

Hacia el este la bahía de Tánger ofrece maravillosos contrastes según nos acercamos al Cabo Malabata. El cabo está dominado por un faro que ilumina las noches tangerinas y desde el cual se contemplan las visas más impresionantes de la ciudad. Siguiendo por la serpenteante carretera que comunica Tánger con Ceuta divisamos inmensas extensiones de playa hasta llegar a Djebel Moussa. Esta montaña junto con el Peñón de Gibraltar forman las llamadas Columnas de Hércules. Resulta asombroso contemplar desde allí el paso de las aves migratorias por el estrecho en primavera u otoño.

En estos parajes acampar es como un sueño, rodeado de silencios y cubierto por las estrellas. Pero las actividades que ofrece Tánger y sus alrededores no es limitan a esto. El golf es una de las grandes pasiones nacionales. En las colinas de Tánger resulta un verdadero placer practicar este deporte rodeado de abetos y cipreses perfumados.

La equitación comparte también este privilegio entre los marroquíes y sus caballos han alcanzado renombre mundial. En las inmediaciones de Tánger se encuentra el Club Hípico que cuenta con unas magníficas instalaciones de ocio y donde pueden organizarse excursiones a caballo por los alrededores.

Cerca de las playas se extienden complejos hoteleros para descanso y recreo del viajero, donde baños termales y saunas reconstituyen cuerpos cansados por el ajetreo de la ciudad. Unan amplia variedad de restaurantes, cafés terrazas y discotecas completan la oferta turística y contribuyen a hacer más placentera la estancia. En definitiva, toda una serie de actividades y lugares pensados para hacer inolvidable su visita a Tánger.

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Zona
África
Norte de África
 
Tipo de viaje
compras
cultural
exóticos
naturaleza
romanticos
sol y playa

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