ITINERARIO 1
Mañana: Coliseo, Foro Romano, Campidoglio, Panteón
Tarde: Plaza Navona, Fontana di Trevi, Plaza de España
Auténtica maravilla arquitectónica de la antigüedad y símbolo de la Ciudad
Eterna en el mundo entero, el Anfiteatro Flavio (o Coliseo) (1) es el
mayor y más espectacular edificio construido en época romana para albergar
las famosas luchas de gladiadores y fieras. Fue construido en 8 años
(72-80 d. C.) por la dinastía Flavia sobre el terreno ocupado por el lago
artificial de la Domus Aurea (2) para Nerón, tras en incendio de Roma (64
d. C.) La villa ocupaba una extensión de una milla romana cuadrada (1.480
m2) entre las laderas de las colinas, colle, denominadas Celio y Palatino.
Para la inauguración del Coliseo se celebraron 100 días de juegos. Los
60.000 espectadores que cabían en el colosal edificio entraban a través de
los 80 arcos numerados abiertos a nivel del suelo y, después de haber
pasado todo el día en él, podían salir todos en apenas 20 minutos. En la
programación de los juegos había cacerías de fieras por la mañana,
ejecuciones de condenados al mediodía y combates de gladiadores por la
tarde; en los días calurosos, el público se protegía del sol con una
especie de entoldado confeccionado con 240 velas por marineros de la flota
imperial. La zona subterránea, en el centro de la arena, se destinaba a
las jaulas de los animales y a las instalaciones, y estaba dotada con un
techo formado con ejes de madera cubierto con la arena que veían los
espectadores. En la Edad Media el Coliseo fue transformado en fortaleza y
fue sucesivamente utilizado como almacén de materiales para la
construcción. Se fueron sacando las grapas metálicas que unían los bloques
de roca travertina y fueron quedando al descubierto las aperturas que
pueden verse en toda su estructura. El Foro Romano (3), la zona
arqueológica más importante de la ciudad, era el centro de la vida pública
romana. Fue ocupado tras el saneamiento del valle pantanoso que había
entre el Palatino y el Campidoglio en el siglo VII. a. C. El foro era el
centro de las actividades políticas, religiosas y comerciales de la
antigua Roma.
Es necesario recorrer a la imaginación para percibir su aspecto de
entonces, totalmente abarrotado de construcciones y de personas
procedentes de todas partes del Imperio romano que, como hacemos todavía
actualmente, venían a visitar el símbolo de la increíble aventura que
había hecho posible, en relativamente poco tiempo, que un antiguo pueblo
de pastores dominara el mundo. Los romanos daban a sus construcciones una
importante función propagandística, a la vez que comunicativa, procurando
que produjeran un efecto entre la maravilla y el temor. Había basílicas
para las reuniones de negocios y para la administración de justicia; la
Curia, sede del Senado; templos; arcos triunfales; monumentos, y
esculturas. La vía Sacra atravesaba la zona; por ella pasaban las
procesiones religiosas y se efectuaban allí las paradas triunfales. Con el
transcurso del tiempo, se construyeron en la parte opuesta los Foros
Imperiales, para dar respuesta a las necesidades de espacio debidas al
aumento de la población, o para dar todavía un mayor realce a la
grandiosidad del Imperio.
Pasando por la plaza Venecia, delante del Vittoriano (4), llegamos a la
plaza del Campidoglio (A). Antigua sede del templo más importante de culto
al Estado y símbolo de Roma "caput mundi", el Campidoglio ha conservado su
puesto predominante en la vida de la ciudad desde el siglo XII, como
centro de la administración municipal. La plaza, considerada una de las
más elegantes de Europa, fue diseñada por Miguel Ángel.
Su orientación nos indica la evolución de la ciudad, que, ya desde su
inicios, daba la espalda a los vestigios de la antigua Roma, como parte de
un lejano pasado, de otro momento histórico, y miraba hacia la nueva sede
del poder y el gobierno del momento: el Vaticano.
Desde la plaza se accede a los Museos Capitolinos (5), la más antigua
colección pública del mundo. Consta de esculturas de gran valor como el
Gálata Moribundo y la Venus Capitolina. La Pinacoteca expone pinturas de
los siglos XIV al XVII, de autores de la importancia de Tizona, Bellini y
Caravaggio. La estatua original en bronce de Marco Aurelio, cuya
reproducción puede verse en el centro de la plaza, se conserva en los
Museos y se salvó de la destrucción en épocas posteriores sólo porque el
personaje a caballo fue identificado con Constantino, el primer emperador
cristiano.
El Panteón (6), una de las obras maestras más impresionantes de la
arquitectura de todos los tiempos, fue edificado en la época del emperador
Adriano, en el siglo II d. C., como templo dedicado a todos los dioses. En
el año 608 el emperador de Oriente Foca hizo donación de éste al papa
Bonifacio IV, que lo transformó en una iglesia dedicada a la Virgen y a
todos los santos y mártires, permitiendo así que llegara hasta nuestros
días como la estructura mejor conservada de la antigüedad. Es habitual que
tanto los romanos como los visitantes se den cita aquí, ante un monumento
construido hace mil ochocientos años, lo que permite percibir con
naturalidad la presencia de tantas generaciones que se han servido de este
lugar como punto de encuentro.
Desde el exterior, con su pórtico de columnas monolíticas de granito, el
Panteón casi parece la fachada de un templo griego; sin embargo, su
interior, con la rotonda y la inmensa cúpula de hormigón, representa a la
perfección el espacio arquitectónico romano. El interior está concebido
como una esfera colocada en un cilindro; el diámetro y la altura de la
cúpula -la mayor cúpula jamás construida en hormigón hasta la era moderna-
miden igual: 43,30 m. El Panteón es también el mausoleo de la familia
Savoya y en él está la tumba de Rafael.
Plaza Navona (B)
La plaza Navona, una de las plazas más escenográficas de la Roma barroca,
es un espléndido ejemplo de cómo el semblante más antiguo de la ciudad
puede hallarse en los lugares más frecuentados en la actualidad. La forma
alargada de la plaza es debida, de hecho, a la estructura del estadio de
Domiciano, del siglo I d. C., destinado a las competiciones deportivas,
cuyos restos todavía pueden verse en la parte inferior del actual plan de
vialidad en la plaza de Tor Sanguigna.
La plaza adquirió su fisonomía actual en la época barroca, con la fuente
de los Cuatro Ríos, obra de Bernini, y la iglesia de Santa Inés en Agonía
y el palacio Pamphilj, en cuya realización colaboró el "rival" de Bernini:
Borromini. Los gigantes de la fuente, en la parte central de la plaza,
inaugurada en 1651, representan los cuatro ríos conocidos en la época como
los más grandes de cada continente: el río de la Plata, el Danubio, el
Ganges y el Nilo.
Éste último se cubre el rostro, lo que indicaba el misterio de su origen
(sus fuentes todavía estaban por descubrir). En el pasado la plaza Navona
era una zona de mercado y también era escenario de grandes fiestas,
durante las cuales era inundada parcialmente para ser escenario de los
desfiles de los carros de las familias aristocráticas; todavía hoy es un
centro activo de la vida ciudadana: aquí se instala la feria navideña,
podemos ver actuaciones de artistas callejeros, pintores, artesanos, etc.,
todo ello en un ambiente entre popular y selecto, al que contribuyen las
terrazas siempre llenas de sus característicos cafés.
Fontana de Trevi (C)
El efecto espectacular de la Fontana de Trevi no se va descubriendo
gradualmente, ya que ninguna de las calles que nos conducen a ella nos lo
permite. Proyectada en el siglo XVIII por el arquitecto Nicola Salvi y
realizada en un período de treinta años, la Fontana es una exaltación del
agua como símbolo de vida, bienestar y cambio. Su situación indica el
límite del trayecto del antiguo acueducto del Agua Virgen (año 19 a. C.),
cuya historia se cuenta en los relieves de la parte superior de la
fachada.
El hechizo de la Fontana de Trevi queda amplificado por el contraste entre
sus notables dimensiones y la pequeña plaza donde está situada, ya que
casi parece oprimirla. La personificación de Océano en el centro de la
fuente parece emerger del agua sobre un carro tirado por caballos marinos
y tritones, entre escollos donde están representadas treinta variedades
distintas de plantas. Los visitantes no deben olvidar tirar la célebre
moneda al agua para asegurarse de que van a volver un día a la Ciudad
Eterna. El "procedimiento correcto" es situarse de espaldas a la fuente y
lanzar la moneda con la mano derecha por detrás del hombro izquierdo.
Plaza de España (D)
Epicentro de la zona más elegante y exclusiva del centro histórico, la
plaza de España ha sido siempre un lugar de encuentro no sólo para los
romanos sino también para los visitantes y los artistas extranjeros, que,
en el pasado, se alojaban en los numerosos hoteles y hostales de las
calles cercanas. La famosa escalinata, proyectada en el año 1700 por
Francesco De Sanctis, resolvió de forma muy eficiente y escenográfica la
enojosa cuestión de la conexión entre la plaza, durante mucho tiempo
controlada por los españoles, que tenían allí su embajada, y la "zona
francesa", en la parte alta, con su renacentista iglesia de la Trinità dei
Monti.
Todos los años en primavera la escalinata se embellece con azaleas de
colores y sirve de fondo a un famoso desfile de moda. La fuente de la
Barcaccia es obra de Pietro Bernini, padre de Gian Lorenzo; representa una
barca semihundida, ingeniosa solución al problema de la escasa presión de
la conducción de agua que la alimenta, que no permitía altos surtidores ni
gran derroche de agua.
En la plaza nacen, en disposición radial, una serie de calles donde se
encuentran las más prestigiosas e internacionales tiendas de moda; entre
estas calles cabe destacar la famosa vía Condotti, una de las más
elegantes del mundo.
Información:
(1) Coliseo Información y reservas: tel. +39 06 399677 00. Horario: 9:00 -
hasta una hora antes del atardecer. Para evitar largas colas en la
entrada, se aconseja comprar los billetes en los puntos de venta del
Palatino, en vía de San Gregorio, o cerca del Arco de Tito. Hay una
entrada específica para grupos acompañados de guías locales.
(2) Domus Aurea Es preciso efectuar una reserva. tel. +39 06 39967700
horario: 9:00 - 19.45, martes cerrado.
(3)Foro Romano Información y reservas para las visitas guiadas: tel. +39
06 39967700 - Horario: 9:00 - hasta una hora antes del atardecer.
(4)Vittoriano Piazza Venezia - tel. +39 06 6991718 - Horario: invierno
9:30 - 16:30, verano 9:30 - 17:30. Entrada libre
(5)Museos Capitolinos Información y reservas: tel. +39 06 39967800 -
Horario: 9:00 - 20:00, lunes cerrado.
(6) Panteón: tel. +39 06 68300230 - Horario: 8:30 - 19:30, domingos 9:00 -
18:00, festivos 9:00 - 13.00. Entrada libre
ITINERARIO 2
Mañana: Ciudad del Vaticano
Tarde: Castel Sant'Angelo, breve paseo en barco hasta la isla Tiberina,
paseo por el Trastevere.
La Ciudad del Vaticano (E), estado independiente desde 1929 (pactos de
Letrán), está edificada en el lugar en que san Pedro sufrió martirio y fue
sepultado. En el siglo IV d. C., Constantino, el primer emperador
cristiano, edificó una espléndida basílica, que fue sucesivamente
destruida y reconstruida en el curso de casi 120 años (desde el 1506 hasta
su consagración, en 1626). Participaron en el proyecto de la nueva
iglesia, la más grande del mundo, con sus 22.000 m2 de superficie total,
los arquitectos de más renombre de la época, Bramante, Miguel Ángel y
Maderno, entre otros.
La basílica de San Pedro (1) es una de las experiencias más impresionantes
desde el punto de vista arquitectónico. Ninguna fotografía puede plasmar
el impacto que reciben los visitantes ante la magnificencia del edificio,
el esplendor de su decoración y las obras de arte que alberga. La
alternancia en la fase constructiva entre la planta de cruz griega y la de
cruz latina, y la elección definitiva de esta última, provoca que sea
necesario caminar un buen trecho por la nave central antes de poder
contemplar la espléndida cúpula de Miguel Ángel (de 136 m de alto y un
diámetro de 42 m).
Entre los tesoros de San Pedro destaca la célebre Piedad, también de
Miguel Ángel, única obra firmada por el artista, que la esculpió a los 24
años de edad en un único bloque de mármol, el baldaquín barroco del altar
mayor, creado por Bernini con bronce tomado del Panteón, y la estatua de
bronce de San Pedro, obra de Arnolfo di Cambio. Sorprende la casi total
ausencia de obras pictóricas, sustituidas por mosaicos de la Escuela
Vaticana. La plaza de San Pedro, que señala la frontera con el Estado
italiano, en la que caben 300.000 personas, acoge al visitante con el
abrazo de su columnata proyectada por Bernini, es el centro de importantes
ceremonias de relación directa del papa con sus feligreses.
Es muy interesante, aunque es imprescindible concertar la visita, la zona
arqueológica bajo la basílica vaticana, denominada también Necrópolis
Vaticana (2). A principios del siglo XX se realizaron aquí unas
excavaciones que revelaron la presencia de una vasta necrópolis, que según
parece fue utilizada hasta el siglo II.
La especial situación de la zona y los espacios reducidos permiten un
número limitado de personas. La visita, autorizada cuando es posible y
según disponibilidad, con guías especializados, tiene una duración
aproximada de una hora y media.
Los Museos Vaticanos (3), fruto de siglos de coleccionismo y encargos
papales, ofrecen una gran variedad de colecciones que incluyen antiguas
piezas de arte griegas y romanas (la del Vaticano es la mayor colección
del mundo de estas características); de arte egipcio, etrusco y,
naturalmente, las grandes obras maestras del arte del Renacimiento, con
los frescos de la Capilla Sixtina y de las llamadas "Estancias de Rafael".
La restauración de la Capilla Sixtina, de veinte años de duración,
restituyó el brillo de sus colores originales y nos permite gozar
plenamente, y con todo detalle, de los episodios bíblicos en la bóveda, y
del Juicio Final de Miguel Ángel, con sus casi 400 figuras representadas
en el momento más dramático de la historia de la humanidad. La Capilla
contiene asimismo los célebres frescos del siglo XV, obra, entre otros, de
Botticelli, Perugino y Ghirlandaio.
A través de la vía de la Conciliación se llega a Castel Sant'Angelo (4),
la fortaleza de los papas edificada en la Edad Media sobre los restos de
la tumba del emperador Adriano (siglo II d. C). Su estructura es un
ejemplo de la continuidad entre pasado y presente del trazado urbano de
Roma, en el cual los edificios antiguos son reutilizados y modificados
para que asuman nuevas funciones y puedan seguir manteniendo un papel
activo en la historia de la ciudad. El emplazamiento del mausoleo del
emperador en la orilla derecha del Tíber, próxima al Vaticano, determinó
que fuera utilizado como bastión defensivo, conectado con los edificios
papales a través de un pasadizo elevado (el llamado "Passetto").
Antiguamente el castillo fue también lugar de ejecuciones, como recuerda
la ópera Tosca, cuyo trágico final sucede en esta fortaleza. Recorrer las
58 salas del Museo de Castel Sant'Angelo permite pasearse por sus 1800
años de historia, y sus terrazas ofrecen vistas extraordinarias de la
ciudad. No pueden perderse el puente degli Angeli, con sus famosas
estatuas de la escuela de Bernini, que anunciaban a los peregrinos que se
dirigían a la tumba de San Pedro que ya estaban llegando a su meta. No
lejos de aquí se encuentra el Trastevere, uno de los barrios más
característicos de la ciudad, lugar ideal para pasear por coloridas
callejuelas y plazas, que todavía conservan un carácter auténticamente
romano y ofrecen un agradable contraste con el solemne esplendor de todo
cuanto hemos visto por la mañana.
Antiguamente el Trastevere -"al otro lado del Tevere", el Tíber- fue el
primer barrio emplazado en la orilla derecha del río; en él vivían
artesanos, pescadores, comerciantes, así como la comunidad de extranjeros
dedicados a actividades portuarias. También era conocido por sus
espléndidas villas y sus vastos jardines, los más importantes de los
cuales fueron los de Julio César, donde parece ser que se hospedó
Cleopatra; a su muerte, Julio César los dejó en testamento al pueblo
romano. En la época medieval, el barrio adquirió su especial carácter, que
conserva todavía en sus calles estrechas y sus plazoletas.
Es muy recomendable visitar la antigua basílica de Santa Maria in
Trastevere (5), con sus mosaicos (siglo XIII) de Pietro Cavallini, y de
Santa Cecilia, con la estatua de la patrona de la música, obra de Stefano
Maderno. Para revivir también en el Trastevere los fastos del Renacimiento
romano es aconsejable visitar la Farnesina, la villa suburbana del rico
banquero Agostino Chigi, donde se conservan frescos de Rafael, Baldassare
Peruzzi y Sebastiano del Piombo.
El Trastevere ofrece una gran variedad de restaurantes y locales donde
pasar una alegre velada.
Información:
(1) Basílica di San Pietro Horario: 7:00 - 19:00 (invierno 18:00); para
subir a la Cúpula, 8:00 - hasta el atardecer
(2)Ufficio Scavi: Fabbrica di San Pietro, 00120 Ciudad del Vaticano - tel.
+39 06 69885318 - fax +39 06 69873017 - 69885518. Horario, todos los días
(menos los domingos y los festivos en el Vaticano) de las 9:00 a las 17:00
(3) Museos Vaticanos: Información tel. +39 06 69884947 - fax +39 06
69881573 - Información y reservas para visitas guiadas a los Museos
Vaticanos y a los Jardines del Vaticano: tel. +39 06 69884466 - fax +39 06
69885100. Horario: del 7 de enero al 6 de marzo y del 2 de noviembre al 24
de diciembre: 8:45 - 13.45 (entrada hasta las 12:20). Del 8 de marzo al 29
de octubre y del 27 de diciembre al 6 de enero: 8:45 - 16:45 (entrada
hasta las 15.20), sábados: 8:45 - 13:45; domingos cerrado. Cerrado
los días 1 y 6 de enero, 11 de febrero, 19 de marzo, el lunes de Pascua, 1
y 20 de mayo, 10 y 29 de junio, 14 y 15 de agosto, 1 de noviembre, 8, 25 y
26 de diciembre y en ocasión de otras fiestas religiosas. Gratuita los
últimos domingos de cada mes. Para evitar las largas colas, es
aconsejable tener en cuenta los horarios de visita y, si es posible,
programar la visita a partir de las 12:00, cuando en los Museos no hay
tanta aglomeración.
(4) Castel Sant'Angelo: Información tel. +39 06 39080730. Horarios de
visita: Todos los días: 9:00 - 20.00 (la taquilla vende billetes hasta las
7:00). Lunes cerrado.
(5) Santa Maria in Trastevere: tel. +39 06 5814802 - horario: 7:30 -
13:00; 16:00 - 19:00.
ITINERARIO 3
Mañana: Excursión a las excavaciones de Ostia Antica
Tarde: Visita al barrio EUR o a la Central Montemartini
Las excavaciones de Ostia (1), alternativa válida a la ciudad de Pompeya,
son una ocasión única para completar la perspectiva de la ciudad antigua y
conocer los aspectos de su vida cotidiana. Fundada alrededor del siglo IV
a. C. como base de defensa y parada entre la costa y la desembocadura del
río Tíber, Ostia se convirtió en el puerto comercial de la Roma antigua.
Por aquí llegaban las mercancías destinadas a la capital: cereales,
aceite, vino, mármoles de calidad, animales para el circo que provenían de
diversos puntos del Mediterráneo y eran transferidos a menudo a
embarcaciones más pequeñas que remontaban el Tíber tiradas por bueyes
desde las orillas, hasta su destino final, el puerto de Roma.
Todavía podemos imaginar Ostia como una floreciente ciudad de 60.000
habitantes, cuando paseamos por los restos bastante bien conservados del
foro, de las termas, de los templos, y los barrios residenciales que es de
suponer que albergaban también a muchos extranjeros. Es aconsejable
visitar el teatro, en uso todavía actualmente, y la plazoleta de las
Corporaciones, una estructura dotada con 60 o 70 oficinas de
representación de las diversas categorías de artesanos y comerciantes que
desempeñaban sus tareas en este mismo lugar.
La vida de la ciudad de Ostia no fue interrumpida bruscamente como sucedió
con Pompeya; su declive coincidió con el de Roma, pero esta circunstancia
fue agravada porque gradualmente el puerto fue obstruyéndose por la arena
que traían las corrientes y por los aluviones que fueron desviando el
curso del Tíber, lo que trajo además la malaria.
La visita es muy agradable gracias al magnífico escenario natural de la
zona, elemento fundamental para comprender el hechizo romántico que las
ruinas ejercieron en sus visitantes del siglo XIX. Para llegar a las
excavaciones de Ostia Antica puede tomarse también el tren que va a la
playa de Ostia (Ostia lido), con salida en Porta San Paolo (parada Ostia
Antica) o con los Battelli di Roma (ver la sección de novedades).
Sugerencia: si la visita es por la mañana, el grupo puede comer en uno de
los múltiples restaurantes existentes en el paseo marítimo de Ostia.
En el trayecto de regreso, puede efectuarse una parada en el barrio EUR
(siglas de "Exposizione Universale di Roma"), para descubrir la cara más
moderna de la ciudad. En principio la zona estaba destinada a albergar la
Exposición Universal de Roma de 1942. El barrio fue construido totalmente
basándose en los criterios arquitectónicos de la Roma antigua por lo que
se refiere a sus aspectos de monumentalidad y racionalidad.
Pour découvrir le visage moderne de la ville, il serait judicieux
d'effectuer un arrêt au quartier de l'Eur, en revenant d' Ostia. Ce
quartier avait été réalisé ex-novo, à l'occasion de l'Exposition
Universelle de 1942, selon les critères architectoniques de l'antiquité
Romaine, tout en reprenant ses aspects monumentaux, structurels et
urbanistiques.
Son muy interesantes el Palacio de Congresos, el Museo della Civiltà
Romana (2) y el Palacio della Civiltà Italiana, conocido como "Coliseo
cuadrado".
De camino hacia el centro de la ciudad, puede visitarse también la Central
Montemartini (3), que representa uno de los éxitos más originales y
sorprendentes de la coexistencia entre lo antiguo y lo moderno en Roma.
Una colección de estatuas antiguas proveniente de los Museos Capitolinos
está expuesta en las salas de la primera central eléctrica pública de la
ciudad, inaugurada en 1912, la única que siguió en funcionamiento durante
la II Guerra Mundial, gracias a la ingeniosa estratagema de izar en ella
una bandera de la Ciudad del Vaticano. Más de 400 estatuas de divinidades,
héroes y personajes imperiales ocupan las salas de máquinas, entre
transformadores y generadores que evocan el ruido de las turbinas con el
resultado de un efecto irreal y sugerente. Cabe destacar el célebre Togado
Barberini, la estatua de Agripina, la Victoria de los Símacos y las
esculturas provenientes del templo de Apolo Sosiano.
Información:
(1) Excavaciones de Ostia - Ostia Antica, viale dei Romagnoli, 717 - tel.
+39 06 56358099 - fax +39 06 5651500 Horario: invierno 8.30 - 16:00,
verano 9:00 - 18:00; lunes cerrado.
(2) Museo della Civiltà Romana: piazza G. Agnelli, 10 (EUR) - tel. +39 06
5926041 - Horario: martes - sábados: 9:00 - 18:15, domingos: 9:00 - 13:30;
lunes cerrado.
(3) Central Montemartini: tel. +39 06 5748038/5748042 - Horario: 9:30 -
19:00; lunes cerrado. Información y reservas: tel. +39 06 39967800
ITINERARIO 4
Mañana: Galería Borghese y Roma desde el aire, en globo aerostático, paseo
ecuestre (Galoppatoio) de Villa Borghese
Tarde: catacumbas y paseo por la via Appia Antica.
Se puede iniciar la jornada con paseo aéreo en globo aerostático (ver
Mongolfiera en la sección de novedades), y proseguir la visita con el
descubrimiento del parque de Villa Borghese, considerado el más importante
pulmón de la ciudad, que ofrece una concentración, única en el mundo, de
instituciones culturales y museos, entre los que cabe destacar la Galleria
Borghese (1), auténtico cofre de tesoros artísticos, fruto del
coleccionismo del cardenal Scipione Borghese, que a principios del siglo
XVII mandó construir esta villa para colocar toda su colección.
Debemos tener en cuenta que la Galería Borghese nació como una colección
privada y que las obras que expone y su disposición no responden a
criterios didácticos (distribución por períodos, temas), pero que refleja
con bastante fidelidad el gusto y la intención de sus antiguos
propietarios. Es muy recomendable la serie de esculturas, encargo del
cardenal, obra del joven Gian Lorenzo Bernini (Enea, el rapto de
Proserpina, Apolo y Dafne, y David), el Amor Sacro y el Amor Profano de
Tiziano, las obras maestras de Caravaggio y la admirable princesa Paolina
Borghese, hermana predilecta de Napoleón, retratada por Canova como Venus
Vencedora. Para profundizar en la cultura etrusca puede visitarse el Museo
Nacional Etrusco de Villa Giulia (2).
Por la tarde una visita a las catacumbas (3) de la via Appia Antica
permite remontarse a los orígenes de la presencia cristiana en Roma y
explorar uno de los aspectos fundamentales de su identidad. Las catacumbas
son los cementerios subterráneos de los primeros cristianos, situados
extramuros de las ciudades debido a que las ordenanzas de la antigüedad
prohibían sepultar a los muertos en la zona habitada. Las tumbas están en
unas galerías subterráneas excavadas, a distintos niveles, en la roca de
tufo, una roca volcánica de bastante friabilidad, que se endurece en
contacto con el oxígeno del aire. El nivel más antiguo es el primero al
que se accede, inmediatamente bajo el nivel del suelo, y fueron
excavándose galerías a otros niveles inferiores a medida que iban quedando
repletos los primeros. Una persistente tradición identificaba las
catacumbas con los lugares clandestinos de reunión de los primeros
cristianos durante la época de su persecución, pero en realidad eran
utilizadas exclusivamente como cementerio.
Un paseo por el empedrado original de la via Appia Antica (F) puede ser el
final ideal de la estancia en Roma y una ocasión para vivir una vez más la
sugestión de muchos episodios históricos en un contexto de tanta belleza
(Parque de la Appia Antica (4)). La más antigua de las vías consulares
(siglo IV a. C.) nos ofrece el testimonio del genio práctico de los
romanos, que concebían su sistema viario como una forma más de tomar
posesión del mundo y dominarlo. La Regina Viarum, realizada por el
magistrado Appio Claudio Cieco, de cuyo nombre procede, iba hacia el sur y
en su época fue prolongada hasta Brindisi, entonces puerta de Oriente.
Recorriendo el trazado antiguo, constituido por diversos estratos
sobrepuestos de distintos materiales, se puede llegar a comprender que la
calzada era lo suficientemente ancha para permitir la circulación en ambos
sentidos y que las amplias aceras estaban destinadas a los transeúntes. La
calma que se respira aquí actualmente, con los largas hileras de pinos y
cipreses y los restos de monumentos fúnebres, con la vista de los Colli
Albani, a lo lejos, en nada se asemeja al tráfico de personas y vehículos
que antaño hubo en esta vía, en la cual todavía es posible ver los surcos
de las ruedas de los carros sobre el empedrado de basalto.
Información:
(1) Galleria Borghese Información y reserva de entradas: tel. +39 06
32810. Reserva de entradas para grupos: fax +39 06 32651329. Reserva de
entradas en línea para visitas guiadas: fax + 39 06 8555952 - tel. +39 06
22582493. Horario de apertura (acceso cada dos horas a partir de las
9:00): de martes a domingo, de 8:30 a 19:00. Cerrado los lunes y los días
25 de diciembre y 1 de enero. La taquilla cierra a las 18:30. Turnos de
visita de dos horas con un máximo de 360 personas (es obligatorio salir al
final de cada turno).
(2) Museo de Villa Giulia piazzale di Villa Giulia, 9 - tel. +39 06
3226571 - Reservas: tel. +39 06 824620. Horario: 8:30 - 19:30. Cerrado los
lunes y los días 1 de enero y 25 de diciembre).
(3) Catacumbas - Informaciones: Pontificia Commisione di Archeologia Sacra
tel. +39 06 4465610. Archeobus: piazza dei Cinquecento (Estación Termini),
andén C. Taquillas e información - tel. +39 06 46952252
(4) Parque de la Appia Antica: tel. +39 06 5126314/5130682 - fax +39 06
51883879 - horario de las oficinas: 9:30 - 13:00, 14:30 - 17:00, de lunes
a viernes. Pueden concertarse visitas guiadas para grupos y escolares (tel.
+39 06 5126314).
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