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¿Cómo
es el Parque Nacional del Teide?
El
Teide, techo de España
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Cada mañana, al amanecer, el Teide
proyecta su majestuosa silueta sobre los mares de
las Islas, fenómeno conocido como la Sombra
del Teide. |
El Parque Nacional tiene en el Pico del Teide
(3.718 m) su máxima cota que es, además, el techo de
España. El Teide es una formación volcánica que se
encuentra situada sobre una antigua y gigantesca depresión
calderiforme configurada por dos semicalderas, separadas
entre sí por los Roques de García. En realidad, el Teide
y Pico Viejo están formados por la acumulación de
materiales volcánicos procedentes de sucesivas
erupciones. Chahorra o Pico Viejo cuenta con un cráter de
800 m de diámetro y 3.100 m de altitud, y el cráter del
Teide está formado a su vez por 2 cráteres, el de La
Rambleta, de 850 m de diámetro y 3.565 m de altura y,
emergiendo en su interior, el Pilón de Azúcar, punto
culminante con sus 80 m de diámetro y 3.718 m de altitud.
Éste último, aún presenta actividad residual en forma
de fumarolas y solfateras a 86 ºC.
La
lava: principal protagonista
Hace aproximadamente unos quince
millones de años la isla de Tenerife emerge del fondo del
océano. Poco a poco, y debido a la fuerte actividad volcánica,
se forma una estructura en forma de pirámide. Desde
decenas de kilómetros de profundidad se produce el
ascenso del magma y, con ello, innumerables erupciones que
han hecho crecer la isla.
Posteriormente, la cumbre de la
isla se destruye y desaparece, dejando en su lugar un
enorme hueco del que, en su parte norte, sale
posteriormente el actual Teide y todo su complejo de
volcanes asociados. El borde externo de la enorme depresión
es conocida como "pared de las Cañadas". En
este gran anfiteatro de 16 km de longitud están expuestas
decenas de coladas horizontales, de paquetes de cenizas,
de diques y de todo tipo de productos volcánicos, dejando
a la vista una pared casi vertical.

Colada volcánica |
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El malpaís se
extiende por el Parque Nacional, haciendo difícil
el caminar |
La base de la depresión se ha
rellenado con todo tipo de materiales recientes.
Encontramos así malpaises, que son grandes extensiones de
lavas abruptas, terrenos por donde apenas se puede
caminar. En raras ocasiones, nos encontramos superficies
lisas y llanas que constituyen los tipos de lavas
denominadas "pahoehoe", que quiere decir
"lavas por las que se puede andar descalzo". Su
superficie recuerda el flujo de una gran masa de queso
fundido que se dejase solidificar. Existen también
grandes masas de piedras pómez que recubren y uniformizan
los terrenos desiguales.
Las
Cañadas: la estructura más típica del Parque
Una cañada es una planicie
sedimentaria de color amarillo claro, situada normalmente
al pie de las paredes del circo y donde se va acumulando
todo el material erosionado de los escarpes. Algunas, como
la de Ucanca, pueden tener 3 km de diámetro, y no es raro
que en invierno se formen en ella pequeños lagos fugaces.
Las cañadas son las que han canalizado el tránsito de
hombres y ganados antes de que la zona fuese convertida en
Parque.
El circo de Las Cañadas es una
de las mayores calderas del mundo, tiene forma elíptica,
con 16 km de longitud, 10 km de anchura y 45 km de perímetro.
Las lavas procedentes de las distintas erupciones han
rellenado extensas superficies de la antigua caldera con
materiales volcánicos de todo tipo, con lo que se ha
formado un espectacular paisaje de aspecto caótico.
| Así, pueden observarse volcanes de forma
redondeada y tonalidades amarillentas y
blanquecinas por la acumulación de piedra pómez
como en el caso de Montaña Blanca, o conos
de cenizas y picón de tonalidades obscuras desde
el rojizo al negro debidas a los distintos
procesos de oxidación con el tiempo, como la Montaña
Mostaza. Las coladas de lava forman a veces
campos de escoria llamados malpaises, otras
caen ladera abajo o asoman sobre volcanes más
antiguos formando lenguas, y otras se disgregan en
enormes bloques, como en el caso del Valle de
las Piedras Arrancadas, cercano a Montaña
Rajada, donde abunda la obsidiana, vidrio volcánico
de color negro brillante. |

Lavas con obsidiana |
Origen
de Las Cañadas
Tanta acumulación de
materiales, tanta actividad volcánica posterior a la
formación de la caldera, dificultan enormemente la
determinación de su Origen. Su génesis sigue siendo hoy
tema de apasionado debate entre especialistas aunque, sea
cual sea su origen, debió tener lugar hace unos 180.000 años.
La hipótesis más aceptada
hasta comienzos de la década de los noventa era la de
hundimiento como causa fundamental, que supone se trata de
una caldera con dos semicalderas, una oriental y otra
occidental separadas por los Roques de García y formadas
por hundimientos y colapsos.
Sin embargo, las investigaciones
del subsuelo de la isla y los estudios de los fondos
marinos y del relieve submarino en los últimos años han
confirmado la hipótesis mantenida por el geólogo y geógrafo
tinerfeño Telesforo Bravo desde 1962: tanto Las Cañadas
del Teide como los valles de La Orotava y Güímar son
depresiones formadas por grandes deslizamientos
gravitacionales, de más de 100 Km cúbicos de una parte
de la isla.
Lo cierto es que el intenso
vulcanismo generado como consecuencia de la hecatombe,
atravesó a continuación una serie de períodos en que se
han ido acumulando los diferentes productos volcánicos
que vemos hoy en día. El final de este ciclo es la
colmatación de la caldera hasta los niveles actuales y la
formación del actual Teide.
La actividad volcánica sigue
funcionando actualmente tanto alrededor del parque como en
su interior. Las últimas erupciones fueron las de las
Narices del Teide, al SO del Pico Viejo, en 1798, y más
al NO, la del Chinyero, en 1909.
Los
Roques de García
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Unos de los sitios más
populares y visitados del Parque Nacional son los
Roques de García. Se trata de una alineación de
grandes formaciones rocosas, restos de la antigua
cumbre de la isla, antes de que se formase la
caldera de Las Cañadas, y que el agua y el viento
se han encargado con el paso de los siglos de ir
dando caprichosas formas.
En ellos destaca el
Roque Cinchado. Desde el mirador existente se
divisa la espectacular formación rocosa "El
Llano de Ucanca", la mayor cañada del Parque
Nacional. En las cercanías, se encuentra la
formación de Los Azulejos, que llama la atención
por su color azul-verdoso debido a la alteración
química de la roca.
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Los Roques de García

El Llano de Ucanca, con su característico
suelo sedimentario de color amarillo claro
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El
agua: un bien escaso
| Laguna originada por las lluvias
en los Llanos de Ucanca |
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El agua de lluvia que cae en
los malpaises desaparece rápidamente, ya que la
infiltración es muy grande. En cambio, en las
laderas del Circo, las lluvias producen una
elevada escorrentía que arrastran materiales
hasta las llanuras que persisten inundadas varios
días, ya que los suelos están cubiertos de
materiales muy finos y compactados. |
Existen diversas fuentes dentro de
los límites del Parque Nacional del Teide, con aguas
frescas y con poco contenido en sales disueltas. La fuente
más alta se encuentra a la altura de la Cueva del Hielo,
sobre Altavista a 3.350 m de altitud. La propia Cueva del
Hielo tiene agua permanente, por poseer un substrato
helado durante todo el año. Otra fuente que está entre
el Pico Viejo y el Teide, la "Fuente de los
Cazadores", también tiene el substrato helado y
protegido de la fusión por el malpaís. En Guajara existe
otra fuente con un caudal suficiente para abastecer al
Parador de Turismo. Además, las fuentes de la Grieta
fueron utilizadas desde el siglo pasado por apicultores y
cazadores, y hoy abastecen al caserío de El Portillo.
Un
clima condicionado por la altitud
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Por encima del misterioso
mar de nubes que cubre las faldas del Teide, en
invierno y verano, las lluvias son siempre
escasas, entorno a 400 mm. anuales de
precipitaciones y nevadas durante quince días al
año aproximadamente, que, debido a las bajas
temperaturas y a las fuertes heladas nocturnas,
mantienen el Parque nevado durante varios meses al
año. Esta escasez de precipitaciones nos indica
una sequía muy acentuada.
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El Pico del Teide surgiendo del mar de nubes
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En los días más calurosos se
alcanzan los 34ºC de temperatura que, por la noche,
durante el invierno, pueden descender bruscamente hasta
los 16ºC bajo cero. Además, existen grandes oscilaciones
térmicas diarias, que pueden llegar a 12ºC y cuya causa,
junto con la del alto número de días de helada, que
puede llegar a 100, quizá esté en la intensa irradiación
que se produce en una atmósfera tan despejada. Las
temperaturas mensuales medias varían entre 4,6ºC (enero)
hasta 18,3ºC (agosto), siendo la media anual de 10,9ºC.

La nieve y el mar de nubes dan un carácter mágico
al Pico del Teide
A estas extremas condiciones,
hay que sumar fuertes y perpétuos vientos que, a veces,
baten las cumbres a velocidades de 200 km/h, por lo que es
difícil imaginar que pueda existir alguna clase de vida
que sobreviva en tan inhóspitos y bellos parajes.
Durante la estación fría no es
raro toparse con un curioso fenómeno, que las gentes del
lugar denominan la "cencellada" y que consiste
en grandes cristales de hielo de hasta 15 centímetros
ocupando las hojas de las plantas.
El clima del Parque Nacional está
condicionado por las extremas condiciones de altitud,
fuerte insolación y variación térmica. Se puede definir
como un clima continental subalpino, muy diferente al
imperante en las zonas bajas y medias de la isla.
Un
paisaje de contrastes
El Parque Nacional del Teide se
encuentra en un ambiente tremendamente espectacular,
integrado totalmente en un paisaje volcánico, donde la
luz del sol juega magistralmente con los diferentes
colores de las lapillis y lavas. A la sombra del Teide
crece un universo vegetal y animal único en el mundo y
sus paisajes resultan un auténtico tesoro geológico, que
es motivo suficiente para exigir su protección y
conservación.
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