| PARQUE NACIONAL
TABLAS DE DAIMIEL |
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Información de interés
Centro de Visitantes Apdo. Correos, 3 13250 Tel. +34 926693118 /Fax
926693118
Es el último representante de un ecosistema denominado tablas fluviales,
que se formaron por los desbordamientos de los ríos Guadiana y Gigüela en
su confluencia, favorecidos por la escasez de pendiente en el terreno. Con
su declaración se dio un gran paso en la conservación de uno de los
ecosistemas más valiosos de la Mancha, asegurando así, la supervivencia de
la avifauna que utiliza estas zonas como área de invernada, mancada y
nidificación, creando una Zona Integral de aves acuáticas.
El paraíso de las aves
El Parque forma un ecosistema singular y único, denominado tablas
fluviales, formadas por los desbordamientos de los ríos en sus tramos
medios, que provocan grandes encharcamientos. El mayor valor ecológico es
la avifauna que utiliza estas zonas como área de invernada y nidificación,
creando una zona integral de aves acuáticas.
Representa los ecosistemas ligados a las zonas húmedas continentales. Una
gran variedad de aves acuáticas pueblan Las Tablas. Entre las más
adaptadas al agua se encuentran el somormujo lavanco, el zampullín común y
el zampullín cuellinegro. Garzas, garcillas, martinetes y todo tipo de
anátidas ibéricas, se pueden observar dependiendo de la época en la que
visitemos el parque. Entre la flora, las plantas acuáticas son el
substrato básico de Las Tablas de Daimiel, y los únicos árboles presentes
son los tarayes.
Las Tablas de Daimiel se formaron a raíz de los desbordamientos de los
ríos Guadiana y Cigüela en su confluencia, un hecho favorecido por la
pequeña pendiente del terreno. Las Tablas están estratégicamente situadas
en las rutas migratorias de muchas especies de aves, que las utilizan como
zona de reposo e, incluso, para pasar el invierno. Y es que las aves
acuáticas son las protagonistas absolutas del Parque. Entre ellas se
cuenta el somormujo lavanco, el zampullín común y el zampullín cuellinegro,
garzas, garcillas, martinetes y todo tipo de anátidas ibéricas. En las
aguas de las Tablas se encuentran numerosas flores acuáticas. Las hay
sumergidas (como las jopozorras o las ovas), flotantes (como las lentejas
de agua) y emergentes (masiega, carrizo y junco).
Tipo de espacio: Parque Nacional Superficie: 1.928 Ha
Información visitas...
Se puede llegar al Parque desde Ciudad Real por la N-420 y desde
Manzanares por la N-430. A 11 kilometros de la localidad de Daimiel se
coge un desvío señalizado hasta el Centro de Información del Parque.
Valores naturales
Las Tablas de Daimiel es el mejor ejemplo en España del ecosistema de
tabla fluvial. Su valor ecológico reside en la avifauna, que utiliza estas
zonas como área de hibernación y nidificación.
Entorno cultural
Las Tablas se extienden entre los términos municipales de Daimiel y
Villarrubia de los Ojos.
EL MEDIO NATURAL
¿Dónde está el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel?
En el centro de la Llanura Manchega, en la provincia de Ciudad Real y a
los pies de los Montes de Toledo.
Bajo su superficie, una inmensa esponja de piedra
Bajo la superficie de Las Tablas existe un armazón de piedra caliza. El
Karst fisurado que se sitúa bajo La Mancha es el mayor de cuantos se
conocen en nuestro país. A lo largo de los siglos, la filtración del agua
de lluvia fue primero descomponiendo la caliza, para después empaparla y
convertirla en una descomunal esponja mojada. Una vez llena, comenzó a
soltar agua, originado el paraje más singular de la geografía manchega:
Los Ojos del Guadiana.
El río Guadiana, en su discurrir hacia Las Tablas, se filtraba poco a poco
en las calizas hasta desaparecer completamente en Argamasilla de Alba,
renaciendo a 50 km al oeste a partir de los llamados "Ojos del Guadiana".
El origen de las Tablas
Con el transcurrir de los siglos, en el bajo Guadiana, se formaron grandes
charcos, crecieron vegas y bosques de ribera. En sus márgenes se
establecieron comunidades de pescadores y en las vegas colindantes,
pequeñas norias regaban las huertas.
Este es el origen de Las Tablas de Daimiel, resultado de la unión de las
aguas del Gig?ela y el Guadiana (15 km aguas abajo de su renacimiento en
los Ojos), que dan lugar a un amplio desbordamiento, originando grandes
encharcamientos y superficies de inundación debido a la escasez de
desniveles en el terreno.
Un humedal singular
Las Tablas de Daimiel están consideradas como Zona Húmeda de Importancia
Internacional en la lista que, al amparo del Convenio de Ramsar, acoge
cerca de 200 humedales de Europa y Norte de África. Están estratégicamente
situadas en las rutas migradoras de miles de aves y desde hace muchos años
han sido utilizadas como zona de reposo. Incluso muchas de estas aves
escogen estas zona para pasar el invierno.
Algunas son de naturaleza endorreica, en las que el agua, con un alto
grado de salinidad, se acumula en las depresiones del terreno; otras se
forman por la acumulación de agua en cráteres de antiguos volcanes y por
último, Las Tablas de Daimiel, desbordamientos fluviales que se originan
en la confluencia de los ríos Gig?ela y Guadiana.
Hasta hace pocos años, ambos cursos fluviales mezclaban sus aguas durante
desbordamientos, creando un ecosistema muy peculiar. Por un lado, el río
Gig?ela, que procede de la serranía conquense, aportaba aguas salobres,
mientras que el río Guadiana contribuía con el aporte de aguas dulces.
La realidad es bien diferente. Como consecuencia de la sequía de años
anteriores y de la sobreexplotación de las aguas subterráneas (acuífero
23) para el regadío, el único aporte de agua de origen superficial que
entra en Las Tablas procede del río Gig?ela que, gracias a las lluvias de
estos años atrás, vuelve a entrar por superficie en el Parque. Además, en
estos últimos tiempos está llegando a Las Tablas agua procedente del
embalse de Peñarroya, vía río Gig?ela.
Un clima marcado por la sequía
El invierno en Las Tabla de Daimiel es frío y el verano seco y caluroso,
alcanzándose los 40ºC de temperatura. Las precipitaciones son escasas y
rondan los 450 mm anuales con máximos en otoño y primavera, aunque durante
algunos años del periodo comprendido entre 1980 y 1995 no se alcanzaron
los 300 mm. Los días de escarcha, nieve o granizo no son más de tres al
año, mientras que los de tormentas, nieblas o heladas aumentan su número
considerablemente.
El acuífero 23, una gran bolsa de agua subterránea
Otra de las peculiaridades es la estrecha relación de dependencia con las
aguas subterráneas. La pieza clave del sistema hidrológico de la cuenca
alta del Guadiana es el acuífero de la Mancha Occidental o acuífero 23, el
cual se extiende bajo una superficie de más de 5.000 km2 y sobre el que se
asientan 40 municipios.
El Parque Nacional se asienta sobre un substrato calizo que actúa como una
esponja y puede funcionar como rebosadero natural del acuífero que hay
debajo de él.
A mediados de los años setenta, el equilibrio del hombre con el humedal se
rompió, la superficie de regadío usando aguas subterráneas aumentó
considerablemente y la extracción de agua era muy superior a la recarga
anual, provocando un descenso del nivel freático, la anulación de las
descargas naturales, siendo los más espectaculares los "Ojos del Guadiana"
y la desaparición del río Guadiana en su Cabecera.
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