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Irlanda Dublín. Una ciudad siempre alegre y tranquila. Esto es Dublín. El corazón de Irlanda. La indiscutible e indisputada capital de la Isla Esmeralda. Capital también del mítico reino medieval de Leinster. Es actualmente y durante los últimos mil años, la mayor y más cosmopolita población irlandesa.
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DUBLIN: ENTRE LA HISTORIA Y LA CERVEZA Una consideración previa: Cómo visitar Dublín. Hay que hacer unas consideraciones previas. Dublín no es Londres. Ya. No pretendemos insultar la inteligencia de usted, querido lector. Somos perfectamente conscientes de que ustedes saben diferenciar una ciudad de la otra. Queremos decir que no solo la ciudad es obviamente distinta, sino que el ambiente, las gentes y el espíritu son absolutamente diferentes. Y con espíritu diferente hay que visitarla. Cuando uno llega a Dublín, casi siempre a su coqueto y moderno aeropuerto, y sale de la terminal de pasajeros, esto ya se respira en el aire. Dublín hay que patearlo. La ciudad apenas llega al medio millón de habitantes, (una cosa intermedia entre Murcia y Málaga, por ejemplo). Y probablemente no hay más de media hora de punta a punta de la zona que se considera el auténtico centro de la zona histórica. No hay grandes monumentos reconocibles, no hay vistas típicas mil veces repetidas en películas o postales. No hay lugares a los que ir obligatoriamente bajo riesgo de perderte algo único e irrepetible. El único riesgo es perderte la propia ciudad; los parques bulliciosos y muy bien cuidados; los miles de pubs únicos, cálidos y genuinamente amistosos; y, en definitiva, el ambiente romántico de la ciudad, ligeramente decadente aunque rabiosamente juvenil de algunos barrios. Olvide la prisa. Deje en casa la angustia por captar la foto concreta para enseñar a los amigos o subir al facebook. Lo mejor de Dublín, como decimos, es la propia ciudad. Si se suele decir que París está hecha a la medida de los dioses, Dublín lo está a la de los seres humanos, de las personas que la disfrutan y la recorren con tranquilidad. Lo mejor es pues dejarse llevar, dejarse arrastrar por la sobrecogedora música callejera, flotar por las calles respirando un aire apacible impropio de una capital europea, picando como de flor en flor en aquel puesto de dulces o aquella tienda de ropa de rugby. Y, sobre todo, entrando con frecuencia a los pubs, que se hallan prácticamente en cada esquina de la ciudad. Los pubs han sido durante los últimos 400 años el verdadero epicentro de la vida de los irlandeses, y es hoy en día el auténtico “cuartel general” de cualquier visita dublinesa que se precie. Si chapurreamos un poco de inglés, podremos sostener además una conversación con los amables nativos que apaciblemente allí encontraremos, amén de beber, obviamente, las maravillosas cervezas irlandesas, suaves y generosas, aptas para beber a cualquier hora del día. Y no solo para beber y echar un rato nos servirá el pub irlandés. Entren y coman una riquísima variedad de comida típica, especialmente las míticas hamburguesas locales, hechas con carne de vacuno irlandés que poco tienen que ver con las hamburguesas industriales en que uno piensa cuando de este tipo de bocado se trata. Deporte Igualmente, debemos decir unas palabras sobre el deporte y la especial forma que tienen los irlandeses de vivirlo. Ya que el deporte, frecuente en la capital y que, como en todo Irlanda, es una auténtica religión, podría ser una fantástica piedra de toque para esa inmersión cultural que recomendamos. Es una experiencia maravillosa acudir a un partido del 6 torneo naciones de rugby, entre Febrero y Marzo, al modernísimo y mítico Lansdowne Road, hoy llamado Aviva Stadium, que es el único estadio cinco estrellas del país. Allí podrá beber y comer en cualquiera de los muchísimos ambigús que pueblan el estadio y que se enorgullecen, por ejemplo, de la capacidad de tirada ultrarápida de Guinness que tienen. Y no tiene ni que animar a los verdes de Irlanda, porque la deportividad y educación de los seguidores del rugby le harán sentirse como uno más, incluso aunque usted anime a los rivales. Es por ello que el consumo de alcohol en los eventos de rugby no está regulado para los adultos: no hay incidentes desagradables. Por otra parte, si tienen la fortuna de hallarse en la ciudad en verano, podrá disfrutar del deporte número uno en la isla: el deporte Gaélico, ya sea el hurling o el fútbol Gaélico, que se disputan sus fases finales en el estadio Croke Park, en el norte de la ciudad. Este último, además, resulta absolutamente espectacular a cualquier espectador, incluso a los que nunca hayan oído hablar de él, pues es una mezcla, perfecta y muy dinámica, entre fútbol y rugby, siendo la pasión de los aficionados en las gradas a menudo tan espectacular como el arrojo que demuestran los deportistas en el enorme estadio donde se disputa. Fotos y Texto Antonio Pérez Gómez Capítulos
Estás leyendo: Dublín. Una ciudad siempre alegre y tranquila. Hay más capítulos de este reportaje: Cap. 1 Dublín. Una ciudad siempre alegre y tranquila.Cap. 2 Dublín, lugares que no te puedes perder durante tus vacaciones
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