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Hungría - Budapest, ciudad de reales balnearios
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La señorial capital húngara, una de las ciudades más bellas de Europa, regala al visitante una vista panorámica de indescriptible belleza: el Danubio reflejando en sus agua.


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CIUDAD DE REALES BALNEARIOS


La señorial capital húngara, una de las ciudades más bellas de Europa, regala al visitante una vista panorámica de indescriptible belleza: el Danubio reflejando en sus aguas los edificios nobles del Palacio Real en las colinas de Buda y el Parlamento a la orilla de la moderna y vital Pest. Las centelleantes luces del majestuoso Puente de las Cadenas son como una estampa mágica de Buda y Pest abrazándose al atardecer.

El Danubio remansa sus aguas cuando entra en el corazón de Hungría y pasea majestuoso por Budapest que, con sus reales balnearios, presenta todo su «glamour» como capital termal de la nueva Europa. Conquistada por los romanos y los turcos y elegida por la nobleza europea, conocer Budapest es recrear el cuerpo y el espíritu en emociones y placeres termales —un fascinante viaje en el tiempo por una de las ciudades más bellas del mundo, reconocida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

Su superficie es de 525 km2 y el Danubio —el mayor río de Europa después del Volga— atraviesa la ciudad de norte a sur, separando la llanura de las colinas: Pest y Buda. Dos tercios de la ciudad ocupa la orilla izquierda del río, la zona más moderna Pest; y el tercio restante corresponde a la antigua y señorial Buda, en la orilla derecha. Sin embargo, el río prodigioso que impregna de poética personalidad a la capital húngara, más que separar, lo que hace realmente es unir las dos antiguas ciudades formando una sola.

La capital, Budapest, es rica tanto en atractivos naturales como históricos. El agua es un valor patrimonial al igual que el Danubio, las montañas, las grutas, las termas y la evidencia de civilizaciones que precedieron a los romanos. La antigua ciudad de Buda y «Aquincum» conservan reliquias romanas y, en las termas donde se bañaban los legionarios romanos, hasta nuestros días  fluyen aguas de manantiales termales. Hoy Budapest, conocida como «el París del Este», es la única ciudad del mundo con más de 130 manantiales de agua minero-medicinal con efectos curativos. Precisamente estos manantiales de aguas termales calientes son uno de los atractivos de la capital húngara, destacando su arquitectura termal influenciada de la cultura romana y del más puro estilo otomano, con cúpulas de cobre, bellos mosaicos y el característico remate de media luna en lo alto.

En la actualidad, Budapest tiene más de dos millones de habitantes; dividida administrativamente en 23 distritos, y con gran atractivo para los inversores, es el corazón de la historia, el arte, las iniciativas y la creatividad de Hungría.

La colina de Buda y el Palacio Real

El autobús Nº 86 lleva a la Plaza de Adam Clark, donde está el «Kilómetro Cero» junto al Puente de las Cadenas sobre el Danubio. Fue el primero que unió Buda y Pest en 1849 y es el más bello de los nueve que hoy comunican las dos partes de la ciudad. Fue construido por el ingeniero Adam Clark, quien, según dicen, se suicidó al terminar la obra y darse cuenta de que se había olvidado de la lengua de los leones que custodian la entrada del puente por el lado de Buda. Tomamos el funicular y subimos a la colina de Buda, donde se encuentra el Palacio Real que hoy alberga numerosos museos, como el de la Historia de Budapest y la Galería Nacional Húngara. Aquí está el verdadero corazón de Buda. Viejos edificios, testigos de un pasado glorioso, sucesos históricos que conmovieron a Europa y una de las más bellas vistas panorámicas de Budapest.

En el Barrio del Castillo, se puede ver uno de los edificios más emblemáticos de Budapest, la Iglesia de Nuestra Señora o, como se la conoce popularmente, la Iglesia de Matías. Los turcos transformaron la iglesia en una mezquita, reconstruida posteriormente en estilo barroco, adquiriendo su forma actual a finales del siglo XIX. Los artistas más destacados de la época trabajaron en su restauración. Después, sobre los muros del castillo medieval, se construyó el Bastión de los Pescadores en estilo neorrománico. El entorno del Barrio del Castillo y la orilla derecha del Danubio ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Continuando hacia el sur, se eleva la Colina Gellért, a cuyos pies, se encuentra el Hotel Gellért, edificio construido en estilo modernista, famoso por sus baños termales, y de obligada visita. Desde este mirador impresiona la majestuosidad del Danubio y los nueve puentes que lo cruzan entre los que destacan el de la Libertad, el de la Emperatriz Isabel (Sisi) y el de Margarita que nos da acceso a la isla.

Recorriendo Pest

Pest es el presente, la ciudad de la libertad y la vitalidad, con sus oficinas, edificios suntuosos y lugares mundanos. Aquí uno intenta realizar sus sueños y triunfar. En esta parte, se encuentran la mayoría de los teatros, cines y clubs; y también muchos restaurantes, cafeterías y tiendas deslumbrantes para hacer compras.

Para entrar en el corazón de Pest, hay que ir directamente a la avenida Andrássy que, con sus alrededores, forma un conjunto arquitectónico homogéneo de finales del siglo XIX y está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. De minucioso trazado —casi 2,5 km de largo— se construyó siguiendo el modelo de los bulevares franceses. Una de las particularidades de la avenida Andrássy son las barandillas de hierro forjado de las escaleras que conducen al primer tren subterráneo del continente europeo. Merece la pena conocerlo. Lleva 125 años funcionando. Es impresionante. Sus estaciones conservan el ambiente de finales del siglo XIX contrastando con la modernidad en otros pasos subterráneos de Pest.

La avenida Andrássy termina en la Plaza de los Héroes (Hősök tere), la mayor en la ciudad. Aquí se encuentra el gigantesco Monumento al Milenario, grandes estatuas en torno a una columna central coronada por el arcángel Gabriel, quien representa a los caudillos de las siete tribus magiares conducidas por el príncipe Árpád desde los Cárpatos hasta Hungría en el año 896. Todo es grande e inmenso como la historia del Estado magiar. En el Parque Municipal (Városliget), ubicado detrás de la Plaza de los Héroes, y en sus proximidades, se encuentran varias instituciones culturales y de ocio muy populares como el Parque Zoológico, el Parque de Atracciones, el Gran Circo de la Ciudad y el Castillo de Vajdahunyad. El parque alberga otros edificios también, como el Museo de Agricultura y los Baños Széchenyi, único balneario termal situado en la parte de Pest.

Uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad es el El Parlamento frente al Danubio. Mezclando los estilos ecléctico, neogótico, renacentista y barroco, es uno de los mayores edificios del mundo que funcionan como parlamento. Mide 260 m de largo, ocupa una super cie de 17.700 m2 y tiene casi 700 salas. Debajo de la cúpula, guarda la Sagrada Corona Húngara, con la característica cruz torcida, una de las más antiguas de Europa. Los turistas visitan el edificio en grupos, una experiencia que merece la pena, no sólo por los hermosos interiores y decoración dorada con famosos frescos y estatuas, sino porque ofrece la posibilidad de ver la corona del primer rey de Hungría, San Esteban, que tiene 1000 años de antigüedad.

De nuevo, estamos en el corazón de Pest para admirar uno de los edificios más importantes de la avenida Andrássy: el Palacio de la Ópera Nacional Húngara construido en estilo italiano renacentista. Su visita es obligada y no sólo por sus espectáculos y programación de cada semana, sino para admirar de cerca la majestuosa escalera y las salas del palacio proyectadas por el gran arquitecto Miklós Ybl. Esta zona y los alrededores son el centro de la animación cultural y musical de Budapest con programas semanales de orquestas de renombre; el acceso a los ensayos matinales es gratuito. Dada su proximidad, nos acercamos a visitar el antiguo barrio judío donde está el impresionante edificio de la Sinagoga. Paseando por algunas de las callejuelas estrechas y a través, en pequeños detalles de unos pocos edificios, descubrimos la antigua ciudad medieval que fue Pest. El Mercado Central es un auténtico bullicio de entradas y salidas de turistas que curiosean o buscan ese recuerdo típico en los 180 puestos de volaterías, artesanías, panaderías y artículos de uso cotidiano. Hoy posee la chispa y la vivacidad de París. Para comprobarlo, nada mejor que tomar el tranvía Nº 2 que nos lleva hacia las animadas calles peatonales donde se reúnen los jóvenes de la ciudad y la plaza Vörösmarty, lugar de cita de los artistas ambulantes que recuerda la atmósfera de Montmartre. En esta plaza, auténtico corazón vital de Pest, se encuentra uno de los cafés más concurridos de la ciudad: el Gerbeaud, fundado en 1858. Caminar por las anchas y elegantes calles de esta parte de Pest recuerda a los bulevares parisinos. Al  fin, llegamos a la gran calle comercial, la conocida calle Váci, repleta de boutiques, cafés, restaurantes y grandes almacenes.

Baños termales

En 1934, Budapest fue reconocida como ciudad de balnearios por ser la capital que cuenta con más de 130 manantiales. Actualmente, es designada ciudad de reales balnearios, al pertenecer como miembro a la Royal Spas of Europe. Su red hidrográfica es excepcional: el caudal de las aguas termales, con temperaturas de 21 a 78°C, que brotan de 118 fuentes naturales y de pozos artificiales, supera los 70 millones de litros diarios. En Buda, se encuentran conocidos baños termales públicos como el balneario Gellért (Gellért fürdő), el balneario Széchenyi (Széchenyi fürdő), el balneario Lukács (Lukács fürdő), el balneario Rudas (Rudas fürdő), el balneario Király (Király fürdő) y el balneario Rác (Rác fürdő). En los alrededores de estos baños termales, existen fuentes y manantiales de agua medicinal con alto contenido de distintos tipos de minerales. La más conocida de esas fuentes de agua potable se encuentra en el baño termal Lukács, inaugurado en el 1937; sus aguas medicinales están indicadas para el tratamiento de problemas digestivos. El edificio del baño termal fue construido en 1894. Los efectos terapéuticos y medicinales del agua del baño lo acreditan como uno de los lugares más representativos de salud termal europea.

También son famosos los baños termales de la época turca que funcionan hoy en día, como el baño Király, construido a finales de los años 1500, y el baño Rác. El baño Rudas —con su sala octogonal de columnas y cúpula— es el baño turco más antiguo y mejor ornamentado. Actualmente, los fines de semana, el balneario Rudas se abre como espacio de ocio termal para los jóvenes que llegan de toda Europa.

Budapest, al atardecer, enseña todo su encanto. La belleza de los edificios reflejados en las aguas del Danubio regala al visitante un espectáculo difícil de describir e imposible de olvidar. Por la noche, cuando las siluetas se desvanecen, los puentes y monumentos adquieren un aspecto mágico. Parece volver a resurgir todo el esplendor de épocas pasadas cuando la ciudad era el centro del Imperio Austro-Húngaro. Nada mejor que volver al romántico siglo XIX paseando por el Danubio mientras Buda y Pest se engalanan de luz y color para el turista, según mire hacia una u otra orilla. Comienza el crucero por el Danubio. La cena «bouffet» a la luz de las velas y con música zíngara imprime cierta nostalgia. El final de su viaje será el principio de otra nueva experiencia saludable.

La Isla Margarita (Margit-sziget) es muy popular entre los ciudadanos. Está conectada con Buda y Pest por el puente Margarita. La «Isla de los baños», como se la conoce, es un oasis dentro de la ciudad, con un parque y estadio deportivo, piscina y balnearios.

EL RECODO DEL DANUBIO

Nada mejor para descubrir el encanto rural de los alrededores de Budapest que una escapada por los pueblos y comunidades de artistas asentados en las orillas del romántico Danubio.

Los trenes de cercanías (HÉV) son el medio más rápido para explorar la Hungría rural muy próxima a la capital y acercarnos a la isla de Csepel, en la parte sur de la ciudad. Aquí está situado Ráckeve, pequeña población tranquila junto al Danubio. Su monumento más destacado, aparte del castillo Saboyano, es la iglesia gótica. Pintada con el estilo propio de la iconografía bizantina, es la única iglesia medieval serbia en Hungría. Durante los meses estivales, también es posible refrescarse en el Lago Velence. Se puede llegar al lago en menos de media hora por la autopista M7.

El Duna o Danubio, segundo río europeo después del Volga, tras su largo recorrido por la frontera entre Hungría y Eslovaquia, hace un giro para caer casi de forma vertical hacia Budapest y el sur del país formando los recodos o meandros. Las curvas comienzan cerca de Esztergom —con los montes de Visegrád y Pilis en una orilla, y Cserhát y Börzsöny en la otra— para seguir hacia los atractivos pueblos de Visegrád, Vác y Szentendre. La región fue atravesada por romanos, magiares, turcos, serbios, alemanes y eslovacos; y es muy rica en lugares históricos. En la orilla derecha, se encuentra la antigua residencia real de Esztergom, donde en el año 1000, fue coronado San Esteban, el primer rey de Hungría; Visegrád, donde Matías Corvino instaló en el siglo XV una de las cortes más refinadas; el artístico pueblo de Szentendre; mientras en la orilla izquierda, hay un grupo de pintorescos pueblos al pie de los montes Börzsöny y también está allí la ciudad episcopal barroca de Vác.

Pueblo de artistas

Seguramente, el pueblo más visitado es Szentendre (San Andrés): sencillo, íntimo y armónico que, desde finales del siglo XIX, ha acogido a numerosos pintores y artesanos. Prueba de su vocación artística es que el pequeño pueblo cuenta con 16 museos, entre los que destacan el Museo Ferenczy, dedicado a la obra de la familia del mismo apellido, el Museo Margit Kovács, que alberga la obra de esta escultora y la Galería de Szentendre (Szentendrei Képtár), donde se exponen las obras de los artistas locales. El centro es Fő Tér o Plaza Mayor, que está presidida por una cruz conmemorativa de la epidemia de peste del año 1763, rodeada de bellas casas, muchas de ellas de estilo barroco o rococó, múltiples terrazas y con gran animación.

A tres kilómetros de Szentendre, se encuentra el Museo Etnográfico al Aire Libre de los Pueblos Húngaros (Skanzen), que ofrece una buena panorámica de la arquitectura rural en cada una de las regiones del país, exponiendo distintos tipos de viviendas, vestidos, tradiciones, etc.

Visegrád es una de las perlas de los meandros del Danubio. Los romanos los explotaron con fines estratégicos y los primeros reyes húngaros construyeron aquí una fortaleza, una iglesia y un monasterio cuyas huellas aún se conservan. Más tarde, el rey Carlos I Roberto de Anjou construyó aquí una gran fortaleza, ampliada sucesivamente en estilo renacentista por el rey Matías Corvino, período que fue la época dorada del castillo; y aunque pasó a destruirse por los otomanos, hay muchos restos que permiten apreciar la grandeza de la construcción. Además, vale la pena contemplar los restos de la Torre de Salomón junto al río y la Ciudadela que antiguamente guardaba las joyas de la corona. Hoy son famosos los torneos del Castillo de Visegrád.

Esztergom es hoy una ciudad de apenas 30.000 habitantes pero, entre los siglos X y mediados del XIII, fue la capital del país. Fue aquí donde se coronó y se convirtió al cristianismo el rey Esteban y, hasta hoy día, sigue siendo el centro del cristianismo húngaro. Destacan su basílica, terminada en 1869, con una espectacular cúpula de 100 metros de altura sostenida por 24 columnas corintias. Detrás, se encuentran las ruinas del Palacio Real y la Ciudadela. Junto a ella, está el Museo del Castillo que presenta la historia de la construcción y destrucción del palacio.

El refugio de Sisi

Otra excursión característica en los alrededores de Budapest es la visita a Gödöllő, para lo que hay que salir en dirección noreste por la autopista M3 y, a unos 30 km, se llega a este antiguo palacio barroco que fue uno de los refugios favoritos de la Emperatriz Isabel (Sisi) para descansar de la incómoda corte vienesa. La impresionante mansión es hoy escenario de frecuentes conciertos y representaciones de ópera durante todo el año, incluidos los días del Palacio Barroco de agosto, el Festival Internacional de Arpa y el Festival de Piano Franz Liszt. Algunas de sus salas se utilizan para reuniones y recepciones.

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