viernes 30 de julio de 2010

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MONASTERIO DE ZERUELA (Zaragoza)
Real Monasterio Cisterniense de Santa María de Veruela


- VERUELA, EL PRIMER MONASTERIO CISTERCIENSE DE ARAGON

- LOS BÉCQUER EN VERUELA

- ITINERARIO DE VISITA AL MONASTERIO



VERUELA, EL PRIMER MONASTERIO CISTERCIENSE DE ARAGÓN
Veruela se halla en un pequeño valle formado por el río Huecha, cuyo nacimiento se encuentra muy cerca del monasterio, protegido por la mole mítica del Moncayo. El documento más antiguo referido a la fundación del monasterio verolense es la confirmación por el rey navarro García Ramírez de la donación de los lugares de Veruela y la Oliva y sus posesiones al monasterio cisterciense de Santa María de Niencebas (Fitero, Navarra) en 1145 para la erección de sendos cenobios de la Orden. Ésta había sido fundada en 1098 por Roberto de Molesmes que deseoso de restablecer la austeridad que caracterizó a la orden benedictina en sus orígenes (s. V) se retiró a Citeaux (cerca de Dijon, Francia), primera fundación cisterciense. Poco tiempo después San Bernardo fundará Claraval, desplegando una ingente labor apologética y doctrinal. La reforma bernarda de la relajada observancia benedictina cluniacense rápidamente se expandió por toda la Europa medieval. En Aragón se levantaron grandes fundaciones, la primera de las cuales fue Veruela (1145 ó 1146), a la que siguieron Rueda (1153), Piedra (1194) y Santa Fe en Cuarte (1223), todas en la actual provincia de Zaragoza; además se erigieron los monasterios femeninos de Trasobares (h. 1168), cercano a Veruela, y Cambrón, trasladado en el siglo XVI al de Santa Lucía en la capital aragonesa, el único activo en la provincia. Estas fundaciones religiosas fueron propicias por la corona aragonesa con la confirmación de numerosos privilegios y donaciones, que sumadas a las de los particulares, compusieron un rico patrimonio que en el caso verolense conformaba una red con decenas de posesiones que iban desde Huesca a Saviñán pasando por Pedrola. Aportaron no sólo unos nuevos valores religioso espirituales y culturales sino también de índole económico-política a través del dominio del espacio por medio del esfuerzo colonizador. Los "monjes roturadores" como se ha dado en llamar a los cistercienses por su influencia económica agrícola, organizan sus abadías como verdaderos núcleos que activan la repoblación de zonas despobladas o poco pobladas a través de la roturación de las tierras incultas, incultas, o en territorios defensivos-fronterizos, características ambas de las que participa Veruela. Para el dominio del espacio resulta básica la ordenación de los recursos del agua; para ello los monjes verolenses configuraron una amplia red de acequias. presas y molinos en tomo a la cuenca del Huecha.

La construcción del cenobio actual debía estar lo suficientemente adelantada en el año 117l como para posibilitar el traslado de la comunidad. Las obras de la iglesia se dilataron por espacio de más de 250 años; la fábrica es sobria. sin apenas adornos escultóricos. de acuerdo con el espíritu bernardo, pero de proporciones y calidad catedralicias que proclaman los ingentes recursos económicos del monasterio. A finales del siglo XIV se procedió a un cambio notable en la administración, se pasó de la expansión colonizadora mediante cartas de población u otros instrumentos jurídicos, al arriendo de los extensos bienes del monasterio, incluso a su venta. La cifra de los hermanos conversos (legos) que antaño s~ hacían cargo de la explotación del dominio verolense descendió irremediablemente en los siglos siguientes. teniendo que aceptar el ingreso de donatos (personas que prestan sus servicios al monasterio sin haber profesado). Sin embargo, las elevadas rentas mantuvieron una amplia y no mermada comunidad de monjes y permitieron continuar mejorando y ampliando la fábrica monástica. Así, a partir de 1472 y hasta 1617. los abades verolense ya no fueron regulares sino nombrados por el rey, o comanditarios, ajenos incluso a la orden cisterciense. Abrió la serie el arzobispo de Zaragoza. Juan de Aragón ( 1472-1475), hijo bastardo del rey Juan II de Aragón. Los grandes abades de este periodo fueron Hernando de Aragón ( 1534-1539), nieto de Fernando el Católico, que dejó el cargo para ocupar la sede episcopal de Zaragoza. y su gran amigo y sucesor, Lope Marco (1539-1560) que ampliaron y decoraron notablemente el viejo monasterio medieval.

Bajo la dependencia de la congregación cisterciense de la Corona de Aragón. creada en 1617. los abades pasaron a ser cuatrienales hasta la supresión monástica en la Desamortización. Coincide este cambio político con el comienzo de una de las ampliaciones mayores del monasterio. la construcción del monasterio nuevo (1617-1664) con un sistema de celdas individuales para los monjes (unas 65). En esta época, Felipe IV visitó Veruela ( 1643). Hasta el inicio de la Guerra de Independencia (1808-1814) que supuso la supresión del monasterio debido a las medidas desamortizadoras del gobierno napoleónico, la comunidad de c(monjes blancos» no bajó de cuarenta padres; después del regreso al monasterio terminada la guerra comenzó el descenso a la vez que se hacían cada vez más acusadas las diferencias políticas entre los monjes, divididos en carlistas e isabelinos, todo en vísperas de la supresión total del cenobio.

La Desamortización de Mendizábal ( 1835) provocó el abandono del monasterio de Veruela que desde comienzos de siglo estaba sumido en una irremediable decadencia. Sacado a pública subasta el edificio en 1844, la Comisión central de Monumentos artísticos de Madrid reclamó su conservación e impidió su licitación al mejor postor. salvando la fábrica de su total destrucción. Desde entonces fue meta de numerosos viajeros románticos entre los que destacaron los hermanos Bécquer.

A la Junta de Conservación que lo preservó de su destrucción desde 1845. siguió la tutela de la Compañía de Jesús que allí se instaló con un noviciado en abril de 1877 hasta 1973. con la sola interrupción de la expulsión durante el Gobierno de la República y la Guerra Civil ( 1932-1939), siete años en los que volvió a estar abandonado. Fue declarado Monumento Nacional en 1919, decreto ampliado en 1928. En 19761a Dirección General de Bellas Artes del Estado español 10 cedió en usufructo a la Diputación de Zaragoza -bajo la presidencia de D. Hipólito Gómez de las Roces- para su rehabilitación y conservación. en la cual ha invertido varios cientos de millones de pesetas en más de veinte años de esfuerzo continuado. Veruela pasó a propiedad de la Diputación Provincial de Zaragoza en 1998. siendo presidente D. José Ignacio Senao Gómez. institución que continúa a buen ritmo las obras de restauración así como ha potenciado sus actividades culturales con exposiciones temporales. publicaciones y la celebración estival del Curso Internacional de música <<Veruela Música Viva>> (desde 1994)


LOS BÉCQUER EN VERUELA
Veruela, tras la Desamortización (1835) se convirtió en lugar romántico y «sitio de verano» donde algunos esforzados viajeros llegaron para estudiar sus piedras o disfrutar de los parajes naturales del Moncayo pues «Todos los males se curan I con los aires de Veruela» según un Terso de la época (1861). El poeta Gustavo Adolfo Bécquer y su hermano, el pintor Valeriano, disfrutaron junto a sus familias de una larga estancia verolense -interrumpida por el poeta para atender sus negocios literarios en Madrid- entre diciembre 1863 y julio de 1864, cuyos frutos artísticos fueron la serie de nueve cartas intituladas Desde mi celda escritas por Gustavo Adolfo para el diario madrileño El Contemporáneo (mayo a octubre de 1864) y varios álbumes de dibujos y acuarelas, entre los que destaca Espedición Isicl de Veruela (Columbia University, Nueva York) del pintor Valeriano que regresó de nuevo en agosto de 1865. El poeta estaba familiarizado con la zona desde mucho antes (su esposa era de Noviercas, en la zona moncaína soriana) y el paisaje del Moncayo le sugirió algunas de sus leyendas más famosas como El monte de las ánimas ( 1861 ), El gnomo y La corza blanca ( 1863).

En las cartas se manifiesta el interés antropológico de Bécquer ( solidario y unido al de la pintura de su hermano Valeriano) por Veruela y su entorno. desde Tarazona a Añón, «un país virgen aún y refractario a las innovaciones civilizadoras del que ha obtenido «un botín de ideas e impresiones (carta IV). En estos pintorescos parajes. que ha contemplado con la riqueza de todas las estaciones del año, ha vivido circunstancias románticas que te han transformado su existencia; como la visita al castillo y al cementerio de la vecina Trasmoz. narrada en la esclarecedora carta III que trasluce la impresión patética e indeleble causada en el ánimo del poeta por la desolación de la muerte.

La estancia en el monasterio sirvió a ambos hermanos como base de una serie de artículos sobre Veruela y los tipos populares de la zona escritos por Gustavo Adolfo e ilustrados por Valeriano. publicados entre 1865 Y 1869.







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