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Budapest, conociendo sus alrededores
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Budapest es más bella en la madrugada, cuando el sol ilumina lentamente su parte llana. La suave y nítida luz circunscribe a Pest y, como un fuerte reflector, se refleja en los edificios de Buda.


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45 superlativos en Budapest y en sus alrededores.

Budapest es más bella en la madrugada, cuando el sol ilumina lentamente su parte llana. La suave y nítida luz circunscribe a Pest y, como un fuerte reflector, se refleja en los edificios de Buda. En las ventanas de las casas reverberan las chispas doradas del sol sobre el Monte del Palacio. Budapest también ofrece durante la noche un panorama maravilloso. El Puente de las Cadenas delineado por una hilera de bombillas, los edificios públicos, el Parlamento, la Ópera, el Palacio Real y el casco antiguo de la ciudad se visten de gala. Budapest ostenta un juego de luces que conforman las joyas de una elegante dama a la que todo le queda bien. Tanto por la mañana, como por el día o la noche la ciudad vive su agitada vida y al visitante extranjero le parece que en cada esquina sucede algo interesante.

Museo al aire libre en Szentendre
Numerosas capitales del mundo fueron construidas a orillas de algún río y no resulta excepcional que uno atraviese el centro histórico de la ciudad. Pero un río tan ancho, tan respetuosamente grande como el Danubio en Budapest se da en pocos lugares. Además, coincide la circunstancia excepcional que los márgenes izquierdo y derecho contrasten tan perfectamente. Buda se construyó sobre montañas, de las cuales dos, el Monte del Palacio y el Monte de Gellért, llegan hasta la misma orilla del río. Frente a ellas, Pest es tan plana como el pan cocido en los hornos de los habitantes de ciudades desde siglos remotos. No es ninguna exageración que Budapest es una de las capitales más hermosas y de más bella ubicación geográfica de Europa. Entre los valores a proteger de Hungría los primeros en ser incluidos en el Patrimonio Universal de la Humanidad de la UNESCO fueron la orilla de Buda del Danubio desde el Hotel Gellért, a través del Monte del Palacio hasta el puente Margarita, al igual que en el lado de Pest, el tramo del Parlamento hasta el puente Petőfi, además de la avenida Andrássy y el Monumento Milenario, ubicado en un extremo del Parque Municipal.

Las tribus húngaras que ocuparon el suelo patrio en 896, primero se asentaron en el llano y luego se trasladaron a la región montañosa para estar más protegidos. Desde el siglo XIII, Buda funcionó como sede real, desarrollando palacios cada vez más lujosos y una floreciente ciudad burguesa a su alrededor. Pest en aquella época era la ciudad de los comerciantes y los maestros artesanos. 1872 fue una fecha especialmente importante en la vida de la ciudad, ya que en ese momento unifican tres poblaciones separadas, Pest, Buda y Óbuda. Desde esa fecha, la capital húngara también recibe el nombre oficial de Budapest. El siglo XIX y sobre los finales del mismo, constituyó la época de oro de Budapest cuando la ciudad se había convertido en una gran metrópoli.

Budapest figuraba así en numerosas ocasiones dentro de la crónica imaginaria sobre los superlativos. Aquí se construyó el primer tren subterráneo del continente. No existe otra ciudad europea que diera a principios del siglo XX tantos cineastas famosos a Hollywood como Budapest. Mundialmente conocidos inventores - por ejemplo Kálmán Kandó, padre de la locomotora eléctrica, o János Irinyi, uno de los descubridores de la cerilla- y artistas habitaban sus calles. En Budapest vivían por aquella época Béla Bartók y Zoltán Kodály, dos grandes compositores húngaros, y aquí nació Imre Kertész, premio Nobel de literatura en 2003.

Aquí se encuentra la Biblioteca Universitaria que alberga la más antigua colección de libros científicos de Hungría. En Pest se levanta la sinagoga más grande de Europa. Es la única capital del mundo con más de cien fuentes termales y medicinales que brotan del subsuelo urbano. No existe en el mundo otra ciudad de varios millones de habitantes capaz de ofrecer a los turistas en el centro de los barrios residenciales una excursión por cuevas de estalagmitas.

Y es difícil encontrar también otra ciudad donde los visitantes encuentran tantos tipos de medios de transporte como en Budapest: trolebús, tranvía, metro, tren subterráneo, autobús, tren de cremallera, teleférico, barco, coche de caballos, tren de cercanías, bicicleta o la tricicleta familiar de la Isla Margarita. Cualquiera de ellos propone recorrer los trayectos declarados Patrimonios Universales de la Humanidad.

Luego sigamos nuestro viaje para continuar aumentando el número de los espectáculos únicos y excepcionales, como el recorrido por las poblaciones cercanas a la capital, ricas en monumentos históricos y enlazadas a través de hermosos paisajes de la región.

Palacio Real de Buda con el Puente de las Cadenas
Los valores de Buda y los puentes sobre el Danubio.

1. Espectáculo turístico número uno de Budapest.


Contrariamente a numerosas capitales de Europa, en Buda el Palacio Real se encuentra en la cima de un monte, tal como se imaginan los viajeros aleccionados por los cuentos infantiles. El Palacio Real de Buda se aprecia en su plenitud prácticamente desde todos los puntos de la ciudad. En este lugar no se construyó un único palacio, sino tres. El primero en el siglo 13, después de la invasión de los tártaros, capaz de enfrentarse, mediante su muro de piedra, a las incursiones de las tropas enemigas. Han quedado pocas descripciones y recuerdos del edificio original, pero algunos de sus tramos volvieron a aparecer tras los trabajos arqueológicos. En el siglo XIV, el lugar fue ampliado en estilo gótico y luego, durante el reinado del rey Matías, uno de los reyes húngaros más ilustres, se había convertido en un palacio renacentista, muy famoso incluso fuera de nuestras fronteras. Cuando en 1541 los turcos ocuparon sin combates Buda, los edificios medievales permanecieron intactos. En cambio, posteriormente, las invasiones, los incendios, los terremotos y las grandes explosiones de polvorín causaron enormes daños en éstos edificios. Con mucha frecuencia se tenían que reparar los lienzos defensivos de la ciudad y construir nuevos bastiones. El sistema de fortalezas del Palacio que se observa también en nuestros días es de la época de los turcos.

Después de un sitio de tres meses que puso fin a los 150 años de dominación turca, llegó el tercer período de construcción del Palacio. Retiraron los escombros, rellenaron los sótanos y en 1714 dio comienzo la construcción del sistema de palacios barrocos actuales, ampliados en el siglo XIX. El Palacio Real se quemó durante la segunda guerra mundial y se destruyeron también sus valiosos muebles y pinturas. Después de su renovación el edificio se había convertido en un centro cultural. Actualmente alberga a la Galería Nacional Húngara. En sus salas, ofrece una exposición permanente de arte medieval, del renacimiento y del barroco, así como trabajos de los más famosos pintores húngaros. El conjunto de palacios alberga además al Museo Histórico de Budapest, al Museo de Arte Contemporáneo y a la Biblioteca Széchényi, que es la más importante de Hungría. Al Palacio se puede acceder también con medio de transporte exclusivo del Barrio del Castillo: el teleférico que asciende desde las orillas del Danubio hasta el monte. Con sus estaciones y vagones originales, ofrece una atmósfera decimonónica.

2. Espectáculo único de Buda por detrás de las puertas.


Cuando los vecinos de Budapest hablan del Palacio, no se refieren únicamente al propio Palacio, sino también a la ciudad medieval, que se había construido sobre el Monte del Palacio. Sus acogedoras plazas, estrechos callejones y paseos ofrecen un excelente panorama que se ha convertido en uno de los destinos preferidos por los visitantes. Además de pasear delante de antiguas mansiones decoradas con ventanas y puertas góticas, merece la pena echar una mirada a los patios y los largos portales, donde se encuentra un espectáculo único de Buda: las sedilias u hornacinas medievales para sentarse. Es probable que en tiempos remotos, los acompañantes de los huéspedes que visitaron éstas casas esperaban en estos bancos de piedra decorados con arcos románicos, góticos y renacentistas.

3. El templo de las bodas reales
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Uno de los más hermosos templos góticos del país se erige en la vecindad de la estatua de la Santísima Trinidad, hecha para rememorar la epidemia de peste del año 1709. El Templo de Nuestra Señora - o como la mayoría de la gente lo conoce, la Iglesia de Matías - se construyó durante el reino de Béla IV, el primer rey que mandó a construir un palacio. Todos los emperadores posteriores hicieron alguna modificación en él, agregándole una torre, una puerta y ampliando el edificio que durante una época servía también como templo de coronación. Su nombre más usual lo había recibido por el ilustre emperador húngaro, el rey Matías, que celebró aquí sus nupcias. Adquiere su forma actual durante la restauración de finales de los años 1800. Gracias a su excelente acústica, en su interior se celebran también conciertos de órgano y otros de música clásica.

4.
La más rica colección de vinos húngaros.

Un nuevo lugar notable de la plaza de la Santísima Trinidad es la Casa de los Vinos Húngaros, donde el visitante desciende a una taberna de centenares de metros de longitud donde puede conocer 450 tipos de vinos procedentes de las 22 regiones vinícolas históricas de Hungría. En la entrada, se recibe una pequeña taza con la que se emprende la aventura vinícola para degustar in situ de 70 a 80 tipos de vino.

5. El único bastión donde jamás prestaban servicio los soldados.


Si durante la noche subimos al Palacio por el lado del Danubio, las blanquísimas torres iluminadas del Bastión de los Pescadores se resaltan como pilones de azúcar, el visitante imagina más bien hadas entre estos muros que combatientes, si bien la denominación de bastión sugiere una historia defensiva. Sin embargo, el Bastión de los pescadores jamás fue destinado a objetivos militares. Se construyó en 1905 como mirador para enriquecer el panorama de la ciudad. Construido junto al mercado medieval de pescados, siguiendo la línea de los muros que protegían el Monte del Palacio. ¿Y su relación con los pescadores? pues antaño era tarea de la corporación de los pescadores defender el tramo del muro que por aquí pasaba.

Puerta del Palacio Real
6. Laberinto subterráneo.

A los vecinos que viven en la colina norte u occidental del Monte del Palacio fácilmente puede ocurrirles que de repente encuentren una cueva en su jardín. Incluso puede ocurrir que de la misma brote una fuente. La zona central y norte del Monte del Palacio está tan agujereada como un buen queso. Antaño las aguas termales que brotaban del suelo formaron estas oquedades naturales por medio de la erosión que luego fueron ampliadas por el hombre medieval, formando una verdadera ciudad subterránea, con un sistema de pasillos de varios kilómetros de longitud. Durante las guerras servían como escondite, y también para la reagrupación secreta de las tropas.

En el Barrio del Palacio Real, una parte del sistema de cuevas naturales y artificiales y el laberinto del Palacio de Buda está abierta para los visitantes.

7. Programa especial - excursión por las cuevas de la capital.


Se puede caracterizar a Budapest con muchos nombres y uno de éstos es éste: ciudad de las cuevas. Es un fenómeno único en el mundo que en las inmediaciones de los edificios de viviendas de varios pisos se encuentren cuevas tan especiales. Entre éstas todos pueden visitar la Cueva de Pálvölgy, que goza de especial protección y que es la tercera cueva más larga de Hungría, rica en estalagmitas. Cada hora salen recorridos con guía por el trayecto de 500 metros. La Cueva de Szemlő-hegy de 300 metros y ha sido renovada recientemente. Su entrada es única incluso en toda Europa, ya que fue adaptada para las visitas de los enfermos en los órganos de locomoción.

8. El primer puente permanente entre Buda y Pest.


El Puente de las Cadenas es el símbolo de Budapest, el primer puente permanente en el tramo húngaro del Danubio y el segundo en el tramo total del río. Los viajeros atravesaban este importante corredor comercial en trasbordador, aunque ya a principios del siglo 15 existió un puente de pontones provisional sobre el río. En los inviernos se podía cruzar así el Danubio congelado a pie o en coche de caballo. Pero cuando se rompía el hielo, desaparecía totalmente la conexión entre las dos orillas. El conde Széchenyi - que hizo muchísimo por el desarrollo del país y de la ciudad - en el terriblemente frío diciembre de 1820 tuvo que esperar una semana entera hasta que encontró un navegante lo suficientemente valiente como para trasladarle desde Pest a Buda entre las movedizas tablas de hielo. Fue entonces cuando ofreció sus rentas de un año entero para la construcción de un puente permanente sobre el río. Planes para ello ya habían existido desde finales de los años 1700 y como modelo servía el puente de Carlos de Praga, de varios pilares de apoyo. Sin embargo, más tarde se optó por otra solución técnica. El conde Széchenyi en Inglaterra vio el puente de cadenas del ingeniero William Clark y le encomendó la preparación de los planes del primer puente permanente húngaro.

Con la ejecución de las obras fue encargado el ingeniero civil escocés Adam Clark, cuyo apellido coincide con el del ingeniero inglés. El Puente de las Cadenas fue inaugurado el 20 de noviembre de 1849.
Los que arribaron a la orilla desde el puente, durante varios años debían darle la vuelta completa al Monte del Palacio para poder continuar su viaje hacia occidente. En el año 1853, en tan solo dos meses y medio se construyó el túnel de 350 metros de largo y diez metros de ancho y alto por debajo del Monte del Palacio. Existen un sinfín de anécdotas graciosas sobre su construcción. Como la que dice que cuando llueve meten el Puente de las Cadenas dentro del Túnel para que no se moje. Y ciertamente, la longitud del Túnel coincide con la del Puente de las Cadenas que se encuentra enfrente de él.

9. Martillo automático del siglo 19 para la construcción de puentes.


Dice la leyenda que cuando nuestro barco pasa por debajo de un puente, hay que desear rápidamente algo que se cumplirá. En Budapest podemos tener nueve deseos. Junto con los dos puentes ferroviarios, en total, nueve puentes unen las dos orillas del Danubio. Entre estos el más laven es el puente de Lágymányos, construido recientemente. En 1945, las tropas alemanas volaron todos los puentes de Budapest antes de retirarse de la ciudad. La mayoría de ellos pudieron ser reconstruidos, aunque el original puente Isabel (Erzsébet)-que recibió el nombre de la reina Isabel- se había dañado tanto, que en su lugar, se tuvo que construir un nuevo puente. Un puente de cables de hermosas líneas, cuya construcción observó con gran interés la ciudad entera, que fue inaugurado en 1965. En cambio, el Puente de la Libertad, reconstruido después de la guerra, resulta idéntico al que se había construido en honor a la fiesta milenaria de 1896 de la ocupación del suelo patrio. El propio emperador y rey José Francisco le puso el último remache con un ingenioso aparato sin tocar ningún instrumento. En la lujosa tienda de campaña instalada en Pest tan sólo apretó un botón, poniendo en marcha un martillo de 45 toneladas en la cabecera del puente en Buda. Así colocó el último remache del puente, fabricado de plata. Pero el remache pronto desapareció. Con toda probabilidad, para retirarlo también se necesitaba cierta maestría. Hoy en día, el remache que está en el lugar del original está protegido por una placa de vidrio, aunque ya no sea de plata.

10. El parque más hermoso Budapest es una isla.


El puente Margarita de siete pilares es el segundo puente permanente de Budapest. Construido en base a un diseño francés, fue inaugurado en 1876. Junto a su pilar central tiene una salida hacia la Isla Margarita. Éste es el parque más hermoso de la capital. Después de la invasión de los tártaros, numerosas órdenes sacerdotales se mudaron a la bien protegida Isla de los Conejos que luego recibió el nombre actual de la hija Margarita del rey Béla IV. La santa princesa llegó al claustro recién construido en 1252 junto con monjas benedictinas, viviendo allí hasta su muerte.

La Isla Margarita fue también coto real, pero, a partir del siglo XIX, se declara como un parque capitalino de recreación de 100 hectáreas. Bajo sus gigantescos árboles se esconden canchas deportivas, una piscina cubierta, la más hermosa piscina al aire libre de la capital, un teatro al aire libre y dos hoteles curativos. En la isla -a la que se accede también por barco- no hay circulación de autos, en cambio se puede alquilar tricicletas familiares.

Por el norte, la Isla Margarita tiene salida por el puente Árpád hacia Pest y hacia Óbuda.

11. La ciudad de la época romana.

Los antiguos romanos construían el centro de la provincia de Pannonia en el territorio de la actual Óbuda. El límite del imperio era el Danubio. El antecesor de Budapest de hace dos mil años era la ciudad militar romana y junto a ella Aquincum, ciudad de los artesanos y comerciantes que prestaban sus servicios a los soldados. También hoy se puede apreciar en Óbuda las ruinas del antiguo anfiteatro militar. Dos kilómetros más adelante se puede ver los restos de las calles y casas del centro de la ciudad cívica de la antigüedad.

Pest - Patrimonios Universales de la Humanidad


12. La metrópoli que nació rápidamente


A partir de mediados del siglo XIX Budapest vivía la fiebre de las construcciones. Contrariamente a lo que sucedía en otras capitales de Europa, que iban transformándose en grandes metrópolis a lo largo de las épocas históricas. Budapest adoptó el aspecto de una metrópoli en tan sólo 40 ó 50 años, cuando se formó gran parte de la ciudad actual. Todo ello se debió al desarrollo económico de principios del siglo, junto a acontecimientos tan lamentables, como la inundación de 1838, en la que quedaron destruidos miles de edificios en Pest. En su lugar se levantó una nueva y moderna ciudad, dando lugar a las grandes avenidas circundantes, imbuidos por algunos urbanistas valientes que llegaron a proponer que la Gran Avenida, por donde antaño pasaba un afluente del Danubio, debía volver a funcionar como un trayecto navegable. En los años 1840 apareció en el muro del Museo Nacional el gran invento de la época, la primera lámpara de gas. A penas un decenio después, la primera fábrica de gas de Pest ya alimentaba a cerca de diez mil quemadores y lámparas de gas de las calles. Unos años más tarde comenzó a funcionar la primera central hidrológica. Para finales del siglo, Budapest, con su nueva Ópera, sus puentes y su Parlamento, se había equiparado el nivel de desarrollo de su eterna rival, la vecina Viena.
Parlamento desde la orilla de Buda

13. El excepcional acondicionador de aire del Parlamento.


A los arquitectos y responsables de la ciudad del siglo XIX les encantaba el lujo y la rica ornamentación. Prueba de ello es el Parlamento ubicado en la orilla de Pest del Danubio, uno de los más hermosos de Europa. El edificio ecléctico resulta una peculiar suma artística de épocas con sus torres góticas, encajes de piedra, las 88 estatuas que decoran su exterior, escalinata de estilo barroco, frescos, ventanas de mosaico, gobelinas y pinturas. A finales de los años 1800 el sistema de acondicionamiento de aire del Parlamento era algo excepcional. En la plaza ubicada por delante del edificio había dos fontanas donde se escondían las bocas de entrada de unos tubos, los mismos que refrescaban el aire que se respiraba en las salas de reuniones. Más tarde, los tubos de refrigeración fueron tapados, pero algunos canales antiguos de aire aún hoy siguen en activo. Cuando hay mucho calor, se lleva al sitio hielo en grandes cantidades para enfriar el aire en el interior.

14. Con el tranvía por el trayecto del Patrimonio Universal


En la plaza Kossuth, por delante del Parlamento, el tranvía número 2 ofrece un interesante recorrido por la ciudad. Desde sus ventanillas, se pueden apreciar los Patrimonios Universales de Buda y de Pest. En la orilla de Pest del Danubio, el tranvía llega hasta el Puente de las Cadenas y hasta la plaza Roosevelt. Aquí se erige el bello edificio neorrenacentista de la Academia de Ciencias de Hungría, construido en los años sesenta del siglo XIX. En su vecindad se encuentra el palacio Gresham, uno de los edificios de estilo modernista más hermosos de la ciudad. El edificio de viviendas de 12 mil metros cuadrados, el más grande de la capital, fue construido en 1907 por la compañía de seguros inglesa Gresham. En su planta baja, después de la primera guerra mundial se abrió una cafetería. En los años veinte y treinta del siglo pasado aquí se encontraban los intelectuales y artistas capitalinos de pensamiento progresista. El palacio, recién remozado, alberga hayal más lujoso y elegante hotel de la ciudad.

15. El primer tren subterráneo del continente.


Cuando se inauguró en 1896 fue el primer tren subterráneo del continente - y el segundo después del de Londres. En menos de diez minutos, transporta a sus pasajeros desde el Centro de la Ciudad hasta el Parque Municipal. Su túnel de seis metros de ancho está dividido por columnas de hierro remachadas. Las estaciones han sido renovadas respetando su estilo original, incluidas las cabinas de madera para los cajeros y las paredes cubiertas con ladrillos de cerámica, evocando la atmósfera de finales del siglo. Los vagones antiguos que se han utilizado durante más de ochenta años están conservados en su propio museo.

16. La más hermosa creación del diseño urbanístico
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El tren subterráneo sigue la línea de la avenida más espectacular de Budapest. La avenida Andrássy es una obra maestra de finales del siglo XIX en cuanto a la urbanización planificada propia de la época. Esta elegante avenida de Pest es una de las principales del mundo teatral. Y no solo porque aquí se encuentra la imponente Ópera con sus tarazas, estatuas y columnas, sino también porque en la vecina calle lateral está el Teatro de la Opereta y numerosos teatros de prosa para elegir espectáculo. La plaza Ferenc Liszt, vecina a la plaza Octogonal, en los últimos años se ha convertido en un lugar preferido para recreación de los capitalinos. La sucesión de nuevos cafés, restaurantes que ofrecen muestra del arte culinario de otras naciones, tabernas con música, y clubes de jazz le otorgan un estilo personal.

17. El arcángel del gran premio.


La avenida Andrássy llega hasta la plaza de los Héroes, frente a la figura principal del Monumento Milenario, uno de los más conocidos de Hungría, cuya construcción se inició en 1896. En su centro se erige la estatua de 5 metros del arcángel Gabriel sobre una columna corintia de 36 metros. En su diestra sostiene la Sacra Corona húngara, y en su mano izquierda, la doble cruz apostólica - tal como, según la leyenda, apareció en el sueño del rey húngaro, fundador del Estado-. El conjunto recibió el Gran Premio en la Exposición Universal de París en 1900. En su base se pueden apreciar las estatuas ecuestres de los jefes de las siete tribus húngaras que ocuparon el suelo patrio. Entre la hilera de columnas que conforman el semicírculo que cierra el monumento, se encuentran las estatuas de bronce de los más destacados emperadores de la historia húngara.

18. La mayor colección de artes plásticas.

A los dos costados de la plaza de los Héroes se alinean dos bellos edificios de estilo clasicista. A un lado, la Pinacoteca Nacional alberga la exposición de artes plásticas más grande del país, y en sus salas se presentan los representantes nacionales e internacionales de las artes plásticas y aplicadas contemporáneas. El un salón especial con capacidad para ochenta personas, se puede ver la película tridimensional que proyecta los valores naturales, arquitectónicos e históricos de Hungría. En el otro extremo de la plaza, el Museo de Bellas Artes que alberga la más importante colección de las artes plásticas húngaras, junto con piezas atractivas para los aficionados al arte antiguo o por la pintura europea.
Piscina central del balneario Gellért

Budapest la ciudad de balnearios.


19. La capital del mundo de las aguas medicinales.


Budapest en el año 1934 había recibido el título de ciudad de balnearios por el hecho de que ésta es la capital qua dispone de más pozos de aguas medicinales y termales del mundo. Su red es única en el mundo entero: el rendimiento de las aguas termales de 21 a 78°C que brotan de 118 fuentes naturales y de pozos artificiales supera los 70 millones de litros diarios. Al pasear por la orilla de Buda del Danubio encontramos una serie de conocidos baños termales. Aquí encuentra su lugar de preferencia tanto aquél que desea practicar deportes como el que prefiere sudar en el baño de vapor o quien opta por refrescarse en las aguas termales. Las aguas medicinales sirven para tratar enfermedades de los órganos locomotrices, de la circulación sanguínea y de ginecología. En los alrededores de éstos baños termales existen pozos y salas para beber agua medicinal de alto contenido en distintos tipos de minerales. La más conocida de estas salas de ingesta sirve de entrada al baño termal Lukács. Fue inaugurado en 1937 y sus aguas medicinales se orientan hacia el remedio de problemas digestivos. El edificio del baño termal fue construido en 1894. Sus efectos benévolos medicinales pronto fueron conocidos a lo largo de Europa, convirtiéndose en uno de los lugares más notables de esta saludable especialidad. En Buda son famosos los baños termales de la época turca que también hoy funcionan. Como por ejemplo el baño termal Krály, construido a finales de los años 1500, y el baño Rác. El baño Rudas - con su sala octogonal de columnas y cúpula - es el baño turco más antiguo y mejor ornamentado.

20. El baño termal de estilo modernista más hermoso.


En la época medieval, junto a los pies del monde de Gellért se construyó un hospital transformado durante la época de los turcos en un baño termal. El actual Balneario y Hotel Gellért se construyó en 1918 y más adelante la piscina con olas artificiales y la piscina espumosa. Éste es el balneario más hermoso de Budapest, donde se conservan el mobiliario original de estilo modernista, los coloridos mosaicos de Zsolnay, las columnas de mármol, los vidrios y las estatuas.

21. El mirador que ofrece el mejor panorama de Buda y Pest.


Dice la leyenda que los húngaros paganos se alzaron contra el cristianismo, en 1046, desde la roca que se eleva encima del Danubio. La misma por donde arrojaron al obispo evangelizador Gellért. Hoy forma parte de un monte que lleva su nombre. Su estatua se erige encima de una catarata en la parte del Monte de Gellért que da hacia el Danubio. En la cima, tras el derrocamiento de la guerra independentista húngara de 1848-49, el emperador austriaco, para disciplinar la ciudad rebelde, mandó a construir una ciudadela. Desde sus terrazas, instaladas a una altura de 140 metros, permiten apreciar la estampa de Budapest. Desde todos los puntos de la ciudad se observa igualmente, en la cima del monte una estatua femenina de bronce, portando en sus manos un ramo de palma. Es la Estatua de la Libertad, fue esculpida en 1947, después de la segunda guerra mundial, como monumento de la liberación del país.

Pest en colores.


22. Sala de Conciertos de los Grandes Músicos.


Desde el puente de las Cadenas, siguiendo el trazo del embarcadero (korzó) a lo largo del paseo Duna, uno de los paseos más espectaculares de la ciudad, aparece el edificio de la Sala de Conciertos Vigadó, ejemplo único de arquitectura del periodo Romántico. Este escenario de importantes bailes y conciertos desde 1865 ha escuchado en directo las composiciones de leyendas internacionales de la música como Ferenc Liszt, Johannes Brahms, Gustavo Mahler, Dvořák, R. Strauss, Stravinsky y Ravel. En la actualidad, los músicos contemporáneos más relevantes del circuito internacional actúan en la Sala de Conciertos Nacional del Palacio de las Artes, cuyas características acústicas la catalogan como una de las mejores salas de conciertos del mundo. Este nuevo espacio de vanguardia, construido aliado del Teatro Nacional, alberga también varias colecciones de arte contemporáneo de primer orden, como las del Museo Ludwig y el Teatro Nacional de danza.

23. El mercado cubierto más grande de la capital.


Los dos edificios más característicos de la orilla de Pest del Danubio son la antigua Casa de Aduanas, construida en los años 1870, que hoy alberga a la Universidad de Ciencias Económicas y detrás de ella el mercado cubierto más grande de la ciudad. Cuando se inauguró a finales de los años 1800, los barcos cargados de mercadería llegaban directamente por debajo de la plaza del mercado a través de unos canales subterráneos. El Gran Mercado protagoniza en numerosas ocasiones los noticiaros de las televisiones internacionales, ya que muchos de los huéspedes extranjeros de alto cargo y conocidos artistas compraron aquí ajo o pimentón rojo ante las cámaras de televisión. En el mercado más hermoso, más grande y mejor surtido de mercaderías de la capital se puede adquirir desde verduras frescas, hasta carne y especias.

24. La calle peatonal más larga de la capital.


Saliendo del Gran Mercado podemos recorrer la calle más popular del Centro de la Ciudad: la peatonal calle Váci. Ya en el siglo XVIII era el trayecto de paseo preferido de la clase alta, que abrió en sus edificios tiendas cada vez más caras y de mayor prestigio, un gusto que no ha cambiado desde entonces. En las plantas bajas de los edificios construidos en los siglos XIX y XX se encuentran prácticamente todas las marcas internacionales de cosméticos, vestidos y calzados. La calle llega hasta la plaza Vörösmarty donde se encuentra la Gerbeaud, la pastelería más famosa de Pest.

25. Pariente de la torre de Eiffel.

Tal como ocurre en París, también en Budapest dos estaciones ferroviarias de estructura metálica constituyen un verdadero espectáculo: la del Este, y la del Oeste. Esta última, construida en 1877, aparece como uno de los hermosos edificios de la Gran Avenida, mantiene lazos familiares con París y la torre de Eiffel. Entre los concursantes que se presentaron para realizar el proyecto de la estación del Oeste fue elegido el taller de diseño Eiffel; gran parte de la estructura de hiero del edificio fue fundida, de hecho, en París.

26. La iglesia más grande y la campana más pesada.


Paseando desde la estación del Oeste, por la Pequeña Avenida Circular, aparece la impresionante Basílica Sen Esteban, el templo más grande de Budapest con capacidad para 8500 personas. Por debajo del majestuoso edificio, cuya fachada principal mira hacia el Danubio cercano, se tuvo que construir un fundamento de tres niveles, casi tan grande como la propia iglesia. La basílica, cuya planta parece una cruz griega, fue consagrada en 1905. En su torre de derecha se encuentra una campana de nueve toneladas, la más grande del país. En la capilla ubicada por detrás del santuario, se conserva la reliquia más importante de la cristiandad húngara: la diestra momificada de San Esteban, fundador del Estado y de la iglesia de Hungría.

27. La sinagoga más grande de Europa.


A sólo unos pasos de la Pequeña Avenida Circular, en la calle Dohány, aparece la sinagoga más grande de Europa en funcionamiento. Los primeros comerciantes judíos se asentaron en Buda a mediados de los años 1200. En el siglo XVIII una parte de los judíos construyó sus viviendas, sus talleres de artesanía y sus fábricas industriales en Óbuda. Algunos años más tarde el flujo hacia Pest se incrementó, y a mediados del siglo XIX, en el extremo del barrio judío de Pest construyeron la sinagoga más grande de la época. La sala del edificio de estilo romántico y morisco, con capacidad para tres mil personas, se sostiene por columnas y arcos de hierro fundido que en su época se consideraba una verdadera novedad. En la sinagoga se celebran sistemáticamente conciertos de música clásica. En su vecindad se puede visitar el mundialmente conocido Museo Judío que presenta la historia, las reliquias y los útiles cotidianos de los judíos húngaros, y también la sala conmemorativa del holocausto. En los alrededores abundan las tiendas y restaurantes kosher.
Exposición histórica en el Museo Nacional Húngaro

28. La primera y más grande colección pública del país
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Uno de los edificios más hermosos de la Gran Avenida es el Museo Nacional Húngaro, de estilo clasicista, inaugurado en 1846. Su rica colección expuesta presenta la historia de Hungría desde la fundación del Estado, junto a una muestra de obras de piedra de la época romana y medieval. El edificio es uno de los símbolos de la independencia nacional, ya que fue escenario relevante de la revolución del 15 de marzo de 1848. Ese día hoy es fiesta nacional y el museo todos los años sirve como escenario de los actos conmemorativos.

29. El parque más grande de la capital.

Según las crónicas, el Parque Municipal fue el primer parque público en el mundo, abierto para todos. La creación del "parque nacional" de Hungría se inició en 1808 por decreto imperial con la plantación de siete mil árboles.

El Parque Municipal hoy cuenta con plazas de juegos para niños, canchas deportivas, paseos y vías para ciclistas.
Se puede nadar, tomar las aguas termales del primer baño terapéutico de Pest, el Széchenyi, construido a principios de los años 1900, y ver modelos de locomotoras especiales en el Museo del Transporte o ir a un concierto de rock en el Coliseo Pettőfi.

Junto al edificio, los fines de semana se abre un interesante mercado semanal, donde se puede encontrar muchas cosas valiosas o simplemente interesantes, desde libros y antiguos platos pintados hasta juguetes viejos.

También se puede montar en un bote de remos en el lago del Parque Municipal, y en invierno, patinar en la pista artificial de patinaje más grande de Europa Central.

30. La maqueta que adquirió vida.


A orillas del Lago del Parque Municipal se encuentra el castillo de Vajdahunyad, originalmente construido en madera para la fiesta milenaria, que incluía una selección de los edificios históricos más característicos del país elaborados en materiales perecederos. Ésta gigantesca maqueta tuvo tanto éxito que más tarde fue reconstruida en piedra. El castillo alberga al Museo de Agricultura donde se encuentra una de las más ricas colecciones de trofeos del mundo.

31. Uno de los más antiguos zoológicos de Europa.


Dentro del Parque Municipal, de un kilómetro cuadrado de extensión, un programa agradable propone visitar el Zoológico construido en 1866 y renovado en el último decenio. Algunos de sus edificios y adornos constituyen una hermosa creación de la sección húngara. En el zoo viven 500 tipos de animales y cuatro mil diferentes plantas. Para los niños resulta especialmente atractivo el lugar donde se pueden acariciar a los animales más pequeños - un lugar donde pueden andar entre chivos, vacas pequeñas y corderos-, darles comida y acariciarles.

32. El carrusel premiado.


Desde que los feriantes de mediados del siglo XIX acamparan en el Parque Municipal, en este espacio han actuado también todos los circos internacionales. El edificio permanente del Gran Circo Capitalino se construyó en 1891.

De inmediato, aparece el Parque de Atracciones, lugar de cita de las técnicas del pasado y del presente, donde los más valientes pueden montar aparatos rápidos, veloces y giratorios, y una impresionante noria. Dentro del recinto, también sobresale un centenario carrusel que recibió el premio Europa Nostra; su aspecto evoca el pasado, igual que el antiguo tobogán de estructura de madera, de un kilómetro de longitud, que se construyó en 1922. En su cabina de maniobra se puede visitar una exposición sobre la historia del Parque de Atracciones.
Basílica de Eszetergom

Las regiones reales del Recodo del Danubio.


33. La iglesia más grande de Hungría.


Las ciudades ubicadas a orillas del Danubio muestran su cara muy especial a los navegantes. La basílica y los muros de la antigua fortaleza de Esztergom (A4), una pequeña ciudad de treinta mil habitantes, se erigen majestuosamente en la orilla derecha del Danubio. Esta basílica del siglo XIX es excepcional tanto por sus dimensiones -se considera el templo más grande del país-, como por su altar, decorado con el óleo sobre la asunción de la Virgen al cielo, el más grande del mundo que decora un altar pintado sobre un solo pedazo delienzo. En el majestuoso interior se puede ver el único recuerdo íntegro del renacimiento húngaro: la capilla Bakócz, hecha de mármol rojo a principios de los años 1500. La Tesorería de la Basílica alberga la más rica colección de los tesoros eclesiásticos húngaros. La ciudad es la sede del cabeza de la iiglesia católica húngara: el arzobispo de Esztergom. En el palacio del primado se puede ver la valiosa colección de artes plásticas del Museo Cristiano. Sobre el monte del castillo en 972 se había construido la primera fortaleza.

Aquí nació San Esteban, el rey húngaro que fundó al Estado y a la iglesia de Hungría. Es por eso que Esztergom se llama la cuna de Hungría. De los edificios del antiguo palacio hoy se conservan la capilla del siglo XII, uno de los símbolos de Esztergom y la ventana de rosas.

34. La torre medieval más grande de Europa Central.


La línea de doble S del Recodo del Danubio, uno de los paisajes más hermosos de Hungría, se formó después del período glacial, a medida que el río iba cavando su cauce cada vez más profundo en el valle limitado por las montañas. Visegrád (B4) se construyó en la parte más pintoresca. Entre las edificaciones notables de esta población aparecen la Acrópoli en la cima del monte, y a sus pies, el Palacio Real del siglo XIV. Vivió su apogeo durante el reinado del famoso emperador renacentista, el rey Matías, conocido por su buen gusto: él le agregó una terraza, un patio de actos, una fontana de mármol rojo y un baño. En aquél tiempo, los visitantes procedentes de tierras lejanas lo mencionaban en sus crónicas como un paraíso terrenal. Más adelante comenzó la erosión del edificio, que fue devastado primero por incendios y luego tapado por completo por un aluvión de tierras desprendido del monte. Gracias a los trabajos arqueológicos y de reconstrucción que se vienen realizando hace varios decenios, el patio renacentista de actos del palacio fue reconstruido según los planes originales. Incluso la Acrópoli puede mostrarle al visitante qué tipo de fortaleza existía en su origen, ya que una parte de ella ha sido fielmente reconstruida, completando los muros originales. Sin duda, el conjunto supone el mirador más bello en el Recodo del Danubio. Su forma original mantiene parte del sistema de fortalezas y una torre del siglo XIII que, en cuanto a sus dimensiones, no tiene par a orillas del Danubio. Desde lo alto de la torre sexagonal Salamón, de cinco niveles y 31 metros de altura, se pueden apreciar a las fontanas y estatuas originales del antiguo palacio renacentista.

35. La pequeña ciudad más visitada.

El que la haya visto alguna vez, jamás olvidará a Szentendre (C5), la más hermosa ciudad húngara a orillas del Danubio, ciudad de pintores y escultores. Con sus estrechos callejones, callecitas adoquinadas y su atmósfera del siglo XVIII, la ciudad resulta un excepcional conjunto de monumentos. Su ambiente mediterráneo se debe a los serbios, dalmatinos y griegos que se asentaron aquí desde el siglo XIV. La ciudad es conocida también por sus siete iglesias -entre éstas, la basílica episcopal ortodoxa-, por sus museos, sus exposiciones de arte contemporáneo, sus galerías y sus formidables restaurantes. En un extremo de la ciudad se encuentra el mayor Museo Etnográfico al Aire Libre de Hungría, con antiguas casas campesinas, talleres artesanales y templos.
Gödöllö, castillo Grassalkovich

Lugares notables en los alrededores de la capital.


36. Castillo preferido de la reina Isabel (Erzsébet).


Cada año, más de 300.000 personas acuden a conocer a uno de los castillos más bellos de Hungría, antigua residencia imperial, ubicado en la ciudad de Gödöllő (D5), a tan solo una hora de viaje en automóvil desde la capital. Lo mandó a construir Antal Grassalkovich, un personaje que protagonizó una carrera brillante en el siglo XVIII, convirtiéndose primero en abogado y luego, en uno de los magnates más influyentes del país y en director de la tesorería húngara. Obtuvo una gran fortuna familiar y encargó la construcción de numerosos castillos. El elegante castillo de Gödöllő, una de las más hermosas creaciones del barroco, sirvió de modelo para muchas otras construcciones contemporáneas. Visitado en numerosas ocasiones por la emperatriz María Teresa, en la época de José Francisco, el castillo se había convertido en la residencia húngara preferida de los mandatarios austro-húngaros. La esposa del emperador, la adorada reina Isabel, a la que la llamaban cariñosamente sus súbditos Sisi, sentía especial pasión por Gödöllő. El edificio principal del castillo recibe en la actualidad al visitante mostrando su originaria plenitud. En sus 26 salones restaurados según las formas originales se pueden visitar las habitaciones de la pareja imperial, el salón de actos y el despacho del emperador José Francisco, entre otras salas. En el castillo y en su patio con frecuencia se celebran conciertos de música clásica y festivales culturales. Su Teatro Barroco, reconstruido al estilo de la época, que ha vuelto a funcionar tras 200 años de pausa, merece especial atención.

37. La más rica colección de plantas del país.


Vácrátót (C5) es un lugar preferido para los amantes de la naturaleza y de la flora. Este impresionante jardín botánico de 29 hectáreas recrea distintos ambientes y microclimas para alojar a numerosas muestras de la flora de la Tierra, en total 13.000 diferentes especies de plantas.

38. Una de las edificaciones más notables del romanticismo.


El templo católico de dos torres del siglo XIX indica desde lejos sin lugar a duda que el visitante está acercándose a Fót (C5). Hermosa creación de la arquitectura romántica húngara, con su techo pintado y con sus estatuas de mármol de Carrara en el templo inferior, su estampa es digna de la atención de multitud de visitantes. Otro lugar notable de la población orienta los pasos durante la visita hacia el castillo Károlyi, en cuyo jardín y sala de actos se celebran programas culturales; su templo acoge diversos conciertos musicales.

39. Aldea, premio Europa Nostra.


Ócsa (C7), una aldea ubicada cerca de la capital, recibió en 1996 en reconocimiento de su actividad desarrollada en pro de la protección de los monumentos nacionales, este prestigioso premio europeo. Entre su conjunto monumental, destaca una iglesia evangélica del siglo XIII, considerada como uno de los monumentos nacionales más importantes del país.

Gracias a su excelente acústica, los conciertos corales y de órganos que aquí se celebran ofrecen una vivencia musical inolvidable. La población es famosa asimismo por sus cerca de cien bodegas de vino de forma inusual, por la fauna y flora estrictamente protegidas de la zona pantanosa y por la exposición etnográfica que ofrece su casa-museo, ubicada entre las casas campesinas con tejado de paja de la Aldea Vieja.

40. El espectáculo de la Fórmula-1.


En Hungría el deporte automovilístico tuvo sus inicios en los años 1900, cuando en la capital se constituyó el primer club automovilístico y luego, en 1912 se celebró la primera competición automovilística internacional. Hoy, los mejores pilotos del mundo se dan cita cada año en el circuito Hungaroring, ubicado en Mogyoród (C5), cerca de Budapest. La carrera húngara de la Fórmula-1 atrae a centenares de miles de visitantes. Para aquellos que visiten el recinto fuera de programas deportivos, en el Hungarokart Center, de 2100 metros cuadrados, puede poner a prueba su habilidad. Durante todo el año, cualquier persona puede poner a prueba su agilidad al volante conduciendo un gocart.

41. El único arco de triunfo del país.


La ciudad de Vác (C4) tiene un pasado milenario. Fundada por el rey Esteban, esta población ubicada en la orilla izquierda del Danubio funciona como sede episcopal, y cuenta con atractivos como una catedral de estilo clasicista y un palacio episcopal. Aquí se encuentra la plaza 15 de marzo, una de las más hermosas plazas del barroco húngaro. Todos sus edificios son protegidos como monumentos nacionales.

La exposición Memento Mari de la cripta del templo dominicano es única en toda Europa.

Gracias a unas condiciones climatológicas especiales, los restos humanos quedaron momificados e incorruptos, conservándose casi intactos los ataúdes, las vestimentas y los útiles funerarios del siglo XVIII. En la ciudad de Vác podemos caminar por el único puente barroco del país decorado con estatuas o conocer el único arco de triunfo que existe en Hungría, construido con motivo de la visita de María Teresa, emperatriz de Austria.

42. El único Museo de Lámparas del país.


Yendo hacia el oeste de la capital, aparecen las ruinas de un notable templo del siglo XII, el de Zsámbék (A6). Este edificio quedó derruido en el siglo XVIII a consecuencia de un terremoto, pero incluso así ofrece un espectáculo total, con sus torres y muros que han quedado dispuestas en una curiosa armonía. Una imagen que sirve de telón de fondo decorativo para los conciertos y las funciones teatrales que se celebran aquí los veranos. También es muy interesante la colección excepcional que constituye su Museo de Lámparas.

43. Viaje a los tiempos prehistóricos.


La atracción más sobresaliente de Százhalombatta (B7), ciudad ubicada en la orilla derecha del Danubio, es el museo prehistórico al aire libre. Además de presentar in situ una tumba de la edad de hierro, uno del centenar de montones que dieron el nombre a la ciudad de los Cien Montones, el visitante puede realizar un curioso viaje en el tiempo en su recinto, como conocer lugares de la época de bronce y de hierro, y preparar vasijas y joyas con métodos antiguos.

44. Paraiso de pescadores y de deportes acuáticos.


El afluente del Danubio en Ráckeve (B8), al sur de la capital, antaño era coto real favorito de los monarcas y su corte. Hoy es uno de los lugares más populares de pesca deportiva, con una abundancia de fauna piscícola, junto con aves y plantas acuáticas exóticas. En la aldea se conserva el primer castillo barroco del país y también la única iglesia gótica ortodoxa serbia, que es del siglo XV.

45. Reclutamiento al compás de los tambores.


Es una extraña coincidencia que en la misma ciudad de Cegléd (E8) donde se encuentra el único museo de tambores del país, se asiente también la casa natal del internacionalmente conocido político y estadista húngaro Lajos Kossuth, líder de la guerra de independencia húngara. En 1848, Kossuth inició su gira de reclutamiento para el ejercito independentista y se convirtió e un héroe popular. Una estatua en la ciudad y un museo homónimo recorre la figura y los trabajos realizados por este intelectual clave en la historia nacional. En Cegléd se encuentra la iglesia evangélica de estilo clasicista más grande de Europa Central junto a unas actividades muy peculiares: un festival internacional de tambores y de instrumentos de percusión que tiene lugar cada año y su curioso museo de tambores.

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