jueves 20 de noviembre de 2008

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PEÑÍSCOLA 
Ciudad en el mar


 - DE LOS FENICIOS A LOS TEMPLARIOS

 - PEÑÍSCOLA, SEDE PONTIFICIA

 - PEÑISCOLA, CONJUNTO HISTÓRICO

 - SOL Y NATURALEZA

  - UN CONJUNTO INUSITADO DE ATRACTIVOS

  - COMPROMISO CON LA CULTURA

  - EL PLACER DE LA GASTRONOMÍA

 - FIESTAS Y TRADICIONES

 - EL MAESTRAZGO, UN ENTORNO PRIVILEGIADO

 - DEPORTE, PARAÍSOS FASCINANTES Y DIVERSIÓN 



PEÑÍSCOLA, CIUDAD DEL MAR.
Al norte de la Comunidad Valenciana, se encuentra en un punto privilegiado del Mediterráneo español. Los 79 km2 de extensión de su municipio, 17 de los cuales discurren paralelos al litoral, se reparten equitativamente entre las superficies forestales y los cálidos cultivos mediterráneos, entre los que no faltan el naranjo, el olivo y el almendro. La ciudad antigua, coronada por la que fuera morada del Papa Benedictino XIII, un castillo-fortaleza del s. XIV, ocupa un imponente peñón que se alza 644 metros sobre el azul del mar; unido al continente por un cordón de arena que tiempo atrás era barrido por las olas durante los temporales, trasformando a la ciudad en una efímera isla. En contraste con el casco antiguo, se encuentran las nuevas calles y avenidas turísticas. Cálidas aguas en verano y otoño, se reparten entre las extensas playas de fina arena al norte de la ciudadela y hermosas calas flanqueadas por abruptos acantilados en el sur.

DE LOS FENICIOS A LOS TEMPLARIOS
Peñíscola, ciudad hospitalaria, ha sido encrucijada de todas las civilizaciones mediterráneas que desde el alba de la historia vienen navegando por este mar de bonanza y cultura. A fenicios y griegos, les siguieron cartagineses, romanos, bizantinos y árabes...todos supieron de su ventajosa situación, de su seguridad como fortaleza irreducible y de su idoneidad como hábitat, tanto por su clima como por disponer de abundante agua dulce que mana de las entrañas de la roca en la propia ciudadela. En tiempo ya de los cristianos, los míticos y enigmáticos Caballeros Templarios se asentaron en el tómbolo, donde ya existía fortaleza árabe y no tardaron en persuadirse de las excepcionales características que reunía para ser convertido en fortaleza inexpugnable. Entre los años 1294 y 1307 fue construido el actual castillo Templario sobre los restos de la alcazaba árabe. Los promotores fueron el frey Berenfuer de Cardona, que era el Maestre de la Orden del Temple en Aragón y Cataluña y frey Arnaldo de Banyuls, que era el Comendador de Peñíscola. Los escudos de ambos se conservan esculpidos en piedra formando fajas heráldicas situadas por encima de la puerta de acceso al castillo y también sobre la puerta de la basílica. La excepcional robustez de sus muros y bóvedas de arco ligeramente apuntando y su total construcción con magnífica fábrica de sillería, así como su desnudez y austeridad en elementos ornamentales, constituyen la impronta de una arquitectura militar tremendamente maciza y sobria que, estilísticamente, discurre entre el románico tardío y un gótico incipiente. El castillo de Peñíscola está catalogado como Monumento Histórico-Artístico Nacional, distinción que le fue otorgada en 1922. No obstante hasta la década de los 60 no se estableció un régimen regular de visitas. Actualmente es el segundo Monumento más visitado de España, tras la Alambra de Granada.

PEÑÍSCOLA, SEDE PONTIFICIA
Refugio de Benedicto XIII, en su exilio de Avignon.
Don Pedro de Luna, que naciera en Illueca (Zaragoza) en el año 1325, pertenecía a uno de los doce linajes de Aragón cuya heráldica (una luna blanca con las puntas hacia abajo sobre el campo de gules) hoy está presente en infinidad de rincones, fachadas y puertas que se pueden ir redescubriendo por las calles del pueblo. Amante de las armas y del arte de la lucha en su juventud, pronto adquirió una formación intelectual que le permitió relacionarse con los personajes más relevantes de al ciencia y la cultura de la época. Tras especializarse en Derecho Canónico, encaminó su vida hacia el mundo eclesiástico, llegando a ser nombrado en el año 1375 cardenal diácono por el Papa Gregorio XI, quien como consecuencia de la inestable situación política de la época, se trasladó de Avignon a Roma, ciudad en la que murió originando la división de la cristiandad en dos obediencias antagónicas (Gran Cisma de Occidente). El Papa Gregorio XI es sucedido por Clemente VII entre grandes enfrentamientos originados por las dos tendencias. Tras su muerte en 1394, Don Pedro de Luna es nombrado nuevo Pontífice y Vicario de Cristo en la Tierra, adoptando el nombre de Benedicto XIII. El Papa Luna, una de las figuras hispánicas más universalmente conocida a la vez controvertida, se trasladó en 1411 a Peñíscola convirtiendo su castillo en palacio y biblioteca pontificia. De los muros y dependencias de esta fortaleza irradian ideas, sentimientos y prejuicios sobre un hombre íntegro, honrado y virtuosos que tuvo la osadía de perseverar en su convencimiento de verdadero Papa de la Iglesia Católica en una época marcada por guerras, ambiciones, codicias y corrupciones que afectaron incluso a las altas dignidades de la Iglesia, cuyo poder espiritual tuvo que claudicar ante el poder político y civil. Benedicto XIII a pesar de ser tachado de hereje en las sentencias del Concilio de Constanza y sobrevivir a más de un intento de envenenamiento, murió en una relativa paz el 23 de mayo de 1423 con el convencimiento de ser el Papa verdadero y con la asistencia de los dos únicos cardenales que aún le eran fieles. En este castillo se conservan todavía remembranzas evocadas de la presencia del Papa Luna y de su sucesor Clemente VIII, el también aragonés Gil Sánchez Muñoz, segundo Papa de Peñíscola. La Basílica papal de Benedicto XIII, una austera nave de planta rectangular con bóveda de cañón algo apuntada y casquete esférico sobre el ábside; el salón del cónclave; el estudio con ventanas al mar; las habitaciones pontificias, etc. Todo ello, utilizado por los dos papas de Peñíscola, había servido con anterioridad a los Caballeros Templarios y a los Montesianos que tuvieran aquí la sede y sostén de su encomienda.

PEÑÍSCOLA, CONJUNTO HISTÓRICO
Si bien el Castillo Templario constituye, tanto por su privilegiado emplazamiento como por sus características arquitectónicas y su historia, lo más relevante de esta "Ciudad en el Mar" (Declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1972); en Peñíscola se hallan otros muchos elementos artísticos, históricos y etnológicos que deleitarán al visitante. Soberbias son las murallas que mandó erigir Felipe II y que constituyen una clara manifestación de los grandes conocimientos y depurada técnica que en materia de fortificaciones tenía el más importante arquitecto-ingeniero militar de la época, el italiano Juan Bautista Antonelli, que fue quien las diseñó, siendo construidas entre 1576 y 1578. el Portal Fosc, llamado asimismo de Felipe II, es una de las tres entradas al casco histórico de Peñíscola; fue construido en 1578 y se atribuye su autoría al arquitecto Juan de Herrera. Grandioso es el Portal de Sant Pere o del Papa Luna, en cuya parte central muestra el blasón en piedra de Pedro de Luna. Era el acceso a la fortaleza desde el mar, cuando las aguas llegaban al pie de muralla y las barcas varaban en la misma rampa al pie de este portal. Lo mandó construir el Papa Luna en 1414. Otros lugares de interés históricoartístico de obligada visita son: El Templo Parroquial de la Virgen del Socorro, con tracería gótica del siglo XV en parte de ella y elementos arquitectónicos (ménsulas esculturadas) y puerta de tradición románica. El Ermitorio de la Mare de Déu d´Ermitana, junto al castillo en la que se alberga la imagen de la patrona de la ciudad. El Parque de Artillería, zona de casamatas y polvorines rodeados de palmeras y jardines. El Bufador, que es una gran brecha entre las rocas por la que "respira" el mar en los días de temporal.

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